“Soberano, nosotros, los obreros, nuestras mujeres y nuestros débiles ancianos, nuestros padres, hemos venido a ti, soberano, para pedir justicia y protección. Estamos reducidos a la miseria, somos oprimidos, abrumados con un trabajo superior a nuestras fuerzas, injuriados, no se quiere reconocer en nosotros a hombres, somos tratados como esclavos que deben sufrir su suerte y callar. Hemos esperado con paciencia, pero se nos precipita cada vez más en el abismo de la indigencia, la servidumbre y la ignorancia. El despotismo y la arbitrariedad nos aplastan, nos ahogamos. ¡Las fuerzas nos faltan, soberano! Se ha alcanzado el límite de la paciencia; para nosotros, éste es el terrible momento en que la muerte vale más que la prolongación de insoportables tormentos”.
Tales son los acentos solemnes en los que resuena la amenaza de los proletarios a través de la súplica de los súbditos; tal es el comienzo de la famosa petición de los obreros de Petersburgo. Relataba todas las persecuciones y todas las injurias que el pueblo sufría. Enumeraba todo: desde las corrientes de aire que atravesaban las fábricas hasta la servidumbre política del país. Solicitaba la amnistía, las libertades públicas, la separación de la Iglesia del estado, la jornada de ocho horas, el salario normal y la sesión progresiva de la tierra al pueblo. Pero, ante todo, exigía la convocatoria de una asamblea constituyente, elegida por sufragio universal no censitario. “Estas son, soberano [concluía la petición] las principales necesidades que te sometemos. Ordena y jura satisfacerlas y harás a Rusia fuerte y gloriosa, grabarás tu nombre en nuestros corazones, en los corazones de nuestros hijos y nietos, para siempre. Si rehúsas escuchar nuestras súplicas, moriremos aquí, en esta plaza, delante de tu palacio. No existe otra salida para nosotros, carecemos de motivo alguno para buscarla en otro lugar. Ante nosotros sólo quedan dos caminos: o hacia la libertad y la felicidad, o hacia la tumba. Muéstranos, soberano, el que debemos elegir; lo seguiremos sin replicar, aun cuando fuera el camino de la muerte. Sacrifíquese nuestra vida por la Rusia agotada en los tormentos. No lamentaremos este sacrificio; lo ofreceremos voluntariamente”. Y efectivamente lo ofrecieron. (León Trotsky .”1905” pag. 49)
# en 1905, en la época del prólogo revolucionario, consistió en que los marxistas estábamos armados con un método científico para el estudio de la evolución histórica. Y ello nos permitía establecer una explicación teórica de las relaciones sociales que el movimiento de la historia no nos presentaba más que por indicios y alusiones. Muy pronto, la caótica huelga de julio de 1903, en el mediodía de Rusia, nos había proporcionado la ocasión de apreciar que el método esencial de la Revolución Rusa sería una huelga general del proletariado, transformada inmediatamente en insurrección. Los acontecimientos del 9 de enero, confirmando de forma asombrosa estas previsiones, nos llevaron a plantear en términos concretos la cuestión del poder revolucionario. A partir de ese momento, en las filas de la socialdemocracia rusa, se busca y se investiga activamente cuál es la naturaleza de la Revolución Rusa y cuál su dinámica
Para cualquier sujeto individual o colectivo , que hoy difunde imágenes, clama por la renuncia de una ministra, alega la imposibilidad de continuidad de una gestión política, sin vincular los sucesos del pasado miércoles con el poder burgués y la institucionalidad del Estado, cualquiera fuese la gestión específica de gobierno, hemos creído oportuno reproducir un texto del CELS, que se publicó el 10 de agosto de 2023 en lo que consideramos su parte más significativa para cuanto deseamos exponer, que no es otra cosa que , el juego del oportunismo centrista en los sucesos y la táctica de escaramuzas que desenvuelve orientando a la defensa de interses sectoriales hacia una confrontación puntualmente lanzada contra una gestión de gobierno, actuando de manera conjunta con los que siendo gobierno en agosto del 2023 silenciaron el caso por encontrarse en campaña electoral.
