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ROSA LUXEMBURGO y su NAVIDAD EN EL ASILO DE NOCHE. EL GOBIERNO DEL INDIVIDUALISMO UTILITARISTA. EL DESEMPLEO Y LA RELACIÓN DE TRABAJO. LOS PROBLEMAS QUE DEBEN SUPERARSE DESDE  LA CONCiENCiA DE CLASE

Tener que escribir sobre todo cuanto sugiere el título, es sin duda una tarea compleja. Para encontrar una guía referencial parece prudente buscar apoyo inicial, en un texto de Rosa Luxemburgo  que arroja luz y brújula sobre la cuestión. No lo hacemos al modo de un ritual religioso donde se acude al texto para hacer una reflexión , sino haciendo del texto una herramienta para avanzar como con un machete en la espesura.

 Por eso  transcribimos el documento, tal como lo hemos recibido de la versión traducida al castellano, destacando además, que si bien  las condiciones sociales presentan alteraciones accidentales, producto del desenvolvimiento del capitalismo a un siglo del texto, este  mantiene su vigencia general  en la media que continua la dominación y explotación  específicas y propias de ese orden social .

Navidad en el Asilo de noche

Un acontecimiento acaba de turbar cruelmente la atmosfera de fiesta de nuestra capital. Las almas piadosas venían justamente de entonar el bello canto tradicional: `Navidad de feliz, Navidad de misericordia` cuando se esparció bruscamente la noticia de que un envenenamiento en masa acababa de producirse en el asilo municipal.

Las víctimas eran de diversas edades: Joseph Geihe, empleado, 21 aos, Karl Melchior, obrero, de 47 anos, Lucien Scieptarorski, 65 anos, etc. Cada día se traían nuevas listas de hombres sin albergue, victimas del envenenamiento: La muerte los encontraba por todas partes: en el asilo, en la prisin, en el `chaufoir` publico o simplemente en la calle, acurrucados. En cualquier rincón. Antes que el año nuevo naciera, al son de las campanas, 150 se retorcían presas de los espantos de la agíona y 70 estaban ya muertos.

Durante muchos días, el modesto edificio de la calle de Froebel, que todo el mundo rehúye en tiempo ordinario, concentra hoy sobre él, la atención general. Cual era, pues, la causa de este envenenamiento en masa? Se trataba de una epidemia o de un envenenamiento provocado por el consumo de alimentos en descomposición? La policía se dio prisa en restablecer la tranquilidad de la población: No se trataba de una enfermedad contagiosa. Mejor dicho, el hecho no presentaba ningún peligro para la población docente, para las gentes distinguidas de la ciudad. La muerte no tocaba más que a los `habitantes` del asilo de noche, los cuales, con ocasión de la fiesta de Navidad habían ingerido, arenques podridos o aguardiente infectado, `a trs bon march`. Pero aquellas gentes donde se habían conseguido esos arenques podridos? Los habían comprado a un vendedor ambulante de pescado? o los habían recogido de los montones de basura en el mercado? Esta ultima hipótesis fue inmediatamente descartada por la perfecta razón de que los desechos de los mercados, no constituyen, como podran imaginarlo las gentes superficiales ignorantes de las sanas medidas de la economa política, un bien sin dueño, del cual el primer vagabundo que llega se puede apropiar. Estos desechos son reunidos y vendidos a grandes empresas que les utilizan para el engorde de puercos. Se les desinfecta y muele cuidadosamente. Así sirven de alimento a ese rebaño.

Individuos vigilantes de la policía de mercados velan para evitar que los vagabundos vengan a tomar sin autorización el alimento de los puercos, para comerlo sin desinfectar y sin moler. Era, pues, imposible que, como algunos lo imaginan fácilmente, los sin albergue hubieran recogido su “festín de navidad” entre los montones de basura de los mercados. Es por esto que la policía buscaba al vendedor ambulante o al pulpero que había vendido el aguardiente infectado, que determinó el envenenamiento.

En el trascurso de toda su existencia Joseph Gehie, Karl Melchior, Lucien Sciptoriopski*, no habían nunca atraído la atención, tanto como hoy. Pensad, pues, que gran felicidad! Verdaderas juntas médicas secretas investigan prolijamente entre los intestinos de las recientes víctimas. El contenido de sus estómagos, para los cual es el mundo había hasta entonces manifestado tanta indiferencia, es ahora examinado minuciosamente y hecho objeto de apasionadas discusiones en toda la prensa. Los periódicos anuncian que diez de `esos` señores se ocupan en preparar líquidos para el cultivo del bacilo, causa del envenenamiento. Por otro lado, se quiere saber de una manera precisa donde cayó enfermo cada uno de esos miserables; en el `Tenil` donde la policía encontró muerto a alguno de ellos o en el asilo donde otros habían pasado la noche? Lucien Sciptierovski, ha devenido súbitamente una importante personalidad y si no fuera en este momento cadáver de olor nauseabundo sobre la mesa de disección, seguramente tendría para inflarse de vanidad.

