Se conoció en estos días, por su difusión pública, que Myriam Bregman sostuvo esta tesis , luego ratificada por su compañero Del Caño : «Si la izquierda tenía dos diputados más caía el veto de Milei» a la ley aprobada por el parlamento sobre incremento del haber previsional…
Este discurso se da en contexto de proceso electoral , en tanto curiosa o no tan curiosamente Bregman y Del Caño son canditados del FITU a diputados nacionales. No falta mucho para advertir que al parecer a la realidad social Argentina, les faltan ellos dos como parlamentarios para terminar con situaciones críticas como la de jubilados impulsados a la lucha callejera por lo que sería su vanguardia y luego despojados por un veto de un mísero incremento ya absorbido por el propio decurso del proceso inflacionario, que se dice se evita por el sostenimiento de la táctica de déficit fiscal cero.
Hay que recordar frente a todo esto, que sobre los fines del siglo XVIII, en las primeras Declaraciones francesas se enunciaron muchos derechos en línea con el planteamiento revolucionario centrado en el trípode, libertad, igualdad, fraternidad en tantos paradigmas de de la Revolución Liberal que se adicionan al núcleo jurídico básico constituido en el derecho de propiedad.
La libertad se relaciona no solamente con las posibilidades ambulatorias de los ciudadanos por diferencia esencial con el régimen feudal, sino que lo hace además , con la posibilidad de expresión y con la facultad de petición a las autoridades , es decir, en todos los casos situaciones fácticas que toman forma jurídica desde lo individual, ya que , en relación con
sujetos plurales sólo se concibe el derecho de reunión.
En el desarrollo de la revolución democrática burguesa , luego se añadirían con perfil ligado a sujetos colectivos tomados en abstracto la libertad de cultos y la libertad empresarial.
Por su parte, la igualdad ante la ley se relaciona con la admisibilidad a los empleos y la condición frente a las obligaciones fiscales o tributarias , aunque para este último caso aparecía en forma conjunta el principio de la proporcionalidad para el pago de esas carga . Una instancia superadora de esto último será , ya en el desarrollo del capital dentro del marco jurídico del llamado “Estado de derecho” el principio de la progresividad .
El paradigma determinante de las relaciones intersubjetivas en el contexto de la llamada sociedad civil en cuanto al fundamento último de las mismas no se fija en las relaciones de producción sino en el trato fraternal entre quienes fuesen considerados ciudadanos. En ese sentido la fraternidad no se presenta como una forma jurídica, como un derecho ni tampoco como un principio político ni económico, sino como un eje positivo y humanista en plano del espacio de la valoración ética y moral.
La actualidad , marca que a siglos de distancia el Capitalismo y la burguesía como sujeto de su desenvolvimiento, marcan en el plano de los hechos y en definitiva de la realidad de un total abandono de esos paradigmas como programa político de realización, lo que lleva consigo la definitiva consagración de las abstracciones jurídicas contenidas en las declaraciones de derechos realizadas por la forma jurídica de ley -Constitución, a ese espacio del pensamiento, es decir , a pura ideología en tanto falsa construcción de lo verdadero.
Frente al vació que deja el desenvolvimiento y reproducción crítica del capital, la mayoría de las expresiones políticas de la argentina creen necesario e ineludible la realización de una revolución democrática, ignorado lo esencial, que es que la propia revolución democrática construida por la burguesía lleva consigo la tendencia que se consolida en lo actual, es decir, implicó en sentido histórico el abandono no declarado pero sí realizado de sus premisas fundantes que han quedado reducidas a lo mínimo o bien , como ocurre en la mayor parte de los casos a puras formas jurídicas abstractas .
Hoy es más necesario que nunca ante el horror que supone el terrorismo de Estado , las practicas genocidas, la desigualdad, el empobrecimiento o carencia de educación y sanidad, la pobreza, el hambre, laviolencia de género, la homofobia, el fanatismo y el ataque al diálogo, emprender la tarea que significa la superación de todos estos extremos, siendo esa labor política aquella en la que no esta ocupada ningún sector progresista de la burguesía y por tal, de exclusiva obligación para la clase trabajadora.
Esta premisa es la que hace vigente advertir que en Argentina, no hay lugar para una segunda independencia o revolución democrática burguesa, sino que las tareas pendientes en dicho orden de propósitos se liga de modo permanente con el de la revolución socialista que nace de la construcción del poder obrero y su dictadura de clase para superar el orden jurídico burgués y los efectos específicos de la ley social del valor.
En ese orden de ideas , no es posible que tácticamente el programa de la vanguardia de los trabajadores se oriente exclusivamente a la búsqueda de integralidad de las declaraciones de derechos constitucionalmente enunciado por el poder burgués , desde ese mismo orden social clasista. De así serlo, la vanguardia buscaría introducir en el seno masivo de su clase ideas ajenas a su objetivo estratégico de emancipación social, tal como nace enunciado en el Manifiesto Comunista y en las declaraciones que forman parte del documento fundacional de la primera Internacional, que se proyectan a la fundación de la tercera y cuarta , nacidas en circunstancias de la lucha de clases que se desenvuelven en el contexto del imperialismo .
