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Eduard Bernstein remixado en Argentina

Un remixado , es el resultado de crear una versión alternativa de un tema a partir de los originales de esa versión. Si el capitalismo se define en su más estricta naturaleza, por ser un orden social productor generalizado de mercancías, hay que decir que una de esas mercancías ideológicas, el reformismo, encuentra su versión actualizada, dentro de las formas políticas que se expresa en la realidad marcada por la barbarie, en la que sobrevivimos.

En ese orden de ideas hay que decir que superado el primer cuarto del siglo XXI en los discursos profusos que se suman al caos de opiniones que se lanzan a diario, cualquiera fuese el tema que la clase dominante haya instalado en la agenda política , existe sí un elemento ordenador que se distingue paradójicamente por su ocultamiento u omisión de empleo que el relativo al sintagma “lucha de clases” siendo que al respecto Carlos Marx es claro en señalar desde el Manifiesto del Partido Comunista que “Toda la historia de la sociedad humana, hasta la actualidad , es una historia de luchas de clases”.

La omisión que puntualizamos , lleva además a un segundo plano de confusión, cuando no son muchos los que distraídos han llegado a pensar que ese paradigma de acercamiento a los fenómenos ya no existe, o ha sido superado, siendo que por definición solo puede superarse en razón de la existencia histórica de un orden social sin relaciones de producción que impliquen la posibilidad de distintos posicionamientos de clase que por sus intereses antagónicos se enfrenten entre sí de alguna manera.La lucha de clases es una ley social, que no puede caducar por otra ley, sino por una situación histórica diversa que haga necesario advertir que no existen confrontaciones antagónicas en la sociedad civil.

La conciencia de clase de los asalariados, se desarrolla fundamentalmente por vía de la confrontación. El papel que en ese proceso le toca a la teoría revolucionaria se da solamente cuando esta supera lo abstracto y se consolida como programa-partido.

Es por esto último que resulta pertinente destacar que, la teoría -programa-partido tiene con la experiencia generada en la lucha por la masa trabajadora , unidad dialéctica referida a la comprensión de la realidad social a transformar y la conciencia de esata última necesidad.

Cada forma de lucha y los medios alternativos de acción utilizados, son un producto de la teoría revolucionaria desarrollada sobre esa misma masa trabajadora por vía de la propaganda y las consignas agitadas.
En el momento o estadío de lucha de clases por el que atravesamos, se expresa con relevancia el reformismo, de matriz oportunista que tiene que ver con la adecuación gradualista a la lucha por reformas subvalorando la orientación subversiva de la estrategia. En este caso, la dialéctica entre reforma y revolución se rompe, tornándose la reforma fin y medio , por la cual , “el movimiento lo es todo, el objetivo final no es nada “.

Eduard Bernstein, hace mas de un siglo atrás y los voceros de la cooperativa electoral FiTU, Eduardo Sartelli desde Vía y Socialismo y otros muchos, coinciden en sostener de modo explícito o tácito deducible de sus comportamientos , que el socialismo no debe ajustarse a la estrategia de construcción de una revolución o a un derrumbe catastrófico del capitalismo para transformar la sociedad. En su lugar, indican que las masas trabajadoras explotadas y oprimidas, deben enfocarse en el trabajo diario, las leyes laborales, el sindicalismo y las reformas concretas y alcanzables en el presente . La dialéctica entre lucha de clases y el «objetivo » de la toma del poder y dictadura del proletariado deviene en un planteo incierto y abstracta frente a lo cual, lo confrontan con , lo importante de la democracia republicana y la mejora continua de las condiciones de existencia en el día a día.

En sentido inverso a cuanto se sigue de este derrotero ideológico claudicante y funcional a la reproducción del orden social capitalista que le da sustancia al reformismo, hoy la tara es luchar contra él, por vía de acentuar el rol del factor subjetivo dentro del proceso estratégicamente revolucionario, concentrando la identificación del sujeto social de esa transformación en la clase trabajadora que protagoniza de manera consciente esa confrontación de antagónicos que implica la lucha de clases.

La tarea militante es demostrar y propagandizar que los males que enfrentamos no encuentran solución dentro del orden social capitalista y que la independencia ideológica es políticamente necesaria.

Los intereses son irreconciliables , por eso la política obrera revolucionaria no se define por servir pasivamente a los que luchan haciendo actos adhesivos y de presencia seguidista y apologética ,tal como estamos acostumbrados a ver de parte de los voceros parlamenaristas de la cooperativa electoral FITU y los grupos que le hacen de colectora llegada cada instancia posible de la farsa electoral, sino por la educación paciente de la vanguardia y de esta sobre las masas trabajadoras en la construcción del programa del partido revolucionario y la organización acorde a esa teoría .

La tarea es dar cuenta de los interese de toda la clase y la prevalencia del objetivo emancipador de toda relación social de producción que implique explotación . En ese contexto no hay espacio emancipador para cualquier militancia de derechos , en tanto las formas jurídicas son la normatividad de la desigualdad y el lubricante que permite la propia explotación , con matices fetichescos para las leyes que la consagran en los hechos cotidianos de las relaciones intersubjetivas en la sociedad civil.Todo derecho consiste en fijar en abstracto , un mandato general que se concretiza y toma cuerpo cuando esta formula abstracta y discurisva se apica con imperio de la clase dominante a las relaciones sociales del orden captialista que se sustentan en una existencia desigual entre la propiedad de los medios de producción y la fuerza de trabajo.

