El conflicto desarrollado enn la planta de Electrolux en Rosario en la segunda década del siglo XXI , es la causa fuente de la actual decisión del grupo empresario de paralizar la producción y cerrar la producción industrial de sus productos . Esa confrontación, tuvo su momento más álgido durante el año 2019, caracterizado por despidos masivos, la impugnación de los acuerdos sindicales
A comienzos de 2019, la multinacional sueca de línea blanca (que operaba la planta de la histórica marca Gafa / Frimetal SA en la zona sur de Rosario) comenzó un fuerte proceso de reestructuración debido a la caída del consumo interno. Hacia fines de abril de 2019, la empresa dispuso una tanda masiva de despidos sin causa que afectó a decenas de operarios, acumulando cerca de 100 cesantías en un corto período
la conducción local de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), terminó aceptando un Procedimiento Preventivo de Crisis con la empresa en el Ministerio de Trabajo provincial que en si mismo producía el efecto de convalidar las desvinculaciones gestadas desde la empresa a cambio de frenar nuevos despidos.
un sector de trabajadores por fuera de la organización rechazó ese pacto denunciando que la patronal utilizó la reestructuración para realizar «despidos persecutorios y antisindicales» dirigidos a desmantelar al activismo que reclamaba por los contratados
Los trabajadores despedidos, realizaron piquetes en los portones de la planta, asambleas permanentes y cortes en avenidas principales como Ovidio Lagos y Circunvalación
El conflicto se trasladó al terreno jurídico por sus propias implicancias .Quienes no acataron las actas firmadas por el sindicato en el Ministerio de trabajo , interpusieron cautelares que demandaban retrotraer la situación al punto anterior a los despidos alegando discriminación gremial. La persistencia de la lucha de los despedidos derivó en fallos favorables de la Cámara Nacional de Apelaciones y, finalmente, una ratificación de la Corte Suprema de Justicia de la Nación a fines de 2021. Como resultado de este proceso, a principios de 2022, se logró la reincorporación efectiva de Lucas Tondo uno de los accionantes, a su puesto de trabajo en la fábrica.
Las resoluciones judiciales en torno al conflicto de Electrolux en Rosario configuraron una extensa controversia judicial de casi tres años (2019-2022) que implicó que los accionantes quedaran fuera del establecimiento y no percibieran salarios por ese período , todo lo cual expuso fuertes cruces entre las determinaciones de los magistrados y los persistentes recursos de apelación interpuestos por la multinacional.
Sin embargo ,la evolución económica de la planta de Electrolux en Rosario posterior a las reincorporaciones de 2022 estuvo signada por una inestabilidad estructural severa que, combinando vaivenes macroeconómicos, crisis de insumos y la apertura comercial, concluyó recientemente en el cierre definitivo de sus operaciones industriales en Argentina en septiembre de 2026.
Luego de ganar la batalla en la Corte Suprema, Tondo retomó formalmente sus tareas en la línea de producción rodeado de una fuerte carga simbólica. Su regreso fue leído por el activismo del PTS y los trabajadores de base como un triunfo histórico contra las prácticas de desvinculación de la multinacional.
Tras su reincorporación efectiva el 3 de febrero de 2022, la situación de Lucas Tondo dentro de la planta combinó estabilidad laboral inicial con una persistente tensión gremial, integrando actualmente el colectivo de trabajadores afectados por el cierre definitivo de la fábrica en Rosario.
A nivel operativo, la empresa se vio obligada a cumplir estrictamente con los términos del fallo laboral y pagar los salarios caídos devengados durante los tres años de litigio. No obstante, el clima interno estuvo marcado por una estricta vigilancia patronal y el paulatino deterioro de las condiciones de producción generales que afectaban a todo el plantel.
Inmediatamente después de la resolución del conflicto legal a principios de 2022, la planta enfrentó severas restricciones operativas debido a las políticas macroeconómicas del país, caracterizadas por el cepo cambiario y las trabas a la importación de piezas clave. La firma experimentó paradas de producción y suspensiones temporales de personal debido a la imposibilidad de adquirir materias primas y componentes importados esenciales para el ensamblaje local.
Hacia finales de 2023, la planta sostenía una plantilla de entre 800 y 1.000 operarios. Sin embargo, la posterior caída abrupta del consumo interno y el cambio en las políticas macroeconómicas hacia la libre importación aceleraron una reestructuración corporativa drástica en varias fases secuenciales.
• La dirección de la multinacional sueca comunicó un cambio drástico en su modelo operativo: reconvertir la planta de Rosario en un centro de distribución, pasando a importar el 100% de los electrodomésticos que comercializa en Argentina (principalmente desde Brasil y China). El desplome de ventas en el sector de tecnología y línea blanca (que registró caídas de doble dígito en los primeros meses del año), sumado a las facilidades gubernamentales para el ingreso de productos terminados, hicieron que para la corporación fuera financieramente más rentable abastecer el mercado interno mediante la importación que sostener la manufactura local:
• En Octubre de 2025: Se aplicó un esquema de suspensiones rotativas para 400 trabajadores debido a la acumulación de stock sin vender en los depósitos.
• En Enero de 2026: Cesó de forma total la fabricación de cocinas.
• Marzo de 2026: La empresa abrió un agresivo plan de retiros voluntarios al que se adhirieron más de 130 empleados. La planta comenzó a operar apenas al 50% de su capacidad instalada.
