Nuevo Curso

LA BURGUESÍA CON LA DESESPERADA VEHEMENCIA DE LAS MALAS CAUSAS.

En este momento, el país cuenta con condiciones comerciales que favorecen el ingreso de dólares. Sin embargo, en paralelo, asistimos al retroceso de la industria, la caída del empleo, los bajos salarios, el aceleramiento de la inflación y el aumento de la pobreza que se mide de manera oficial en el 32,3% de la población, pero hay que advertir que esa cifra es una medición de base que tiene la potencialidad de proyectarse al 50% de la población.

Más allá de las mediciones del fenómeno, este en sí no deja dudas relativas referidas a la realidad que asume el deterioro de las condiciones de vida. En paralelo, las empresas petroleras, multiplican sus ganancias y los giros de dividendos al exterior.

Frente a esto hay que advertir, que las expresiones de quéja ,( le damos ese nombre, porque en términos reales a eso se circunscribe la acción militante de la izquierda republicana), no implican lo que llaman “el saqueo a la Argentina” cuyos sujetos activos serían aquello que se agrupan en lo que genéricamente se designa como capital financiero, los especuladores, los terratenientes, el FMI, amparados en la gestión del poder ejecutivo nacional y el elenco de intelectuales orgánicos puestos en labores políticas y los gobernadores provinciales.

El fenómeno económico-social y sus efectos negativos en la clase trabajadora y la población económicamente sobrante , no es un supuesto «saqueo» . Lo que expresa la situación no es otra cosa que la explotación capitalista basada en la extracción de plusvalía, en un momento de la dialéctica de esas relaciones sociales de producción en la que se constata una crisis de reproducción social de las mismas.

Este diverso enfoque conceptual, que es de naturaleza ideológica en tanto desplaza lo real por un discurso que exhibe lo falso como verdadero construido sin apego a lo existente, se compadece con el reciente impulso que ha tomado la cuestión nacional y el nacionalismo formal a partir de la renovación de la puesta en escena de la situación planteada en Malvinas e islas del atlántico sur, con referencia directa a la categoría “soberanía”.

Dicho de otra forma, cuando se alude a soberanía con renovado ímpetu y se busca de manera sesgada abrir un puente hacia la formación de un frente de clases , enunciado como frente “anti-Milei y solo se pone en escena el derrumbe de una gestión de gobierno, su implementación requiere en paralelo pero de forma conjunta , hablar de «saqueo» desplazando por vía de la cuestión nacional , el todos estamos mal, está destruyendo las pymes ,esta destruyendo el Estado, quita de la escena y su centralidad, el eje de la lucha de clases haciéndolo hacia la defensa de «lo nacional», sugiriendo un pretendido factor común de agresión sobre todas las clases por un enemigo exterior en el que se señala al agresor.

El empleo rutinario y permanente del machaqueo con la noción de saqueo emparenta o reconoce un antecedente ideológico en el propio stalinismo o en el discurso de los que hacen apología del capitalismo de estado y alegan su pertinencia como herramienta de empleo necesario frente a signos de una opresión económica de la nación de conjunto con esquema de corte colonialista y con ello no hacen otra cosa que ocultar las relaciones económicas se basan en la explotación de la fuerza de trabajo dentro del modo de producción capitalista en su versión local.

Hay que difundir, enunciar , propagandizar y como resultado de ello, dejar en claro que la subordinación en la que nos encontramos los trabajadores en referencia al capital se realiza sin necesidad de que intervenga la coerción política directa, esto es, no hay una acción de Estado de naturaleza coactiva, que imponga a cada uno de nosotros ir al mercado laboral a vender nuestra fuerza de trabajo, sino que ese fenómeno cotidiano, esencial al orden social capitalista es de su propia naturaleza, y se realiza por el consenso obtenido a través del triunfo histórico de la revolución burguesa que puso a esa clase en el dominio de la estructura social y su reproducción.

