La idea según la cual, la historia se explica por la lucha entre naciones ha ganado terreno en distintos sectores de la izquierda. Reemplazar la lucha de clases por identidades nacionales o culturales conduce a lecturas simplificadoras de los conflictos contemporáneos, al reducir procesos históricos complejos a esencias nacionales, o civilizatorias.
Marx puntualizó que “La historia de toda sociedad hasta nuestros días no ha sido sino la historia de las luchas de clases.…..; en una palabra, opresores y oprimidos, en lucha constante, mantuvieron una guerra ininterrumpida, ya abierta, ya disimulada; una guerra que termina siempre, bien por una transformación revolucionaria de la sociedad, bien por la destrucción de las dos clases antagónicas….. la burguesía, después del establecimiento de la gran industria y del mercado universal, se apodera finalmente del Poder político – con exclusión de las otras clases – en el Estado representativa moderno. El Gobierno moderno no es sino un Comité administrativo de los negocios de la clase burguesa.”(Manifiesto Comunista. cap. 1)
Pese a lo extensa la cita es necesaria porque ,con ello Marx perfilo una ley social de objetiva implicancia en los fenómenos sociales que nos toca sobrellevar en nuestra sobrevivencia dentro del orden social capitalista, donde la enajenación hace lo suyo sobre nuestros cuerpos y nuestros pensamientos , profundizando la explotación que nace de la propia relación capitalista.
La ley social de la lucha de clases remite al señalamiento de la existencia de clases sociales con intereses antagónicos dentro del cuerpo social y sus relaciones intersubjetivas. En ese sentido es una herramienta fundamental para entender la sucesión de fenómenos sociales dentro de la sociedad que en regla general no operan de modo azaroso y tienen en última instancia una explicación razonada desde la existencia misma de las clases sociales.
Existimos dentro de aquella clase seres humanos , por fuera de las diversidades , quienes quienes no tenemos otro recurso que cierta capacidad para trabajar y debemos ofrecerla cotidianamente a la venta y luchar para que esos vínculos nos permitan ser desde ese posicionamiento objetivo y eso nos coloca , también objetivamente, en situación de enfrentamiento ante aquellos otros sujetos y sus personas jurídica , siendo éstos quienes monopolizaban los medios de producción y se apropiaban del valor generado por la puesta en acto de la fuerza de trabajo.
Esta ley social y su aceptación a la hora en que se toma partido, se participa o se forma opinión frente a un fenómeno que trasciende el enfrentamiento de fuerzas sociales y se ubica en el plano político, es decir en el problema del ejercicio del poder dentro de una relación social peculiar que es la de mando -obediencia, recibe particularmente desde el último tercio del siglo pasado y con más énfasis en lo que se lleva del presente una fuerte resistencia a la hora de su aceptación tal como ha sido sucintamente expuesta en los párrafos precedentes.
Se inscriben en esta confrontación por la negativa, sea por actos omisivos o comportamientos ideológicos positivos que intentan desandar estas proyecciones del análisis propias del trabajo intelectual generado por Marx, haciéndolo en algunos caso con vehemencia.
Es particularmente significativo lo narrado porque tropieza con hoy con un fenómeno social adicional y gestado particularmente por la lucha de clases, que es la puesta en acto de una ofensiva del capital que viendo amenazada su reproducción consensuada por contradicciones objetivas del propio modo de producción en sí , descarga ese cuadro crítico sobre los trabajadores haciendo además que las clases propietarias de todo el mundo tomen la ofensiva directamente sobre las clases subalternas a “ burgueses y proletarios” y hoy ya esté prácticamente naturalizado el trabajo informal, las ocupaciones transitorias u ocasionales y la presencia creciente como efecto de la tendencia a la pauperización creciente que también señalara Marx de lo que se ha dado en llamar “población sobrante”.
Este andamiaje ideológico centrado en la negación abierta o encubierta de la ley social de lucha de clases, que es el núcleo duro de la ofensiva material sobre los trabajadores, en búsqueda de nuevos consensos aceptando situaciones visiblemente antagónicas al propósito de emancipación que anida en los trabajadores , se expresa en las formaciones políticas, tanto de manera organizativa como programática, sea por el abandono de todo programa y que el no programa sea precisamente eso que permite cualquier maniobra justificadora del aparato organizativo o directamente en el intento fallido de la exaltación exponencial de la autogestión o la horizontalidad, en una pretendida vida sin partido a partir de que es posible construir poder sin confrontar con el podere formal.