El régimen dominante, que incluye a los partidos del orden capitalista , legalizados tras afirmar sin ambajes que se ajustan al orden constitucional fundacional y funcional a la burguesía dominante que incluso les da dinero para que así existan , nos llama a votación , en busca de lograr consenso para su continuidad y reproducción que por razones específicas de su desenvolvimiento estructural se encuentra en situación de crisis mundial, que incluso se materializa en guerras , conflictos internos, que se proyectan en el tiempo sin otra superación posible que la imposición de uno de los contendientes sobre los demás .

Esta convocatoria no explícita , puesta en el mercado a casi un año antes , se da en un contexto de crisis económica, de endeudamiento externo insostenible, de empobrecimiento generalizado , e incremento de represión policial con ampliación de potestades no sujetas a ningún control de fiscalías, y todas las agencias represivas del Estado, consolidadas por naturalización ideológica en el ejercicio del poder punitivo, a las que se añaden bandas armadas en los barrios de las grandes ciudades del país, todas ellas ligadas a la economía criminal que se constituye en la locomotora de la estructura productiva recesiva , con cierre de industrias y comercios que afectan de modo directo a la población sobrante y llega hasta los sectores medios que se desenvolvían en esos espacios de la sociedad civil, hoy devenidos inviables en términos objtetivos de la propia relación social capital.

Sin embargo y a pesar de la desinformación, sumada a las maniobras espurias de quienes administran el sistema hoy y los que lo hicieron en el pasado que hoy pretenden obtener réditos de las protestas, los trabajadores y el resto del pueblo continúan en un estado de movilización básico que no ha sido desviado por los efectos de la lógica electoral, pero que se estanca en demandas propias de un programa mínimo economicista y reducido en la especificidad y la diversidad, que a la vez traban la tendencia a que se produzca un salto dialéctico desde la presencia de una fuerza social a su superación programática y de poder , como fuerza política.

Dicho de otra manera, las reivindicaciones son múltiples , algunas de prolongada extensión en el tiempo sin definición favorable al interés de quienes las ponen en acción , todas las cuales, se encuentran escasamente formalizadas y confundidas por su diversidad . Son parte de una intuición extendida, que pone de manifiesto que las cosas no andan bien, que es necesario cambiarlas, pero sin mayor claridad respecto de la orientación y la extensión de dicho cambio, incluso cuando se expresa bajo la consigna “fuera Milei”.
Más allá de la dispersión a la que invita comenzar a funcionar , hacer y decir en clave electoral un año antes de que esa farsa pueda adquirir materialidad en el acto de la votación en sí , lo advertible es el lanzamiento de campañas de intoxicación mediática , es constatable que lo que impera es la lógica propia de las relaciones políticas concentradas en el esquema amigo y enemigo, de manera tal que los discursos ya comienzan a orientarse hacia la separación del campo de “los buenos y los malos” ,

Este esquema que tiene hoy magnitud de tendencia no consolidada pero real, significa en los hechos que buena parte de los operadores políticos están dispuestos salvo expeción de un estallido social o algo similar a dar un cheque en blanco para la gestión que haga materialmente posible que haya elecciones y que estas cumplan su función distractiva , lo cual implica de por sí, la posibilidad de tiempo de espera para la satisfacción de las demandas inmediatas, economicistas, de programa mínimo a la que nos venimos refiriendo y su contención en el espacio de demandas aisladas , lejanas a todo programa político autónomo e independiente de los trabajadores .
Más allá de todo esto, de modo intuitivo y sin manifestación de opción superadora, para los trabajadores y la población económicamente sobrante, vistos de conjunto como masa trabajadora , el modelo económico y social impuesto es sólo un cascarón vacío, carente de soluciones para sus anhelos y necesidad

Sin embargo, la ausencia de una dirección revolucionaria que trace un puente entre esas demandas y el programa socialista resulta el obstáculo mas relevante del actual estadío de la lucha de clases.

El desarrollo de la tendencia electoralista impuesta y determinada incluso para la superaciónn de sus crisis internas por la clase dominante , aún en un contexto internacional de revuelta da cuenta además , que las prácticas legalistas inveteradas, sobre las cuales se construyó históricamente la llamada izquierda argentina, luego del genocido descargado sobre su entonces vanguardia obrera, en la década del setenta del siglo pasado , están obsoletas. Ni la parlamentarización de la política ni los espacios de la legalidad burguesa tienen nada para ofrecerles a las masas trabajadoras .

En este contexto, sólo la movilización radical de masas y, en especial, las diferentes formas de acción directa trastocan el escenario político, dividen y atemorizan a la burguesía, y obligan a sus lacayos a retroceder, pero una contratendencia social con ese perfil tropieza con la crisis de la dirección de los trabajadores y su vanguardia.

Por todo esto es que la tarea de propaganda socialista revolucionaria, necesita concentrarse en la advertencia conjunta a la denuncia de la farsa electoral en curso, de que además, una tendencia hacia un escenario de revuelta social por demandas insatisfechas y economía en crisis sin organización y dirección revolucionaria del proceso político tiene alta posibilidad de traducir en una explosión de descontento que, con el poder burgués aún bien posicionado circunstancialmente, obligue a un reajuste del sistema de dominación, sin modificar sus rasgos estructurales de explotación y opresión , sino acentúandolos.

Es necesario comprender que una opción de esta naturaleza, no sólo nos devuelve a la marginalidad política, sino que también acentúa la desarticulación, el desarme y la desmovilización de las masas trabajadoras que pudieran optar por la confrontación directa.

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