Nuevo Curso

LA MISERIA CAPITALISTA .LA POESIA COMO ARMA. EL “TEMA DE LOS MOSQUITOS” EN UNA TRANSMISIÓN DEPORTIVA

El gorrión le quitó la casa al hornero
un ave de rapiña picoteaba un cordero
la lechuza se prendió de los ojitos
de una rana chiquitita y de un sapito

Todas las abejas y todas las ovejas
fueron masacradas por la gran araña
los mosquitos picoteaban a un chancho estancado
masticando mariposas de los pantanos

Ay, ¿Qué vida es ésta?
dijo un cazador
salieron a matarse
todos los animales, oh, oh, oh

Un pavo real perdió todas sus plumas
en una sangrienta encrucijada de pumas
la calandria fue atrapada por la serpiente
los conejos pisoteados por el elefante

La hiena cantaba una triste canción
las hormigas bailoteaban sobre las iguanas
el caimán se comió la pajarito
que le limpiaba los dientes con su piquito.
(León Gieco)

La felicidad es como la pluma
Que el viento pasa por el aire
Volar tan ligero
Pero la vida es corta
Tienes que ser viento sin parar

La felicidad de los pobres parece
La gran ilusión del carnaval
Trabajamos todo el año
Por un momento de soñar
Para hacer el traje
De rey o pirata o jardinero
Y todo termina el miércoles
La tristeza no tiene fin ……
(Tom Jobim…)

Aquí la cosa sigue igual, no está transparente
La crisis se pasea por las calles y la tristeza del pueblo
Es como un barco que no llega a destino
No sé qué pasó, no sé cómo fue …
…. iene la mirada de los caminantes que ya no caminan
Se muere de pena por tanta mentira
De tanta promesa por nadie cumplida
Si vieras sus calles que tanto reían, ya no son las mismas

Si vieras qué triste que está la Argentina
Tiene la nostalgia de aquellos amantes que nunca se olvidan
La hicieron de goma, parece mentira
La gente se escapa, pero no hay salida
Y hasta los gorriones, de tanta tristeza, se fueron de gira…
(Cacho Castaña.)

Cosas menudas, pero hechos objetivos al fin, que nos pintan de cuerpo entero , eso de la mercantilización de las relaciones intersubjetivas en nuestra sociedad, y como incluso la búsqueda de permanecer en una relación asalariada donde el pago de fuerza de trabajo supera con creces la reproducción de la puesta en acto de esa capacidad de generación de un valor , ubica al sujeto concreto en un vinculo perverso y opresivo con quien dispone del pago de ese salario y se apropia del producto, en este caso televisivo.
Ocurre que existen dos medios masivos que televisan los encuentros futbolísticos del torneo local , que atravesaba este domingo la etapa de octavos de final.
Sucede que en esa instancia disputaban Rosario Central vs Independiente. El medio televisivo tiene su mayor población clientelar para ese evento , en la provincia de Buenos Aires por ser de Avellaneda uno de los contendientes y su onda expansiva abarca a toda esa provincia, por la historia deportiva misma de ese club.

Ocurre entonces, que tanto relator como comentarista pujan contra las imágenes abogando porque la palabra pueda más que los signos sensibles directos del encuentro. Ahí es donde ambos “trabajadores” hacen los suyo.
Las incidencias del juego ponen en ventaja prematura a Independiente, luego se produce la paridad al cierre del primer tiempo y avanza el segundo con prolongación de esa equiparación de los contendientes, hasta que se produce una incidencia específica, dentro del contexto de dar en palabras ventajas para “los rojos”. Malcorra, un jugador con significativa capacidad futbolística , levanta una “pared”, con un compañero y queda frente al arquero, sin embargo el disparo es defectuoso y otra parte el buen cierre del guardametas, hacen que este neutralice el riesgo de gol, quedándose con la pelota.
El comentarista, “un tal Lopez”, uno de los tantos hijos de Fernando Niembro en la década del noventa, y fiel ejecutor de las dotes de aquel para la maniobra, deja correr un par de minutos y como quién quiere la cosa, recuerda el paso de Malcorra por Central y que incluso le habían entregado una camiseta de ese club en el inicio del evento , recordando su aporte mientras estuvo allí contratado. Luego traza la pregunta abierta ¿Malcorra en general le pega bien, – se mezcla el periodista que está en el campo y siguiendo el desarrollo del pensamiento abierto por Lopez, añade que recuerda que el jugador hizo varios goles para Central- no será que lo nubló el recuerdo del pasado inmediato?
Luego en varios pasajes de la transmisión el comentarista se sigue preguntando por Malcorra, y refuerza la tesis de la sospecha, cuando con justicia distributiva de méritos en la cancha Central convierte el gol que le da la ventaja y luego lo refuerza con un tercero.

“El trabajo” estaba realizado, y lanzada la estocada sobre un trabajador. Desde el cierre hasta pasado ya un día, se suceden los improperios y los ataques hacia Malcorra por las redes sociales, con base en la tesis lopesiana.

Da tristeza que se juegue con un trabajador, para salvar la ropa con la empresa televisiva que le contrata y darle tema en todos su programas periodísticos sucesivos . Sin embargo, esta mala experiencia que deja abiertos los posibles efectos negativos que se abalancen sobre Malcorra, tiene la virtualidad de habilitarnos en la advertencia de las malas condiciones de existencia y sobrevivencia en la que estamos, en la que más que nunca “el hombre es el lobo del hombre”.
En el orden social capitalista en su fase de superior desarrollo pero a la vez en clave de crisis de reproducción que le empuja a un nuevo proceso de acumulación primitiva para su permanencia , los trabajadores son llevados a un retorno a su estado natural, es decir, el ser humano egoísta, agresivo y capaz de comportarse como un depredador con sus semejantes.
Un aspecto más de lo real que muestra como las categorías analíticas desarrolladas por Marx, piden pista para comprender lo que nos pasa, y poner en primer plano el imperativo categórico de la transformación de las relaciones sociales de producción , que determinan nuestro ser social.
Tal vez la respuesta propagandísticas mediante denuncia de operaciones de ese tenor periodístico , que no miden consecuencias inmediatas y mucho menos las mediatas , esta el acercamiento a la reivindicación de la puesta en escena de la tarea costructiva de otro hombre, que por su militancia cotidiana de lo menor a mayor , busca despojarse de todas estas lacras del orden burgués en decadencia.

Daniel Papalardo para NUEVO CURSO