Nuevo Curso

15 de octubre. Una plaza devastada que exige un balance

En la discusión que se puede sobrellevar entre organizaciones políticas se supone que el interés que la preside es la búsqueda de la verdad y el progreso del conocimiento de la militancia que las integran relativo a los fenómenos políticos que se generan en el orden social capitalista en que se desenvuelven , lo que los rodea , los efectos y las causas de su propia producción , la cuestión debe ser materialmente establecida y no reducirse al plano académico y su expresión puramente abstracta.
En ese mismo debate y experiencias en conflicto resulta atinado y avanzado situarse en el punto de vista relativo a la posibilidad de que el adversario puede estar expresando una exigencia que hay que incorporar a la practica propia , aunque sea como momento subordinado, a la construcción en el que la militancia está en curso .
Esta premisa, que en algún sentido fue planteada por Gramsci,( Gramsci, Antonio, Antología. Madrid, Siglo XXI, pág. 436). y pese a que muchos de los burócratas de esas organizaciones dicen seguir sus enseñanzas, no entra en las determinantes ideológicas de los grupos burocráticos que se adueñan de los organismos de gestión de las organizaciones que reconocen un recorrido histórico en nuestra realidad social , incluso algunas de ellas , con anterioridad al genocidio desatado sobre la vanguardia trabajadora en la década del setenta del siglo pasado.
Por vía de este desconocimiento que es intencional y sesgado, esas organizaciones han derivado con el curso de la lucha de clases, desde su originario centrismo al más desenbozado reformismo oportunista, cultor de la táctica parlamentaria, que con la falta de quorum para sesionar ocurrida el pasado jueves, no hizo otra cosa que dar cuenta manifiesta de su impotencia e ineficiencia, al punto de dejar girando en el vacío a su propia militancia que fue movilizada hacia las calles partiendo de base para esa determinación , que se debía aprovechar la eventual sesión de la cámara de Diputados .

Dentro de ese marco contextual los principales nudos argumentativos del debate pese al tiempo transcurrido que lleva más de cuatro décadas giran en torno al significado del peronismo, el marxismo como filosofía de la práxis expresada en programa partidario o su ausencia como negación , la vanguardia y los particulares métodos de agitación y propaganda que exige el actual estadío de clase.

Hay que aclarar sin embargo, que la cuestión no se agota en los estereotipos de la hoy izquierda republicana, que convoca a construir simpatía con una figura individual mejor posicionada en encuestas que reducen el peronismo a una forma de populismo, reformismo o nacionalismo burgués, ni tampoco en los clichés del peronismo, cuando se caracteriza a la izquierda como una entidad monolítica separada de las masas, e incapaz de entender al pueblo.
El peronismo en cualquiera de sus relatos y los que pudieran emerger conforme a la coyuntura, la vanguardia, el nacionalismo, el internacionalismo y el marxismo. son las cuestiones que están en juego desde el punto de vista de los actores del actual estadio de lucha de clase en particular si se tiene presente los renovados ataques hacia el marxismo, percibibles desde la ideología y la experiencia de lucha, al amparo de los espacios vulnerables y pasibles de objeciones que deja la debacle reformista del Morenismo, facilitando con sus planteos y acciones que nuevamente se habilite el engaño de pensar que ella se debe a los señalamientos de Trotsky a quien se le vuelve a responsabilizar por todo cuanto sucede , ocultando que la caída del muro y con el, del dispositivo Stalinista relativo a la posibilidad del socialismo en un solo país, si bien se precipitó con esa estructura en terreno político no lo ha hecho de manera terminante en el plano ideológico, donde se exhibe con nuevas formas que solo tienen por objeto intentar demoler la defensa del marxismo asumida por la oposición de izquierda bolchevique en la segunda mital de la década del veinte del siglo pasado, y ulteriormente en la tarea revolucionaria de León Trotsky que no alcanzó a consolidar la Cuarta Internacional por su desaparición física a manos de sicarios del régimen burocrático instalado en la Unión Sovietica y la díaspora generada por los contenidos específicos de la llamada Segunda Guerra mundial .

