Era 27 de septiembre 1974.Una irrupción violenta en su casa. Un secuestro. Un Falcon verde. Un cuerpo masacrado con saña: cincuenta impactos de bala. Arrojado para ser encontrado. Una firma: la organización que se lo adjudicó poco después. Una advertencia. Un intento de disciplinamiento. Todo esto implicó la desaparición física de Silvio Frondizi en aquel momento de lal historia de la lucha de clases.
Hoy Silvio Frondizi es un olvidado de nuestro tiempo, tan proclive a la repetición simplificada de ideas y no a la elaboración crítica de lo real existente ,es un emblema de la búsqueda necesaria de un pensamiento autónomo que escriba con las claves analíticas del marxismo, el aporte necesario para la teoría revolucionaria hecha programa partidario de clase que nuestra sobrevivencia en el capital reclama.
En ese sentido hay que decir que el papel de la teoría revolucionaria está configurado en unidad dialéctica con la realidad a transformar y la lucha-enfrentamiento que emana de las masas trabajadoras.
Desde esa perspectiva se sigue como eslabonamiento lógico, que una intervención callejera de un grupo, aunque numéricamente remita a miles de personas congregadas por preparación militante anterior pero sin relación causal con una proposición teórica expuesta en programa, adolece de incapacidad para esa transformadora en tanto se revela impotente en la tarea primaria de la generación de conciencia identitaria de clase por quienes la protagonizan.
Si buscamos expresar ese concepto de otro modo , en la finalidad de ser entendidos, diremos que toda construcción clasista reconoce su génesis en la confrontación material de antagonismos objetivos que implica la ley de la Lucha de clases, cualquiera fuese el estadio de su desarrollo.
Se oponen por el vértice a esta especificación , tanto lo que se agrupa bajo la definción de espontaneísmo , en tanto carencia de relevancia para la teoría , como las intervenciones puramente propagandísticas de reiteración machacona de premisas abstractas, toda vez que cada forma de lucha y los medios de acción empleados son producto de la teoría revolucionaria desarrollada desde y para, el movimiento que expresa la masa trabajadora en palno antagónico a la clase dominante.
Sin embargo, por el ostracismo a donde se le ubicó tras su asesinato, la realidad ha determinado que Frondizi no forme parte de una herencia preconsolidada que está a la espera de un “rescate” sino en sentido inverso, una tendencia que espeja lo hoy mas que nunca necesario , que es la gestión de un nuevo curso en la construcción de un programa socialista para la realidad objetiva del capital mundial y su expresión específica en el territorio de la estructura productiva que obra por la base de la sociedad civil argentina .
El método y las implicancias prácticas de la existencia política de Frondizi , es hoy una suerte de aguafiestas de la política que produce el aparato burocrático concentrado en la cooperativa electoral FITU, desde donde hoy se aventuran conceptos e hipótesis de pragmatismo justificador del pasaje sin ambages a las filas reformistas, cultoras del cretinismo parlamentario , paradójicamente conjugado desde el vació de un luchismo, que no es otra cosa que la concentración en una táctica desgastante de múltiples manifestaciones parciales y sin objetivos por recorrer que impiden todo posible balance de oportunidad y eficiencia.
Frondizi fue como señala Horacio Tarcus un intelectual orgánico de un partido político inexistente que tampoco supo construir , pese a los ingentes esfuerzos en los que colaboraba , cuando lo sorprendió la acción violenta de la Triple A formada por Perón y sus muchachos y en ese derrotero es que nuevamente a través de su dramática desaparición física es que renace la pertinencia de la tesis de otra víctima , León Trotsky cuando indicó con asombrosa vigencia en nuestro tiempo, que : “La situación política mundial del momento, se caracteriza, ante todo, por la crisis histórica de la dirección del proletariado…..””…….Las charlatanerías de toda especie según las cuales las condiciones históricas no estarían todavía “ maduras ” para el socialismo no son sino el producto de la ignorancia o de un engaño consciente. Las condiciones objetivas de la revolución proletaria no sólo están maduras sino que han empezado a descomponerse. Sin revolución social en un próximo período histórico, la civilización humana está bajo amenaza de ser arrasada por una catástrofe. Todo depende del proletariado, es decir, de su vanguardia revolucionaria La crisis histórica de la humanidad se reduce a la dirección revolucionaria. ( Trotsky León . La agonía mortal del capitalismo. Introducción).
La presencia intelectual de Silvio Frondizi, para quien tome la determinación de voluntad de advertirla en este tiempo existencial nuestro, donde la miseria cultural que exhibe el rostro sin maquillaje ideológico del capital es notoria y se recicla desde la repetición de hábitos intelectuales reproductivos facilitados por el uso de la inteligencia artificial, implica el desafío de la búsqueda necesarias de certezas conceptuales extraídas de lo real y no desde el imaginario dogmático de usinas montadas por la política de aparato reformista y parlamentarismo de lo que se autopercibe y así pretende reflejarlo a las masas como “la izquierda” cuando en realidad solo es la izquierda de la república burguesa a cuya institucionalidad jurídica se somete sin miramientos.
Frondizi es la expresión viva de un divorcio hoy más que existente entre los cultores de ilusiones democráticas nacidas al amparo de la transición alfonsinista con la que se recicló el régimen de dominación burguesa, con consenso generalizado , con la consiguiente producción de una historiografía que
“oficial” concentrada en las tesis del Nunca Más y todo lo que esa expresión necesariamente abstracta conlleva por su carácter apologético y autorreferencial de aquellas otras conformadas según reglas de elaboración mucho más precisas por su apego a una metodología que sin embargo no alcanzaron expresión programática en una organización partidaria de clase con objetivos revolucionarios en torno a la emancipación de los explotados y oprimidos.