Para que tampoco se pierda de vista, y por eso se pretenda cuestionar nuestra intervención, también recordamos que el 12 de abril de 1995, alrededor de dos mil personas, reclamaban frente a la Jefatura de la Policía de Tierra del Fuego, la libertad de los detenidos luego de ser desalojada una fábrica de electrodomésticos. Hubo graves enfrentamientos, los manifestantes tiraron piedras y la policía reprimió con gases y balas de goma. Allí cayó Víctor Choque, un obrero de la construcción de 37 años. Se encontraba mirando todo lo que pasaba desde la vereda de su casa, recibió un balazo en la cabeza, y murió cuando era trasladado al Hospital regional. Se convirtió en la primera víctima de la represión policial desde el regreso a la democracia, en 1983.
Otro 12 de abril, dos años después, una bala policial asesinó a Teresa Rodríguez que miraba el desalojo violento de una ruta, en la que había intervenido gendarmería y la policía provincial, su muerte provocó en Cutral Có, la segunda pueblada de la comunidad que reclamaba por todo lo que el neoliberalismo despojaba, la vida, trabajo, salud y educación, sus victimarios continúan impunes.
También En la represión del 19 y 20 de 2001 asesinaron a Claudio ‘Pocho’ Lepratti, de un certero disparo en la garganta. Bala disparada por Esteban Velázquez a quien gritaba desde el techo de la escuela Nº 756 del Barrio Las Flores.
Junto con Pocho cayeron en esas jornadas de crisis social, política e institucional en el territorio de Santa Fe: Acosta, Graciela, 35 años; Álvarez, Ricardo, 23 años; Campos, Walter, 17 años; Delgado, Juan, 28 años; García, Yanina, 18 años; Pacini, Miguel, 15 años; Pereyra, Rubén, 20 años y Villalba, Ricardo, 16 años.
Cuando acudimos a la referencia de estos hechos que recuerdan que el pasado es componente del presente es que la violencia monopolizada por el Estado , institucionalidad del poder burgués cualquiera fuese su gestión se da en formato de republica y en una forma democrática representativa con prevalencia de la Constitución Nacional, de modo que la apelación a esas mismas herramientas jurídicas , procesales y la invocación de derechos, solo muestra en los hechos que las mismas son notoriamente insuficientes y no impiden en absoluto la reproducción de estas manifestaciones de manera que los “nunca más y ni una menos” solo exhiben impotencia y marcan el camino del abatimiento en el tiempo, por la simple frustación de los objetivos, en la media en que no se haga una adecuada lectura de los múltiples elementos que conforman la complejidad en la que sucedieron y acontecen los hechos del miércoles pasado, más aún cuando se apela a redoblar la receta de la simple confrontación sin definición programática del para qué y el qué , luego de logrado objetivamente el propósito inicial de mover los cimientos de la actual gestión política sin conmover al Estado, que tiene previsto de antemano el plan B en el supuesto en que esto suceda.
No se trata de impunidad o no de los hechos. De pruebas o indicios en procesos penal. Se trata de establecer que el crimen no se agota en la protesta social ni se fundamenta en ella. El crimen de Estado solo es una herramienta más para la reproducción de la dominación burguesa que implica explotación y opresión.
El texto del CELS al que aludimos al inicio , dice lo siguiente:

Murió un manifestante por una represión en el Obelisco
“La Policía de la Ciudad avanzó a los golpes contra un grupo de personas que realizaba una asamblea en el centro de Buenos Aires. El militante popular y reportero Facundo Molares murió luego de ser detenido y aplastado contra el piso durante varios minutos. Estas acciones policiales no pueden separarse del ataque y la estigmatización permanente de parte de sectores políticos contra quienes ejercen su derecho a la protesta. Manifestarse no puede ser una decisión que ponga en riesgo la vida. Como consecuencia de la represión de una manifestación por parte de la Policía de la Ciudad en el Obelisco murió el militante popular y fotorreportero Facundo Molares. Mientras les manifestantes estaban haciendo una asamblea les agentes policiales les golpearon y patearon. Según personas que dieron su testimonio, a Facundo lo aplastaron contra el piso durante varios minutos. Ninguno de los efectivos que lo rodeaban intentó reanimarlo de inmediato.