Esto último, no es una apreciación política nacida desde el entendimiento de un pequeño grupo de propaganda como lo es Nuevo Curso. Esta afirmación que es liminar para comprender lo que nos sucede y aflige , responde a un aporte conceptual que deja Marx en El Capital tomo I, cuando indica que :“Solamente en su condición de poseedor de las condiciones de trabajo es como el comprador hace que el vendedor de la fuerza de trabajo caiga bajo su dependencia económica; no existe ninguna coerción política, fijada socialmente, de hegemonía y subordinación”.
La explotación del obrero se produce según las determinantes emergentes de la ley del valor. Es un resultado inevitable del modo de producción imperante, no pasible de caer , para su comprensión en sí, en el uso de categorías conceptuales abstractas como las que están implícitas en términos como saqueo, robo o pillaje.
Si tenemos presente lo dicho, lo que racionalmente sigue es la conclusión de que no estamos en presencia de ninguna apropiación violenta característica de todo saqueo o de la acción humana básica del tipo penal Robo.

Lo que hace quien compra en el mercado laboral la mercancía que ofrece el trabajador para su sobrevivencia que no es otra cosa que su fuerza de trabajo, es obtener la producción de plusvalía con aquello que adquiere una vez que la ubica en el proceso de producción que conduce. En el cambio que se materializa en el mercado laboral y en la producción de mercancías se intercambian solamente equivalentes que se miden en dinero y horas de utilización de la fuerza de trabajo ofrecida. El capitalista tiene con el pago de la fuerza de trabajo la posibilidad socialmente admitida, de apropiarse la plusvalía.

Por la misma razón, si se mira las consecuencias ampliadas del fenómeno estructural señalado , que se corresponde con lo que Marx describe como ley del valor, es posible también agregar que es esa objetividad estructural desenvuelta y reproducida, la que hace que los capitalistas y pequeños productores que no pueden sostener la competencia en el mercado , vayan a la ruina. Cuando los factores que intervienen en el proceso generador del capital , entran en crisis se desvalorizan los capitales y la fuerza de trabajo como mecanismo reactivo y es eso básicamente en lo que estamos ubicados como trabajadores.

Además tomando en consideración la respuesta específica que los operadores de sectores de la burguesía producen desde el poder estatal formal , centrada en el agro, la minería y el petróleo no permite la utilización de parte de esa plusvalía en lo que se conoce como políticas sociales que buscan atemperar los rigores objetivos de la intervención de política económica auspiciada . Por el contrario, deja por fuera si retomamos el concepto amplio de pobreza, al menos a 25 millones de argentinos, al tiempo que concentra cada vez más la riqueza en grupos monopólicos .

Antonio Gramsci, en su teoría política y sociológica utilizó un concepto central con el que se describe gran parte del fenómeno que nos ocupa en términos políticos acudiendo a la idea de “ revolución pasiva”,para dar cuenta de un proceso mediante el cual las clases dominantes reorganizan las estructuras políticas, económicas e institucionales del Estado para mantener su poder hegemónico y facilitar la reproducción social del capital, con las implicancias relativas a la emergencia de explotación y opresión.

Todo esto ocurre en momentos en que los que diseñan la agenda del poder burgués advierten con la lectura de los indicadores que damos a conocer en el inicio que la situación de la clase cuyos intereses actúan, se ve amenazado por el descontento popular y actúa de manera preventiva.
En ese sentido debe propagandizarse para obtener alguna claridad en esta espesa neblina con la que toma existencia lo real , que se trata de la constatación inducida por el propio poder burgués de una amenaza a su situación de dominio, es decir, ante una posibilidad o promesa de daño futuro a sus intereses no materializada aún en plano real, ni expresada como tendencia a la formación de un polo de fuerza política autónoma que controvierta lo dado hasta hoy.

Sobrevivimos los trabajadores, como sujetos pasivos de una «revolución-restauración» a manos de los efectores políticos e intelectuales orgánicos de esa clase desde el poder burgués real o institucional , donde cambian las formas jurídicas por otras leyes , como es el caso de las leyes emergentes en la última década o económicas por nuevas formas de explotación intensivas o excluyentes de la fuerza de trabajo en la producción o los servicios , todas aunadas en el objetivo estratégico de preservar intacta la jerarquía de dominación de clase.

