Mariano Moreno, extrajo por la certeza del juicio que ella contiene, una reflexión que estaba contenida en el prólogo de una edición del “Contrato Social” de Rousseau, en donde se afirma que:
“Si los pueblos no se ilustran, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas, y después de vacilar algún tiempo, entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía”
Es claro a la primer operación de cotejo de esa idea con nuestra realidad y sus particulares fenómenos, que la falsa opción que se presenta en modo de fraude con la implementación de una farsa electoral donde se le ofrece a quien se convoca a votar, las mismas alternativas abiertas en las presidenciales de 2023 y en particular en el ballotage ,en que desembocaron aquellas, claro que con un escenario social de tierra arrasada, concentración de capital financiero, prevalencia de la injerencia de esos capitales por el mecanismo de la deuda y la política económica diseñada desde los condicionamientos del fondo monetario internacional y los tenedores de bonos en el mercado de valores, que termina precipitándose en una quiebra del sistema donde las operaciones de especulación , estancan la productividad en espacios abiertos de recesión .
Las recetas y las falsas opciones se repiten en el plano de las fuerzas políticas intervinientes y la conformación de una polarización que no es tal , en tanto el Massismo, el kirchnerismo y el ingreso desde el banco de suplentes del gobernador de Buenos Aires, no son otra cosa que los cuatro años de Alberto Fernández sintetizado en un acuerdo de conveniencia e impotencia, tal como se vió en la gestión parlamentaria nacional y en las provincias a su cargo. Dicho en otros términos , la emergencia de una fuerza política con base social en algunas provincias y en particular en el conurbano solo dejan ver un más de lo mismo, agravado por el condicionante materializado por la condena de una de sus líderes, tema que necesariamente se vuelca en la mesa de negociaciones de un posible indulto, reeditando aquellos que supo dictar Carlos Menem.
La presencia de Juan Grabois, es la simple dotación de un maquillaje necesario para fortalecer la imagen de fuerza opositora , a caballo de las operaciones políticas que se montaron con inmediatez al cierre de campaña , valiéndose no de fuerzas del cielo , sino de los productos viciosos que suele ofrecer en el mercado la profusión de agencias de inteligencia que operan en nuestro país, a la que resultan funcionales los medios de comunicación concentrados, y los replicantes involuntarios recluidos en el rincón de la izquierda del régimen , que puja por tener luz propia a fuerza de insistir en el abandono de una política autónoma de clases, y reciclarse como los sujetos de una pretendida reedición de la revolución democrático burguesa que cerró su tiempo con el Pacto de Olivos entre Menem y Alfonsin. En cierta forma , y siempre en el espacio de considerar que estamos nuevamente frente a lo mismo, la cooperativa electoral FITU y sus satelitales no son otra cosa que una reedición tardía y agotada en el tiempo de lo que supo ser el partido intransigente en vida de Oscar Alende , en los primeros años de la década del ochenta, reciclado con feminismo sin discurso de clase y políticas de identidad y respeto de divergencias, desde el empleo de las formas jurídicas y políticas de declaraciones de derechos subjetivos.
En esto, como Martín Caparros pone en boca de su Sarmiento, “no hay nada más idiota que suponer que el tiempo se mide, que acepta mediciones objetivas, que se puede contar con la banalidad de un calendario o un reloj”. Lo cierto es lo inverso, es decir , que el tiempo no para, pero Argentina como sociedad ha quedado detenida en el tiempo y en el seno de su estructura productiva el capital en tanto relación social, se ha constituido en factor esencial de la paralización del crecimiento y el deslizamiento pernicioso hacia el dominio del capital financiero y sus peculiaridades por sobre las posibilidades del crecimiento de la riqueza social por la generación de valor acumulado , que impide cualquier oferta de alternativa de progreso desde ese orden capitalista, al punto de ubicar regresivamente a esa institucionalidad en los marcos de una semicolonia con escenarios de barbarie, necesarios para mantener la posibilidad de reproducción del capital y garantizar los intereses de la clase dominante en todos los planos.
