Nuevo Curso

1 DE MAYO ¿“qué sería de nuestra vida cuando el fabricante de mentiras deje de hablar”?

“Pero el hombre no es sólo un ser natural; es un ser natural humano” ( Marx, Manuscritos económicos y filosóficos de 1844).

“En la fase superior de la sociedad comunista, cuando haya desaparecido la subordinación esclavizadora de los individuos a la división del trabajo… cuando el trabajo no sea sólo solamente un medio de vida, sino la primera necesidad vital; cuando con el desarrollo de los individuos en todos sus aspectos, crezcan también las fuerzas productivas y corran a chorro lleno los manantiales de la riqueza colectiva, sólo entonces podrá rebasarse totalmente el estrecho horizonte del derecho burgués y la sociedad podrá escribir en sus banderas: ¡De cada cual, según su capacidad, a cada cual, según sus necesidades! (Crítica del Programa de Gotha» (1875) de Karl Marx ).

En nuestro tiempo existencial , hay acuerdo básico en que la antropogénesis , en tanto referencia científica del proceso de hominización y humanización, está marcado por la fabricación de herramientas, haciendo del trabajo humano una actividad vital dirigida a la satisfacción de necesidades, lo que lo convierte en aquello que puede transformar toda la naturaleza en objeto de su actividad.
Para Marx el fin de la prehistoria se hace posible cuando el ser humano crea las condiciones para superar la escasez y la alienación y supera un orden social de clases.
Desde esa premisa, en un pasaje de los Grundrisse explica el límite objetivo del capitalismo. Abundancia y superación del capitalismo de esta manera son, prerrequisitos del inicio de la historia del ser humano libre y plenamente creativo.
Precisamente y por esto último,el límite objetivo del capitalismo se alcanza en la medida que la ciencia y la tecnología son aplicadas a la producción de manera generalizada. Por eso , y dicho de manera sintética, “la humanidad permanece en la prehistoria mientras no haya superado la escasez y las formas sociales antagónicas”

A partir de esto es que hay que introyectar como bandera y herramienta de lucha, que el fin del capitalismo es lo que hace posible el final de la prehistoria, en tanto el capitalismo no se superará a sí mismo y se necesita desde el plano subjetivo una revolución social . Es la fuerza humana con finalidad revolucionaria las que crearán la sociedad poscapitalista en la que comenzará la historia humana:

Las relaciones burguesas de producción son la última forma antagónica del proceso social de producción… pero las fuerzas productivas que se desarrollan en el seno de la sociedad capitalista crean, al mismo tiempo las condiciones materiales para resolver este antagonismo. Marx, K., 1980, pp. 5-6 ).

Tomando esas premisas, György Markus dice en su ampliación , que:” La propia esencia humana reside en el trabajo en tanto se constituye en su actividad vital ,”… una actividad que se orienta a la satisfacción de las necesidades no directamente sino sólo a través de mediaciones”. (Markus, Antropología y Marxismo pag. 18)

El ser humano, construye sus instrumentos de producción, cada vez más complicados y sofisticados, en forma de objetos independientes.Sobre esta afirmación se refiere al hombre en El capital, tomando la caracterización junto con otros rasgos como su socialidad, conciencia, universalidad y libertad de un ser animal “fabricante de herramientas extremo por el cual, el hombre se hace a sí mismo, y con eso hace además su propia historia.