El emperador mismo —que Dios sea bendito!, esta preservado de peores males, gracias al aumento por la vida cara, de tres millones de marcos que le ha sido acordada sobre su pensión civil que recibe en calidad de rey de Prusia—, pide insistentemente noticias de los envenenados en tratamiento en el hospital municipal. Y su alta esposa, femenina y enternecidamente, hace por intermedio del chamberln von Winterfeld, expresar su condolencia a M. Kirschner, burgomaestre de la ciudad.

En verdad, el burgomaestre Kirschner, no ha comido arenque a pesar de su baratura y se encuentra con su familia en excelente salud. No es tampoco que nosotros lo sepamos parientes o relacionado de Joseph Gehie o de Lucien Sciptierovski. Pero después de todo a quien el señor chamberln Von Winterfeld, deba expresar las condolencias de la emperatriz? No podra evidentemente trasmitir las salutaciones de su majestad a los pedazos de cadáveres que yacen sobre la mesa de disección. En cuanto a los miembros de sus familias hay alguien que los conozca? Quien podrá encontrarlos en los cabarets, los hospicios, los barrios de prostitución, y también en las usinas y las minas donde ellos trabajan? Es por esto que el burgomaestre M. Kirschner acepta en nombre de ellos la condolencia de la emperatriz, lo que le da fuerzas para hacer suyo y soportar estoicamente el dolor de los parientes de Scipterovski.

Ante la catástrofe, en el Concejo Municipal igualmente, se dieron pruebas de sangre fría viril. Se hicieron investigaciones. Se redactaron comunicados cubriendo de tinta innumerables fojas de papel. Pero a pesar de todo, se tuvo siempre la cabeza en alto y contra los espantos de la agonía en los cuales otros hombres se debatan, ella permaneció con valor también, con el estoicismo de los héroes antiguos delante de su propia muerte.

Y sin embargo, todo este suceso ha puesto una nota discordante en la vida pública. Ordinariamente nuestra sociedad conserva cierto carácter de decencia exterior. Ella observa la honorabilidad, el orden y buenas costumbres. Aunque es cierto que hay lagunas o imperfecciones en la estructura y en la vida del Estado.

Pero después de todo, el Sol también no tiene manchas? Y existe aquí, abajo, alguna cosa perfecta? Los obreros mismos, yo entiendo los mejor pagados, los que están organizados, creen de Buena voluntad que la existencia y la lucha del proletariado se prosiguen dentro de límites de honorabilidad y compostura. La gris teoría del pauperismo no ha sido refutada ya desde hace tiempo? Todos saben bien que existen asilos de noche, mendigos, prostitutas, `soplones`, criminales y otros elementos de perturbación. Pero se piensa ordinariamente en esto, como en algo lejano, existente en alguna parte, fuera de la sociedad propiamente dicha.

Entre la clase obrera y sus parias, hay un muro y se piensa raramente en los miserables que se arrastran en el fango, al otro lado del muro. Pero, bruscamente algo sucede, algo que hace el mismo efecto que si en un círculo de gentes bien educadas, amables y distinguidas, alguien descubriera por casualidad en medio de los muebles claros y preciosos, las huellas de un crimen abominable o de innobles corrupciones.

Bruscamente un horrible espectro arranca a nuestra sociedad su máscara de compostura y enseña a todos que su honorabilidad no es mas que el atavió de una prostituta. Bruscamente aparece que la superficie brillante de la civilización cubre un abismo de miseria, de sufrimiento y de barbarie. Verdaderos cuadros del infierno surgen, en los que se ven criaturas humanas hurgando en los montones de basura. Buscan los desechos, retorciéndose en los espantos de la agonía. Se les ve hasta, agonizando, enviar a lo alto su aliento pestilente.

Y el muro que nos separa de este siniestro reinado de sombras aparece bruscamente como un simple decorado de papel pintado

Quienes son, pues, estos habitués del asilo de noche envenenados por el arenque podrido o el aguardiente infecto? Un dependiente de almacén, un albañil, un tornero, un herrero, obreros, obreros, nada ms que obreros. Y quienes son, pues, los sin nombre que no han podido ser identificados por la policía? Obreros, siempre; nada ms que obreros, en todo caso que lo eran todavía no hace mucho tiempo.

