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CULTURA DOMINANTE . VIOLENCIA DE CLASE Y FRASEOLOGÍA BÉLICA

En nuestra entrega anterior en este sitio virtual, hemos dejado indicado nuestro parecer respecto de lo que se generaliza bajo el término cultura. Allí indicamos que la cultura tiene una materialidad, en el sentido de que es posible explicar las relaciones sociales de producción dando importancia a la lucha de clases, superando el antagonismo crecimiento-estancamiento en el que se pierden las versiones que solo ven números y cuadros en coordenadas.

Tomando esta premisa, hoy  avanzamos desde ella, destacando que así visto lo que se llama cultura , su función en tanto al aporte de herramientas que pueden ser útiles  a todo aquello que se vincule con  la acción revolucionaria esta dado por la presencia de lo humano en las relaciones de producción que integran la estructura productiva de nuestra sociedad de clases, toda vez que esas fuerzas productiva toman fuerza existencial en tanto penetren en la relación capital-fuerza de trabajo. Es decir , el trabajadore en tanto capacidad de trabajo en acción nutre de lo humano a su vínculo con las fuerzas productivas predispuestas y esa basculación se da con las formas que emergen de la cultura que condicionó al sujeto en el proceso de trabajo.

Dicho en otros términos resulta vacía de toda aproximación al conocimiento humano, todo posicionamiento que solo se detenga a la manera de una foto a contabilizar y mensurar los desarrollos tecnológicos exhibidos por los medios de producción , si no se tiene presente la intervención humana sobre esos medios para que efectivamente produzcan , es decir , para que efectivamente den a luz mercancías. La idea de estancamiento o desarrollo de fuerzas productivas se liga entonces a la intervención humana en el proceso de producción y es ese encuentro el que permite el análisis político.

Visto desde ese lugar es posible advertir que en la propia estructura hay una estructura de sentido que se la da tanto sea para su reproducción como para su impugnación el acto humano involucrado en la propia existencia del aparato tecnológico que se empleo. Toda producción de sentido de lo dado es siempre y en todo momento un acto humano y como tal un acto cultural.

En segundo lugar y en relación intensa con lo primero, el otorgamiento de sentido a una forma o manera de producir con incorporación de medios de producción tiene que ver con el consenso que esa técnica tenga en el plano social, que tratándose de una sociedad de clases es siempre la consecuencia de un primitivo acto de dominación o sometimiento impuesto por la clase dominante.

Sucede entonces que aun cuando se produzca en nuestro siglo de modo formalmente diverso al que se lo hacía con otros dispositivos productivos en las décadas anteriores del siglo pasado, lo cierto es que esa manera de hacer se impone de manera forzosa sobre las personas y dificulta su admisión “libre” a la luz de los efectos negativos que ella produce sobre la clase trabajadora, a través del incremento de la tendencia a la pauperización y las condiciones socio-ambientales de barbarie que producen.

Dicho de otra manera, es cierto, la extracción de minerales se hace de manera diversa, pero sus consecuencias son ambientalmente perniciosas y produce el enfrentamiento entre quienes laboran en ella y el resto de la población donde radica el emprendimiento minero. Es cierto, se recibe comida en la casa por un sistema de comunicaciones virtuales que permiten que en breve tiempo el alimento llegue de manos de un trabajador afectado a una red de envío. Sin embargo, con ello se producen despidos en masa y alteraciones de las pautas gastronómicas de sanidad. Vale decir de cada intervención para mejorar la productividad de modo de mantener el plus valor, lo que se genera en paralelo, no es un mejor vivir sino un nuevo conflicto social , que es conflicto por antagonismo y social por su trascendencia de lo individual.

Por todas estas circunstancias, es necesario al analizar el capitalismo en Argentina y los actos políticos que desencadena en la lucha de clases , cuales son las organizaciones de pensamiento que los trabajadores tienen frente a este entramado de intervención de nueva tecnología productiva en su existir y  a hacerlo,  partiendo de la posición de clase de esas personas.

 En ese sentido esta claro que los trabajadores argentinos no exhiben disidencias con todo este escenario real de producción y sus efectos concentrando su preocupación en la mantención de la posibilidad de vender su fuerza de trabajo, es decir, la preservación de su empleo y en la forma y cantidad en que percibe su salario. Ese consenso logrado por imposición de la dominación burguesa hace hoy posible que las escenas y escaramuzas de lucha de clase se mantengan en ese nivel de expresión mínimo, sin trascender a los lugares específicos de una confrontación frontal y de guerra por el poder en enfrentamiento con la burguesía y sus diversos grupos internos.

