Nuevo Curso

LAS ARMAS MELLADAS DEL CAPITALISMO

Las razones que pueden buscarse en un calendario son siempre limitadas por la evocación del hecho que se selecciona a través de las fechas. Estamos en un nuevo año de la desaparición física de Ernesto «Che» Guevara , fusilado en una escuela símbolo de la pobreza y la carencia a la que le dio batalla con todas sus fuerzas.
Fue precisamente Guevara quién años antes, y habiendo tomado funciones dirigenciales en una revolución en curso en Cuba, quien advirtió en su texto, “,El socialismo y el hombre nuevo “ que intentar construir una sociedad comunista utilizando los mismos instrumentos del capitalismo conduce a un callejón sin salida.
El Che se refería a conceptos como la mercancía señalándola como célula económica yacente en toda la estructura social, la rentabilidad y el interés material individual (el dinero o incentivos de ganancia personal) usados como palancas principales de desarrollo.

Ese orden de ideas no es una creación originaria del Che. Carlos Marx ya había indicado, que el proletariado es el sujeto revolucionario porque es la única clase social cuya emancipación total implica la abolición de toda explotación y de la propiedad privada, liberando a su vez a toda la humanidad.
Los trabajadores no son dueños de fábricas, tierras ni herramientas. Solo tienen su fuerza de trabajo, la cual deben vender a los capitalistas a cambio de un salario para poder sobrevivir. Esta premisa que está en la base de todo el desarrollo de categorías analíticas contenidas en El Capital de Marx, parece haber caido en el peor de los desprecios, que no es otro que el olvido en el mejor de las opciones y en la intencional y deliberada omisión en el peor escenario.
Sin embargo, si hacemos lo inverso, es decir, si partimos de esa premisa, es advertible por simple dato de la experiencia que el sistema capitalista se sostiene apropiándose del valor excedente (plusvalía) generado por los obreros, lo que reduce su vida a lo indispensable para subsistir y los aliena de su propio trabajo.
Es por todo esto que los trabajadores no pueden liberarse de esa relación de explotación y la opresión que todo esto les implica, sin destruir las bases de la opresión de clases, y también con este fundamento , es que hay que decir nuevamente por reiteración frente a la omisión reiterada , que al eliminar el capitalismo, no imponen un nuevo dominio, sino una nueva sociedad gestada desde otro tipo de relación social .

En ese contexto,haciendo extensión de ese razonamiento, hay que encontrar en el pensamiento y la praxis de Vladímir Lenin respecto a los problemas de la ley y el derecho referencias que rompen con la tradición jurídica burguesa que son eludidas por quienes piden votos a nombre de “La izquierda” quienes no superan en ningún caso el encorsetamiento del orden legal .

En nuestros tiempos, el movimiento que se reivindica como “la izquierda que lucha,” como producto histórico de un largo período de acciones oportunistas, es víctima de haber sido gestado y aún permanecer en la lógica pertinente al elogio de la legalidad, como forma fetichista en la que hay que esperar las posibilidades de que el cambio social tome forma jurídica, dentro del orden social capitalista.

Hay que decir en ese sentido, que Lenin, como teórico marxista y líder de la Revolución de Octubre, no considero a la ley como un sistema neutral productor del valor justicia sea por sus repartos normativos de potestades y obligaciones, sea por las determinaciones de los jueces en tanto intelectuales orgánicos instituidos en el poder burgués estatal.

En sentido inverso, Lenin de manera dispersa en su trabajo, advirtió la necesidad de ver la ley como un instrumento de opresión y dominación de una clase sobre otra y esto en base a que, sólo cuando se considera al Estado como una organización real de dominación de clase teniendo en cuenta no sólo los momentos psicológicos sino y en primer lugar los materiales es que podemos buscar respuestas en todo cuanto sucede y nos involucra y uno de esos elementos involucrados , es la forma jurídica y sus categorías esenciales.