• Mayo de 2026: Electrolux ejecutó un golpe central a su matriz de producción al discontinuar la fabricación de heladeras, su producto estrella en Rosario. A partir de ese momento, pasó a importar las heladeras terminadas desde sus filiales de Brasil. La dotación se redujo a solo 200–250 empleados para sostener únicamente el armado de lavarropas y freezers.
El 26 de septiembre de 2026, tras más de tres décadas de actividad industrial de la fábrica en la zona sudoeste de Rosario, Electrolux cerró definitivamente sus persianas fabriles en el país.
La situación así planteada, deja ver por fuera de todas las incidencias de orden político , que nacen del conflicto mismo , pero que a la vez le exceden por determinantes externas al mismo, derivadas de las particulares condiciones de crisis en que se reproduce la relación social “capital”, que las intervenciones militantes centradas en la presencia de la forma jurídica en tanto declaración afirmativa de posibilidades protegidas para ciertos intereses del trabajador, en particular los ligados a la mantención en plano de realidad de las condiciones necesarias para continuar vendiendo su fuerza de trabajo en el mercado en general y en particular respecto de su adquisición por la firma Electrolux, devienen en este contexto estériles y a la postre de todo su derrotero , ubica a quienes optaron por esa vía en igual situación que aquella que generó el conflicto. Más de tres años de litigio y con ello más de tres años fuera de la fabrica, para luego ser hostigado en su interior al ser repuesto en tareas , y luego volver a ser despedido, esta vez por cese de la producción lisa y llana.
En segundo orden también expuso el desconocimiento absoluto que tiene la militancia política de la izquierda republicana, respecto a la potestad que le asiste al empleador en torno a poder hacer cesar unilateralmente la relación de empleo , en particular si es la propia empresa la que decide no producir más y cierra sus puertas, fenómeno que ya toma cuerpo generalizado en gran parte de las empresas que alegan dificultades derivadas de la política económica gestada por la actual administración , cuyo caso líder es el que se verifica en la situación de la firma FATE.
Lo cierto es que la política de llevar los conflictos derivados de esa causa fuente, al poder judicial del mismo Estado, pone en acto una constatación fáctica, los resultados de esa táctica devienen insuficientes y en la genesis del conflicto lo derivan a un encadenamiento de actos procesales que enfrían el diferendo en sí, y lo hacen permanecer a la vez dentro del marco de la institucionalidad burguesa en detrimento de habilitar la aplicación de medios histórico de lucha de la clase trabajadora. En todos los casos, cuanto se logra con este modelo de intervención es activar en el entendimiento consciente de la masa trabajadoras de una ideología que falsamente deposita la idea dentro del discurso del sentido común , en torno a que el Estado es un simple mediador de las partes en conflicto
Dicho en otros términos, cuanto sucede y ha sucedido en Electrolux no escapa del error de olvidar una situación primaria que no es otra que aquella que deja ver que el sujeto de las teorías jurídicas está en estrecha relación con el poseedor de mercancías y quienes se prefiguran en situación de ser aquellos a quienes la forma jurídica ley le otorga la condición de propietario privado de los medios de producción .
Cuanto se ha gestado desde el lugar de quienes dicen acudir a las diversas situaciones que se han dado en la planta de Electrolux , en función del interés de los trabajadores es la aplicación de una línea teórica de intervención que expande la presencia de lo jurídico por sobre lo político y desconoce la conformación real de la relación capital-trabajo ubicando a las formas jurídicas por fuera de esa objetividad, haciendo que esa externación ubique necesariamente al Estado como fetiche que ubicado por encima de lo real existente, hace las veces de mediador entre distintos sectores de la sociedad civil.
El análisis de la forma mercancía descubre el significado histórico concreto de la determinación en un colectivo social, a través de sus integrantes , de la condición de sujeto de derecho , y deja ver lo que respecto de Electrolux se oculta , que no es otra cosa . que destaca y hacer notar que en los esquemas abstractos de la ideología jurídica, se expresa una particular forma de relación social de producción que da muestras de agotamiento por imposibilidad fáctica de alcanzar los paradigmas de igualdad y libertad que se proyectaron desde la propia revolución burguesa.
Dicho de otra forma. La forma derecho , no es un mero reflejo de la más pura ideología porque el derecho como forma no existe únicamente en las mentes y en las teoría de los juristas. Por el contrario tiene una historia real paralela que se desarrolla no como sistema de conceptos sino como sistema específico de relaciones . La forma jurídica expresada mediante abstracciones lógicas, es el producto de una real o concreta forma de mediación real de las relaciones de producción cuyo fin en sí mismo es el de asegurar el movimiento más o menos libre de obstáculos de la producción y de la reproducción social .
Lo que se pierde de vista de manera inveterada por la reiteración de un modelo de intervención militante prefigurado es que, todo resultado jurídico, es un hecho objetivo que esta fuera de la conciencia de las partes involucradas en la relación de producción y en los distractos a los acuerdos que inicialmente facilitaron esa relación.
Si se apuesta como en el caso Electrolux, haciendo abstracción del extenso tiempo que demandan las aplicaciones de las formas jurídicas pertinentes , y a que su presencia dota al diferendo de una solución sin afectación de bienes e intereses por mediación estatal, se esta evitando advertir que toda jurisprudencia pura, es una descripción unilateral de relaciones entre los hombres que operan en el mercado como propietarios de mercancías y en el contexto actual ellas se miden por la ofensiva del poder burgués real sobre los trabajadores.
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