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Nuevo Curso

PROYECTO LEY “bases” a Comisión. Felipe Varela retorna como farsa. Las palabras PATRIA- TRAICION se apoderan del discurso burgués.

NUEVO CURSO

Una lectura posible y poco transitada del episodio que terminó con el pase a comisión del proyecto de ley “Bases” es la incidencia que aún tiene el entramado de farsa electoral que la burguesía de conjunto desplegó el año pasado para hacer su selección consensuada con el voto de los oprimidos y explotados del personal político que gestionaría en esta nueva etapa tras la frustración generalizada del pueblo con Alberto Fernández

Para lograr que esa maniobra , tuviera un efecto fuertemente distractivo sobre las masas respecto de la posición que estas adoptaban frente a la creciente crisis de reproducción del capital que los desplazaba hacia escenarios de pobreza y miseria, se diseñó un calendario electoral que se extendiera a lo largo de gran parte del año, de modo tal que con todas sus incidencias enmarcadas en el fundamento legal del orden constitucional, las resultantes terminaron cerrando sobre el mes  de diciembre.

Ese entramado fue aceptado y acompañado por las organizaciones políticas ubicadas a la izquierda del régimen burgués

Desde esa arquitectura fue que en primer orden se dieron elecciones provinciales, en las que La Libertad Avanza y el producto mercantil imaginario “Hermanos Milei” no tuvieron incidencia alguna y presentaron resultados marginales dentro de las políticas locales de cada entramado partidario provincial. Incluso algunos de los candidatos ante la derrota terminaban denunciando a Milei por vender candidaturas o cosa por el estilo.

Esta circunstancia le hizo apreciar tanto a los políticos del elenco burgués nacional llámese Macri -Massa – Fernández  o el que se quiera mencionar, que no existía riesgo en la presentación electoral de La libertad Avanza, esquema en el que participaba la propia candidata del FITU, Myriam Bregman que paseaba por los canales y radios exhibiendo los resultados electorales de su cooperativa narcisista en Jujuy y seguía fantaseando con que representaban la tercer fuerza electoral del país, como si esa circunstancia de haber sido cierta le hubiera posicionado en mejor lugar dentro del régimen burgués dominante y fuera por fin llamada a la mesa del poder.

Luego los hechos nos relevan de mostrar ese error de conjunto de las fuerzas políticas del orden capitalista, y hoy nos toca trajinar con Milei-Macri en el poder formal que predispone por vía de su Estado de Derecho Constitucional la burguesía dominante.

Sin embargo, en una instancia como la vivida en la presente semana se pudo ver que ese dato de derrota significativa de Milei en las provincias tuvo la oportunidad de mostrar su efecto más significativo.

, En un orden jurídico-político formalmente Federal, la realidad muestra que las burguesías locales, y los intereses de los grupos concentrados del capital financiero localizados geográficamente en emprendimientos provinciales, impuso su presencia dominante en un poder del Estado, por vía de los empleados políticos de las provincias, hoy imputados de “traidores” por el ejecutivo nacional. En otras palabras, frente a la crisis de intereses al interior de la clase dominante, los resultados electorales permitieron montar una escena fuertemente dominada por los “caudillos “provinciales cuyas diferencias entre sí es más de poder que de ideología y compromiso popular, avalados -como Milei- por la cifra abstracta de los votos recogidos en cada una de sus localías.

Esto revela una nueva enseñanza para la clase trabajadora respecto del régimen democrático burgués, la ficción del voto, y el carácter de instrumento funcional a la dominación de clase que se oculta tras el mito de la participación popular. Hoy un político de Salta, o Tucumán o de alguna provincia patagónica, expresa al interior de la burguesía, la fuerza de los capitales dominantes o con intereses financieros en esas zonas, por sobre el mentado y también abstracto concepto de patria o nación.

Es tan relevante la crisis política que por sobre la base, merodea con carácter extensivo, el peligro de una disolución nacional. Riesgo de confrontaciones profundas entre el poder local y el central, de manera tal que los planteos presuntamente Alberdianos de Milei se verían negados por remitirse el proceso histórico a su similar del siglo XIX previo a la construcción del Estado Nacional.

 Las amenazas de la casa rosada de retener coparticipación de impuesto o simplemente negarla y las determinaciones ya adoptadas en torno a que la política salarial docente la toman los ministros del área en las provincias, son la primera acción de “guerra” del Estado Nacional en ese sentido y los votos emitidos en el tratamiento en particular de la ley “Bases” por los diputados del pueblo de las provincias, otro.

