Los mosquitos «charqueros» (de la especie Aedes albifasciatus) son insectos agresivos que proliferan de forma explosiva tras la combinación de lluvias y temperaturas frescas. En los mediados de la década del 70 del siglo pasado, en auge una tendencia generalizada de búsqueda del socialismo , se solía acudir a esta situación, afirmando que quienes ocupaban su tiempo en polémicas no eran otra cosa que una charca discutidora, operación con la cual se asimilaba a los discutidores con aquellos mosquitos, dando prevalencia al voluntarismo por hacer sobre la disputa por la disputa misma.
En ese sentido, es paradójico que tras décadas de prácticas genocidas, con tantas víctimas en el camino y al amparo de una de las crisis de descomposición más significativas del orden social capitalista, emerjan nuevamente desde los charcos estos “mosquitos”, renovando sus reyertas de internet y con empleo de métodos remanidos busquen legitimarse para dar sentencia de caducidad al marxismo, sin que pueda advertirse el sentido mismo de tanto empeño.
La revolución, esa de la que tanto se habla, dejó de ser materia de discursos y vista como algo que formaba parte de lo por venir, para tomar realidad concreta a manos de trabajadores y campesinos en Rusia en octubre de 1917.
Ahí un episodio que tomó cuerpo de suceso histórico incuestionable como tal, hizo realidad aquello de dejar de interpretar lo existente para pasar a transformarlo. Lo importante y olvidado que es una acción humana colectiva desarrollada por los humillados y ofendidos desde un régimen político que hacia también real , la explotación y la opresión.
Fue y es un hecho histórico y no una especulación académica. Tampoco estuvieron involucrados en ellas ni desde el llano , ni desde la dirección del curso de las acciones , ni profesores , ni académicos , ni gran cantidad de intelectuales. A la inversa , los que revestían en ese rango, rápidamente por la vertiginosidad de los acontecimientos tuvieron que ocupar sitios hasta entonces impensados pero para los que como cuadros revolucionarios en una organización de esa naturaleza se prepararon durante largo período cuando todo parecía registrado en el espacio de mentes afiebradas como muchas veces tuvieron que oírlo de la boca de quienes aludían a ellos. Muy pronto el escritor, el jurista, el poeta, todos revolucionarios a ser conducción militar , ministros de los más diversos rubros y hacedores constantes , frente al caos de lo nuevo emergente y la final sepultura de lo viejo.
Muchas veces se nos acusa a quienes nos posicionamos en esa realidad de la historia, sus acciones previas y posteriores para dar señal desde dendo se debe partir en cada acción del hoy también caótico y decadente siglo XXI, de puro mecanicismo . Se habla de calco y copia y expresiones de ese sentido que no terminan sino por poner cartel dogmático de caducidad a semejante enseñanza de la historia que principalmente impide cada vez que se busca sepultar a Marx, dar razón fundada de sus premisas tomadas de lo real, para que proyectadas en categorías abstractas, se exhibieran de mujeres que salen a revolucionar porque no hay pan o trabajadores de manos encallecidas, o sus hijos soldados, devastados por los bemoles de una guerra Inter imperialista.
La realidad del revolucionario en su tiempo, y la de muchos otros de allí en adelante esparcidos por el mundo, dando sangre, voluntad y pensamiento dirigente con los pies en lo real y no buscando que lo real se ajuste a sus imaginarios , no seduce por esta diferencia esencial, a los reformistas que se encuentran más tranquilos en sus cátedras del orden burgués o sus bancas parlamentarias, diseñando la vida en entrevistas de los medios y videítos por red, acudiendo cada vez más a la IA, que al pensamiento elaborado desde lo real existente , donde solo se conmueven por la falta de presupuestos o la posibilidad de cierre de esos espacios académicos, o el terror de no llegar al 3 por ciento que garantiza un lugar en el engendro reproductivo del orden burgués edificado con majestuosidad arquitéctonica en la capital federal.
