Nuevo Curso

Otro 24 de marzo, denuncia el contenido de nuestras tareas políticas.

Con proximidad a cumplirse 50 años del día en que el partido militar decidió continuar desde sus estructuras las prácticas genocidas contra la vanguardia de los trabajadores que se venían desenvolviendo bajo el amparo de la forma democrática que entonces tenía el Estado, sustituyéndola por una dictadura abierta de la burguesía, hay que destacar nuevamente, que la inicial defensa que se trazó con base en las garantías de las libertades democrática , sufrió en 1983 por vía de una farsa electoral una mutación ideológica que desplazó las acciones de ese contexto de violencia física y simbólica a la pura y simple defensa de la democracia formal, ocultando su carácter de forma de gobierno que legaliza una dictadura de clase sobre explotados y oprimidos .

En ese sentido, la lección que deja ver el tiempo transcurrido es que, los objetivos democráticos puestos en las determinaciones con forma jurídica del Estado conformado por el poder burgués con estructuras productivas capitalistas tardías, atrasadas y dependientes, describen el fracaso de aquella táctica ochentista y conducen, sin solución de continuidad, al presente escenario de barbarie, pobreza y misera con tendencia creciente, a la pauperización generalizada de los trabajadores y de la llamad población sobrante, que ha quedado fuera de la estructura productiva ,haciendo nacer una cultura en crisis.

Sin embargo y en el mismo plano, esa tendencia a la pauperización de la clase dominante conduce por su propia objetividad a otra contra tendencia que superando el formalismo democrático y la idea de Estado de derecho, lleva directamente a plantear una política autónoma de clase antagónica a lo dado , desde y por, la fuerza social que implica a los trabajadores, de manera directa, en la premisa estratégica programática de la construcción de otro Estado donde se conforma su poder con las formas de dictadura del proletariado, poniendo a la orden del día las tareas socialistas, y haciendo que la resolución de las tareas militantes específicas al desarrollo y protección de libertades democráticas pase , dialécticamente por el necesario desarrollo de esa forma de gobierno dictatorial , por lo que todo el sentido de auspiciar la presencia en las calles en el contexto de un nuevo 24 de marzo, pasa por la propaganda y difusión del programa socialista, en tanto ese ese y no otro el programa estratégico que desarrollaban en clave militante los combatientes víctima de las prácticas genocidas desenvueltas por organizaciones estatales y paraestatales.

Esto último conlleva como consecuencia de lo real existente que esta fuera del 24 de marzo toda relación de los hechos político-militante que guarden una posible relación con una estrategia de revolución por etapas, donde lo único posible en nuestra actual realidad, sea que la primera de ellas, se conforme dr conforme en la exclusiva concreción de las garantía de premisas democráticas en un Estado de derecho formalmente abstracto.
Por el contrario, la historia de la lucha de clases en nuestro país, remite a la constatación relativa a que entre revolución democrática y transformación
socialista se establece un ritmo permanente,toda vez que en la revolución socialista por un períodoindefinido y de lucha constante a su interior, van transformándose todas las relaciones sociales.

Con esta premisa, lo cierto y demostrado en los hechos, es que la concepción etapista que se agota en tareas militantes exclusivamente hacia la producción de una revolución democrática, buscando la construcción de un Estado de derecho , encontró su desmentida tras décadas de ser levantada como panacea y objetivo estratégico de la organización con forma partido y las tareas parlamentarias , haciendo por su indefinición que se cumplieran los recaudos para imponer por la clase dirigente una revolución inversa, desde el poder formal a la sociedad ,extendida en el tiempo, que no es otra que la que presenta comienzo de ejecución en nuestros días.
La presencia en las calles este 24 de marzo, necesita desmarcarse de manera clara de toda táctica militante que implique y facilite la concreción de un frente anti-Milei, entre quienes así se pronuncien en cuanto a la táctica necesaria en este momento de la lucha de clases que da referencia directa a una ofensiva de la clase dominante sobre las masas trabajadoras.

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