Hay que decir en ese orden de ideas que ya en marco el IV Congreso del PRT, que se realizó en febrero de 1968, en sus sesiones se eligió para la presidencia de honor a León Trotsky , el Che Guevara, y al líder Vietnamita Nguyen Van Troi y al Vasco Antel Bengochea, con lo que se evidenció el punto más alto de definición política y teórica que tuvo la vanguardia de la clase obrera argentina

Ya en esa instancia se criticaron las posiciones “reformistas” de Moreno y se dieron pasos decisivos en dirección a la construcción de una nueva identidad política, como se puede advertir en su documento oficial, “El único camino hacia el poder obrero y el socialismo” cuyo texto esta dirigido a explicar la necesidad de tener una estrategia de poder, contando con la impresdindible construcción del partido de la clase trabajadora

En este contexto siguiendo esta línea de construcción demolida por las prácticas genocidas del poder burgués , y abandonada por quienes se ocuparon de ocupar espacios de lucha contra esas prácticas y se insertaron luego en la táctica del desarrollo de ilusiones democráticas tras el ascenso al poder de Raúl Alfonsín , la tarea de retomar la misma examinando la actualidad tiene como sustento que , lo que puede darse por verificado es que el criterio según el cual en la Argentina, el nacionalismo revolucionario implica la valoración positiva de una experiencia fundamental de nuestro pueblo, que es la experiencia peronista, toca a su fin en la medida en que no se objetiva en ningún sujeto o fuerza social y por el contrario se degrada en su inverso, es decir , el nacionalismo burgués de exaltación de las formas por sobre las relaciones capitalistas que dominan el escenario de barbarie y miseria donde los trabajadores sobrevivimos . Dicho de otra manera, lo demostrado por la decespcionante experiencia de la víspera es la asunción plena de la experiencia, como pleno sometimiento al orden capitalista, al que ya ni siquiera se le combate como reza la propia “marcha peronista”.

En el mismo sentido queda en claro que no hay en lo existente, posibilidad alguna de absorber las particularidades del internacionalismo de Trotsky y en su medida , de Guevara, en su mensaje a la Tricontinental con la ya desgajada y sometida tradición nacional-popular del peronismo
Frente a esto, es necesario volver a reparar en una premisa largamente abandonada a lo largo de las últimas cuatro décadas: la práctica del combate como verdad de la organización revolucionaria es la que asegura el reconocimiento de las masas trabajadoras y es precisamente ese reconocimiento el que no existe ni siquiera como tendencia .

Las definiciones son el mapa del universo político, el indicio de la adhesión o la traición al programa de la Revolución socialista. El oportunismo subyacente en todo cuanto hacen desde más de cuatro décadas los hoy autoreferenciados como Izquierda es una construcción sostenida en el “empirismo” según se dan los hechos y la exaltación de una presunta espontaneidad que no es tal, también como lo ha exhibido el hecho político materializado el jueves 15 de octubre de 2026, correctamente caracterizado sobre el punto, por Marcelo Ramal en su columna de Política Obrera como “Marcha de Aparatos”, lo que significa no otra cosa que una acción de ocupación de calles dictada y controlada por estructuras dirigenciales y sindicales en lugar de surgir de asambleas de base, al punto tal que por referencia de aquellos grupos que se desprenden en otra acción de combate con las agencias represivas, se los presenta como “el otro” con el que no se tiene nada que ver e incluso se induce a pensar que son elementos infiltrados en la propia marcha , omitiendo explicar en caso de que así fuese, por qué los grupos organizados de los partidos del FITU , no desarrollaron acción alguno para expulsarlos del lugar .

La “ izquierda republicana” que se presenta en la plaza frente al edificio del Congreso Nacional con sus carteles identificatorios y luego se retira frente a la represión desatada por las agencias represivas allí apostadas , exalta un conocimiento simplemente empírico de su papel en la sociedad y demanda al Estado de la burguesía se lo otorgue de manera acaba para constituirse en la pata izquierda de la mesa de control social del poder burgués diferenciándose del resto de las organizaciones en que incluye la “conciencia de la explotación y el sometimiento a la arbitrariedad”, pero en el mismo momento hace operaciones comunicacionales para no exhibir lo real y objetivos que es que en los hechos está orgánicamente vinculada a la dominación de las ideologías burguesas, situación que se advierte sobre todo “en la adopción de las concepciones burguesas sobre el Estado, el Derecho, y en general, sobre todo lo relacionado con la organización social, su evolución y su estructura.