Desde esta construcción teórica nacida de la observación de la experiencia humana en su recorrido en el tiempo, signada por ese necesario devenir, esa misma dialéctica signada por el antagonismo de ese proceso con las formas sociales existentes , marca ese pasaje de la prehistoria iniciada por la generación de herramientas en tanto objetos aplicados a la producción a su choque antagónico con los límites objetivos del capitalismo tiene relación directa con la aplicación de la ciencia y la tecnología a la producción, transformando ambas en herramientas, con lo cual”… la creación de la riqueza efectiva se vuelve menos dependiente del tiempo y del cuanto del trabajo empleados, que del poder de los agentes puestos en movimiento, fenómeno que hace aparecer una enorme desproporción entre Tiempo de fuerza de trabajo empleado y la generación del producto diverso y distante de su productor natural… “El trabajador ya no introduce el objeto natural modificado, como eslabón intermedio, entre la cosa y sí mismo, sino que inserta el proceso natural, al que transforma en industrial, como medio entre sí mismo y la naturaleza inorgánica, a la que domina … El robo del tiempo de trabajo ajeno, sobre el cual se funda la riqueza actual, aparece como una base miserable comparada con este fundamento… Con ello se desploma la producción fundada en el valor de cambio, y al proceso de producción material inmediato se le quita la forma de necesidad apremiante y el antagonismo” ( Marx, 1972, pp. 227-229 ).

Contrariamente a lo que se piensa y difunde , en particular cuando la actual gestión de gobierno en nuestro país abomina de lo que entiende es el comunismo, lo que corresponde no es anatematizar contra el locutor sino pacientemente explicar que cuanto resulta pertinente es desvincular el fin del capitalismo del apocalipsis, advirtiendo que por el contrario el capitalismo es el apocalipsis mismo, si se lo considera desde los objetivos escenarios de miseria y barbarie que más temprano que tarde genera.

En el trabajo considerado tanto como actividad humana y como hecho social, lo cierto es que también se dan las condiciones para el hombre como ser social, lo que significa que el hombre no puede llevar una vida humana excepto en su relación con otros seres humanos y es a la vez consecuencia de esta relación que es esencialmente productiva.

Por eso Marx puntualiza que : “«En la producción social de su existencia, los hombres establecen determinadas relaciones, necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a un determinado estadio evolutivo de sus fuerzas productivas materiales. La totalidad de esas relaciones de producción constituye la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la cual se alza un edificio jurídico y político, y a la cual corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material determina el proceso social, político e intelectual de la vida en general. No es la conciencia de los hombres lo que determina su ser, sino, por el contrario, es su existencia social lo que determina su conciencia».( Contribución a la crítica de la economía política)

En ese contexto, el trabajo es siempre social en referencia a que la actividad del productor es siempre una actividad histórico-social ya que los medios de trabajo empleados y la capacidad de utilizarlos se basan siempre en la apropiación y aplicación de las fuerzas productivas y formas de actividad creadas por las generaciones anteriores y las que se encuentran en el acto presente del hacer productivo .

El carácter mediado del trabajo produce y supone necesariamente una ruptura de la fusión animal de necesidades y objeto, de sujeto y objeto .

En el trabajo humano dejan de coincidir motivo y objeto. Por esto el ser humano es consciente del mundo en el que se encuentra y autoconsciente de su situación específica .

El orden objetivado en la producción generalizada de mercancía, aparece ante el ser humano con independencia de la relación del individuo con él, como realidad objetiva frente a la cual llegan a la conciencia como subjetivos, los deseos humanos y el mundo interior emocional e intelectual cualquiera fuese la forma que este tome.

Dicho de otra forma,el trabajo engendra el ser consciente y el ser-autoconsciente del hombre . En este marco, el lenguaje fija los rasgos estructurales de la conciencia social general.

Por vía del lenguaje las situaciones concretas se transforman en elementos que tienen una significación socialmente fijada y general independiente de las experiencias y de las necesidades individuales. Así, y a manera conclusiva, se puede decir que como consecuencia de la multilateralidad práctico-material del hombre, se produce la universalidad de su conciencia.

Es el hombre mismo, quien crea sus medios de producción cada vez más complicados en forma de objetos independientes . Es en ese sentido que en El capital “Marx repite la definición del hombre de Benjamín Franklin como “animal fabricante de herramientas” (p. 19).

