Nuevo Curso

EL EXILIO DE GARDEL.

En la película El Exilio de Gardel, que probablemente “la nueva clase trabajadora “ -que no hace otra cosa en su vida que formar comités de simpatía hacia Myriam Bregman según lo dejan ver en sus herramientas de propaganda-,no haya podido ver o no le haya interesado ver , en particular porque sobre todas esas expresiones de arte de , han decretado su caducidad por aplicación del precepto dogmático , “ya fue” y no pervive tendencialmente en el hoy, sirve sin embargo para desmentir ese criterio, en particular por uno de sus pasajes que cobra notoria actualidad, en la medida en la que expresa una tendencia subyacente en las organizaciones políticas y sus militantes que hoy festejan sin detenerse a observar todos los elementos del caso, los sucesos que operan en importantes capitales de Europa, en particular en Francia, donde tienen algunos amigos de ocasión , en entramados que se les imponen al hablar de internacionalismo y confundirlo con tener un kiosco en cada país, desde donde generar ideología diseñada en formatos que sirven para su uso como cualquier mercancía, en cualquier parte del mundo, máxime si Francia seduce por encanto a los porteños siempre ilusionados con ser como ellos, como lo propia la propia arquitectura de la Ciudad Autónoma Buenos Aires.

Ignora, la “nueva clase trabajadora” y los viejos burócratas de organizaciones aparatistas devenidos reformistas recalcitrantes, que dar por caduco un fenómeno no implica en sí su superación por el solo transcurrir del tiempo, en tanto lo superado sobrevive, a su modo, magnificado en lo que presuntamente lo superó. Con ese proceder, producen el mismo resultado: inmovilización de perfiles casi religiosos del pensamiento, fijación, endurecimiento , y contradictoriamente una brutal crispación de la liviandad.
“Tangos, el exilio de Gardel” fue gestada y exhibida allá por 1985, es una obra del cine de la posdictadura genocida argentina. Narra la vida de un grupo de artistas argentinos exiliados en París a principios de los años 80, quienes intentan montar una «tanguedia» (fusión de tango, tragedia y comedia) como forma de resistencia cultural y reencuentro con su identidad.

En la película ,Juana personaje que encarna Ana María Piccio, llega de visita desde Argentina sin sintonizar con el dolor del exilio; trabaja en la televisión oficialista y prefiere ignorar la realidad política de sus compatriotas. Sucede que al arribo a la casa de su amiga, pregunta por su hijo y esta le indica que esta en una habitación con una chica que conoció. Juana entonces, le dice , “que hermoso, claro che, ESTAMOS EN PARIS”
La naturalidad con la que el personaje asume la escena íntima de los jóvenes en París evidencia la apertura sexual y social de Europa frente al rígido control moral impuesto en Buenos Aires.

De esa manera, la frase «estamos en París» funciona como un cliché de la modernidad y la permisividad occidental, utilizada por el personaje para justificar cualquier transgresión sin involucrarse profundamente en el drama humano de los exiliados.

Con este abordaje, Solanas utiliza a este personaje para confrontar dos Argentinas: la que sufrió el desarraigo y la militancia, y la que permaneció dentro del país naturalizando el silencio cómplice o la superficialidad.

Lo que sucede intentando lograr conocimiento de lo real existente en constante cambio y devenir es que nuestros “héroes” vernáculos creen ver en un edificio público en llamas de París u otra ciudad de Europa la escena idealizada de lucha que son incapaces de promover en su terruño, pero a la vez dejan entrever que algo así ahora adquiriría legitimación porque se puede hacer porque ya lo hicieron en París o bien, corren a dar explicaciones inversas , esto es, nuevamente como lo dice “Juana” eso pasa “porque estamos en Paris”, allá se puede aquí no.