Hay que comprender de manera certera lo que implica y es el Estado ya que desde allí, se comprende el sentido de la norma y la necesidad de eludir toda pretensión basada en la forma jurídica. En esa tarea, buscando el plano conceptual pertinente para el Estado, su lugar real y no confundiéndolo con la forma jurídica de gobierno y mucho menos con quien se desempeña en el ejecutivo de ese gobierno se encuentra el sentido último de la militancia revolucionaria en el propósito de abolir al Estado mismo.

Es por todo esto que, las formas subjetivas, es decir, las maneras en como esa realidad alcanza a percibirse por los trabajadores , si son tomadas en exclusiva y no de manera conjunta con esa objetividad , se elevan como un simple reflejo, o como imagen proyectada y no como lo que proyectan

En ese sentido también hay que decir que Marx partió en su labor centrado en su determinación voluntaria de trazar categorías conceptuales analíticas para una crítica de conjunto de la sociedad burguesa considerada en su totalidad, afirmando que las relaciones de producción constituyen, en cierta manera, el sistema anatómico de la sociedad y desde ahí, para llevar a cabo la obra de crítica total respecto de la sociedad burguesa, tuvo que ahondar en la historia de las doctrinas económicas.

La publicación en 1924 de La teoría general del derecho y el marxismo de Eugeny Pashukanis, fue la resultante de una problemática urgente para la revolución que fue la continuidad o no de la forma jurídica bajo las premisas fundadora de la revolución de los soviet y la dictadura proletaria asumida desde la forma partido revolucionario por los bolcheviques en cuyas filas se contaba el autor. Eso hizo que la obra de Pashukanis no pudiera sino reproducir como postulado teórico inicial la premisa de la extinción del Estado y el derecho que pronto en sintonía con el período del Termidor tuvo que confrontar de manera antagónica contra el postulado oficial, nacido del interés de la burocracia enquistada en la institucionalidad del poder estatal, del fortalecimiento de la ley en tanto forma jurídica sustancial esta vez en tanto herramienta del interés de la naciente casta burocrática que simplemente impulso que al orden proclive a esa objetividad se le adicionara el calificativo socialista.

Por eso hay que buscar un nuevo curso de acción que involucre necesariamente otro contenido para la propaganda socialista , que supone una teoría y una reflexión integrales y críticas sobre el hombre y la sociedad, que en el curso de su construcción va haciéndose cada vez más compleja y abarcadora al dirigirse específicamente hacia las masas trabajadoras con el propósito claro de que su práctica de lucha concurra a la generación y determinación dialéctica del programa revolucionario , que le da contenido a las acciones de una organización política con forma partido -dirección.

Los acontecimientos cotidianos nos desplazan hacia la farsa electoral fechada para el próximo año , en el mismo momento en que dejan ver que esa dirección de los hechos ha sido pactada por todas las fuerzas sociales con expresión política de manera expresa o de modo implícito, deducible de sus propias acciones, todas concentradas en una agitación y propaganda que opera de espaldas a las masas y con el solo propósito de cercenar una posible candidatura en la persona del actual presidente, tarea esta última que desconoce que es el propio mandatario el que retorna a sus cauces estructurales de votantes por el propio peso de la decadencia de sus intervenciones .

El espacio simbólico de esa convocatoria consensuada a la farsa electoral , tiene la virtualidad ,que se explica en la premura del lanzamiento de candidaturas , que logra pisar el freno para otra posibilidad diversa para la lucha de clases. Los lanzamientos prematuros de candidaturas dejan ver a la vez, un territorio de puja donde se empiezan a desenvolver un sinnúmero de operaciones comunicacionales tendientes en primer lugar a que se acepte la farsa electoral como escenario del fenómeno político y se desinfle la tendencia a la no concurrencia u otras variantes de evidencia oposición a ese trazo de agenda dado por la burguesía..
Uno de los artificios que comienza a dar evidencias es introducir una polémica artificial relativa a la realización o no de PASO. No se olvida que ese mecanismo de selección previa , le ha proporcionado a la clase dominante y los operadores políticos de sus intereses , la utilidad de hacerse de datos numéricos orientativos del sentir de las masas, y la elaboración preventiva de las tácticas necesaria en el tiempo social inmediato para dar cuenta de ese hipotético sentir.
La apariencia que da la forma jurídica para legitimar un consenso en la población sobre el hacer de la república , conjeturada desde esos resultados, habilita a emprender dos hipotéticas acciones, que en el plano de la realidad significan solamente una : avanzar en la ofensiva sobre las condiciones de existencia históricas del trabajador y los demás sectores sociales oprimidos a partir de su expulsión del mercado laboral y su posicionamiento como población sobrante.
Esta avanzada burguesa implica en términos materiales no otra cosa que generalizar el caos social, económico y político bajo una apariencia de cierto orden precario que habilita funcionalmente el despliegue represivo liso y llano o bien el consenso compulsivo sobre lo dado.

