Se sucedieron en esta semana que transcurre, intervenciones militantes de presencia callejera desde sectores directamente perjudicados por políticas del actual equipo de gestión de gobierno de los intereses de un sector de la burguesía. En el contexto se desgranan discursos rimbombantes que anuncian el fin de ese equipo , adicionando el dato de la derrota electoral de la propuesta en el territorio de la provincia de Buenos Aires, con proyección nacional y la sucesión significativa de repudio parlamentario con mayorías específicas a los varios vetos que el ejecutivo había impuesto a legislaciones dictadas en sentido inverso , reformando extremos que le resultan intolerables a los sectores medios de la sociedad.
Sin embargo , hay que decir que de todo esto, y en diversidad de lo que se pueda agitar sin mayor fundamento, no se ha dado un solo paso dirigido socialmente hacia el socialismo. No advierten esto los exitismos de siempre, que buscando amparo para su aparato partidario por vía de adjudicarse los sucesos y autopercibirse en su dirección, La experiencia le advierte a la vanguardia de la clase trabajadora que estos sectores han dado cuenta en múltiples ocasiones que no quieren ver o no saben ponderar con suficiencia y aproximación a lo real, los acontecimientos históricos en su conexión.
Lo que no se percibe a la hora de adjudicarse un presunto éxito es que los acontecimientos no alcanzan a conmover mínimamente los cimientos, las estructura y las relaciones fundantes del orden social capitalista y sus formas jurídicas y no hay ni puede haber otro camino hacia el socialismo que no pase precisamente por lograr la destrucción de todo esto.
No se alcanza a percibir, obnubilados por la magnitud cuantitativa de los que marchan que estamos ante circunstancias de demandas parciales hacia un gobierno con el que se disputa por sendos vetos a dos legislaciones que no implican ni suponen en absoluto la solución superadora de sus temáticas
Es tal el abatimiento frente a la rutina del capitalismo que normaliza su reproducción aún en situaciones de crisis generalizada que no se plantea por ninguna vía, la potente quiebra de lo viejo,
La exaltación grandilocuente de la superación de los vetos y la cantidad de persona movilizadas, sin embargo, asustan de que la lucha de clases llegue a una exacerbación extrema y se transforme en guerra civil, que como decía Lenin , es la única guerra legítima, la única justa, la única posible para los oprmidos contra los opresores para derrocar a estos últimos, para emancipar de toda explotación a los trabajadores.
Esos abatidos, que se disfrazan con el peor de los camuflajes que es exhibirse como luchadores en instancia que no son tales y que les exceden en tanto son pujas interburguesas las que en definitiva terminan dirimiéndose en un estadio que les pertenece a toda la burguesía como el escenario de uno de sus poderes estatales que es el parlamento.
También se suman luchadores que acompañan a un sector de la burguesía en operaciones, llevando como barra a un sector de trabajadores sindicalizado en una asociación gremial siempre abrazada a los intereses de los partidos del poder que debieron ceder su lugar por los resultados de una contienda electoral en clave de farsa en los fines del 2023. Lo hacen apremiados por salarios que no cumplen función de tales y en la lógica-táctica de pensar sin mayor fundamento histórico que en este momento del conflicto y confrontación de clases las características del fenómeno aconsejan estar con el enemigo de mi enemigo, siendo que si se examina con detención las circunstancias reales no se dan con esa perspectiva.
Lo cierto es que ensordecidos y asustados burgueses, pequeños burgueses y «servidores de la burguesía» prevalecen de conjunto, con sus expresiones políticas con forma partido y se guían, a menudo sin darse cuenta ellos mismos, por la vieja noción, de defensa de ilusiones democráticas formateadas bajo la premisa del desenvolvimiento de políticas de derechos subjetivos que hoy el capital esta orientado a reducir a su mínima expresión.
Existen sin embargo expresiones dentro de la vanguardia trabajadora que son ajenas semejantes ideas y diseños táctico-orientados a una estrategia reformista
Ese sector de la vanguardia aun cuando deba remar contra la corriente que impone el exitismo de la nada en sus propias filas , no debe perder su razón de ser , que no es otra que el socialismo por vía de la construcción de poder obrero y organización partidaria con política autónoma e independiente de clase.
