Una de las ventajas que tuvieron las aguafuertes que escribía para el periódico Crítica Roberto Arlt, fue la capacidad del escritor, de entender ese género literario en su esencia misma , advirtiendo desde el inicio la distancia necesaria que este requiere en quien escribe, de aquello que quiere exhibir, factor que hace que lo que está a la vista de todos , sin embargo solo sea ciertamente percibido por quien emite el discurso que por entonces se plasmaba en las columnas del diario Crítica, haciéndolo en el tiempo de imperativa lectura o proliferación entre la masa trabajadora de aquel entonces.
Esa distancia como elemento necesario para el conocimiento de un fenómeno que no contradice a la vez, con lo también imperativo que es la cercanía con todos sus elementos tal y como existen en aquello que se quiere conocer desde lo concreto , nos permite con tanta agua corrida bajo el puente , acudir al método del periodista y su género , para dar cuenta de un factor que esta poniendo a la militancia y a la vida política en general en una cíenaga que guarda parentesco con aquella que revela la propia estructura productiva maracada por relaciones capitalistas propias de un capitalismo tardío , atrasado y con encadenamientos con el capital financiero que le tornan dependiente de esos centros del poder burugués.
Lo cierto es que, muchas veces, gente que trabaja en eso cada vez más difuso y difícil de definir que recibe el nombre de periodismo, contribuye a construir en el intelecto de las masas trabajadoras que quieran prestarles atención o precisamente para captar esa artificiosa atención , un posicionamiento riesgoso que es la habitación continua en una suerte de un humedal poco profundo de aguas estancadas o de flujo muy lento, con una gran acumulación de cieno o lodo en el fondo que hace todo muy viscoso y empantanado.
Sin perjuicio de ello, tal parece que desde los comienzos de este siglo XXI , amparados por profusos relatos ideológicos como lo son aquellos que se pueden abarcar de modo genérico bajo el arbitrario nombre de posmodernidad, lo que se ha conseguido en los hechos es que retorne a la escena el personaje de Martín Fierro, “picardía”, claro que sin los perfiles que buscaba José Hernandez al instalarlo en aquel relato , sino haciendo su apología desde la práctica misma.
Facilitó y facilita sobremanera la cuestión, la expansión de las redes sociales y la posibilidad de divulgar por distintas formas, operaciones que intentan en todos los casos ser paradigmáticas , sin medir consecuencias a futuro mayores que la inmediatez buscada.
Ayer miércoles, tras una disertación del mandatario bonaerense en la Universidad de Columbia, en el marco de su gira por los Estados Unidos Axel Kicillof, protagonizó un momento de tensión e incomodidad al ser abordado por Silvina Sterin Pensel quien le consultó sobre su postura respecto a las acciones de Israel en Gaza y trazó un paralelismo con el impacto electoral que dicha temática tuvo en el plano político estadounidense en las pasadas en las elecciones presidenciales de Estados Unidos celebradas el 5 de noviembre de 2024 elecciones cuando se produjo la derrota de Kamala Harris .
De acuerdo con los reportes de medios como MDZ Online y registros audiovisuales difundidos en redes por señales como A24, Kicillof se mostró visiblemente molesto y evitó pronunciarse de forma directa sobre el asunto. Ante la insistencia de la periodista, el mandatario optó por retirarse del lugar sin responder.
Sin embargo, lo que se advierte del incidente señalado es que existe una relación previa de confianza con la periodista con la que el gobernador tiene una charla coloquial sin al parecer conocer que le está filmando, y en ese contexto la pregunta se hace al pasar y sin mayores referencias, y ante el pedido de Kiciloff respecto de que le esperara un momento porque tenía que salir a responder preguntas a periodistas que no estaban allí, Silvina Sterin Pensel le dice: solo te pido una respuesta “desde el corazón”, actitud que cambia cuando advierte que el gobernador se va del sitio para asumir la conferencia de prensa sin ánimo de volver y una persona de su entorno, también mujer de modo, también coloquial le da cuenta que en realidad el gobernador no quiere seguir la conversación y que no le va a contestar preguntas así dirigidas , en ese contexto.
