Nuevo Curso

LOS SILENCIOS Y LOS GRITOS

La vanguardia trabajadora militante argentina, esta frente a un desafío que le imponen las condiciones objetivas de su existencia y las presiones ideológicas que se desatan sobre su sobresaltado y difícil existir.
Se esta en resumidas cuentas, frente a dos modelo de vida. Anteojos negros, presentaciones de libros, visitas a los medios del poder, confluencia en las aplicaciones que monta el capital en el espacio virtual , catarsis callejera con gritos y esperanzas en el parlamento, anhelo de bancadas en ese poder del Estado O EL CAPITAN SANTIAGO.
Son estas y no otras, las distancias que permiten la sobrevivencia del capital y la burguesía como clase hegemónica.
Hace 45 años, Hugo Alfredo Irurzun (Capitán Santiago) se encargó de ejecutar al dictador nicaragüense Anastasio Somoza. Fue uno de los revolucionarios más reconocidos de América Latina. Era hijo de una de las familias más tradicionales de La Banda. Una historia que vale la pena recordar

Es casi un lugar común por su admisión general en el uso discursivo , trabajar en ciertas circunstancias frente a fenómenos como el que puede evocar una fecha , decir «Que el silencio no te llene de olvido» es una forma poética de decir que no se debe dejar que la falta de comunicación o la ausencia física de alguien o algo lleven a olvidar los recuerdos y los sentimientos asociados a ello. No es una cita de un autor específico, sino una expresión común que refleja la idea de que el silencio no debe significar el fin de la memoria o del amor.

Sin embargo, en un aniversario más del hecho revolucionario internacionalista contenido en las acciones armadas de las que resulto dar muerte violenta a Anastasio Somoza, como replica de toda la violencia estatal que supo desencadenar desde el poder dictatorial en Nicaragua, es pertinente gritar, memorar, reivindicar y hacer de ello un ejemplo de cual es el sentido de la lucha revolucionaria y del revolucionario en sí.
Por eso hoy, justo cuando muchos se ponen la camiseta con sponsor varios en el pecho , auto percibiéndose luchadores, porque caminan por las calles con una banderita, es necesario traer a cuento al Capitán Santiago , muerto en esa acción armada que llena de orgullo internacional a nuestros combatientes. Masetti, otro revolucionario cabal, supo escribir , los que luchan y los que lloran. En ese título se describe la diferencia y el paradigma del largo recorrido que debe hoy andarse para llegar en la vanguardia a esa comprensión del fenómeno opresivo y de explotación que implica una sociedad de clases como el capitalismo.
Tras la muerte de Somoza, el régimen de Stroessner organizó un cruel rastrillaje por toda Asunción y alrededores. El Ministro del Interior ofreció una recompensa de 5 millones de guaraníes para encontrar a los responsables.

Al día siguiente, el 18 de setiembre, las fuerzas de seguridad paraguayas presentaron ante la prensa el cuerpo sin vida de Santiago. Dijeron que lo habían descubierto en una de las casas que el grupo comando alquiló en Asunción, y que fue muerto cuando intentaba escapar del lugar. Al parecer, fue delatado por su imponente presencia física, pues medía más de un metro noventa de estatura y tenía una barba cobriza.

El cuerpo tenía una perforación de bala arriba de la ingle a la derecha, pero también se podían ver marcas de abusos en el tórax y la cabeza.

En realidad, el santiagueño volvió a la vivienda que habitaba desde hacía seis meses para retirar 4.000 dólares y unas armas, según relató años más tarde Gorriarán Merlo.
Periodistas de ABC que inspeccionaron el cuerpo en el Policlínico Policial, mucho antes de que se lo presentara oficialmente a la prensa, comprobaron que el cuerpo de Irurzun presentaba escoriaciones y hematomas alrededor de los tobillos, marcas de los grilletes utilizados habitualmente en las sesiones de tormento por la policía política del régimen. El jean todavía mojado, de color oscuro, que vestía Irurzun, estaba arremangado justamente para dar lugar a los grilletes, despedía un olor nauseabundo, presumiblemente del agua de cloaca usada por los torturadores en la tenebrosa «pileta» de la sala de torturas.

