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Todo principio no es más que una continuación. Desde la exclusión del Edaismo , al amor a los jubilados

Ambos están convencidos
de que los ha unido un sentimiento repentino.
Es hermosa esa seguridad,
pero la inseguridad es más hermosa.

Imaginan que como antes no se conocían
no había sucedido nada entre ellos.
Pero ¿qué decir de las calles, las escaleras, los pasillos
en los que hace tiempo podrían haberse cruzado?

Me gustaría preguntarles

si no recuerdan
—quizá un encuentro frente a frente
alguna vez en una puerta giratoria,
o algún «lo siento»
o el sonido de «se ha equivocado» en el teléfono—,
pero conozco su respuesta.
No recuerdan.

Se sorprenderían
de saber que ya hace mucho tiempo
que la casualidad juega con ellos,

una casualidad no del todo preparada
para convertirse en su destino,
que los acercaba y alejaba,
que se interponía en su camino

 que conteniendo la risa
se apartaba a un lado.

Hubo signos, señales,
pero qué hacer si no eran comprensibles.
¿No habrá revoloteado
una hoja de un hombro a otro
hace tres años
o incluso el último martes?
Hubo algo perdido y encontrado.
Quién sabe si alguna pelota

en los matorrales de la infancia.

Hubo picaportes y timbres
en los que un tacto
se sobrepuso a otro tacto.
Maletas, una junto a otra, en una consigna.
Quizá una cierta noche el mismo sueño
desaparecido inmediatamente después de despertar.

Todo principio

no es más que una continuación,
y el libro de los acontecimientos
se encuentra siempre abierto a la mitad.
Wislawa Szymborska

      Es frecuente que en la sociedad de clases, aquella que detenta el dominio hegemónico imponiendo culturalmente sus relaciones opresivas, que se detecte la naturalización de situaciones de exclusión referente a un colectivo de personas , sin atender las distintas determinaciones de exclusión , explotación y opresión que puedan darse al interior de una clase con diferencia en las restantes. Una de ellas es la que se conoce como edaismo ,esto es, la discriminación por motivos de edad que, principalmente, sufren las personas mayores.

Este tipo de desigualdad basada en las diferencias físicas que experimenta el cuerpo humano a medida que transcurre el tiempo le confiere al sujeto respecto de los que componen el gran “otro” una valoración negativa  condicionando así su desarrollo funcional positivo dentro del orden social capitalista

Pierre Bourdieu señala que la edad es un dato biológico socialmente manipulado y manipulable y que las relaciones entre «jóvenes» y «viejos/as» están condicionadas por el poder que se ostenta al ser el eje determinante de dichas relaciones (Bourdieu, 2002).  En este sentido, hace referencia a la «manipulación» que las personas de mayor edad que se encuentran en edad productiva sufren con el correr del tiempo ya que mutan de una posición dominante a otra de cierta servicumbre , ya que al pasar a lo que se denomina «tercera edad», los hombres pueden verse discriminados al encontrarse excluidos por no considerarselos  productivos

Desde esta perspectiva, la productiva, la  edad  de un sujeto deviene en el tiempo como un factor de discriminación. El edaismo, esta dando cuenta, que en una sociedad de clases , dominada por la producción general de mercancía el sujeto que se ve impedido de dotar a su fuerza de trabajo de la capacidad media de producción de una persona media en idéntica consideración relativa a los elementos de producción , pierde consideración social y se sumerge en el rol de sujeto pasivo de prácticas de consideración negativa hacia su persona , que finalmente derivan en su total exclusión al adquirir el retiro laboral. La simple y generalizada palabra “pasivo”, da cuenta de esta transición de la consideración de sujeto laboral a la de una carga social.

Existe una serie de barreras invisibles que valoran la capacidad personal en función de la edad que ejercen una gran presión social y que afecta especialmente a los tramos de  senectud, es decir, en los que la capacidad de  producir con sus acciones, valores  en  los entornos laborales,  se encuentra limitada  o

El llamado edaismo  también  se proyecta en concreto en la producción de estereotipos de edad relacionados con la salud. Cualquier enfermedad de quienes son mayores va a ser achacada, en primer lugar, a la edad,  siendo que existen situaciones de quiebre de salud  que admiten  estar relacionadas con otros factores.

Esta consideración del otro hacia el sujeto en edad de obtener un haber previsional y mutar hacia la condición jurídica de jubilado se encubre tras la apariencia de  una atención de tipo paternalista , que desplegada no implica en realidad, otra cosa que no fuese un trato discriminatorio.