Lo cierto es que, si hacemos uso del distanciamiento en la apreciación de la situación del que hablamos al inicio y que tan bien gestaba Roberto Arlt, no terminaríamos de andar mucho para ver que solo muestra la intencionalidad de la periodista de aprovechamiento de las circunstancias. En una situación un poco más confusa porque se trataba de estudiantes de una universidad norteamericana, que entrevistaban “inocentemente” a la entonces presidenta Cristina Fernandeza, se supo luego que los vocacionales estudiantes tenían las preguntas guionadas por una intelectual argentina ya fallecida. Al menos en aquel momento la Dra. Fernandez sabía que la estaban entrevistando públicamente, pero de igual modo la “picardía” hizo también su juego y sirvió para el momento político.
Particular asombro causa, que se use un drama como lo es el genocidio lanzado sobre el pueblo palestino, como un ariete para poner en dificultades a un candidato que se apresta a rendir examen en tierras extranjeras vinculadas por sus conductores institucionales al problema de referencia y charla de modo coloquial con una periodista presente en la trastienda que incluso le pide que “hable con el corazón”, cuando ella se expresa con astucia y ubicando el planteo en referencia con el partido Demócrata de aquel país.
Es curioso además que se piense que en todas partes del mundo el electorado responde de igual manera y que determinaciones de la candidata demócrata por las que se le adjudica arbitrariamente la derrota electoral, con un simplismo que llama a la atención, sean traspoladas mecánicamente a los pensamientos de los habitantes del conurbano bonaerense, tan proclivesa a pensar en política internacional cuando no pueden llevar el alimento diario a su casa, lo cual habla no de la ignorancia de quien compone presurosa un díalogo con el gobernador , sino de su propósito de buscar alguna trascendencia en los efectos de la propia gira del candidato y en el orden interno, con beneficio vaya uno a saber a manos de que “mecenas”.
La otra arista que ofrece este episodio que vemos desde lejos, es el necesario recuerdo de otra posibilidad de hacer eso en lo que todos los aviesos de época tienen como pantalla que es la difusa y de limites borrosos tarea del periodismo.Para esto , no es malo recordar a Ana María Guzzetti, quien trabajaba para el diario El Mundo. El 8 de febrero de 1974, durante una conferencia de prensa en la Quinta de Olivos, interpeló directamente al entonces presidente Juan Domingo Perón sobre la creciente ola de atentados fascistas y el accionar de grupos parapoliciales de ultraderecha.
Para mayor profundidad en lo sucedido en aquella ocasión, hay que recordar que Guzzetti denunció detalladamente la voladura de unidades básicas, militantes asesinados y el crimen de un fotógrafo a manos de bandas civiles. La reacción de Perón: Visiblemente enojado, el mandatario interrumpió su alocución, le exigió que probara sus acusaciones sobre «parapoliciales» y le ordenó a su edecán de manera cortante: «Tomen los datos necesarios para que el Ministerio de Justicia inicie una causa contra esta señorita”
Pocas semanas después del tenso episodio, el diario El Mundo fue clausurado por decreto presidencial. Posteriormente, Guzzetti sufrió persecución legal, fue detenida, víctima de un intento de secuestro y torturada por miembros de la organización parapolicial Triple A (Alianza Anticomunista Argentina). A pesar del calvario vivido, logró sobrevivir y continuó ejerciendo la profesión de manera independiente en el interior del país hasta su fallecimiento en mayo de 2012
Volviendo a lo que queremos resaltar, sin que esto implique involucrarnos en las directrices políticas que el gobernador de la provincia de Buenos Aires pueda trazar sobre el genocidio al pueblo palestino, hay que tener presente que Hernandez utilizó el personaje encarnado por ,Picardía para dar cuenta de un sujeto con fama de jugador que cuenta anécdotas de su paso por el juego de naipes y la vida en los pueblos aprovechando cualquier circunstancia para obtener una ventaja
A diferencia de Martín Fierro, cuyos consejos al final de la obra son profundamente morales, familiares y de rectitud para la vida, los «consejos» o reflexiones que deja Picardía nacen directamente de la viveza callejera y la dura experiencia de haber sido un tramposo una advertencia basada en sus propios errores y en el conocimiento de la corrupción humana. Sin embargo aquel Picardía, también aclaraba que muchas veces el gaucho no tiene más remedio que agachar la cabeza para no terminar en el contingente de la frontera o en la cárcel. No parece ser ese el destino de la corresponsal que pide que se le hable con el corazón.
Daniel Papalardo. Colaboración para-NUEVO CURSO