Sin perjuicio de la distancia temporal y el distinto contexto histórico, es pertinente recordar que Lenin en su libro ‘¿Qué hacer? Tuvo presente lo siguiente , : ‘Ya que no puede hablarse de una ideología independiente elaborada por las masas obreras en el curso de su movimiento, el problema se plantea así: ideología burguesa o ideología socialista. No hay término medio (pues la humanidad no ha elaborado ninguna tercera ideología, además, en general, en la sociedad desgarrada por las contradicciones de clase nunca puede existir una ideología al margen de las clases ni por encima de las clases). Por eso, todo lo que sea rebajar la ideología socialista, todo lo que sea alejarse de ella, equivale a fortalecer la ideología burguesa’. No existiendo una tercera ideología porque científicamente no puede responder a ninguna clase, tan sólo puede ser una variante de la burguesa, deformada y deformante, que se viste con ropajes clasistas y revolucionarios cuando en realidad está expresando un populismo como el peronismo en nuestra realidad histórica”

Dentro de este marco conceptual, hoy por fuera del exhibicionismo y la proliferación de prácticas orientadas a la visibilización de eventuales candidatos en formato de participación en la próxima farsa electoral, cuanto resulta necesario es retomar como punto basal los instrumentos que supo desarrollar en la búsqueda de su programa la clase trabajadora en disputa directa clase contra clase contra el poder burgués y avanzar en la tarea paciente de propaganda hacia la masa trabajadora , tomando en esa actividad al marxismo como una bandera política universal, cuyos instrumentos y categorías conceptuales así lo son , en tanto el proletariado que es el sujeto al que van dirigido , es objetivamente mundial .
El capitalismo en crisis de reproducción de sui relación social fundante, ha sometido a las más remotas regiones del globo a las leyes del modo de esa relación estructural , en particular a las consecuencias necesarias de la ley del valor y la tendencia creciente a la pauperización , dividiendo a la población mundial en capitalistas y asalariados; se hace necesario que el proletariado, como única clase capaz de producir la transformación de la sociedad, adopte una ideología independiente de la burguesa en sus distintas variantes, una ideología que se manifieste programáticamente, en una política internacional, basada en los mismos principios marxistas, común a todos los hombres explotados del sistema capitalista y por lo tanto mundial. La política de clase no se perfila solo dentro de los límites territoriales del Estado dentro del cual sobrevivimos y sus específicas modalidades de explotación y opresión.

Las masas trabajadoras han vivido experiencias políticas que entroncan en la historia de nuestra lucha de clases, y aclaran cuestiones vitales para sus intereses sociales , siendo esta y no otra la causa por la cual se mantiene simplemente expectante frente a toda la operatoria política que pueda emerger de organizaciones que se disponen exclusivamente en función de intereses de aparatos para su sobrevivencia.
Es necesario reflexionar sobre estas experiencias que se han desenvuelto en el curso del presente año , para observar el comportamiento de las clases enfrentadas, comprender en profundidad las particularidades de nuestra revolución y extraer las conclusiones para coincidir en un diagnóstico y una estrategia programática de lucha política autónoma.

El parlamentarismo con sus maniobras, dejó el pasado jueves una lección más de como los operadores políticos de la burguesía orgánicamente predispuestos en función de sus interés de clase, utilizan combinadamente el engaño y la fuerza para mantener la hegemonía de la burguesía.
El parlamentarismo es una forma enmascarada de dictadura burguesa. Se basa en la organización de partidos políticos y en el sufragio universal. Aparentemente todo el pueblo elige sus gobernantes. «Decir una vez cada tantos años que miembro de las clases dominantes han de reprimir y aplastar al pueblo a través del parlamento; tal es la verdadera esencia del parlamentarismo burgués» ( Lenin. El Estado y la revolución (Capítulo III, sección 3: «La burla del parlamentarismo»)

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