Estas acciones policiales violentas no pueden separarse del ataque y la estigmatización permanente de parte de sectores políticos contra quienes ejercen derechos democráticos fundamentales como manifestarse.
El gobierno de la Ciudad, antes de que cualquier investigación judicial haga su trabajo, salió a instalar una versión de los hechos que pretende sostener que Facundo murió por causas que nada tienen que ver con el operativo. Ya hemos visto este tipo de respuestas en otras ocasiones equivalentes. Ante su intento de negar la responsabilidad policial, es fundamental garantizar que se preserve toda la evidencia: cámaras de seguridad de la zona, la información médica del SAME, del hospital y la autopsia.
La última vez que la represión de una protesta en la Ciudad había provocado muertes fue en diciembre de 2010. Fue cuando Rossemary Chura Puña y Bernardo Salgueiro fueron asesinados en un operativo de fuerzas de seguridad de la Ciudad y la Policía Federal Argentina en el parque Indoamericano.
Hoy estamos de nuevo ante una situación que nos conmueve y nos moviliza. Participar de una protesta no puede ser una decisión que pone en riesgo la vida”.
Esta claro que el texto en su parte final se desmiente por la realidad. Puede que participar ponga en riesgo la vida, mientras el poder burgués goce de buena salud. Resistir con las herramientas pertinentes, implica percatarse del comportamiento más amplio y abarcativo de la población frente a las acciones políticas que se emprenden y en particular reparar en los haceres y sentires puntuales, en el aquí y ahora de la clase trabajadora. Debe advertirse que la acción callejera en ningún caso trajo consigo la puesta en acto de una fuerza social antagónica al poder burgués ni se manifestó a través de una política autónoma de clase.
Cuando hablamos de otra fuerza social ausente en los hechos estamos advirtiendo que Las fuerzas sociales son colectivos más o menos organizados e instituciones dentro de la sociedad en pos de un interés común y que desarrollan acción social ejerciendo influencia, con el objetivo final de consolidar el orden social o impulsar su cambio en favor de sus intereses.
Las confrontaciones de las que da cuenta la lucha de clases , no rebasan su primario estadio pues el planteo emergente es la situación de los jubilados de modo que de modificarse esta, no habría mayor proyección sobre el orden social burgués, lo propio con relación a los efectos concretos del ejercicio de la fuerza pública, que en el mejor caso puede derivar en la renuncia de la ministra del rubro y la disposición de herramientas para “democratizar” el empleo de la violencia Estatal.
Esto deja en claro que en la escena solo emerge una fuerza social y sus disputas internas dirimidas en una plaza o espacio público. A su frente no está una fuerza social inversa , sino grupos que expresan disidencia en un lo que entienden un mejor manejo racionalizado y reformista de la gestión gubernamental.
Esa debilidad no debe ser soslayada ni reemplazada por demagogia discursiva simplemente alentadora de ilusiones democráticas como si las mismas debieran ser repuestas ignorando que es en democracia que se producen estos hechos criminales. Mucho menos si ella pretende ganar entidad, tomar cuerpo por caminos judiciales trazados por el propio poder burgués al institucionalizar su Estado opresor y explotador.
Resistir es confrontar con lo que parece irreversible pero no a nivel del conflicto sino de la oposición dialéctica, es decir, desde el planteo de su contrario. Resistir es ser actor del proceso social y no víctima. Actuar para desmontar la servidumbre voluntaria o involuntaria con el propósito de vencer ahora y aquí y no en un tiempo remoto e impredecible .No rendirse a pesar de las penurias, de las persecuciones y el acoso de la errancia sin fin.
La táctica del frente único que se opone por el vértice a lo hecho por el frente popular anti-gobierno , “es el arte de los revolucionarios para ganar a la mayoría de la clase obrera a la revolución, de aquellos sectores que aún se encuentran bajo las banderas del reformismo o los socialdemócratas. “No es suficiente contar con una espada, tiene que tener filo; no es suficiente el filo: hay que saber usarla.” (L.Trotsky) “
Nuevo Curso