En algún sentido Frondizi se adelantó a Perry Anderson de una forma que solo alcanzó el esbozo por su dramática desaparición física , al explicar cómo las derrotas del movimiento obrero y el ascenso del estalinismo y el fascismo y en nuestro país el peronismo, separaron a los intelectuales de la política práctica haciendo girar al marxismo hacia la filosofía abstracta, alejándose de la economía y la sociología política.
Dicho de otra manera, gran parte de la crisis de dirección y la concomitante relevancia de las carencias que nacen de esa crisis respecto del factor subjetivo de toda construcción revolucionaria , lleva implícita el abandono de la unión de a la política activa con el pensamiento, tal como lo reflejaron en sus tiempos históricos Marx, Lenin, Trotsky por una mudanza a las universidades.
Frondizi, era materialmente “un profesor” , sin embargo el derrotero específico de su existencia trunca por la violencia del poder burgués , lo ubican intentando romper con ese pasaje del que da cuenta Anderson.
A partir de sus análisis y su mirada innovadora sobre la realidad argentina, crítica del peronismo y de las posturas clásicas de la izquierda en los envases del socialismo y el comunismo, Silvio Frondizi abrió un espacio novedoso En un folleto —de los varios que escribió— titulado La evolución capitalista y el principio de soberanía asumió, por primera vez, una postura marxista. Que jamás abandonaría. Allí explicaba que el sistema mundial había ingresado, luego de finalizada la Segunda Guerra, en una nueva era que se caracterizaba por la “trasnacionalización del capital y la consiguiente erosión de la soberanía de los Estados.
Avanzaba la década del 50 cuando Silvio Frondizi, generó y formó parte del grupo Praxis, al que luego se le antepuso la sigla MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria) consolidándose el MIR-Praxis,. Allí se formó una gruesa fila de cuadros políticos que tendrían roles muy activos en las organizaciones políticas y sociales de los ‘70.
Un año después de que Cuba se cubriera de Revolución, Silvio Frondizi fue invitado a la isla por el Movimiento 26 de Julio —la organización política y militar liderada por Fidel Castro y el Che Guevara para combatir la dictadura de Fulgencio Batista—. Estuvo allí de mayo a junio de 1960, donde tuvo varias reuniones con el comandante argentino. Que le hizo una propuesta: que se quedara en Cuba como rector de la Universidad de La Habana. Guevara quería que hiciera de la universidad de la isla el centro intelectual del continente. Pero Frondizi no aceptó.
Cuando el golpe de Estado de 1966 derrocó a Arturo Illia e inició la dictadura cívico-militar autodenominada Revolución Argentina, Frondizi renunció a sus cargos y se dedicó a la defensa de presos políticos y gremiales. Cuando los militares estaban en retirada y se asomaba un nuevo Gobierno peronista, dirigió el periódico Nuevo Hombre —expresión política del PRT, de quienes era prácticamente parte o al menos muy cercano— que se publicó entre 1972 y 1973. En este tiempo fue blanco de presiones, amenazas y censuras.
De todos modos, el principio del fin, lo que lo pondría en la lista negra que había dado a conocer la Triple A, fue su tarea como abogado defensor de militantes y presos políticos. La que desempeñó como miembro de una comisión de abogados coordinada por Rodolfo Ortega Peña, a quien le aguardaba el mismo destino.
Frondizi recibió amenazas, le pusieron bombas en su estudio, sin perjuicio de ello continuó .Un mes antes de que la Triple A lo asesinara, en agosto de 1974, el Ejército Revolucionario del Pueblo (brazo armado del PRT) intentó tomar el Regimiento de Infantería Aerotransportada N° 17 de Catamarca. El operativo fracasó y catorce combatientes fueron capturados y fusilados en lo que se llamó la masacre de Capilla del Rosario, un asesinato que las fuerzas armadas disfrazaron de enfrentamiento. Fórmula que —como el secuestro, como el Falcon verde— pronto se masificaría.
Silvio Frondizi viajó a la provincia y asumió la defensa de los combatientes detenidos, como lo hacía con otros presos políticos en lo que se había convertido en la tarea más importante de su vida. Cuando regresó a Buenos Aires, denunció en conferencia de prensa lo que había sucedio: la tortura y la matanza. Y responsabilizó de eso a las fuerzas comandadas por el general Benjamín Menéndez y al entonces jefe de Policía, comisario Alberto Villar. Esa fue su sentencia de muerte.
Hoy no memoramos a Frondizi de manera mecánica y siguiendo una triste fecha del calendario. No buscamos terminar de poner en acto con los dogmáticos anuncios de “hasta la victoria siempre” u otros del mismo tenor, solo intentamos tomar las enseñanzas de este “profesor “en nuestro propósito de propagandizar el marxismo vivo y denunciar sus múltiples caricaturas y agitar ese camino de necesaria realización frente al oportunismo reformista en su versión más acabada de electoralismo parlamentarista en clave traductora de una política de aparato.
En definitiva, y tal como lo supo indicar Lenin “….la unión del movimiento obrero con el socialismo (Como la socialización de los medios de producción al interior del Estado obrero: la dictadura del proletariado) su cometido no estriba en servir pasivamente al movimiento obrero en cada una de sus fases, sino en representar los intereses de todo el movimiento en su conjunto, señalar a este movimiento su objetivo final, sus tareas políticas y salvaguardar su independencia política e ideológica” ( Lenin . Tareas urgentes de nuestro movimiento )
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