
la realidad objetiva del desenvolvimiento de la lucha de clases nos da cuenta de que asistimos a un enfrentamiento político/ideológico entre el gobierno y el frente popular anti gobierno, materializado en los hechos , en la cuestión del ajuste sobre los jubilados , único factor que por persistencia de un grupo de ellos, tuvo continuidad en el tiempo , con presencia callejera frente a la imposición de cláusulas de ajuste totalmente adversas a la situación de las personas que están en esa condición.
Sin embargo, si bien no se le suelta la mano al esquema del “abrazo a los jubilados”, lo cierto es que tomó centralidad otro esquema de consignas e intervenciones absolutamente ubicado desde la negatividad.
Dicho en otros términos, es la vieja y transitada política del NO que solo termina sosteniendo en el tiempo a lo negado en tanto en ningún caso se plantea un SI diverso y superador de lo negado.
El conflicto se presentó como siempre con formato binario . De un lado ellos, los que gestionan el aparato Estatal gubernamental con su plan económico centrado en el ajuste y la afanosa búsqueda de financiamiento externo y los otros, los de pie en plaza en «lucha» contra medidas represiva y las acciones socialmente excluyentes del gobierno favorecedora de lo que se indica como grupos concentrados de poder económicos
Solo por compromiso de la acción se indica que se actúa en pos de «reclamos populares» expresados en la defensa de los ingresos de sobrevivencia de los jubilados
Frente al aparato institucional y su base de clase dada por la propia burguesía , se exhibe como protagonistas del conflicto a una manifestación de un grupo de jubilados vinculados a los aparatos partidarios o dispersos en su penosa individualidad ,hinchas de fútbol solidarizados con el reclamo y los partidos del Frente Anti-Milei (PJ, FIT y otros).
Lo significativo es que los presentes no se pronuncian en ningún caso con referencia al régimen de reparto que impera en la normatividad referida a los dispositivos jubilatorios para quienes ven por razón de su edad y capacidad, reducida o anulada su capacidad de vender su fuerza de trabajo .
No se aborda la cuestión en sus fuentes y solo se acude a discursos de corte marcadamente ideológicos porque en realidad la dificultad de la acción en plaza-calle es que no puede exhibir una propuesta relativa al sistema de reparto en sí y no da respuesta a los signos de inviabilidad que por la estructura productiva argentina se le presentan con marcada significación , máxime cuando se incorporaron al sistema personas que no habían realizado aportes en su vida laboralmente activa y se encontraban en madurez frente a dificultades sustantivas de sobrevivencia.
La estructura del sistema jubilatorio argentino, como señalamos remite a un sistema que se conoce como sistema de reparto, que consiste en que los trabajadores en actividad y las empresas, con sus aportes, financien las jubilaciones. A esto se le suman otros fondos provenientes de impuestos y aportes del Tesoro nacional.
En ese sistema previsional conviven más de 200 regímenes de excepción, cuyos miembros cuentan con algunos beneficios particulares, como el acceso a un retiro temprano o mayores ingresos.
Actualmente hay 5,5 millones de jubilados, de los cuales el 61,4% ingresó por una moratoria (es decir, no contaba con la cantidad de años de aportes suficientes). En tanto, existen 10,3 millones de aportantes, que con su contribución cubren el 55% de los gastos previsionales: los fondos restantes provienen del Tesoro nacional.
el sistema jubilatorio es una de las principales cuestiones estructurales del país En la historia los gobiernos han adoptado diversas estrategias para intentar resolverlo. Mencionó el aumento de las moratorias, el veto al 82% móvil, la actualización de la fórmula previsional en la gestión de Mauricio Macri, los ajustes discrecionales durante el mandato de Alberto Fernández y la reciente decisión del gobierno de Javier Milei de poner fin a la última moratoria vigente.
Uno de los puntos centrales es el envejecimiento poblacional y sus efectos en la sustentabilidad del esquema de jubilaciones. Según explicó, en Argentina el 16% de la población es adulta mayor, y las proyecciones indican que para 2050 ese porcentaje ascenderá al 22%. La combinación de una mayor esperanza de vida con una menor tasa de natalidad genera una presión creciente sobre el sistema, dado que habrá menos trabajadores activos para sostener a una cantidad creciente de jubilados.