A las organizaciones que se reconocían en la construcción o en la búsqueda de la generación de un partido de la clase trabajadora, la caída del muro les significo que sus propios militantes y los burócratas de esos partidos, salieran presurosos a comprar nueva ropa para pretender que con nueva vestimenta no se les reconociera como tales y fueran desechados con sentencias de caducidad alentadas desde los centros formales del saber, en particular las universidades donde anteriormente eran fuente nutriente de nuevas generaciones de militantes.
En ese afán , ya avanzado el siglo XXI , la búsqueda de un lugar en el mundo capitalista parece haber encontrado una respuesta , y ella emerge de la construcción de un nuevo sujeto social, en el intelecto de los que dirigen esos aparatos y se hable de “nueva clase trabajadora” con un criterio de determinación de lo que ha de entenderse por clase social que no responde a la categoría conceptual sobre la que Marx puso el acento al hablar de la ley social de lucha de clases. Luego el mecanismo, que sigue es sencillo. Hablemos de “Izquierdas” y no de socialistas. Aceptemonos como Zurdos , siguiendo el mote descalificador usado inveteradamente por los operadores políticos de la burguesía. Aceptemos el enfoque desde esquemas situacionales como “derechas e izquierdas”. Ocultemos la categoría y objetivo estratégico del socialismo, y mutémosla por anti-capitalismo y profundización de la democracia a través de políticas de derechos.
Lo curioso es que , luego de disfrazar la lucha de clases en sí , dada hoy en su estadio más básico de conflicto social por demandas de programa mínimo de reproducción digna de la fuerza de trabajo, y de alegar que en términos de lucha por libertades democráticas el problema estaba encuadrado en lucha contra el fascismo del siglo XXI , repentinamente por una competencia mundial de fútbol profesional y la elevación al tratamiento parlamentario de un proyecto de ley sobre la propiedad privada y sus alcances en diversos planos donde lo que se debate según quedó expuesto en el tratamiento en el Senado es establecer que puede o no hacer un propietario, es decir, la extensión de la facultad de dominio que requiere hoy el orden social capitalista para la reproducción de esa relación de producción , se produce en todas esas organizaciones una nueva mutación dentro del mismo giro esencial de abandono de la categoría clase social y la ley social de lucha de clases donde ellas tienen nacimiento y desenvolvimiento , en el devenir histórico de las naciones y la centralidad de la idea de Soberanía , en particular la soberanía territorial.
De esta manera, y según también ha podido verse ayer , al parecer la lucha esta dada en si las tierras forman parte de un Estado y por eso se las defiende , lo que impide que particulares de un Estado extranjero accedan al derecho de propiedad de inmuebles .
Difícil se hace comprender como un trabajador que no llega a fin de mes en la tarea de cubrir sus gastos de reproducción como tal , priorice establecer que lo necesario es que en el territorio del Estado bajo cuyo poder se desenvuelve, las tierras sean de personas individuales o personas jurídicas cuyos miembros hayan nacido en nuestro país, y posean sus capitales en el mismo.
Patria, vende patria y extranjero, parecen ser hoy en el discurso dominante las categorías necesarias para explicar el hambre y los estados de miseria e indigencia de gran parte de las personas obligadas a vender su fuerza de trabajo para sobrevivir. Serían esas abstracciones las que pasan a explicar cuanto nos sucede , razón por la cual los nacionalismos con diversas formas , vueven a la escena luego de haber sido defenestrados por años.
Difícil es haber visto tanto pañuelo verde y tanto reclamo contra el patriarcado para hoy varones y mujeres cobijarse bajo la bandera de la territorialidad y su soberanía, porque es ese mismo Estado patriarcal el que es indicado como el destinado a controlar, fomentar y expropiar si es necesario, que las tierras estén en manos de argentinos que llegan a la condición de adquirente por apropiación del valor creado por la fuerza de trabajo productiva de conjunto.
Dado todo esto habrá que aclarar para no terminar abrazados con el ayer combatíamos , que las naciones no son de trabajadores y de patrones, sino que los trabajadores no tienen patria . Un paso más y se advertirá que según el esencialismo fascista, los pueblos siempre son iguales a sí mismos, a través de todos los tiempos, y tienen los mismos valores en forma inmutable, casi como parte de una genética particular.
Dicho de otra manera y siguiendo en esto a Ricardo Aronskind :“La operación fascista de construir una ficción política de las naciones —que tendrían homogeneidad interna frente a otras naciones igualmente homogéneas—, era fundamental para negar el postulado marxista de que los proletarios oprimidos de todos los países eran (potencialmente) los verdaderos aliados entre sí, frente a los explotadores de todos los países”.
