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Identidades sociales y programa de gobierno

En Argentina se desarrolla de manera subyacente  y larvada , un proyecto de dominación social que se sostiene sobre la tendencia a  fortalecer y dotar de  identidad  a los sectores medios para contraponerlos  a los grupos sociales que por una u otra razón han sido desplazados hacia la condición de población económicamente sobrante buscando que estos asuman posicionamientos culturales que busquen espejarse en los primeros,  en particular en su construcción utilitarista de lo que ha de entenderse por lo justo , en las relaciones intersubjetivas que se traben   entre ambos grupos poblacionales en plano colectivo o individual y en las representaciones políticas que se presenten como respuesta  a los grandes problemas de la existencia compartida.

Con esto lo que se proyecta es dotar de un sujeto social al programa de gobierno burgués que a los tropezones y en contexto de crisis económica en la reproducción generalizada del capital desenvuelve la actual gestión, dando con ello satisfacción al interés general de la burguesía dominante de conjunto y por sobre las particulares posiciones de sus distintas fracciones.

Este nuevo intento, por las formas, pero continuo por su esencia ,  no es otro que el de lograr alcanzar un nuevo consenso sobre premisas económicas que ubiquen la existencia por debajo de los parámetros habituales de nuestra cultura en cuanto se refiere a la manera en como se satisfacen las necesidades y como se distribuye la riqueza social , tiene hoy un insospechado aliado en parte de la clase trabajadora formalizada que encuentra el punto de conexión en la demanda de estabilidad laboral y superación del flagelo del desempleo y puede llegar a expresarse en la sustitución del actual gobierno por otro elenco de políticos gestores de los intereses de la burguesía con imagen de un mayor apego profesional en sus desempeños públicos.

Si se percibe esta situación solo tendencial en tiempo presente, es posible advertir como consecuencia la entidad del trabajo político a realizar por la vanguardia de trabajadores y el énfasis en donde debe ubicarse la propaganda política y la agitación, buscando esencialmente evitar se concrete esa alianza de intereses particulares, por débil que parezca la misma en su proyección objetiva en el tiempo.

Esto también explica el afán puesto por el gobierno actual en la tarea de anclar el precio del dólar , el mayor tiempo posible, pues es la débil estabilidad de los precios lo que aceita este encuentro de sectores sociales diversos y a la inversa , una nueva devaluación implicaría su replanteo cuando no, su agotamiento.

El elemento más significativo para poder caracterizar a este colectivo propiciado en plano de tendencia por el actual gobierno se ubica en no detentan gran poder económico sino que todos ellos en algún u otro sentido  “viven de su trabajo y en su existencia se pronuncian de modo consciente y en forma  negativa respecto del mundo político, sindical, intelectual, tal como se conforma actualmente y de ello se sigue su ausencia de todo interés militante en lo que refiere a la cosa pública por la que manifiestan significativos desden.

El actual hacer de la clase trabajadora “en sí”, esta disociado políticamente de su vanguardia , aún cuando esta solo se constituye en la actitud defensiva de sostenimiento del programa económico mínimo y en menor medida en  la defensa de libertades democráticas, adulteradas en sentido burgués por la nocion de derecho subjetivo.

Esta disociación , este abrir tendencial de rutas paralelas, se aprecia en la mora que tuvo la conducción de las organizaciones sindicales para lanzar un paro o huelga general, prefiriendo siempre y en forma antagónica a esa generalización, las negociaciones permanentes con distintos referentes del poder burgués y en su caso los  paros parciales por sectores . Subyace en esa dirección gremial, el temor a recorrer un camino sin retorno para los intereses concretos de esa conducción sindical y que la fracción objetiva operada hacia el interior de la clase trabajadora se haga presente a la hora de la confrontación con un bajo acatamiento del paro o la baja incidencia de este sobre la real paralización de las actividades.

La situación planteada esta facilitada en todos los casos, por la ausencia en la vanguardia de trabajadores de una dirección política organizada como partido y la falta de elaboración de un programa de lucha, tácticamente orientado por sus reivindicaciones hacia el objetivo estratégico de la emancipación social, por via de la abolición ,de las relaciones de explotación y opresión a la que es sometido como clase.

En ese contexto, se explica la insistencia de los sectores  residuales del peronismo que han quedado bajo el paraguas del Kirchenerismo de apoderarse de la conducción política de todo lo referente al 24 de marzo y la imposición del carácter conmemorativo que ha adoptado la convocatoria a la manifestación callejera en tiempos en lo que disputa con la actual gestión de gobierno, la conducción política de esta nueva identidad social en conformación tendencial.

De allí se sigue la gravedad que implica la decisión de marchar en forma conjunta con las formas exteriores que asume este sector político , en tanto una vez más se adopta el seguidismo, como única manera de escapar a la marginalidad política de los trabajadores que componen la vanguardia, prefiriendo ser el furgón de cola de algo  que exhiba unidad y no el aislamiento principista.

La tarea militante revolucionaria, resultan entonces marcada por la necesidad de superar este nuevo escollo que pone el enemigo de clase , por vía de la conformación de un partido de los trabajadores, organizado en torno a la puesta en acto del programa socialista que exige nuestra condición de clase y la realidad del actual estadio de la lucha de clases.

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