Sin embargo, como la actividad humana no se orienta sin mediaciones a la satisfacción de las necesidades», sino que media ésta con la transformación de las materias naturales de un modo útil, se amplía constantemente el alcance de las cosas que pueden servir de objetos de esa actividad.

El trabajo, la producción, acarrea no sólo la apropiación de la cosa por el hombre como sujeto, sino también la objetivación de la actividad, del sujeto activo… El entorno natural cede su lugar a un entorno cultural resultado de la actividad productiva de las generaciones anteriores y presentes y en el que se han hecho objetos capacidades humanas, fuerzas esenciales humanas.

Por eso estamos ante un mundo en el cual los resultados de toda la precedente evolución social están ya a su disposición en forma material, factor que hace posible su desarrollo no en la incoación del primer principio”, sino en el punto en que las generaciones anteriores lo han dejado y con ello, la posibilidad de una historia como tal.

Con todo esto y tratando de utilizar correctamente las categorías analíticas desarrolladas por Marx , estamos intentando poner en evidencia por sus relevante incidencia en tiempo presente y en el actual estadío de la lucha de clases, que no sólo las capacidades humanas están objetivadas en los productos del trabajo, sino también las necesidades. El trabajo no transforma sólo la naturaleza exterior, sino que altera también la naturaleza del hombre mismo: “… los productores también cambian… sacan a relucir nuevas cualidades en sí mismos, desarrollan nuevos poderes e ideas, nuevos modos de intercambio, nuevas necesidades y nuevo lenguaje” (progreso técnico y desarrollo capitalista. Manuscritos 1861-1863).

Nada de cuanto esta implicado en la noción de trabajo humano, tal como intentamos sintetizar precedentemente se expresa en los discursos que llaman a la jornada del 1 de mayo, “Día Internacional de los Trabajadores en gran parte del mundo” donde se trae en tiempo presente , las circunstancias de lucha obrera que derivaron en 1886, en Chicago», en la ejecución de trabajadores por reclamar la jornada laboral de 8 horas.

El carácter de jornada de lucha y no de día festivo, obliga a romper con esa ideológica diferencia establecida entre trabajo tomado en abstracto y trabajador en tanto sujeto concreto donde se materializa el trabajo. Esa falsa versión de lo verdadero lleva a disociar las actuales modalidades del empleo de la fuerza de trabajo de quienes salen a ofrecerla al mercado como única forma posible de lograr sobrevivencia en este orden social capitalista en crisis.

Superar ese dispositivo ideológico conformador del sentido común es parte de esa jornada de lucha que implica cada 1 de mayo. La joven clase trabajadora debe necesariamente ajustarse a sus tiempos productivos y los cambios instrumentados en relación directa con los nuevos medios de producción, sin perder de vista que su único proceso emancipatorio se liga a la superación de las formas de dominación y explotación que emergen de las relaciones de producción capitalista y la propiedad privada que le da forma jurídica a esa situación objetiva derivada de la producción generalizada de mercancías.

En este contexto, todo cuanto ocurre en la situación nacional pone de manera objetiva a las clases sociales en pugna ante la necesidad de desarrollar la contienda en el espacio de lo específicamente político , tanto por su práctica concreta en los hechos, como por sus objetivos estratégicos.

La burguesía de conjunto concurre en ese proceso, en conocimiento de todo esto y construye su política de dominación particularmente por vía de la formación permanente del discurso de sentido común.

Las masas trabajadoras son deficitarias en esa tarea, en tanto no han trascendido a posicionar a su vanguardia en la condición de clase social y desde ello, a crear las posibilidades reales de un ascenso posible hacia la configuración de una fuerza política autónoma de toda injerencia de la burguesía, en cualquiera de sus expresiones.