Ayer , 6 de agosto, mientras en las inmediaciones del Congreso se generaban acciones represivas por las agencia del Estado , descargándolas sobre los que se acercaron a manifestarse contra el proyecto de ley , en uso de la palabra el Senador de filiación Peronista Mariano Recalde , sostuvo que “La patria no solo no se vende. La patria no se incendia, no se privatiza y tiene que ser para todos y todas”.
Bajo esa premisa y sin que la llamada “izquierda” amagara al menos con hacer alguna aclaración sobre la imposibilidad de ese “para todos “ recaldiano en un contexto de sociedad de clases como lo es el Capitalismo, Gremios, movimientos sociales y partidos políticos se concentraron desde el mediodía para rechazar el proyecto que impulsa La Libertad Avanza. Aunque el Gobierno retiró la cláusula sobre venta de tierras a extranjeros, la protesta se mantuvo. Promediando la protesta, comenzaron los incidentes con las fuerzas de seguridad. Una movilización que terminó en una fuerte represión con varios detenidos, una fotorreportera con traumatismo de cráneo.
Pese a todo, y confirmando el directo alineamiento estratégico de las organizaciones que llaman a construir un nuevo partido sobre la base de una nueva clase trabajadora, con el nacionalismo policlasista de sectores del peronismo, hoy se lee , no sin sorpresa que Milei fue derrotado. Sin entrar a discutir si es posible esa conclusión , lo cierto es que no se dicen en ningún momento quienes son los ganadores. Probablemente la “nueva clase trabajadora “ aún a estas horas, se pregunte , en que medida se expresa el efecto de esa derrota del equipo que opera el gobierno en sus concretos intereses cotidianos , cuando lo que queda subsistente es parte de la estructura jurídica formal que los ha depositado en su espacio de vida de pobreza y miseria.
El FITU o lo que queda de él y sus colectoras electorales , sostienen sus discursos de criterios elaborados con sentido inverso a las reglas cognitivas y lógicas que acercan el entendimiento a la certeza.
Lo que se hace, es elaborar desde el imaginario de un núcleo de burócratas de organizaciones que laten a tenor del orden legal y las instancias institucionales del Estado de la burguesía que luego lanza toda su operatoria propagandística y a sus voceros formateados desde los estándares de aceptación de la pequeña burguesía para que tomen realidad, haciendo que quien dice que no es real sino imaginario sea considerado un enemigo. No parten de lo real para elaborar y determinar como y cuando se necesita una intervención de clase orientada a los fines de la emancipación de los explotados y oprimidos, parteden de lo que ellos estiman que sucede y no desde lo que sucede. Lo cierto, lamentablemente es que nada de lo que se dice que pasa , ocurre y por ese camino solo recibe sustentabilidad el aparato que lo promueve, porque para promoverlo el aparato se justifica en sí mismo, y así seguimos andando desde la transición de la dictadura genocida a la república democrática, es decir, siempre en el contexto de la dictadura de clase de la burguesía, situación que parece escapar al entendimiento de los profusos difusores y de los sesudos comentaristas de su propio evangelio civil.
Por esa razón ayer , porque se baja para una mejor oportunidad política dos capítulos de un proyecto de ley y luego se sufre una escalada represiva y violenta por las agencias legalizadas en el uso de la violencia Estatal, se padecen detenciones, lesionados y se abre el camino al discurso de la burguesía señalando enemigos violentos en la calle cuando no lo hay. Por esa razón salen a media tarde a decir: “cuando se los enfrentas, retroceden”.
Es tiempo de darse cuenta, que son más de cuatro décadas de un discurso ideológico que penetra con efecto negativo la determinación militante de la vanguardia trabajadora. Tiempo donde todo se concentra en buscar parlamentarios y cíclicamente a la iniciativa de la burguesía buscando formas legales para su dominio, oponerle solo la negación , sin explicar , sin difundir, porqué no alcanza con decirle que no a la política burguesa de turno, si no se ponen la cuestión en el contexto de la necesaria emancipación de los trabajadores y la abolición de Estado que constituye el poder burgués.
La frustración que deja , poner todo lo que se puede desde lo individual, acudir a la convocatoria que hacen los aparatos parlamentaristas de la izquierda de la república burguesa , y desaparecer de una plaza ocupada con las manos vacías y reprimidos por los empleados de las agencias estatales predispuestas a tal fin y sus infiltrados, si tener posibilidad real alguna de intervenir desde una perspectiva de clase y con propósito emancipatorio, no tiene espacio para ser revertida si se vuelve a propiciar las herramientas que llevaron a la frustración y pero si además se imitan con mala copia los métodos de propaganda y militancia concreta de los operadores políticos de la burguesía.
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