La lucha de clases es el conflicto fundamental en las sociedades divididas por la propiedad de los medios de producción. Desde la teoría marxista, en particular en nuestro país a través de Flavían Nievas , se deja en claro que , este enfrentamiento de intereses antagónicos, si bien en el orden social capitalista ocurre entre los dominadores , que poseen las fábricas, las tierras o pertenecen a la fusión del capital industrial y el bancario bajo el paraguas del llamado capital financiero y los dominados, los trabajadores quienes solo disponen de su fuerza de trabajo y su ofrecimiento a la venta en el mercado laboral , en su dialéctica, sin embargo no es uniformemente ascendente sino que reconoce altos y bajos, que se ubican conceptualmente dentro de estadíos.
En este sentido y a partir de esa advertencia, en lugar de referirse a un único «estadio» fijo, la teoría y la tradición marxista insiste en que el desarrollo de esta lucha, se da a través de formas o dimensiones de manifestación, diversas que tienen materialidad ascendente o descendente en distintos momentos que conforman estadios que para expresar el pasaje de uno y otro, debe encontrar en los fenómenos sociales indicadores del paso de fuerza social a fuerza política , dirimido por la presencia programática y de acción fundada en ese programa de la clase emergente de esa lucha.
En épocas como la actual, los perfiles del estadio de lucha de clases propio de nuestros tiempos existenciales , visiblemente marcados por el paradigma elemental y material de la sobrevivencia, tienen además,un elemento significativo , marcado por la ausencia o presencia poco significativa de la teoría en los hechos concretos que generan con continuidad voluntarista los luchan , siendo ese extremo, más allá de declaraciones o incluso “manifiestos”, el que denota el problema de dirección de esos movimientos, que los ubica en déficit con referencia a todo posible salto cualitativo de lo existente a un estadio superior marcado por la organización política de esa fuerza social como partido -programa .
En estas condiciones reales y objetivas ,pasibles de ser observadas por cualquiera que se detenga en preguntarse ¿por qué mandan los que mandand? estamos cercanos a la idea de transmisión necesaria realativa a que la tarea de la vanguardia consiste en no retroceder en la vida cotidiana de las relaciones socials trazadas en la sociedad civil en el empleo metodológico de las categorías analíticas propias de la producción intelectual de Marx y en ese sentido “avanzar contra la corriente”.
Dicho de otra manera y aunque pueda parecer tardío: Hay que conservar las posiciones teóricas no como dogmatismo como herramientas para un salto hacia adelante sobre la base de las actuales protestas sin programa ni dirección política reconocida como tal.
En este contexto y en este marco conceptual, es preciso ubicar el discurso del reformismo, para dar cuenta la forma o manera , que desde el recurso ideológico , se presenta de manera falsa, lo verdadero con el solo propósito de encontrar en el orden social capitalista , un sitio que le permita tener injerencia a su interior como corriente izquierda de lo dado, sin propósito transformador.
Por referencia y por tratarse de un manifiesto, nos ocupamos de transcribir expresiones que se inscriben en el documento “Como cambiar la historia” , según el cual :
“Queremos construir una fuerza política de la clase trabajadora….. Una fuerza así sería inédita en nuestro país y permitiría superar a las que dominaron la historia nacional. para cambiar esa historia, necesitamos un nuevo movimiento histórico, un movimiento por un gran partido de la nueva clase trabajadora……Una fuerza política que se haya preparado, que haya sacado conclusiones de la lucha de clases anterior, que pueda actuar como un Estado mayor de la lucha revolucionaria, peleando para vencer.”
Lo citado viene al caso, porque documenta una vez más , que el pensamiento de los rutinarios , de los diletantes, tiende a derrocar la autoridad de la tradición revolucionaria y vuelve al pasado con el pretexto de buscar una nueva verdad.
En sentido inverso, la vanguardia necesita ser nutrida por la idea contaria a lo transcripto y denunciar el sentido final de oportunismo que la sustenta. Ante la advertencia de una experiencia política con organizaciones que de una u otra manera derivan su existencia a la segunda mitad de la década del sesenta del siglo pasado de las que solo cabe concluir en un balance de derrota de sus postulados en plano de realidad cuanto corresponde noes negar, tergiversar u ocultar ese resultado presente ñen los hechos sino, dese su afirmación y admisión “defender con uñas y dientes la continuidad del pensamiento revolucionario y dedicar los mayores esfuerzos en la educación de la vanguardia militante en las categorías analíticas de Marx.
Durante años hemos disfrutado de una poesía que lleva la firma de Silvio Rodriguez, sin que ella saliera del plano íntimo de toda creación literaria relativa a un amor que no se atrevió a ser . Dice el cantautor cubano:
Una mujer se ha perdido
Conocer el delirio y el polvo
Se ha perdido, esta bella locura
Su breve cintura debajo de mí
Se ha perdido, mi forma de amar
Se ha perdido, mi huella en su mar
Veo una luz que vacila
Y promete dejarnos a oscuras
Veo un perro ladrando a la Luna
Con otra figura que recuerda a mí
Veo más: Veo que no me halló
Veo más: Veo que se perdió
Una mujer innombrable
Huye como una gaviota
Y yo, rápido, seco mis botas
Blasfemo una nota y apago el reloj
Qué me tenga cuidado el amor
Que le puedo cantar su canción
La cobardía es asunto
De los hombres, no de los amantes
Los amores cobardes no llegan a amores
Ni a historias, se quedan allí
Ni el recuerdo los puede salvar
Ni el mejor orador conjugar
Una mujer con sombrero
Como un cuadro del viejo Chagall
Corrompiéndose al centro del miedo
Y yo, que no soy bueno, me puse a llorar
Pero entonces lloraba por mí
Y ahora lloro por verla morir
Una poesía, sobre un amor que no se atrevió a ser, es paradógicamente y sin que haya sido la intención final de su autor , la marca, la señal de una manera literaria de aquello a lo que nos referimos cuando hablamos de reformismo, que puede concentrarse en “la cobardía” que lleva implícita la militancia adscripta a esa falsa construcción de lo verdadero, por referencia al proceso de construcción y desarrollo de la revolución necesaria , que se presenta como un amor que no se atrevió a ser , y con ello justifica la renuncia ideológica a la emancipación del ser humano de toda explotación y opresión ubicando la justicia como valor en el principio de comunidad del que habla Marx en la critica al programa de Gotha .
Se pueden dar múltiples ejemplos de esta reacción ideológica que intoxica la lucha de las masas trabajadoras y en particular a la vanguardia , en la medida en que en ningún caso explica las causas y las razones de un derrotero vergonzante plagado de artimañas que hace culto a ultranza del oportunismo y la búsqueda inquebrantable de un lugar bajo el sol del orden social capitalita.
Lo diverso a referenciar la pretendida caducidad de la revolución como “una mujer si sombrero”, es tomar esa figura literaria, para afirmar que , el amor y la revolución en la poesía se entrelazan como dos fuerzas transformadoras que buscan alterar la realidad, romper las estructuras impuestas y redefinir la intimidad y lo colectivo. El amor no se reduce al sentimiento romántico tradicional o a la idealización pasiva, sino que se plantea como una verdadera revolución: una trinchera ética y un modo de oponerse al horror, al olvido y a la deshumanización que el reformismo solo busca maquillar con clisés, rutina, mentiras, y ante todo, preocupaciones para salvar su posición burocrática en el orden social capitalista, mientras renuncia a la dialéctica y a la lucha de clases, sin hablar de la dictadura el proletariado .
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