En todo este escenario de acusaciones cruzadas entre los habitantes de la cueva de Alí Babá , hay un sujeto social que puja por tener canales de expresión y ha dado muestra de su poderío en la movilización y paro parcial del 24 de marzo de 2024 que no es otro que la clase trabajadora, hoy apremiada junto a una parte de los sectores medios de nuestra sociedad, por la licuación de sus salarios por vía del impuesto inflacionario, con “alícuotas” harto significativas, y el complementario ajuste tarifario, arrastrando consigo al sistema jubilatorio de reparto, que se encuentra seriamente amenazado por la voracidad de las compañías de Seguros , donde se reclutan los intereses financieros de toda la economía informal que puja por lavar su procedencia.

La clase trabajadora dio una muestra en la plaza del 24 pero tropieza con una marcada ausencia de organización política y diseño de una política obrera y clasista, enfrentando en primer orden a las direcciones de sus organizaciones mínimas de defensa de su salario que tienen en sus manos la conducción de esas instancias de agrupamiento. En segundo plano tampoco avanza en la configuración de un frente único de clase superador de las diferencias sectoriales para superar en la movilización a esas direcciones sindicales que solo se manejan con intereses corporativos de su situación de privilegio dentro de la clase obrera. Las instancias que se da en ese sentido el pueblo trabajador no avanzan por verse bloqueadas por una fuerte tendencia a la resucitación de un pretendido frente popular donde la dirección de la lucha ha de quedar en manos de algún sector disperso de la burguesía desfavorecido en el reparto que procura consolidar quienes dominan políticamente la conducción de esa clase social.

Esa herramienta de confusión política cuenta con el apoyo de reformistas que buscan escapar por la puerta trasera del incendio electoral y con los sectores peronistas vergonzantes ocultos en organizaciones sociales que habían sido cooptadas por el entramado de poder del aparato K y hoy naufragan por reposicionarse en un bloque que les permita algún tipo de negociación con la clase dominante.

Por este motivo, la pasividad frente a la realidad y  el asombro frente a las apariencias  no pueden ser los compañeros de ruta de los trabajadores y la militancia bien intencionada de cada compañero encolumnado tras esas sombras que solo reflejan pero no son lo que reflejan debe cesar en ese intento y movilizarse en tareas de agitación y propaganda por el frente único de los trabajadores, anudando reclamos inmediatos y elementales a la reproducción de nuestra existencia , con el objetivo estratégico de superación revolucionaria del orden jurídico social de la burguesía.

Todo intento de equiparar democracia con elecciones, tal como se hizo durante el curso del año pasado en un entramado ideológico fraudulento ha mostrado su verdadero rostro y dejado fuera de juego a quienes alentaron la participación obrera en ese proceso.

La tarea de propaganda específica de este estadio de la lucha de clases en sí, es dar cuenta de la experiencia vivida, sus consecuencias y dejar en claro para su absorción en  la percepción popular de los trabajadores, de que  en Argentina han caído por sí mismas todas las ilusiones democráticas y por ende no hay otra  democracia que la de la burguesía, donde el pueblo no delibera ni gobierna sino por sus representantes electos, que más temprano que tarde ajustan sus acciones a las directrices que le impone la defensa del capital. Los resultados electorales fueron fraudulentos o tolerados solo mientras les fueran útiles a los poderosos. Ahora en uno de sus poderes las elecciones han permitido al poder burgués local declarar su clara confrontación con el poder centralizado en el ejecutivo nacional y los grupos del capital financiero concentrado que le dictan sus haceres, que pretendieron tomar forma de ley nacional para legitimarse.

De esta manera hay que ganar terreno propagandístico sobre el fenómeno, explicando pacientemente su génesis y desarrollo diferenciando el sistema socioeconómico capitalista por del método para seleccionar el gobierno del Estado de la forma de participación popular (democrática/directa o republicana/delegada). La absorción de esta primera opción está en la estrategia de la lucha por el poder obrero y socialista. Para garantizar la acción directa y esa lucha, es necesario ir de la plaza a los lugares de trabajo, estudio, organizaciones barriales, etc., para consolidar un plan de lucha, con una huelga general nacional, con movilización que nos retorne nuevamente a las calles y por ellas a la superación del orden capitalista mediante el poder obrero y socialista.