En lo cotidiano de la militancia consciente, por años y en distintas coyunturas políticas , quienes han decidido en forma razonada y emocional, determinarse en la voluntad transformadora del orden social capitalista y viven su existencia en clave revolucionaria, se han visto en forma reiterada, frente a la irreflexiva objeción de sus haceres por vía de una pregunta más o menos formulada de la siguiente forma ‘¿ eso que vos decís cuando hablas de Socialismo, dónde se da? O la inversa del ya famoso instrumento tangencial de desvio discursivo ¿vos que decis todo eso, que propones, donde está lo que vos decis?
La respuesta es que el proyecto puesto en acto de esa construcción de nueva sociedad, sucedió en octubre de 1917. Allí y hasta entrado el año 1924 donde comienza a tomar cuerpo lo que se dio a conocer como ,El termidor stalinista , se conformó un nuevo tipo de poder político apoyado en las masas de trabajadores de la ciudad y el campo. Los “soviets”, sus organismos de representación directa, fueron la columna vertebral de ese nuevo poder novedoso tanto en su forma como en su contenido social, desde donde se llevó adelante un profundo programa de transformaciones sociales y económicas, poniendo los cimientos de una sociedad de nuevo tipo, que en definitiva y por diversas razones no alcanzó a conformarse degenerando en un Estado dominado por su propia burocracia que impuso desde su seno , condiciones de nueva opresión sobre los trabajadores.
En esta experiencia revolucionaria que tuvo por protagonistas directos a millones de personas, jugó un rol completamente determinante el Partido Bolchevique, quien dirigió política y organizativamente la insurrección de octubre y encabezó el gobierno surgido de ella.
Sin embargo hoy , que es un mundo de “sabiendos y suicidas” se dice que la cuestión de la organización y necesidad de un partido revolucionario de los trabajadores , no se vió confirmada ni siquiera en aquel momento histórico, negando a Lenin, en la premisa según la cual , la conciencia revolucionaria es exterior, ajena a la clase obrera quien, cuanto mucho, solo puede parir una conciencia “sindical” y proviene de los intelectuales, por lo que se desprende que el partido, en tanto núcleo que reúne intelectuales socialistas y “revolucionarios profesionales”, tiene por función, desde fuera, que es llevar la conciencia revolucionaria a los obreros.
En ese contexto, agregan de forma irónica que “menuda sorpresa se debe haber llevado Lenin cuando este disparate fue negado por la realidad, allá en abril de 1917, cuando sus “revolucionarios profesionales”, los bolcheviques, mostraban “confianza en el gobierno” nacido en febrero de ese mismo año , mientras la clase obrera seguía organizando el doble poder en los soviets. (Ezequiel Gil Lezama “Adiós al marxismo”)
El mismo intrépido opinólogo, se aventuró días pasados a sostener “A 87 años de su muerte, que fue un 21 de agosto, Trotsky tiene, como debiera ser evidente, poco y nada para decirnos sobre nuestro presente”. Esquema con el que de modo unilateral decide ordenar la caducidad del revolucionario, pero no como sujeto sino por la vía de decretar el agotamiento histórico de su pensamiento, frente a lo cual hay que decir, que en primer orden la afirmación es sesgada porque no alude al fallecimiento como dato de almanaque y eludiendo que no se trata de una muerte sino de su condición de víctima de un asesinato , lo cual lo pone en otro sitio desde el momento mismo en que si fue necesario eliminarlo tras intentos de toda estirpe y tras eliminar a toda la oposición de izquierda del partido bolchevique sin duda su pensamiento estaba vivo y ponía en crisis a las usinas Stalinistas en las que hoy , este disfrazado de independiente sigue abrevando.
Mas allá de eso , y como espécimen de esas comarcas, el Sr. Gil Lezama utiliza un texto fragmentado de Victor Serge para dar cuenta de prueba de su sentencia de caducidad, diciendo:
Que su posición democrática y antiburocrática era una impostura lo prueba el gran Victor Serge cuando relata su ruptura con el trotskismo:
“En enero de 1937, asistí en Ámsterdam a una conferencia internacional de la IV (…) Volví desolado de Ámsterdam: la impresión de un movimiento sectario, dirigido mediante maniobras desde arriba, afectado por todas las depravaciones mentales contra las que habíamos luchado en Rusia: autoritarismo, fraccionalismo, intrigas, maniobras, estrechez de espíritu, intolerancia.”