En ese sentido, en su contexto histórico, León Trotsky se ocupó de afirmar como tesis que :La teoría de la revolución permanente exige en la actualidad la mayor atención por parte de todo marxista, puesto que el rumbo de la lucha de clases y de la lucha ideológica ha venido a desplazar de un modo completo y definitivo la cuestión, sacándola de la esfera de los recuerdos de antiguas divergencias entre los marxistas rusos para hacerla versar sobre el carácter, el nexo interno y los métodos de la revolución internacional en general.
Esto implica que en estructuras productivas como la que le corresponde al Estado Argentina, básicamente propia de un país de desarrollo burgués dependiente y tardío la resolución íntegra y efectiva de sus fines y declaraciones de libertades democráticos tan sólo puede concebirse por medio de la dictadura del proletariado.
Llegado a este punto , también hay que advertir desde el presente, cuando la mayoría de las formaciones políticas apuntan por sus operadores visibles a la gestión del voto de los ciudadanos , sin acudir a identificaciones de clase , ni por ende al desenvolvimiento de políticas propias y específicas de los trabajadores , autónomas e independientes del orden burgués dominante , que la situación le quita toda centralidad a la significación que puede tener el parlamento en tanto poder del Estado de la burguesía , en la realización de esa tarea necesaria de cambio social .
Frente a políticos que hacen eje en representar a los descontentos con la actual gestión de gobierno de los operadores de la burguesía , denunciando los yerros de estos y sus actos de corrupción , habrá que advertir la insuficiencia ideológica de tales trazos y en particular de centrar la tarea de agitación y propaganda en la búsqueda de votos a como fuere, aún cuando ese “fuere” implique ser una más de las versiones posibles del régimen burgués y su institucionalidad jurídica.
Debe quedar en claro que todas las revoluciones burguesas se han fundado en la colaboración de las masas oprimidas con el programa de esa clase social. No es el actual estadio de la lucha de clases, ni el desenvolvimiento globalizado del capital con políticas imperialistas de grupos concentrados en las potencias estaduales del mundo , el que impone ese tipo de tareas.
Los trabajadores, que comprenden su condición de clase social y existen materialmente en esa homogeneidad, no están llamados, ni deben dirigirse de modo autodeterminado a «colaboran» bajo la dirección de la burguesía liberal o de su ala democrática pequeño burguesa, como lo pretende el reformismo vernáculo con sus partidos políticos inscriptos en el régimen de legalidad partidaria . La tarea resulta inversa, y se concentra en el interrogante de ¿Cómo definir la táctica más adecuada en función de la estrategia revolucionaria de revolución y dictadura de los trabajadores?
La respuesta a este problema esencial, no se encuentra por la vía de la adaptación democratizante de las organizaciones políticas que pujan por direccionar a la vanguardia en lucha , hacia el parlamentarismo con abandono del programa socialistas y los métodos de acción política de propaganda y agitación que le son pertinentes.
Es necesaria e imperiosa, la conformación de un referente revolucionario ante la vanguardia por vía de la acción directa, el trabajo explicativo de las premisas esenciales a la revolución necesaria.
En esta labor , también debe advertirse acerca del oportunismo de aquellos que en la coyuntura acuden a una simplificación anti-electoralista subidos al dato objetivo de la desilusión de amplios sectores de las masas trabajadores respecto de lo que implica “la política” dentro del orden burgués.
Por este motivo, y dado que la farsa electoral próxima es sin embargo un dato de la realidad, cuanto resulta ajustado a todo este contexto es participar políticamente de ese proceso, impugnándolo en sus fundamento y denunciando propagandísticamente, que no hay salida dentro de esa institucionalidad parlamentaria , con la finalidad básica de organizar y educar dentro de la vanguardia de trabajadores en la comprensión acabada del programa revolucionario y socialista acorde a las realidades de nuestra sociedad, despejando toda esperanza o expectativa en la democracia burguesas y las ilusiones de ese tenor que se montan a través de las candidaturas parlamentarias cualquiera fuese quien así se presente.
Se hace imperiosamente necesario poner de manifiesto ante la vanguardia de trabajadores en lucha, que las expresiones actuales de organizaciones políticas contenidas en el FITU y sus satelitales han sido arrastradas al electoralismo sin principios. La militancia por el no voto, la abstención electoral o la impugnación del voto adquiere sentido revolucionario en ese contexto, no como su simple negación sino como su superación .
La lucha es necesariamente , contra la democracia burguesa por su agotamiento como tal sin dar cumplimiento de sus paradigmas y contra el parlamento como la manifestación institucional que revela en los hechos ese agotamiento .
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