Esto se comprende y se amplifica en el entendimiento de muchos, en el territorio de las masas trabajadoras , si se deja por vía de la propaganda militante que no se puede «implantar» el socialismo , ni se llega a ese momento del orden social si no se lo difunde con hincapié en su naturaleza fundamentalmente emancipadora de lo humano .
El poder obrero, el programa socialista como también enseñaron en los hechos quienes construyeron la primer revolución proletaria triunfante en la historia , surge en el curso de la lucha de clases y de la guerra civil más intensa y violenta, por la desesperación de un todo o nada que no puede eludirse y que ninguna política de derechos subjetivos declarados por el propio orden burgués puede generar.
Hay que insistir por acción de la propaganda militante ; que la construcción del poder obrero y el programa socialista requiere por su propia trascendencia, un largo periodo donde pese a lo que han logrado imponer por cuatro décadas de venta de ilusiones democráticas, la violencia es siempre la herramienta final donde la política toma forma bélica , tal como se supo repetir por otras generaciones, la política guía al fusil e impera sistema especial de violencia organizada descargada sobre la clase burguesa dominante que debe ser vencida en los hechos
La militancia tiene una tarea cotidiana en la discusión mano a mano con los componentes de la clase trabajadora, que excede del reclamo inmediato de programa mínimo de corte sindical que no trasciende las formas institucionales del orden social capitalista y es vencer la conciliación de clases y sus instrumentos que ubica al Estado de la burguesía con centralidad. Es ese cimiento resquebrajado en lo material por la falta de confianza hacia las formas políticas habituales de la república burguesa el que debe ser materia de actividad para vencer una suerte de servilismo hacia las formas democráticas que se impone desde hace mas de cuatro décadas, espantados por las resultantes de las prácticas genocidas que se instalaron desde el poder burgués con forma abiertamente dictatorial.
En ese sentido el gestor de la pesificación y responsable político directo por el asesinato de Kosteki y Santillán, el ex presidente Eduardo Duhalde ya se adelantó en decir que “es muy posible que peligre la continuidad del presidente porque en octubre perderá las elecciones “ …y…., “una derrota electoral en octubre pondría a Milei en una situación muy difícil, pendiente todavía de muchos juicios por corrupción, que en la gente tiene mucha importancia. Hay mucha gente enojada por eso”…..“la gente se cansó del maltrato, del hambre, de las estafas económicas del gobierno”. La sociedad no acompañó “endeudarse con más FMI, sin obra pública y con un país que se viene abajo rápidamente, sobre todo en el interior”.…… “los jubilados están desesperados, el pueblo siente palizas constantes y encima de este desastre político y económico, Milei no tiene plan, está acabado y sin respaldo adentro y afuera del país”. …..»El peronismo se fortalece en la provincia de Buenos Aires» y empieza a marcar el rumbo nacional: “la continuidad de Milei está en jaque”.
Mueve al asombro, aunque no tanto, que estos argumentos también salen de la boca de los figurones del reformismo vernáculo agrupado en FITU y satelitales, a quienes no se le cae una idea o al menos no la propagandizan de qué hacer en caso de que estos anuncios en formato de gurú emitidos por Duhalde se concreten.
“El sueño de la razón produce monstruos” , así se titula la lámina 43 de la serie de Los Caprichos de Francisco de Goya . En ese trabajo, el artista exhibe, un hombre dormido rodeado por animales nocturnos y de la oscuridad, como murciélagos y búhos, que se abalanzan sobre él, simbolizando los temores y la irracionalidad que emergen cuando se apaga la razón.
Traemos a cuento esa producción de Goya para dar cuenta que lo significativo es que, en esa lámina, los monstruos hacen las veces de símbolos, y que el auténtico monstruo es el propio ser humano.
Durante tiempo prolongado se dijo, que lo que nos preservaba de esa imagen aterrorizadora era la sociedad donde se desenvuelve ese sujeto que desde su seno había hecho nacer un ente purificador donde ir a demandar la emergencia del bloqueo de esas monstruosidades. Se hablaba en ese sentido de que era ese el rol de la cultura. Sin embargo, hoy conocemos con bastante aproximación a la certeza, que a la inversa de lo pensado, gestado y puesto en discurso a través de las normas jurídicas lo que se hace, es dotar al Estado de legitimidad para asumir el lugar específico de estadio superior de esa monstruosidad que agoniza que no es otra que la propia sociedad caracterizada por la producción generalizada de mercancías.