Este caos es la resultante en plano inmediato de una guerra social que, si bien viene de lejos, da señales de agudización que se infiere también del comportamiento de las masas asalariadas o desplazadas de la productividad y la generación de valor , sumidas en una pasividad que esta indicando en cierto sentido una continuidad de la apuesta por la opción individualista, del emprendendurismo utilitarista .
Es una lucha significativamente grave, por la apropiación de una tajada mayor del excedente, los ingresos y la riqueza acumulada en el país por parte de los sujetos que corporizan la gran propiedad privada, lo que implica condiciones de sobrevivencias que deben ser interpretadas lisa y llanamente como pobreza.
En segundo orden , es también el escenario de una contienda entre los que más tienen, es decir, entre los apropiadores del plusvalor o la renta diferencial de la tierra por discernir quien asume definitivamente la dirección del Estado y su institucionalidad de cara al convulsivo escenario internacional.
Esta lucha tiene por norte aumentar desmedidamente la cuota del excedente pasible de ser apropiado a expensas de los ingresos de los trabajadores y oprimidos . Así, la incapacidad de llegar a un acuerdo que concilie sus distintos intereses y la falta de conciliación entre estos intereses generales de la burguesía de conjunto con los de las masas trabajadoras , caracteriza el accionar económico y político de las fracciones empresarias más poderosas del país, todas en el espacio de maniobras y operaciones que habilita el capital financiero .
Los números, los datos, las estadísticas, las encuestas, las presencias callejeras, dan cifras , exhiben proporciones, que cuadran en conceptos , abstracciones tales como inflación, estanflación, elecciones, repudios , guerra contra el delito, seguridad, etc., todas las cuales conducen necesariamente a un escenario donde la clase aún dominante establece con consenso político de importantes contingentes de la clase trabajadora o con represión penal o represión física lisa y llana, la arquitectura de los nuevos-viejos tiempos inmediatos disfrazados de un orden que no es tal ,en la medida que no deja ver o pretende ocultar una materialidad de precariedad existencial cuya superación no admite dilaciones y se construye como negatividad de lo afirmado por la norma jurídica.
Por este fenómeno es que resulta necesario ver, que no basta con hacer militancia concentrada en la impugnación de cuestiones puntuales donde los perjudicados directos dan cuenta del daño recibido y sin gestar alternativas autónomas de clase frente a lo dado , de manera que todo lo que sucede no supera la lógica del simple conflicto y en ningún caso abre tendencia a la confrontación clase contra clase.

Es precisamente esa insuficiencia en los métodos, en la táctica, la que denuncia por extensión una estrategia contenida dentro y en los márgenes del orden burgués ,que impone la necesidad de traducir esa tendencia negacionista de lo dado que exhibe un sector importante de las masas trabajadora en un expresión política-programática que supere la existencia en la materialidad capital-trabajo y el dominio de quienes detentan la gran propiedad privada de los medios de producción.
La superación dialéctica de lo dado por vía del programa socialista revolucionario, es la que llama a la puerta por necesidad objetiva, frente a la barbarie burguesa . Esto implica dar curso al imperativo de dar construcción al partido de trabajadores revolucionario, para dar cuerpo programático a la vanguardia obrera que se gesta en las luchas inmediatas.
La estrategia y el camino para resolver los problemas que aquejan de modo significativo y amenazante a los trabajadores ocupados y desocupados, formales o no, al conjunto de la población excluida de la producción, es la revolución, es el poder obrero y la abolición de la legalidad burguesa y el Estado que la produce
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