Pero donde se mide con mayor rigor el pasaje ficticio del trato condescendiente al discriminatorio real es cuando se advierte el sentido valorativo negativa con el que se advierte desde el plano de la llamada normalidad “los episodios amorosos” que protagonizan persona mayores, en particular cuando estos se desarrollan en espacios públicos o adquieren cierta existencia concreta que obliga a trascender el espacio estricto de la privacidad.

Todos estos elementos que simplemente enunciamos pero que resultan prevalentes en los espacios urbanos de nuestro país, con mayor significación , no se compadecen con el repentino trato amoroso dado a los jubilados en sus reclamos de incremento del haber jubilatorio, sobre el que tradicionalmente se admitía en plano de naturalización su insuficiencia alimentaria , tomado esto en el sentido amplio del concepto.

Lo único que explica esta mutación , no es sin duda un cambio de proceder asentado y construido desde la injerencia de nuevas prácticas relacionales y profundos trazos de inclusión de las personas de tercer edad. Lo que lo justifica no es otra cosa que la advertencia de que en una situación de pasividad conflictiva fueron los jubilados como colectivos los que tomaron prevalencia a la hora de plantear acciones directas con ocupación de calle.

Los elementos políticos de la situación fueron captados por un sector de la burguesía y pequeñoburgesía desplazados de la agenda gubernamental que pujan por  lograr que los operadores políticos hagan abandono de las políticas que reconocen fuente en las determinaciones económicas directrices del actual gobierno. Esa captación lleva a tomar el reclamo parcial y minoritario de los jubilados y dejando de lado de manera aparente el edaismo estructural , colocarse en situación de grupo protector de su situación .

Todo esto pone a las relaciones sociales en plano de la sociedad civil en tensión, que a la larga por sus propias tendencias contradictorias tendrá la en la tendencia dominante el empeoramiento de la situación , por afectación generalizada de las relaciones de producción de nuestra estructura productiva.

Esta tendencia debe revertir. El proletariado por su vanguardia debe verse en la necesidad que le plantea como imperativo de la situación , de avanzar sobre la opinión pública y la información necesaria para la vanguardia obrera para que se comprenda que la necesidad del cambio superador se impone , y ello implica avanzar sobre la organización institucional del poder burgués en el Estado cuestionando su eficiencia y por ese déficit dejar planteada la superación de las actuales relaciones de producción.

Fuera de estas consideraciones individuales, la preservación de la condición de dignidad de las personas mayores exige comprender en particular su situación afectiva, por ser esta absolutamente influyente en la continuidad de la capacidad de determinación de estas personas frente las adversidades que de modo estructural en los vínculos intersubjetivos cotidianos la plantea la sociedad civil.

Sobre este último extremo es necesario advertir que toda expresión del vinculo amoroso adquiere especial significación en ese momento de la existencia. El amor es una proposición al final de un argumento. Quien ama cuando no puede muere en el otro, porque esa muerte no va seguida de un retorno a uno mismo. Tomar de modo peyorativo  o falsamente proteccionistas , las acciones amorosas de la madurez es un elemento negativo para su existencia

  Los tiempos de la existencia de un sujeto implican un proceso hacia la construcción de ese impedimento con el que se anuncia su caducidad final como sujeto . Sin embargo, con el acercamiento de quien ya deviene de incapaz de un amor pleno a otro, es posible un retorno a sí mismo desde el otro de naturaleza deseable en tanto ese acercamiento corporal es todo menos una apropiación violenta del otro El retorno a sí mismo no es ninguna apropiación; más bien, es el don del otro que esta instalado en los motivos iniciales del acercamiento y la búsqueda , Hay renuncia a sí mismo, el abandono de sí mismo de carácter transitorio en la esperanza de un retorno que contenga la faltante que originó el deseo. En la vejez solo es posible esto último, en la medida que el proyecto existencial da señales físicas y emocionales de su agotamiento en frustración .

No es posible en ese contexto de la existencia la suspensión del sí mismo. Hablar de amor y presentarlo como centralidad es una inclusión de la eternidad en el tiempo que no puede permitirse quien tiene síntomas de la ausencia de esa eternidad. El hombre busca afanosamente el encuentro de los cuerpos, la comunicación por esa vía, para sustraerse a la muerte y dar un sentido al resto de su existencia. El encuentro corporal puede fundar sentido si quienes lo hacen realmente se encuentran y no simplemente se anexan. Es una comunicación con un tú en transición que comparte el mismo destino inexorable con el otro de manera consciente. El vacío de sentido hace que la búsqueda del amor se transforme en una empresa desesperada con epílogo ya trazado en la impotencia.

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