Está claro aún de la misma cita que Serge se refiere a los que se decían seguidores de Trotsky en Europa y no a Trotsky recluído y acosado por los agentes de la GPU en México . Esta claro que el Stalinista que aprovecha un aniversario para buscar una vez más la caducidad de un pensamiento , posa su mirada sin siquiera respetar el dolor por saber del asesinato de un revolucionario y acude a la vieja y mellada herramienta de confundir a Trotsky y su defensa del marxismo en tiempos de reacción Stalinista, con aquellos que se reivindicaban trotskistas y por los que el propio Trotsky tuvo que dedicar gran parte de su tiempo en el intento de fundar la IV internacional.
En el mismo libro que cita Gil Lezama que se ve que no asumió la tarea de leerlo en profundidad, y en el ulterior derrotero de Serge , pese a sus discusiones, se advierte la alta consideración que tiene sobre el revolucionario a cuyo lado estuvo gran parte de su vida. Es en ese texto “Serge. Memorias de un revolucionario “ donde su autor se detiene a resaltar lo siguiente:
“..Considero todavía que la Oposición de izquierda en Rusia fue esencialmente un movimiento vinculado a la defensa del derecho a pensar , a la defensa de los derechos del trabajador de la libre crítica. No éramos trotskistas, pues no aceptábamos subordinarnos a una personalidad por oída y admirada que fuera y nos rebelábamos precisamente contra el culto al jefe. El viejo no era para nosotros , en las prisiones y la deportación, sino uno de nuestros más grandes camaradas , un hermano mayor con quien se discutía libremente las ideas”. (Memorias de un revolucionario , pag 521-522)
Suele suceder con los Stalinistas extraviados por la caída del invento burocrático del socialismo en un solo país, que aciertan a poner pies en la realidad desde una pretendida crítica de la crítica, mas paralizante que estimulante , aprovechando los despropósitos del reformismo, el economicismo y el cretinismo parlamentario se ocupen de recordarnos aquellos métodos de tergiversación de la realidad que llegaron a sacar a Trotsky de una foto de aquellos momentos de Soviet para poner la de Stalin o a lo más absurdo aún que es tomar como prueba una votación en un congreso , donde lo que se buscaba era la expulsión de la oposición de Izquierda del partido bolchevique , habiendo la burocracia ya ocupado la hegemonía en todo el aparato estatal .
En este caso para un pretendido argumento descalificante en un solo movimiento de los actuales esfuerzos de la vanguardia militante de los trabajadores , ponen la actitud de Stalin y Kamenev y otros dirigentes, como la personificación del partido bolchevique , que a la inversa de lo que se sostiene en la cita anterior, estuvo a la cabeza de la conducción política de la insurrección revolucionaria. Basta recordar las Tesis de Abril de Lenin y la presidencia de Trostsky del Soviet para advertir desde esos iconos que no borran la intervención de toda la militancia bolchevique que es precisamente la existencia del partido revolucionario, sus tesis, su programa y sus consignas que se lleva a buen término el aprovechamiento de la conjunción en un tiempo de circunstancias objetivas y subjetivas.
La maniobra no tiene mayores diferencias e incluso facilita la táctica de la actual gestión de gobierno que asimila estalinismo vergonzante y sus efectos, con la definición de la necesidad real de creación finalmente direccionada por la clase trabajadora de una nueva sociedad y un nuevo tiempo para la humanidad sobre la base de nuevas relaciones sociales excluyentes de la formación de clases sociales antagónicas.