Ese momento luctuoso, casi en réplica con la ejecución del comandante Guevara en Bolivia, tiene un camino recorrido. Hugo Irurzún, una vez que terminó la secundaria en Santiago del Estero donde había nacido , se fue a estudiar Ingeniería en Rosario. Allí se comenzó a vincular con quienes luego formarían las primeras células del ERP. “Santiago cae preso en la ciudad de Rosario, pero era tal ebullición que tomamos la comisaría y lo liberamos”, señalaba su hermano. Era una época de creciente politización de la juventud, más aun, en las universidades de las principales ciudades argentinas. En ese contexto es cuando tuvo lugar la emergencia obrera en revuelta, aquella enorme movilización popular recordada como el “Rosariazo”, sorprendio a Hugo Irurzún integrando el Comité de Relaciones Obreras Estudiantiles (CREO), en la cual intervenían todas las organizaciones estudiantiles contra la dictadura.

También en Rosario, Hugo conoció a su mujer, María Cristina Bolatti. Con ella tuvo un hijo, Federico, que nació mientras ella se encontraba en cautiverio, razón por la cual, en 1976, el niño fue entregado a su abuela materna, Ada Corghi de Irurzun, y fue criado en la Banda con sus abuelos, hasta que su mamá salió de prisión.

Compartió con Gorriarán Merlo el mando de la Compañía “Héroes de Trelew” en el asalto a la guarnición militar de Azul, el 19 de enero de 1974 durante el gobierno constitucional de Juan Domingo Perón. Sin embargo, la mayor parte de su actividad militar la desarrolló al frente de la Compañía de Monte “Ramón Rosa Jiménez”, en los montes tucumanos.

Al frente de la guerrilla rural del ERP, dirigió el fracasado ataque al Regimiento 17 de Infantería Aerotransportada de Catamarca, en agosto de 1974. Si bien Irurzun, junto a su Estado Mayor, logró replegarse desde esa ciudad al campamento en los montes tucumanos, luego de varios días el ejército mataría a los doce guerrilleros que habían quedado cercados, en la llamada Masacre de Capilla del Rosario.

La revolución sandinista triunfó cuando logró hacer renunciar a Somoza en julio de 1979. Sin embargo, desde el gobierno revolucionario de Nicaragua tomaron la decisión de pergeñar el asesinato del ex presidente. Temían que éste organizara una contrarrevolución que lo llevara nuevamente al poder. Para esto eligieron a los guerrilleros argentinos, provenientes del ERP e incorporados hace meses en las fuerzas sandinistas, entre ellos estaba el Capitán Santiago.

El santiagueño Hugo Irurzun fue uno de los protagonistas de ese pedazo de la historia, a tal punto que varias calles y plazas de Nicaragua llevan su nombre. Muchas canciones populares lo recuerdan. Sin embargo, continúa siendo casi un desconocido en su tierra natal. Un desconocido, cuyos restos permanecen desaparecidos en Paraguay.
A tanta distancia en el tiempo, pero tanta cercanía en lo emocional , los hechos cotidianos de la barbarie en donde sobrevivimos, nos obligan a percibir su querida presencia , advertidos que la mayor dolencia emocional de nuestra época es la incapacidad de dar sentido a nuestras vidas. Sin embargo, la silenciada existencia del capitán Santiago, como la de tantos militantes combatientes del PRT , deja ver una necesaria enseñanza. La vida solo tiene valor y sentido partiendo de la condición necesaria de la conciencia. Si en ella sobreviene la muerte, quienes seguimos vivos habremos de entender que la muerte no es un acontecimiento de la vida, porque no se vive la muerte.

Nuevo Curso.
(la información que se vuelca en este texto es tomada de la revista “La columna” el sostén de la verdad)