Desde este lugar , es donde deben ser vistas las acciones represivas del actual gobierno y la ocupación de la calle por una multitud no homogenizada en una expresión  de interés emancipatorio clase , con carencia de programa estratégico que justifique  en proyección el sentido de esas marchas o manifestaciones .

 Si se las visualiza de esta manera  ambos aspectos de un único fenómeno, se advertirá el error que significa medir los efectos de una escaramuza callejera sobre el espacio político de la sociedad de clase en donde sobrevivimos y publicitar sus consecuencias siguiendo la forma futbolera del empate, la victoria o la derrota, sea esto del gobierno o de los heterogéneos manifestante. En mayor medida si se lo considera una victoria a lo Pirro, pues esto equivaldría a dar por admitido que se desencadenó una batalla y no una acción represiva, conforme a los formatos violentos que se utilizan por las agencias represivas para las manifestaciones de calle en las principales urbes del mundo. Pretender que haya represión no violenta sería pensar en la realidad de su existencia cuando eso violenta la propia lógica en tanto algo que reprime es algo siempre violento sobre lo que es reprimido. En igual sentido, hacer de escaramuzas defensivas de los reprimidos una épica que lo pone en nivel de batalla y confrontación clase contra clase , cuerpo a cuerpo por el poder luce un exceso , más aún cuando se acude retóricamente a  encuadran el fenómeno en sí. dentro  de una de las contiendas del rey Pirro de Epiro.

Nuevamente , si se tiene presente las estructuras del sentir que la cultura aporta al desarrollo de las relaciones capitalistas de producción , lo necesario es destacar que nada de estas representaciones que los discursos políticos presentan tienen entidad, en tanto la clase trabajadora argentina, de conjunto no exhibe expresiones que ponen en crisis en cualquiera de sus elementos componentes esas relaciones de producción capitalista , buscando superarlas por vía de la toma del poder desplazando a la burguesía en su condición de clase dominante, extremo que no se revierte por el anuncio de un paro de la CGT pues éste asume el límite del enfoque economicista de programa mínimo que tiene toda acción sindical en nuestro país, desde el advenimiento en el siglo pasado del primer peronismo.

Cuando en las cercanías del dispositivo represivo , se toman micrófonos y amplificadores de voz para decir que se ha vencido al protocolo que al comienzo de su gestión hizo público la ministra de seguridad, se esta afirmando, más allá de la necesidad de contener a la propia militancia de quien el que dirige la palabra se erige como dirigente , que se logró en una circunstancia específica y aislada que no se cumplieran esas pautas  normativas , pero ocultando que es el propio poder burgués el que hace uso de la aplicación selectiva del Derecho  y que en este caso él mismo priorizó la seguridad de una institución como el Parlamento que la facultad de libre circulación que se dice tiene toda persona por el hecho de revestir en condición de tal.

Esto no es una “victoria” ni una derrota, ni tampoco una combinación de ambas en la recurrencia a  Pirro. Es simplemente dar cuenta objetiva que las agencias represivas tomaron por otro camino, dentro de las herramientas violentas con las que cuentan  y que en el uso de ese segundo instrumento táctico lograron contener a los manifestantes, a los que poco le interesa el derecho a circulación sino que lo que priorizan es los reclamos que les convocan. Si el éxito es haber podido usar las calles para manifestar en lejanía al parlamento, la cuestión queda reducida a ese extremo y no a las demandas sociales que se postulan.

Estos artificios de oratoria preservatoria del propio aparato y en definitiva de su propio existir nos deben persuadir de la inutilidad de su uso. Es necesario oponer a estas prácticas todas las instancias de propaganda y agitación , para revertir la cuestión esencial, que es la modificación del consenso que la clase trabajadora le da a las relaciones productivas que el capital le impone y de las que deviene su condición de explotados . Es esa comprensión la que permite llevar a la vanguardia a las tareas organizativas necesarias para difunfir una política de clase acorde con su propósito revolucionario de emancipación social. Lo central consiste en que como trabajadores estamos en un estadio mínimo de la conflictividad de clases que no se traduce en antogonismo directo con el poder burgués y su cultura . Lograr por vía de agitación y propaganda que ese extremo de naturaleza subjetiva tome cuerpo es la tarea del período , mas allá de las contingencias que puedan dar a luz dentro del conflicto social.

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