Comprando una operación de servicios de inteligencia o colaboradores de esa matriz, con la que las presiones políticas se disfrazan recostándose sobre las formas jurídicas del derecho penal, los aparatos partidarios del régimen afilan colmillos , cobo lobos hambrientos sobre los encargados de la gestión del Estado. Todo toma curso por penetraciones en la intimidad, grabaciones subrepticias de conversaciones, se las acepta, se les da entidad como presunciones que no admite prueba en contrario y se circunscribe el fenómeno en los directamente implicados.
Desde esa base, lo que sigue es la multiplicación de los dedos acusadores , en particular de los que hicieron vista gorda con otros hechos ya probados y sentenciados que llevaron a la expresidente Cristina Fernández al cumplimiento de su condena en prisión domiciliaria.
Sin embargo, en todo este contexto, queda un vacío no cubierto por los discursos que remite a lo que todos llaman «corrupción» contabilizando solamente los elementos que aporta la forma jurídica, delito.
Mas allá de esto y buscando llenar ese vacío, hay que decir que la corrupción es un acto que en apariencias se presenta como un apartamiento de la buena funcionalidad de una personas o un aparato político, en la gestión de la cosa pública . Sin embargo, por fuera del acto humano en sí, es frecuente que se haga referencia a ella en términos abstractos , idealizados, como negación de lo que se tiene por correcto , con apartamiento del deber mínimo de buena fe en la gestión , con lo que tampoco se aleja el acercamiento al fenómeno de su carácter individual , de donde se genera una expresión aparente de esa negació o repudio , con la denuncia y el encerramiento del suceso en los marcos restrictivos del derecho penal ocultando con ello el carácter selectivo de esa forma jurídica.
Sin embargo, si la situación exige un acercamiento certero , no puede dejar de advertirse que lo que se conoce como corrupción , es una manifestación inherente al capitalismo, en tanto la acumulación de riqueza y poder por parte de la clase dominante tiene a ese fenómeno por la base.
El Estado, no es neutral, sino que es un órgano de dominación de la burguesía sobre la clase trabajadora, por eso si se particulariza esa noción general de la institucionalidad y las formas jurídicas, se vera que con relación a lo que se encuadra dentro del concepto corrupción, su función no es otra que constituirse en una herramienta al servicio de la clase dominante, para mantener sus privilegios en el proceso de reproducción del capital y concentración de la riqueza por apropiación privada del valor creado por los trabajadores .
El estado aunque no es un beneficiario directo de la plusvalía extraída del trabajo obrero, en tanto no toma directamente la plusvalía, sino que es un instrumento de la clase capitalista para su apropiación y para la reproducción del sistema capitalista. En ese mismo sentido el Estado además participa mediante la imposición de impuestos sobre las ganancias del capital o al intervenir en la economía de forma que beneficia la acumulación de capital
En ese sentido las prácticas corruptas son una fase más en la llamada actividad empresarial «normal» en la medida en que facilita las transacciones en el mercado, otorga situaciones de ventaja como presencia dominante y como consumidor mayor, de cuanto se produce, convirtiéndose en gran parte de los casos en instrumento de aseguramiento de beneficios.
Por esta razón, avanzar en el fenómeno sin advertir el rol esencial del Estado, y no tener presente precisamente que es el Estado y cual es su rol en la sociedad de clases que monta la relación de producción Capital, impide advertir los elementos esenciales que definen materialmente el fenómeno.
De esta forma, si se focaliza en el Estado, su carácter de poder dictatorial de una clase se advierte que la lucha contra la corrupción no es otra que la lucha contra el Estado en sí, buscando su superación institucional y la conformación del poder obrero en la gestión de una nueva sociedad diversa de la que configuran las relaciones sociales capitalistas.
La profusión de denuncias políticas y los efectos jurídicos de ella en cuanto se refiere a la corrupción exige a la vanguardia trabajadora gestar política de clase de manera independiente y autónoma de todas las operaciones que se puedan gestar el respecto de distintos grupos que pujan al interior de la burguesía dominante. En todos los casos , cualquier manera que pueda asumir la referencia a este tipo de comportamiento implica el imperativo propagandístico de la superación del capitalismo, su forma jurídica y política cristalizada en el Estado y el establecimiento de la dictadura proletaria, el poder obrero y la construcción del programa socialista.
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