Los monstruos de nuestra existencia no precisan de nuestros sueños para tomar forma simbólica, es la propia vida relacional intersubjetiva, las relaciones de producción capitalista las que los ponen en realidad, y los efectos de su presencia no son para nada simbólicos, sino las materialidades de la barbarie y la pauperización creciente de los trabajadores y de los contingentes poblacionales puestos fuera de la producción formal y librados a su suerte.
Las ideologías suelen ocultar este preciso hecho objetivo haciendo como si fuera un maquillaje , el truco perecedero de colocarle límites al propio engendro limitador de los desenvolvimientos libres del ser humano hacia una posible superación de sus carencias evolutivas , económicas y existenciales , explicando hasta el hartazgo y de las mas diversas formas que son las mismas normas nacidas de ese engendro, quienes le ponen diques de contención y abonan el uso exclusivamente necesario de la violencia en manos de quienes gestionan la institucionalidad estatal .
Como si fuera un alcohólico, apelando al mecanismo de selección mediante el voto que le ofrece en trampa electoral el poder burgués , los seres humanos que pueblan la Argentina en seguidismo de las políticas reformistas , pensaron que seleccionando un buen Wiskie sus efectos en el cuerpo social purgarían los significantes de la ingesta de vino berreta que durante décadas bebieron sin reparar en sus consecuencias a largo plazo. Así fue que consumieron el producto que el propio poder de la clase dominante engendró desde sus filas y eso le permitió a la actual gestión de gobierno, llegar a esa condición.
Hoy gran porcentaje los trabajadores y mayoritariamente los sectores medios, se persuaden por la evidencia de las monstruosidades aflorantes, que el Wiski elegido resultó tan o más malo que el vino agrio y la pesadilla en la que se ven envueltos parece persuadirlos de que retornar a ese vinagre pensando que no sería un mal camino.
Para mal de males, los enólogos que aporta el reformismo militante, buscan afanosos persuadirles que aquello no era tan malo y que no se puede salir de todo esto sin aquel brebaje bendecido por Baco, que lleva el nombre de su otrora “general” fundador, que no en vano era y a no dudarlo “el primer trabajador”.
Pero eso no es todo, los teóricos del disparate que desde 1950 pululan por el escenario nacional diciendo hablar por boca de explotados y oprimidos , comparten este diagnóstico y bendicen las bondades del menos malo a cuyo tren atan su derrotero inmediato , pidiendo a los gritos por las calles, que se vaya el actual gobernante, sin desconocer que su apartamiento, por la misma constitución nacional que constantemente lleman a respetar implica la puesta en acto de la ley de acefalía y la viabilidad institucional de que la Sra. Vice -presidente se comporte como jefa de la coyuntura desde el área de gobierno.
Advertidos por algunos de este sentido negativo del proceder y que lo necesario es “dejar de tomar” alcohol y organizar una sociedad sin vendedores de vino ni
Wiskis sencillamente porque nadie los compre ni consuma, los teóricos del disparate no atinan a otra cosa que impugnar al observador crítico que llama a percatarse de lo dicho , estereotipándolo con clise y ubicándolo en el lugar del infantilismo según la descripción de Lenin, buscando atenazarlo en el silencio.
La militancia revolucionaria en la vanguardia necesita salir de esta encrucijada y evitar ser arrastrado por este torrente de lo viejo maquillado de nuevo y lo peor de todo , de solución necesaria.
De lo principal que hay que fugar es de alentar expectativas en la demolición final del equipo de gobierno, porque eso no es otra cosa que la manera de consolidar lo que este ya ha logrado y naturalizar los niveles de pobreza y marginalidad producidos, de la mano de un presunto recambio en el que están involucrados precisamente otros planteles políticos que gobernaron luego de la revuelta del 2001 y llevaron la situación a este orden de cosas absolutamente funcional a la reproducción del capital y al dominio específico del capital financiero.
Nuevo Curso
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