
Un nombre.
Cuando se hable
del valor estoico
de la vida cabal,
profunda y clara,
sin mencionar
al guerrillero heroico,
estaremos
diciendo: Che Guevara.
Cuando se hable
de la luz creadora
cuya fuerza inmortal
la noche aclara
hasta tornarla
en una nueva aurora,
estaremos
diciendo: Che Guevara.
Cuando se hable
de los decididos
de los que salen
a mostrar la cara
por la miseria
de los oprimidos,
estaremos
diciendo: Che Guevara.
Cuando se hable
del deber profundo,
de la lucha ejemplar
que nunca para
por conseguir el pan
de todo el mundo,
estaremos
diciendo: Che Guevara.
Cuando se hable
del mejor latido,
de la voz que
más alto resonara,
sin pronunciar
el nombre tan querido,
estaremos
diciendo: Che Guevara.
Recuerda Trotsky que la palabra cultura surgió para dar referencia el campo arado y sembrado, en oposición a la floresta o al suelo virgen. Por esa descripción a la que hacía referencia ese término, la primera implicancia era la evidente, es decir, describía algo que se oponía a la Naturaleza, es decir, se concentraba en dar señalamiento de lo diverso , lo que el hombre había conseguido con sus esfuerzos . Entraba así en contraste aquello que el ser humano había recibido de la Naturaleza y aquello otro, gestado y nacido del esfuerzo humano en base a los recursos que obtenía de esa misma naturaleza.
Desde ese momento en que fue posible establecer esa diferencia antitética , es que cuando se alude a la cultura se hace referencia a todo lo que ha sido creado, construido, aprendido, conquistado por el hombre en el curso de su Historia.
Tangencialmente con lo afirmado, pero en relación estricta con lo dicho, en el prólogo de La ideología Alemana , Marx hace esta referencia suficientemente ilustrativa de su posicionamiento sobre esta premisa, pero lo hace indicándolo con referencia específica al problema del conocimiento, y con empleo de la ironía para replicar a lo inverso. Es así que en ese momento del texto se puede leer sin asombro que:
“Hasta ahora, los hombres se han formado siempre ideas falsas acerca de sí mismos, acerca de lo que son o debieran ser”. …. “ Un hombre listo dio una vez en pensar que los hombres se hundían en el agua y se ahogaban simplemente porque se dejaban llevar de la idea de la gravedad. Tan pronto como se quitasen esta idea de la cabeza, considerándola por ejemplo como una idea nacida de la superstición, como una idea religiosa, quedarían sustraídos al peligro de ahogarse. Ese hombre se pasó la vida luchando contra la ilusión de la gravedad, de cuyas nocivas consecuencias le aportaban nuevas y abundantes pruebas todas las estadísticas”.
Lo cierto es entonces, que todo cuanto realmente acontece esta marcado por las diversas variables y organizaciones que se adoptan para crear y acumular cultura, contenida sucesiva y dialécticamente en, todo tipo de conocimientos y habilidades para luchar abastecer a sus necesidades desde lo dado por la Naturaleza y producir objetos diversos de ella con su trabajo .
la cultura acumulada se expresa en los logros materiales gestados desde el proceso de trabajo , en la forma de los instrumentos, en la maquinaria, en los edificios, los elementos de comunicación , es decir, el marco fundamental de nuestras vidas cotidianas.
Sin embargo y como bien lo puntualiza el fragmento citado del texto de Marx, es esa cultura la que se deposita en la propia conciencia humana, de manera que los métodos, costumbres, habilidades adquiridas y desarrolladas a partir de la cultura material preexisten de manera esencial y no meramente cronológica, a los conceptos que de esa realidad cultural se contienen en el entendimiento humano pero no a la manera de un mero reflejo sino con la intervención cultural de ese mismo intelecto a partir de los estadios a los que ha podido arribar en un momento histórico dado, siendo ellos necesariamente variables y sometidos a confrontación constante con la mutabilidad de lo real. Por tanto, y como bien nos lo ha dejado indicado Trotsky , esta demostrado que la cultura es un producto de la lucha del ser humano por la supervivencia, por la mejora de sus condiciones de vida, pero a la vez de la tendencia creciente de la prevalencia de las relaciones políticas y social de poder entre los propios seres humanos , que existen en sociedades de clases emergentes precisamente porque la cultura fue capaz de sacarle de la emergencia cotidiana y producir los primeros excedentes de bienes aptos para satisfacer necesidades de sobrevivencia.
Dicho esto, queda claro, pese a la multiplicidad de detractores que se levantan desde distintas atalayas ideologícas contra esta premisa, la sociedad humana se ha conformado y se conforma como una compleja organización clasista, que muchas veces se ocupa de ocultar precisamente esa objetividad por cuenta de sus medios de producción de discurso ideológico que por ejemplo actualmente lo oculta por las premisas de la diversidad y la prevalencia de nociones jurídicas como los derechos subjetivos que se dicen emerger por sí mismos por la sola condición de persona que le ha sido concedida a los seres humanos en sociedad. Es claro hoy que el derecho no puede ser natural, sino creación cultura emergente , creador y organizador de una sociedad de clases y las dominaciones de unos sobre otros que ellas implican.
Dicho de otra forma, la estructura de clase de la sociedad ha determinado en alto grado el contenido de las relaciones materiales y sus entramados ideológicos.
La cultura ha servido a la organización de clase de la sociedad. La sociedad de explotadores ha creado una cultura a su imagen y semejanza
Asi señalada la situación , hay que concluir que la cultura se convierte en el principal instrumento de la opresión de clase haciendo que , como lo puntualiza Marx, “Las ideas dominantes de una época son esencialmente las ideas de su clase dominante.”