Sin embargo, no se explica por qué aquí no y en París sí. Y no se lo hace, porque sin duda eso implicaría exhibir que todo el andamiaje de falsa versión de lo real que derraman a diario , carece de todo sustento en tanto el actual estadio de lucha de clases en Argentina, no se compadecen con los fenómenos europeos y en ningún caso los desarrollos europeos, remiten al “simpatice con…”

Pero más allá de esto, lo significante del caso, es ver como , cuando en otros espacios sociales se producen fenómenos, los burócratas dbie organizaciones políticas aparatistas , corren a traducirlo en clave propicia a sus intereses y en “argentino aporteñado”. Nada de exhibir que en realidad no se comprende bien lo caótico del caso y que es necesario tener precaución sobre las opiniones que se viertan. Esto en un sentido es claro y consecuente, porque una de sus voceros no hace mucho hizo alarde de su carencia de moderación, razón por la cual ahora tampoco tiene un poco de moderación y prudencia. De lo que se trata ahora , es que “estemos en París”

Lo cierto y objetivo es que , en los mismos días que se exalta la quema de bienes, y la lucha callejera, se corre a decir que la detención de los metro delegados es ilegal. Extremo con el cual apagan la antorcha, y se visten de ocasión para someter el fenómeno de lucha local, en clave jurídica y veneración de la norma superior constitucional.

Ocurre entonces, que lejos de prenderle fuego a un edificio público, lo que se hace es concurrir al edificio , dando lugar en la escena a fiscales, y jueces y aceptando con ellos que el idioma utilizable en el encuentro es el Código Penal y las normas legales vigentes que procuran atrapar el fenómeno con adecuación al interés burgués.

No obstante el exitismo inveterado, ese que tanto daño nos ha producido a poco que lo real se hizo presente sobre lo deseado, no se priva de decir presente y ahora parece que el “ejercicio del derecho de huelga” tuvo la virtualidad de liberar a los trabajadores detenidos , siendo que estos obtuvieron el cese de la restricción ambulatoria que se hizo pesar sobre ellos, por el simple transcurrir de las formas jurídicas procesales, que al ser aplicadas muestran que el Estado emplea la fuerza en dosis homeopáticas, porque no requiere aún de cirugía ni métodos médicos que requieran crueldad. Todo lo cual deja al discurso de presunto fascismo, lejos de lo percibible.

Lo cierto, es que el exitismo y el hagamos como en Paris , no dejan ver que de hecho la causa que generó la lucha de los trabajadores del subte sigue viva y sin resolución favorable al interés de quienes allí venden su fuerza de trabajo y que además existen nuevos procesos penales de que adolecer en lo futuro, si se tiene en cuenta al menos por un instante como el aparato represiva utiliza ideológicamente lo que llama erróneamente “antecedentes” y como va acumulando pacientemente “patrimonio represivo” para cuando necesite encarcelar con mayor rigor y dejar sin libertad a quién le toque en la partida.

En definitiva, la cooperativa electoral en trámite de disolución, por sus voceros, que corren al lugar para discutir con policías o jueces-fiscales , montó una escena de ocasión para nuevamente lograr visibilidad, vendió que el paro de actividades y su presencia logró la libertad de los privados de libertad y tal como lo hacen en FATE y otros conflictos, ocultan que han posibilitado que nuevamente la burguesía le coloque una “espada de Damocles” sobre sus cabezas , promocionando el paradigma “Ley y Orden”.

La huelga es un instrumento genuino de lucha, pero no debe ser sobredimensionada si los hechos dan cuenta que su incidencia en el suceso no es la que se quiere exhibir, más si se oculta que a la par, muchos trabajadores reales y no los embellecidos , se toparon con el problema objetivo de como transportarse y debieron ingeniárselas para hacerlo, sin comprender mucho lo que sucedía y luego ser víctima de un bombardeo ideológico de los medios , con un solo eje :” mira lo que te hicieron con el subte”.

Hace tiempo que en nuestra sociedad existen presos que fueron detenidos en circunstancias políticas. Si hoy se quiere vender que por un cese transitorio de actividades, se logró la libertad de los compañeros, habrá que preguntarse por qué no se emplea esa medida de acción para gestar la libertad de esos presos que aún permanecen imputados de delitos, y aún más , para lograr una resolución favorable a la situación de empresas que cierran arbitrariamente sus puertas dejando a miles en desempleo.

La huelga es una herramienta de lucha que debe ser cuidada y respetada. La apología de una medida de fuerza, enmarcada en formato París, solo para dar vida a un aparato político burocrático, que puja por sobrevivir en el orden capitalista con tácticas reformistas no ayuda a que el conocimiento sea la herramienta que permita a la vanguardia trabajadora penetrar en las masas y gestar la acciones de acción directa que resulten pertinentes al desarrollo del proceso revolucionario.

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