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“GRAVE E ILEGAL”. El FITU A LA DERECHA DEL EVANGELIO

Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. 16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? 17 Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. 18 No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. 19 todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. 20 Así que, por sus frutos los conoceréis.(Mateo 7 15-20)

Grave e ilegal.Ese es el título y la caracterización que Myriam Bregman le pone a un breve texto de su difusión donde da cuenta del rechazo por un tribunal del fuero laboral de una medida cautelar para reinstalar en sus tareas a un delegado gremial.

La acción política de la ex – diputada , refrendada por el aparato de su organización miembro de la cooperativa electoral FITU , da cuenta por sí misma de la condición de “izquierda del régimen” que tiene todo esa estructura de organizaciones para los que la “legalidad” es una categoría abstracta aplicable a todas las personas en tanto ellas están en condiciones de igualdad frene a ese entramado normativo y legitimadas por tal para acudir a los jueces para que se concrete en realidad la declaración contenida en una ley o en un sistema normativo de conjunto.

Con ese posicionamiento, la hoy quejosa, continúa con sus planteos a los dioses del olimpo en igual manera en que lo hacía como diputada, esto es, ubicando a la ley como un ente metafísico por fuera de lo real, que viene a tomar vigencia frente a las acciones humanas que activan lo “injusto”

Esta claro en siglo XXI en plena crisis de reproducción del capital, en tiempos de convulsiones sociales, y guerras inter imperialistas en distintos puntos del planeta, que la igualdad ante la ley es un presupuesto abstracto, no concreto, de la revolución democrática burguesa que nos posicionó en la modernidad , que da cuenta de su fracaso en los hechos y con ello impone de por sí , más allá de la negatividad a la que acude la abogada, no a la declaración de ilegalidad de un acto del poder burgues protagonizado por uno de sus intelectuales orgánicos sino a su superación por vía de la lucha por otro orden social basado en relaciones comunitarias y solidarias y no por las reglas del intercambio mercantil.

En concreto, a que llama la ex  diputada, a que se revierta lo decidido por la cámara laboral, es decir, a que se aplique una ley que reponga al delegado en sus labores cotidianas, a lo inverso de lo que dispuso el tribunal. Esto significa que lejos de impugnar al Estado que da institucionalidad al poder burgués , cuestionando sus fundamentos constitucionales e ideológicos, lo que hace es lo inverso, es decir, llamar a que se cumplan en la circunstancia puntual del caso, todo lo cual implica una adhesión a esas premisas que solo dan cuenta de roles orgánicos de los delegados sindicales, con lo que se toma al sindicato como la instancia orgánica más elevada que puede tener la lucha de clases y a las demandas laborales como un acto que se encuadra en el avance en el mejoramiento de las relaciones sociales.

Todo esto es el rostro del reformismo en primer plano, que nunca ha sabido superar el FITU y en particular su parlamentarios , cultores de un cretinismo desbordante. Habrá que tomar cuenta en complemento de que no solo toman cuerpo en esas acciones, sino que también las difunden y propagandizan , todo lo cual desnaturaliza la propaganda y la militancia socialista y direcciona hacia un nuevo fracaso.

Bregman, el FITIU y satelitales no han tomado debida cuenta de la etapa o estadío de lucha de clases en que se encuentra los trabajadores, y los significativos cambios formales, en el orden del espacio jurídico y las interpretaciones de leyes que las modificaciones que se buscan en la estructura capitalista para facilitar su reproducción terminan generando en la existencia real y concreta. Estamos en otro tiempo histórico donde las reivindicaciones resultan impertinentes porque sencillamente lo reivindicado y las relaciones de producción que lo permitían han caducado. No se consolida lo nuevo volviendo literalmente a las formas del Estado gestadas por el Peronismo. Ese es un proceso agotado en realidad que requiere de la propaganda del programa socialista por una nueva sociedad y de la organización política que ubique el problema del poder en su sitio necesario bajo la premisa de la abolición del Estado de la burguesía, y la instauración superadora del poder obrero y su democracia obrera.

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