Floreal Avellaneda, trabajador de la empresa Tensa, no imaginó que el 15 de abril de 1976, mientras se escapaba por las medianeras de las casas vecinas, de Sargento Cabral 2385, en Munro, entre balazos de hombres que disimulaban sus rostros con pelucas, medias y barbas postizas, su esposa y su hijo eran llevados a la Comisaría.
Estoica, Iris Etelvina Pereyra, esposa de Floreal y madre de Floreal Edgardo, de 14 años, no se opuso a que los hombres disfrazados la llevaran junto con ese hijo a la dependencia policial de Villa Martelli, donde Floreal, el “Negrito” como le decían sus amigos y familiares, fue brutalmente torturado hasta que pedía a gritos: – ¡Mamá, deciles que papi se escapó! A ella también la torturaron, le picanearon los pezones, las axilas, los pies y la vagina. La picana en los senos le impediría, años después poder amamantar a su nuevo hijo.
Estoica Iris soportó la tortura, pero no los gritos de su hijo también bajo los efectos de la picana. Estoica, dejó que la llevaran encapuchada a un destino incierto, que luego supo que era el centro clandestino de detención “El Campito”, ubicado en la guarnición militar de Campo de Mayo, donde permaneció durante quince días, donde también la torturaron, la estaquearon y donde el maltrato era una constante. Hace pocos meses Iris relató:
“El día anterior a que fuera legalizada y trasladada al penal de Olmos me sacaron del lugar para hacer un simulacro de fusilamiento. Alguien que por la voz era un tal “Rolo” que había estado en casa (la noche del secuestro) me levanta de una patada y me saca a un campo de tierra removida, gatilla el arma y me dice que pida tres deseos. Yo le pregunto por el Negrito y me dice: “Por tu hijo no preguntes más porque ya lo reventamos”. Después me llevaron a Olmos. A mi hijo no lo volví a ver más ni supe nada de él hasta que salí del penal y me dijeron que lo habían asesinado”.
Es cruel el relato, y más cruel aun si lo relata su propia madre. Un mes después de haber sido secuestrado, el 14 de mayo (el mismo día que cumplía 15 años), el cadáver de Floreal Edgardo Avellaneda apareció en las costas del Uruguay, cinco millas al sur del Pontón de Recalada, siendo recogido de las aguas del Río de la Plata por la Sub Prefectura de Trouville.
Cuando lo encontraron estaba atado de pies y manos, y su región perianal destrozada indicaba una probable muerte por empalamiento, además de claros signos de haber sido brutalmente torturado, con hematomas en la región submaxilar y posible desnucamiento.
El “Negrito” Avellaneda pudo ser identificado por un tatuaje en su brazo derecho, que tenía forma de corazón y con las iniciales F.A. En el expediente Nº 28.976 del Juzgado Federal Nº 1 de San Martín se determinó, a través de las constancias de las impresiones digitales, que se trataba de su cadáver.
Había sido una víctima más de los “vuelos de la muerte”,y el encargado de ese último traslado habría sido el –luego arrepentido- sargento Víctor Ibáñez, quien relatara públicamente otros hechos tenebrosos ocurridos en “El Campito” y cuyo extenso relato fuera registrado por el periodista Eduardo Almirón en el libro “Camposanto”.
El jueves 10 de octubre de 1985, los padres del “Negrito” concurrieron al cementerio del Norte donde se encontraba el tubular en el que habían sido sepultados los restos de su hijo. En los libros figuraba como NN. En el Servicio Fúnebre Municipal sólo tuvieron acceso al oficio enviado por la Prefectura con la firma del médico forense actuante. De allí se dirigieron al Juzgado de 9º Turno donde el juez Hipólito Irigoyen dio cuenta de haber enviado el expediente al consulado argentino, en el que el ministro consejero Fernández les informa de las gestiones efectuadas para repatriar los restos de Floreal Edgardo, hasta que se toma conocimiento de que fue incinerado.
El 30 de agosto, a las 11 de la mañana, en ocasión del Día Internacional del Detenido – Desaparecido, se colocará una baldosa por la memoria de Floreal Avellaneda en la vereda de la Escuela n.º 10, Alem 2442 de Munro, donde el adolescente curso sus estudios.
(* Sayus, Alfredo – Domínguez, Fabián. Apuntes del horror. Los años ’70 en Hurlingham y su influencia en la vida nacional. Hurlingham. Editorial La Acacia. 20026. Fragmento del libro publicado en el año 2001 y reeditado este año)
Dentro del esquema cultural con el que se manejaron estos hechos aberrantes lanzados desde el propio estado Terrorista, se fundó una respuesta que agotó los alcances de las expresiones de sentido común con referencia a los mismos. Se dijo entonces a partir del alegato final del fiscal Strassera :”Señores Nunca Más”, incluso así se tituló el libro que pretendió cerrar un momento de la historia de la lucha de clases con la ilusoria explicación de la existencia de dos demonios, que “nunca más serían tolerados por la sociedad”.
Han pasado décadas de todo esto. Hemos presenciado como una jornada de lucha que tomaba el 24 de marzo como referencia para dejar a salvo la responsabilidad del gobierno peronista anterior a la irrupción material en prácticas genocidas del tenor de las relatadas en este texto, se transformó de manera que no habilitó la superación de ese esquema ideológico y por ello habilito incluso que se pusiera en discusión la veracidad del propio relato que hemos sintetizado.
Pero lo más significativo es esto, que se extrae del sitio “La Voz “ en la edición de hoy 26 de agosto de 2026 , que se suma a lo que ayer informamos respecto de los sucesos ocurridos en el penal de mujeres ubicado en Magdalena, pcia de Buenos Aires .
En esta oportunidad el sitio La VoZ da cuenta de un hecho en Córdoba , en el penal de Bouwer y lo hace de la siguiente forma:
” Conmoción por la causa Bouwer. La Justicia confirmó la elevación a juicio contra nueve acusados por la tortura y posterior muerte de César Darío Moreno, ocurrida en septiembre de 2023 ⚖️
La Cámara de Acusación rechazó las apelaciones y dejó firme los cargos contra guardias y médicos del penal. Para el tribunal, la inmovilización prolongada del detenido dejó de ser una medida de contención para transformarse en una práctica de castigo fatal”.
Esta claro que a pesar de las décadas , la imposibilidad de sentenciar de manera declamatoria Nunca Más suena cada vez más remota y abstracta. Ocurre que existimos en formato de sobrevivencia en un orden social predispuesto por las formas jurídicas que permite instaurar, promover y dar continuidad a la violencia Estatal amparada por las agencias represivas y el poder judicial del Estado , que hace lo necesario para que en el peor de los casos la respuestas se establezca también en plano de penalización de individuos sin cuestionar la lógica de destrucción subjetiva de la institución carcelaria y su continuidad en el tiempo. Cárcel, disciplinamiento social, violencia represiva, abusos corporales, torturas , vejaciones solo podrán encontrar su imperiosa caducidad , con la resolución del conflicto base que se instala desde el capital, en la relación social que lo produce. Es la clase trabajadora , la que debe tomar debida cuenta de todos los embustes a lo que ha sido sometida durante todo el tiempo transcurrido desde la irrupción de la democracia formal como forma de gobierno de la república burguesa en la que se alistan todos los que pretenden aspirar a pervivir dentro de sus instituciones y sus órganos de poder.
• ASESINADO HACE 50 AÑOS! UN HOMENAJE ESTE 30 DE AGOSTO EN LA ESCUELA 10 DE MUNRO DONDE ESTUDIABA “EL Negrito Avellaneda”Leandro N. Alen 2442 Munro,11 horas
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