Cuál es la razón o las razones para comprender por qué todos estamos en este orden social de clases y cada día de nuestras vidas lo hacemos de una forma que implica reproducirlo. ¿Por qué concurrimos a alimentar al Leviatán?
La respuesta claramente no es una y mucho menos permite que se la exponga en un texto. Sin embargo , esta claro que no lo hacemos solo por coacción o apremiados por dejar de ser. Hay algo más que interviene en este particular fenómeno, que por ser tan evidente y estar frente a nuestros ojos y retenido incluso en nuestros cuerpos , curiosa y paradójicamente no vemos.
Que no lo vemos, da muestra palmaria el hecho concreto del acto electoral y toda la farza previa y posterior al que nos sometemos con aceptación consensuada de sus amanerados resultados. La cuestión es que por ese artificio un sujeto , previamente formateado y seleccionado entre tantos para la ocasión, encabeza un equipo de gobierno que decide nuestra existencia y si a poco da andar alguien expresa disgusto recibe una dosis mayor o menor según suceda de la violencia legalizada que administra precisamente ese grupo operativo.
Hasta ahí, lo que se ve. Pero porque sucede en igual plano la dialéctica de la obediencia a lo dado y lo que es más preocupante, la reproducción cotidiana. Incluso en el diseño de nuestras vidas , el mejor escenario pensado por generaciones fue el acceso a la universidad. Hoy incluso se lo exhibe como un derecho vulnerado por la falta de financiamiento del funcionamiento de esa institución. Pero en el primer fundamento, que es la universidad que no pueda presentarse como un taller donde se forman reproductores del orden social y sus alumnos unos aspirantes a serlo.
Por eso suena también curioso que la militancia por sostener ka presencia idelógica de los textos de Marx y sus seguidores frente al derrumbe del Stalinismo , no hayas sido desde la cultura de los trabajadores, siendo que estos habían hasta desaparecido físicamente por ella, sino por vía de académicos universitarios atrincherados tras sus paredes , convirtiéndose en oradores improvisados de quienes quisieran oírlo, olvidando incluso que las mayorías universitarias solo asisten a ella con el objetivo individualista de obtener un carnet para conducirse en su existencia con una suerte de aval a sus palabras por sobre el resto no universitario y que su palabra y sus hechos sean presumiblemente pertinentes.
Tal es así el fenómeno, que en las infinitas charlas que se pueden advertir en las agendas cotidianas de esos profes que ahora para colmo tienen micrófonos en internet todos con formato de “vení que yo te cuento como son las cosas”, siempre lo que se tiene presente es que ese tipo tiene algún sitio en la universidad y además escribe tesinas, algunos hacen libros y sobre todo ese rostro de plomero que viene a reparar la perdida de agua cuando la casa está ya innundada.
Alguno pudo recoger el dato histórico de ver a nuestros revolucionarios caídos en combate, tomar en el proceso dialéctico de la lucha de clases , un micrófono y “explicarle” a los demás lo que pasa. Imaginen a Santucho, a Menna , a cualquiera de los desaparecidos, ocupando cátedras universitarias o hablando frente a un teléfono de lo que pasa y no de lo que están haciendo para que no pase.
La reproducción permanente y constante del modo de producción capitalista por consenso de quienes son atrapados por sus relaciones de producción, es el fenómeno al que no se le presta atención, porque sencillamente se lo hace y punto.
Es el quiebre de ese fenómeno cotidiano¨, el que explica la excepcionalidad de la revolución y aquel al que la práctica política debe conducirse. No se altera un orden de cosas , con encuestas en la mano, en tanto ese fenómeno de quiebre necesariamente lo impulsan también cotidianamente minorías militantes, en escenarios absolutamente adversos, como soldados con bayonetas en pleno siglo XX. No se hace en función de pensar que los porcentajes electorales crecen porque precisamente estar en esa lógica electoral es una manera de reproducir lo existente. Nada que ponga miras a las urnas en un orden social como el que se reproduce en el territorio donde habitamos , lleva a generar el apuntado quiebre, sino , por el contrario, lo apuntala y evita su derrumbe con una nueva esperanza-frustración.
Son los que han encontrado en ese hueso reproductivo de la intelectualidad su lugar en el mundo quienes deben cesar en ese rol, y no innundar la agenda con especulaciones sobre lo que vendrá y las utilidades que tiene este nuevo producto que evita la caída del cabello , que es ubicar a la siempre presente Myriam Bregman al frente de la nave del olvido.
Es tiempo de terminar con esta gente y sus acciones organizadas. Tiempo de darles la espalda y construir genuinamente poder obrero y socialista , donde sabiendos y suicidas puedan tener lugar pero nunca la centralidad que necesariamente debe adquirir la presencia de los trabajadores en la vida social con sus específicos objetivos estartégicos emancipatorios.
Se proyectan y se inventan de manera artificial “plenarios” o “asambleas” a sabiendas de que sin la presencia de los trabajadores y su fuerza social, es imposible trascender hacia el salto dialéctico de construcción de una herramienta política de clases, pero en el mismo momento esas convocatorias se exhiben sesgadas y fundadas en objetivos de aparato, preparando la militancia como se las controla y se lleva el agua al tanque del propio aparato partidario, que se invita a reunirse para devorarse al invitado.
En el contexto de lo dicho, y en tiempos en que constantemente se utiliza el recurso de evocar y hablar de memoria , hay que detenerse necesariamente en el pasado para ver algo e lo que puede traer este futuro esperanzador y venturoso que vende la cooperativa electoral FITU, ocultando su propia decadencia en la rutina y pretendiendo salir de ella como quien viendo que se ahora en aguas turbulentas se hace del cuerpo del socorrista , provocando que ambos entren en peligro de fallecer.
Hoy la mercancía para su salida y no para la transformación social, no para alcanzar ese quiebre de consenso es una mujer puesta en objeto , pese a que se presenta luchando por no serlo ni que la sociedad así la considere. Estamos viendo a la otrora rusa, hoy zurda, abogada, correr de un lado a otro para estar hablando de todo y en ningún caso con afán de díalogo sino para imponerse , sea con argumentos, sea con gestualidad, sea mayoritariamente con el uso implacable del manual de chicanas aprendido dentro de esa subcultura que siempre tiene el saber, pensando que saber es hacer que el otro no sea oído , confundiendo dialéctica de lucha de clases con dialéctica del discurso frente a los seguidores.
Para todo esto, es que invitamos a retroceder en el tiempo , seguir la experiencia honesta que se obtiene de la actividad política de Luis Zamora dentro del partido que antecede en el tiempo a los que hoy están en el FITU ,y se podrá ver : ¿A dónde va Myriam Bregman?, tanto es así, que en la última elección corrieron hacia el Autodetermiinado y Libre para pedirles que ya en su ocaso, los apoye en la campaña.
En definitiva, lo que estamos observando y por ello pensamos que debe advertirse, es que se monta un aparato propagandístico y Myriam Bregman comienza a aparecer como imagen hasta en la concentración del seleccionado de fútbol, porque se dice que crece en imagen positiva, pero los que así la ven no tienen espacio donde expresarse como sujeto sino es en manda previo por asistir a los engendros de asambleas que ya están preparando en sus talleres los que desde 1950 hasta aquí se presentan como los analistas de la existencia y se concretan en artificios que uno tras del otro han ido naciendo y muriendo sencillamente porque el oportunismo y el reformismo que corporizan no es otra cosa que una variante posible del propio orden capitalista.
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