Los datos que son apropiables desde la historia, son coincidentes en términos mayoritarios que la revolución de octubre de 1917 fue posible en gran medida por un engranaje político diverso en sus métodos que se presentó en acciones y la lucha política durante más de una década por los bolcheviques y en particular por dicho partido durante los meses que corren entre febrero y octubre de aquel año, tiempo en el cual , los bolcheviques ganaron a la mayoría de los soviets para su política de ruptura con el Gobierno Provisional liberal‐burgués.
Lejos de Gil Lezama y sus epitafios al marxismo, lo que está claro es lo inverso de cuanto afirma sobre el particular, es decir, durante todo el período que siguió a la Revolución de Febrero, la acción del partido bolchevique permitió ganar la conciencia, la confianza y la adhesión de la mayoría de la clase trabajadora.
Lo significativo de los autodeterminados como sepultureros de Lenin-Trotsky, es que omiten lo relevante con lo cual la pregunta es a que se están refiriendo a lo real con trazo histórico o a lo que transcurre por sus mentes afiebradas por la impotencia Stalinista que sudan por todos sus poros en cuanto la ocasión lo permite y así se lo ordenan sus fracasados amigos españoles .
Lo cierto y omitido, es que para el triunfo de octubre, los bolcheviques debieron librar una batalla sistemática contra la influencia de las tendencias que en ese momento eran mayoritarias entre los trabajadores (como el partido menchevique y los “socialistas revolucionarios”), y que sostenían una política de colaboración de clases que frenaba el desarrollo de la revolución.
Por ese rol claramente protagónico en la historia de la Revolución Rusa, el Partido Bolchevique de Lenin y al que tardíamente adhirió Trotsky, es que resulta objeto de impugnaciones que apuntan a quitarle su carácter de herramienta revolucionaria. El peor de los métodos es mostrar en esa inteligencia a quienes no son bolcheviques como tales y de sus acciones reformistas deducir artificiosamente la inutilidad del partido revolucionario de los trabajadores, denunciando los manejos de aparato que montan estas otras organizaciones que solo piensan en una dimensión , que son la bancas en el parlamento.
Tanto quienes rivalizaron ideológicamente y en los hechos , en su mismo periodo histórico contra Lenin y los bolcheviques, como quienes lo hacen desde la actualidad, no lo hacen por un puro ejercicio historiográfico, sino para restarle entidad como herramientas emancipatorias de los explotados y oprimidos.
Tras estas impugnaciones discursivas subyace la veterana discusión acerca de si es necesario o no un partido revolucionario, para el cambio social con sentido socialista y la necesidad puesta en grado de evidencia, de sacar a Trotsky de la escena, lo cual también prueba que no les alcanzó con el asesinato.
A comienzos del siglo XX, el modelo de partido propuesto por Lenin que termina configurado en el tiempo histórico, como el partido de la revolución , debió asumir una tarea significativa en defensa del marxismo y la pertinencia de la revolución en un país capitalista tardío y de desarrollo desigual y combinado, enfrentando sobre la base de una lucha política a una serie de tendencias conocidas como “economicistas” o “tradeunionistas”. Esta lucha política abarcó también a la tendencia menchevique que entre otras grandes diferencias, impugnó el modelo de partido defendido por Lenin, que más tarde y sobre este sector se impuso como dirección de la revolución de los soviet, ocupando por elección de trabajadores y campesinos ese rol decisivo en la insurrección triunfante y posteriormente en los primeros años de la dictadura del proletariado.
También debe decirse que en nuestro país como rebote de la caída de los regímenes burocráticos de formato estalinista de Europa del Este , y al amparo de los sucesos del 2001 que terminaron con el gobierno de De la Rúa existe una amplia corriente de opinión política y académica de tipo “horizontalista” con diversas manifestaciones muchas de las cuales ya exhibieron en breve tiempo su fracaso y disolución , como la paradigmática experiencia de Autodeterminación y Libertad de Luis Zamora y el Frente Darío Santillan, sin detenernos en el hoy fallecido Toni Negri, que tienen como punto la hostilidad al modelo de partido leninista, considerándolo como intrínsecamente “burocrático” o “autoritario” partiendo del intento establecer, a partir de citas fragmentarias, descontextualizadas y mal comprendidas, una línea de continuidad que permita deducir al monolitismo y verticalismo estalinista de las concepciones partidarias de Lenin.