Esta nueva versión del Peronismo que se asoma en el horizonte social y político con vocación aparente de querer despejar la tormenta de la libertad avanza, se sustenta sobre todo , sobre la venta desprejuiciada de que esto que pasó en la última década, » no ha sido», que no tiene realidad y que su solo arribo disipa sus efectos nocivos para los trabajadores en términos de desocupación y caída en picada del salario real.
La realidad muestra incluso , la emergencia relativa a que la crisis económica por dificultades visibles de reproducción del capital, pueda generar disputas que reanudan aquellas que se dieron en el país en el marco de guerras civiles , previas al tiempo de la constitución del Estado Nacional. La oferta del formato frentista bajo la denominación Provincias Unidas, donde reina el cordobesismo que ha conseguido arrastrar a los frentes socialdemócratas aliados a los dueños de la tierra de Santa Fe , deja ver ese reaseguro desintegrador , unificando a la fundación Mediterránea y Libertad tras ese objetivo preventivo de defensa de los intereses del capital regionalizado sobre una perspectiva integradora de la nación.
Estamos frente a operadores políticos no aptos por los instrumentos que manejan para las emergencias de la época de guerras, convulsiones y revoluciones abierta y sin solución de continuidad por la revolución bolchevique y el desarrollo del capitalismo hacia su etapa superior de implementación de políticas imperialistas irradiadas desde la concentración del capital y el dominio del capital financiero . Las herramientas de los oferentes políticos , son trastos oxidados que solo pueden sobrevivir por la crisis de dirección que en paralelo exhibe la clase trabajadora en nivel local e internacional.
Es esa advertencia la que provoca la intervención directa del aparato militar estadunidense por vía de la gestión de su propio tesoro sobre nuestra economía nacional, buscando rescatar las posiciones ganadas por el capital financiero en nuestro territorio. Pero esa intervención no puede ser menos que avasallante y condicionante de la suerte de la sociedad donde nos desenvolvemos , razón por la cual, sin mediaciones desde los comienzos de este año, presiona sobre el electorado y los propios operadores políticas , buscando la continuidad del actual formato de poder del régimen institucional. Vale decir, la fuerza política del actual régimen y su equipo de operadores políticos tiene respaldo en el aparato bélico de Estados Unidos y la presión económica de sus mercados , en tanto la pretendida oposición pretende recomponer su referencia en las fuerzas sociales existentes en el país, para acceder al gobierno de transición desalojando al Mileismo, por la expresión del voto, para una vez ocupado el sitio, correr a recibir directivas de la casa blanca, con un nuevo formato de sometimiento, receta a la que por ahora no adhiere la propia casa blanca.
En este contexto, el acto de sufragar es funcional a esa táctica y estrategia del poder burgués y en ningún caso una herramienta de lucha. Ese lugar lo ocupa el no voto, solo como instrumento apto para deslegitimar la táctica farsesca de los explotadores y dominadores . Un acto electoral , con alta incidencia de la cantidad de votantes, abre el camino ideológico relativa a dotar a vencedores y vencidos de una legitimación ficcional , necesaria para la operatoria de todas las medidas recesivas y de acumulación originaria que el capital impone de manera unánime para nuestra estructura productiva , sumida en el atraso y el estancamiento de sus fuerzas productivas.
Las formas democráticas encubren la dictadura del capital. Nos quieren hacer creer que votando a tal o cual candidato podemos superar los escenarios de barbarie en los que nos vemos obligados a sobrevivir. Nos indican que el sufragio es una herramienta válida en manos de los trabajadores para í mejorar nuestras condiciones de vida. Pero quienes dirigen las riendas del país son las grandes corporaciones, los organismos internacionales y los empresarios, y los parlamentos son sus escribanías y no instrumentos del cambio social.Los partidos del régimen, sus frentes electorales no cuentan con apoyo popular combativo, son solo la fachada que le da corporeidad a la representación política en formato tal que el votante solamente habilita con el sufragio la legitimación para actuar del mandatado, que inmediatamente se independiza de quien lo habilitó y desenvuelve su funcionalidad adhesiva a los designios del poder burgués y sus intereses específicos de clase dominante explotadora. El no voto en cualquiera de sus variantes, abre la posibilidad de dar un cimiento a la lucha social y política que la situación necesariamente requiere por sus propios elementos estructurales de incremento de la tasa de explotación, caída del salario real y desocupación.
Nuevo Curso.