A todo esto hay que agregar una cuestión de fondo de la que el sistema jubilatorio es simplemente reflejo. Sobrevivimos en un orden social donde la competencia es el mecanismo dominante, y el instrumento central de esa competencia es la productividad del trabajo. En tanto las mercancías se intercambian a partir de su valor en trabajo, es decir, la cantidad de trabajo incorporado, el que llega al mercado con un menor valor incorporado gana, lo que implica que para lograr ese resultado se busque afanosamente retirar toda erogación en concepto de aporte patronal al sistema jubilatorio
Otra cuestión relevante es la incidencia que tienen los objetivos cambios en la dinámica del mercado de la fuerza de trabajo y la forma concreta en que esta se materializa. Actualmente, el 50% de la economía argentina opera en la informalidad, lo que significa que una gran parte de los trabajadores no realiza aportes previsionales. Esta situación impacta directamente en el financiamiento del sistema . En gran medida , es este factor el que obligaba a las moratorias que ahora el gobierno apunta a eliminar.
Este mecanismo de salvataje- la moratoria- permitió sostener una alta cobertura, pero al mismo tiempo generó costos elevados para el sistema. En este contexto, el 10% del PBI del país se destina a jubilaciones, un porcentaje mayor al gasto en salud y educación.
Lo dicho nos aproxima a la idea relativa a que este sistema jubilatorio presenta signos relevantes de inviabilidad cualquiera fuese la gestión del gobierno del Estado de la que se trate.
Con este cuadro de situación desde la clase trabajadora hay que luchar por las jubilaciones por que ella en lo inmediato abre el planteo por la defensa del salario. Solo un incremento real del salario hace incrementar los aportes jubilatorios a repartir. También en ese contexto , de desenvolverse la lucha por el salario existe una tendencia relativa al agrupamiento y experiencia en lucha de la clase trabajadora en sí.
No obstante ello, si la intervención política utiliza el complejo fenómeno jubilatorio como combustible para golpear al gobierno y desestabilizarlo en forma de encontrar una posición de fuerza para presionarlo y luego negociar siguiendo la esencia de la cultura peronista , ese no sería el escenario necesario incluso para la defensa gremial de la posición social del jubilado.
Este factor es decisivo porque hoy , en víspera de una nueva movilización , no queda claro si es la clase trabajadora la que interviene como fuerza social en esa incidencia callejera, en tanto nadie le explica a la clase como aumentar en términos reales el haber previsional con menor productividad del trabajo y si eso no le implica a la propia clase el advenimiento de una mayor crisis y un incremento del desempleo en un contexto general inflacionario.
Así las cosas, nuevamente se presenta en escena el gravitante problema de la crisis de dirección de la vanguardia obrera , el nulo trabajo para un diseño militante de un programa de coyuntura estratégicamente dirigido hacia el poder obrero y el socialismo. No hay otra posibilidad frente a la complejidad y crisis jubilatoria que transformar el sistema productivo argentino mediante la centralización del capital en manos del Estado conducido por la clase trabajadora y su dictadura socialista con reconfiguración de la economía
Este miércoles, el grupo de jubilados que habitualmente se concentra ante el parlamento , son una excusa para una nueva escalada en la disputa política que la oposición partidaria burguesa a la que se suman las organizaciones reformistas de la izquierda del régimen burgués ha establecido transitoriamente que opere en las calles con enfrentamiento formal a los operadores políticos del l gobierno nacional
La propaganda política de la vanguardia debe explicar que los rostros que asoman en los reclamos , son incapaces de una respuesta satisfactoria al reclamo de conducir ellos las gestiones de gobierno en esta república democrática. La vanguardia de la clase obrera organizada en partido político es la llamada a redoblar esfuerzos de explicación a las masas en torno a la necesidad de desbordar este esquema partidario y de grupos de presión desenvuelto al interior de las fronteras del orden social capitalista y trabajar en orden al proyecto estratégico de construcción del poder obrero y el programa socialista , en un nuevo orden social basado en relaciones intersubjetivas superadoras de la sociedad de clases que impone el capital.
Nuevo Curso