Todo esto permite ver en los hechos, que el problema social, el fenómeno de la explotación, la pobreza y la miseria creciente está íntima e intensamente ligado a todo el sistema político y sobrepasa la simple enunciación discursiva de un programa mínimo de lucha por satisfacción digna de necesidades materiales puramente reproductivas y entra directamente en la cuestión puntukal de la organización partidaria de la clase en concreto, lo cual torna incluso insuficiente el reclamo de igualdad de derechoa iy reconocimiento de libertades democráticas, poniendo en escena la premisa esencial de la emancipación del trabajo de toda relación social productiva que implique la sobrevivencia de una sociedad de clases.

En este contexto el oficio militante profesionalizado que asumen quienes integran una organización política que se desenvuelve en el objetivo de poder dar expresión a la política de la clase trabajadora no puede tener otro cimiento que el complejo posicionamiento subjetivo de reconocer y reconocerse en los seres humanos que padecen de modo materialmente real y lesivo la explotación del capital y la opresión de clase que ese modo de producción supone por sí mismo.

Esto significa que hay una tarea prioritaria, que la oportunidad de la fecha y el recordatorio de acciones que reflejan a los trabajadores en lucha permiten, que no es otra que comprender acaba y resolutoriamente que la comprensión del sentido último de la fuerza de trabajo para el ser humano lleva de la mano a la necesidad de la intervención revolucionaria en el plano del problema político del poder.

Esa comprensión no es puramente intelectual o de formación de conciencia sino también eminentemente práctica y tiene que ver con la advertencia de que los trenes por los que actualmente viaja la “lucha”, actual e históricamente existentes desde hace décadas en nuestro país , no se disponen a conducir el proceso de lucha de clases a ninguna parte que no sea a la propia reproducción del orden social capitalista existente.

Al formato partidario actual, y en particular a sus direcciones históricas concentradas en la defensa del aparato que le da sentido a su existencia, le gustan las estaciones , sus andenes mucho más que las locomotoras y la definición del sentido de las vías, porque piensan con permanencia que se esta bien en los bancos de espera de esas instalaciones y que ellas son, en sí, buenos lugares.
Es tiempo entonces de revertir esta zona de confort ficticias y abstracta que solo da esa sensación a quienes se instalan en esas burocracias dirigenciales de la nada y sus aduladores profesionales. Ese territorio de marcar el paso haciendo que se corre, encubre la apariencia de militancia de los trabajadores por militancia por y para los aparatos de esas autopercibidas organizaciones sostenidas en una legitimación social que no es tal por la falta de representación directa de aquellos por los que dicen actuar.

Hay que salir de esas estaciones costumbristas del ritual del 1 de mayo como acto de formato escolar para una efemérides y buscar otros medios , que implican otras vías transitables para esas nuevas formas de militancia consciente del sentido del trabajo humano, la explotación emergente de las relaciones de producción donde esa potencialidad del ser humano se materializa y de las vinculaciones intersubjetivas opresivas que implica una sociedad de clases como lo es el capitalismo.

Este 1 de mayo, por fuera de toda la especulación partidaria del oportunismo reformista, se torna necesario revertir el proceso en curso, denunciar el juego de intensas y continuas operaciones culturales centradas en la reproducción cotidiana de la opresión ,por el que se ha conseguido instalar en las masas trabajadores la idea de que todo pensamiento fundado en la lucha de clases y en interés de hacer concreto el objetivo emancipatorio de los trabajadores, se vuelve reitarado y “aburrido” pro su simple repetición constante sin que tenga relevancia la autenticidad que todo esto pueda tener con referencia a cualquier fenómeno social que se intente describir .

Por los mecanismos imperantes , los trabajadores casi nunca sabemos con exactitud cuanto ocurre en la superestructura política. Solo conocemos con valor existencial de la pobreza y la miseria cultural. Recuperar la iniciativa, valorizar el lugar del trabajo en la existencia y la definición del propio ser social , con propósito emancipatorio , es el contenido en clave de la revolución permanente que impone la superación de las actuales condiciones de existencia clasista.

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