Sin embargo , también es un dato de la realidad , que todo lo que ha sido , creado, construido por los esfuerzos del hombre y que sirve para reforzar el poder del hombre ante las adversidades ,en tanto no se trata del hombre individual, sino del hombre social siendo una sociedad de clases, obliga a no desmerecer el recorrido transitado y los bienes culturales generados por las relaciones humanas en sí. Es esta la razón por la que la clase obrera debe asimilar de modo crítico toda la cultura del pasado, en la tarea revolucionaria de su emancipación y la construcción del poder obrero por el socialismo.
Lo fundamental para advertir es que en nuestra sociedad tal como se manifiesta hoy, es la organización de las fuerzas productivas y sobre ella se moldea y transforma la sociedad superando sus contradicciones de modo positivo para el desarrollo de la condición humana. Son precisamente esos desarrollos los que habilitan al hombre a buscar respuesta intelectualizada de todo cuanto le sucede y no las imaginadas intencionalidades las que permiten configurar nuevas representaciones.
En nuestro tiempo mucho se apela por la clase dominante a dictar caducidades sociales de modo unilateral conformado al interés burgués. Se dice entonces que algo que pudo haber tenido racionalidad y legitimación en un tiempo no lo tiene en el actual.
Sin embargo el cambio formal de los sistemas de producción de mercancías y las maneras en que se utiliza la fuerza de trabajo por quien la adquiere, no ha implicado un desarrollo esencialmente diverso que implique alegar la formación de otra materialidad que condicione las representaciones intelectuales que pudieran haberse trazado las clases sociales en estadios anteriores de su historia
Sobre estos cimientos dinámicos de las fuerzas productivas se levantan las clases que, en su interrelación, determinan el carácter de la cultura, y es este el escenario donde nuestra clase trabajadora y su vanguardia revolucionaria, en particular los jóvenes manifiestan un déficit arduamente procurado por la burguesía dominante en base al culto al individualismo, la noción de libertad negativa , y la justicia identificada con la utilidad de la acción.
La técnica y los mejores procesos de producción de bienes aptos para satisfacer necesidades humanas, es la principal identificación del espacio de lo humano más allá de que hasta el momento haya servido como instrumento de explotación, porque al mismo tiempo es la condición fundamental para la emancipación de los explotados.
Es ahí donde emerge la significativa presencia de la lucha contra el proceso de alienación que se le impone al trabajador por su distanciamiento con el objeto que produce y que termina dominándolo en forma tal que lo termina transformando al propio trabajador en objeto. Esto que remite a lo que se conoce como factor subjetivo, es tan gravitante como el crecimiento de las fuerzas productivos y su estancamiento en el actual momento del capitalismo, en tanto sus relaciones están chocando con que el propio desarrollo de la productividad conspira contra el consumo de lo producido y acrecienta en forma importante la tendencia general al empobrecimiento de lo humano en todos los sentidos. Lejos de una cultura de la posibilidad, se gesta contradictoriamente la cultura de la pobreza, la miseria y la opresión .
El proletariado necesita conocer la totalidad de los conocimientos y técnicas se han generado hasta los estadios más actuales en el curso de su historia, para elevarse y reconstruir la vida sobre los principios de la solidaridad y el principio de comunidad en la definición del contenido de las relaciones humanas superando las relaciones capitalistas formalizadas en base al derecho de propiedad.
Enfrentamos un nuevo 24 de marzo. Se renuevan al infinito las polémicas en torno a ese momento. Para elaborar un documento para ser leído en un acto convocante , las reuniones inician en los fines de enero y la resultante es un producto cultural que no comprende el fenómeno en esencia, sus proyecciones, sus continuidades y por ende se transforma en un mero producto ideológico pergeñado como instrumento formador de falsa conciencia.
Sin embargo, la cuestión no debe quedar embretada en esos limites que imponen los propios nucleamientos que se convocan por la fecha. Lo necesario es que retornemos a las premisas teóricas que hemos repasado y sintetizado en los parágrafos anteriores y advertir que cuanto corresponde tener presente frente a la imposición dominante del formato recordatorio de una fecha, es el objetivo táctico de aquella generación de jóvenes trabajadores sobre la que en definitiva se descargó una práctica genocida, que por tal implicó su exterminio.
Aquella clase trabajadora en lucha, fue a vida o muerte , por los instrumentos de la cultura de entonces para ponerlos a disposición de su clase , por vía de una política autónoma y su utilización a través del poder obrero , intelectualizado en el programa socialista necesario para nuestra estructura productiva.
De tal forma , quien con razón piense que hay que estar en las calles cualquiera fuesen las circunstancias ideológicas que se le pretendan imponer a una convocatoria, su herramienta de lucha será revitalizar, exhibir , poner en contacto con la joven vanguardia obrera ese propósito estratégico y hacerlo andar , con las formas y los canales organizativos que esa misma clase se de en esta particular coyuntura.
En esa interpretación de lo diverso y complejo, el centro de la propaganda no es otro que aquello que dejó inscripto Ernesto Guevara, no hay sociedad nueva, ni hombre nuevo, si se apela a la mera recepción y reproducción de las herramientas gastadas del orden social capitalista que debe ser superado necesariamente.
Sin duda fueron treinta mil desaparecidos, pero su reclamada presencia no es retórica, sino por inversa, su recepción creativa en cuanto de diverso o similar las actuales circunstancias específicas de la lucha de clases.
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