Hartazgo . Algo así como una sensación extrema de cansancio, saturación o fastidio, producto de la repetición prolongada de situaciones, monótonas y rutinarias que lleva a situaciones que se experimentan desde el desagrado, con un profundo agotamiento mental y emocional que indica un límite que debe ser superado dialécticamente y no solo negado , porque negando , básicamente no alcanza.
Ese cuadro de situación es el que deja ver la cooperativa electoral FITU , que duele y hace daño, porque la militancia que se reivindica de ese instrumento puramente electoral, practica con énfasis renovado, el hacer de la acción política una constante exaltación y justificación del propio aparato organizativo que lo fagocita.
La expresión más relevante de esta tendencia a la enajenación teórica y política y sus inmediatas y obligadas consecuencias, la da el empecinamiento en querer exhibir sus acciones como las mejores, las más consecuentes y las más luchadoras como si se tratara del inveterado objetivo de señalar “quien la tiene más larga” y desde allí, casi ordenar seguimiento en quienes no se suman a esas prácticas.
Los extremos apologéticos de esta práctica de aparato, fue en ocasión de las elecciones , presentar un balance diciendo que se había crecido en influencia, cuando en realidad se había perdido una banca de la que se vieron en los hechos impedido de renovar pese a haber centrado durante un año continuo el objetivo de mantenerla. El otro es el que surge ahora que se fueron de la plaza del Congreso, con manos vacías, y con sus diputados cabizbajos y rumeando por su intrascendencia en la votación que dio media sanción al proyecto de ley de modernización laboral, y se da bajo la forma del: “siempre estuvimos, somos los que más luchamos”.
Se olvida que no hay un medidor de que es la lucha y cual es la cantidad de luchadores, sino que el problema es inverso. Se trata de la calidad y entidad de la lucha.
La pregunta sobreviene.¿ En que medida la apologética de “la lucha” oculta que fue, y es, acción política sin programa, sin objetivos y sin conducción real? ‘¿En que medida las declaraciones de elogio permanente a lo que no está ni esta dispuesto a venir, mientras lo llamen para lo que lo llaman, que no es otra cosa , que el conjunto mayoritario de las masas trabajadoras, que continúan dándole la espalda como suceden en todas y cada uno de los capítulos de la farsa electoral?
Pero lo que lleva al hastío, más allá de lo indicado, es una cuestión que existe por la base militante y gravita sobre el factor subjetivo del cambio social. Hasta cuando se puede seguir preguntándose al espejo quién es el más lindo y contestándose inmediatamente que ellos mismos. Ese negacionismo específico de lo real se completa, sin embargo, con el ataque a quienes tomen el trabajo de avisar que el espejo miente y que lo real es que día a día se ubican más y más por fuera de la imagen deseada. La herramienta chicanera es espetarle al opinante, el remanido “Y vos que haces”, pasando al uso del término “esclarecido” para denostar con el al comentarista.
Es necesario advertir que si el esclarecido esclarece eso no es un elemento negativo que reste, sino que por el contrario suma , en la media en que incide con la elaboración de la opinión integrando al fenómeno otro punto de vista. Pero como lo que se hace esta exaltado, el espacio de quien repara en la exaltación no consigue otra cosa que ser negado con chicanas hacia el emisor.
Esa lamentable actitud que nada tiene que ver con el deseo expresado de transformar la realidad, contamina en estas horas el escenario de puja clase contra clase y obliga a exigir en los hechos su cese.
Una de las cosas que más daño ha causado a las organizaciones que declamatoriamente afirman adhesión al marxismo que en definitiva solo es “su particular modo de actuar y existir en la realidad “,son sus formas y métodos que utilizan para los pretendidos “balances” de actividades si los hubiera, mediante los cuales traducen sus formas ideológicas paradójicamente alejadas de toda perspectiva revolucionaria.
Por eso un hecho común que por su reiteración y permanencia lleva al hastío, que ante diferencias en las evaluaciones sobre lo realmente sucedido y existente se lancen a como diese lugar, invectivas injuriosas y calumnias del más diverso tipo, entre las que tienen prioridad afirmar que se tiene el título de dominio sobre la verdad y la condición exclusiva de revolucionarios, razón por la cual quien opina de diversa manera, es “un fundido”, “un diletante” o algo parecido y si quien lo hace es otra organización cualquiera fuese la forma que adopte , se le descalifica por minoritaria e inexistente, con los mismos argumentos con el que la política burguesa se refiere a los actores visibles de la propia cooperativa electoral FITU.
En definitiva, “todo se justifica en tanto haya que salvar al partido” o en sentido lato a la cooperativa electoral que el partido integra y además pretende hegemonizar sometiendo al resto de los aparatos de las otras organizaciones que lo integran.
Hacer uso de la ideología en el sentido apuntado con significación negativa para el conocimiento, presentando lo falso como verdadero es una traba significativa para avanzar en la construcción de la dirección política de la vanguardia de la clase trabajadora que se expresa por la determinación de luchar. Uno de los resultados que se obtiene de la extensión de este obrear , es «producir» militantes que no escuchan razones, ni les interesan los argumentos, sino aplastar a todo aquel que discrepe de la “verdad “ que dicen tener y que enuncian sus pregoneros rentados, a los que se le debe sumisión y profundo temor reverencial.
El aviso de la situación que trae consigo el hastío, busca advertir básicamente la defraudación espiritual que más temprano que tarde se experimenta con el andar del tiempo y que explica como al menos cuatro generaciones de militantes luchadores desde el período preelectoral de 1983 a la fecha , se han visto diezmadas y mayoritariamente retiradas de la lucha de clases real y concreta cuando estos métodos se generalizan y se vuelven cotidianos.
En esto esta en juego la destrucción moral de aquellos a los que arbitrariamente se los ubica situados en el lugar de los “heterodoxos”, de los que no se resignan a ser repetidores de fórmulas bajadas por el sabelotodo comité central, dirigido por el sabelotodo compañero-dirigente-secretario-general.
Las generaciones de militantes que ya no están en esa determinación en gran parte deben esa situación al quiebre espiritual que se le impone a quien se exhibe como el oponente de manera que no vuelva a levantar la voz. Por eso estos métodos, aplicados a través de los años, terminan dando resultados asombrosos, como la propia presencia en la gestión del poder del actual elenco de intelectuales funcionales al sector de la burguesía dominante, que lo detenta.
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