Nuestra realidad nos muestra la convivencia en los tiempos que corren desde la primer década del siglo a la fecha por fuera de la cooperativa electoral parlamentarista , de naturaleza oportunista y reformista, armada por razones de utilidad aparatista por los renegados de Trotsky, de grupos que se dicen socialistas dispersos a lo largo de todo el país, con publicaciones propias (folletos o periódicos, sitios web, militancia en las redes ) con orientaciones diversas políticas e ideológicamente entre sí, aunque todos se referenciaran en un sentido amplio con el marxismo.
Ese escenario es el que trae a cuento el problema del partido revolucionario de los trabajadores, y a la vez explica el encono nuevamente desatado contra Lenin y su tesis, probada en los hechos con la propia revolución de octubre, según la cual la conciencia socialista debe ser introducida dentro del movimiento obrero -que es espontáneo- desde fuera , con lo cual diseña un prerrequisito necesario para que los actores político militantes comprendan y actúen sobre su situación dentro de la complejidad de la lucha de clases y puedan, a partir de allí, aprender de las luchas de la clase obrera para el diseño de su agitación y propaganda.
En ningún caso esa tesis –“la conciencia desde fuera”- entra en contradicción con la tesis marxista básica de la autoemancipación del proletariado por el propio proletariado, por el contrario, es la herramienta necesaria para aprehender las realidades del proceso de la formación de la conciencia de la clase obrera, y un compromiso teórico con la autonomía política de la clase obrera, usualmente contaminada por la penetración de las herramientas políticas y jurídicas del poder burgués.
Lo necesario es que la vanguardia militante de los trabajadores conscientes de su tarea emancipatoria , desmienta y supere con su intervención de agitación y propaganda esos cuestionamientos ideológicos a los que hemos aludido, haciéndolo a partir de la admisión de la tesis contenida en el programa de transición elaborado para la fundación de la IV Internacional en vida de Trotsky , según el cual:
“ La situación política mundial del momento, se caracteriza, ante todo, por la crisis histórica de la dirección del proletariado……La premisa económica de la revolución proletaria ha llegado hace mucho tiempo al punto más alto que le sea dado alcanzar balo el capitalismo. Las fuerzas productivas de la humanidad han cesado de crecer. Las nuevas invenciones y los nuevos progresos técnicos no conducen a un acrecentamiento de la riqueza material. Las crisis de coyuntura, en las condiciones de la crisis social de todo el sistema capitalista, aportan a las masas privaciones y sufrimientos siempre mayores. El crecimiento de la desocupación ahonda a su vez la crisis financiera del Estado y mina los sistemas monetarios vacilantes. Los gobiernos, tanto democráticos como fascistas, van de una quiebra a la otra.”
En el ambiente mencionado es necesario volver a Lenin priorizando la construcción de un auténtico partido revolucionario de los trabajadores , que tenga una existencia real como organización nacional, unificada y centralizada, basado en los más firmes principios del marxismo revolucionario emergentes de la propia realidad de la crisis de reproducción social del capitalismo como ordenamiento que hoy es incapaz de satisfacer para amplios sectores de la población mundial los recaudos elementales de sobrevivencia , con riesgo planetario de guerras y alteración degradadora del medio ambiente.
Las charlatanerías de toda especie según las cuales las condiciones históricas no estarían todavía “ maduras ” para el socialismo no son sino el producto de la ignorancia o de un engaño consciente. Las condiciones objetivas de la revolución proletaria no sólo están maduras sino que han empezado a descomponerse. Sin revolución social en un próximo período histórico, la civilización humana está bajo amenaza de ser arrasada por una catástrofe. Todo depende del proletariado, es decir, de su vanguardia revolucionaria La crisis histórica de la humanidad se reduce a la dirección revolucionaria. (León Trostky)
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