Dicho de otra manera, son los poderosos quienes se reorganizan preventivamente desde el Estado y los agentes económicos para neutralizar cualquier tendencia a consolidar el empuje de las bases en sentido inverso y conservar el control. Este fenómeno recibe en ese sentido, el inestimable favor que le hacen las izquierdas de la república burguesa, cuando sobrestiman la potencialidad de esa tendencia inversa embrionaria y empujan a la bronca para encubrir un frente popular policlasista concentrando la mirada solo en el gobierno y eludiendo el elemental cuestionamiento crítico del orden social capitalista donde ese gobierno opera desde la institucionalidad del Estado.

En definitiva, y en trazos gruesos , se trata de una reorganización de la producción capitalista para garantizar su reproducción y con ella la hegemonía de clase de la burguesía.
l planteo táctico frente a un proceso de revolución pasiva —concepto acuñado por el teórico marxista Antonio Gramsci— exige comprender que se está ante una estrategia de las clases dominantes para reabsorber, neutralizar y asimilar las demandas populares e introducirlas de manera controlada en el aparato estatal, evitando así una transformación radical o revolucionaria.
Frente a esta estrategia de «transformación desde arriba» que reproduce de manera preventiva el orden burgués frente a datos objetivos de la decadencia de lo existente y la consiguiente posibilidad de reacción de la clase trabajadora, la reacción defensiva de clase requiere generar lucha en torno a la reinstalación en plano de conciencia de la necesidad objetiva de un nuevo orden social con programa socialista y conducción de poder por la clase trabajadora.

Muchas ideas-herramientas, han sido formuladas y construidas en los primeros años de la revolución de octubre, en 1930 por la Oposicióon de Izaquierda del partido bolchevique, en los escritos de Lenin y los de Trotsky particularmente aquellos que se dan en contexto de defensa del marxismo. El nacionalismo, no puede reemplazar al internacionalismo, el análisis de clase no admite posibilidad de ser abandonado, del mismo modo que la idea de la destrucción del capitalismo y la creación de nuevas relaciones humanas.

Esto requiere la generación de un trabajo de propaganda y agitación desde la vanguardia hacia las masas trabajadoras que se concentran en la población que hace de la venta de su fuerza de trabajo su único modo posible de satisfacción de sus necesidades de sobrevivencia digna . La propaganda necesita buscar en todo momento que ser rompa la relación mando-obediencia en las que nos coloca la burguesía dominante resultado que solo se consigue explicando pacientemente y por todas las vías que son los trabajadores los protagonistas necesarios , en tanto clase social, de la tarea emancipatoria de toda relación social de explotación y opresión.

La desazón de ir de una marcha tras otra y la rutina agobiante de hacer comunicados de repudio , conferencias de prensa y declaraciones ,no puede señalarnos otra cosa que la necesidad de un regreso a un punto firme desde donde hacer palanca para advertir porqué llegamos hasta aquí, y que hacer frente a esto.

Lo real existente, no está exento de caos. Las ofensivas burguesas, las derrotas parciales o los retrocesos organizativos exponen las debilidades que deben superarse para consolidar una organización revolucionaria desde la clase trabajadora capaz de constituirse en herramienta constructora del poder obrero y socialista .Para esto hay que advertir que los procesos sociales, no siguen una línea recta y ascendente, sino que también sufren retrocesos temporales, divisiones y crisis debido a las contradicciones internas y la resistencia de los sectores moderados u oportunistas, en particular cuando según lo indicado más arriba, estamos en un contexto generalizado de revolución pasiva que nos impone un nuevo “paso adelante dos para atrás”. En esa tarea, hay que deshacerse de los elementos «oportunistas» reformistas, cultores del cretinismo parlamentario ,para fortalecer a la vanguardia en lucha hacia posiciones revolucionarias para permitir , la apertura de otro proceso ascendente para los trabajadores en la lucha de clase , permitiendo dar después los «dos pasos adelante» .

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