Y, en verdad, ningún obrero esta garantizado contra el asilo, o el arenque podrido. Ahora, vigoroso todavía, honesto, trabajador, que devendrá mañana si ya no es recibido en su trabajo porque habrá alcanzado el fatal limite de edad o que su patrón lo declara inutilizable? Que sera de esta vida si mañana cae víctima de un accidente que hará de él un inválido, un mendigo? Se dice: las gentes fracasadas en el asilo, no son en su mayor parte mas que débiles y malos elementos.

Viejos con el espíritu débil, jóvenes criminales, de atenuada responsabilidad. Es posible, pero los malos elementos de las clases superiores no caen nunca en el asilo sino son enviados a los sanatorios o al servicio de las colonias donde puedan satisfacer con toda libertad sus perversos instintos en las personas de los negros y de las negras.

Ancianas reinas y grandes duquesas que devienen idiotas, pasan el resto de sus das en palacios suntuosos rodeadas de una muchedumbre de respetuosos servidores. Para el viejo sultn Abdul Amid, ese monstruo abyecto que tiene sobre su conciencia millares Y millares de vctimas y en el que, sus crmenes innumerables y sus excesos sexuales han entorpecido sus sentidos, la sociedad lo tiene preparado como ltimo refugio una esplndida villa con magnficos jardines, cocineros de primer orden y un harem de florecientes mujeres, de doce anos para arriba. Para el joven criminal Prosper Eherenberg, una prisin confortable, bien provista de champagne, de ostras y una gozosa socieciad. Para los príncipes de instintos pervertidos, la indulgencia de los tribunales la abnegacin de esposas heroicas y la dulce consolacin de una buena y aeja cara. Para Madame d`Kbestein, esa mujer que tiene sobre su conciencia un asesinato y un suicidio, una confortable existencia burguesa, `toilettes` de seda y la simpata discreta de la sociedad.

Pero los viejos proletarios en los que la edad y el trabajo y las privaciones, han debilitado el espritu, revientan como los perros de Constantinopla, en las calles, contra las palizadas, en los asilos, el arroyo y al lado de ellos se encuentra por todo rastro una cola de arenque podrido. La división de clases se prosigue duramente, cruelmente, hasta en la locura, hasta en el crimen, hasta en la muerte.

Para la canalla aristocrática, la indulgencia de la sociedad y los goces hasta el último sorbo. Para el Lázaro proletario, el hambre y el bacilo de la muerte en los montones de basura.

Es así como se acaba la existencia reservada al proletario en la sociedad capitalista. Apenas sale de la infancia, comienza como un obrero trabajador y honesto en el infierno del servicio paciente y cotidiano en provecho del capital. Por millones y decenas de millones la recoleta de oro se aumenta en las granjas de los capitalistas. Una ola de riquezas de ms en ms formidable se vierte en los Bancos y las bolsas de valores.

En tanto, los obreros en masas grises y silenciosas atraviesan cada tarde las puertas de las usinas y de las construcciones, coma las pasaron en las maanas, miserables, vagabundos, comerciantes eternos que llevan al mercado el solo bien que poseen: su propia piel.

De tiempo en tiempo un accidente, una tempestad los barre por docenas y por centenas de la superficie de la tierra. Una pequea interlínea en el periódico, una cifra redonda, hacen conocer brevemente el accidente. Al cabo de algunos días se les ha olvidado y su último suspiro es apagado por el jadeo y las trepidaciones de la carrera de las ganancias. Al cabo de algunos das, nuevas decenas y centenas, ocupan sus plazas bajo el yugo del capital.

De tiempo en tiempo sobreviene una crisis, semanas y semanas de paro, de lucha desesperada con el hombre. Siempre el obrero consigue prenderse a cierta capa infernal, feliz de poder tender de nuevo sus musculos y sus nervios al servicio del capital.

Sin embargo, las fuerzas disminuyen poco a poco. Un prolongado `chmage`, un accidente, la vejez que se aproxima y he aquí, al obrero obligado a aceptar la primera ocupación que encuentra. Pierde su profesión y cae cada vez mas bajo irremediablemente. El azar domina bien pronto su existencia, la desgracia lo persigue. El encarecimiento de la vida lo golpea cada vez mas duramente. La energía constantemente desplegada en la lucha por el pan, se relaja al fin; su amor propio desaparece y he aquí que bien pronto se encuentra ante la puerta del asilo de noche y en otros casos ante la de la prisión.

En todos los casos, millares de existencias proletarias, se desplazan , fuera de las condiciones de existencia normal de la clase obrera, hacia los bajos fondos de la miseria. Se desplazan insensiblemente como un sedimento, sobre el suelo de la sociedad, igual que las sustancias inútiles, de los que el capital no puede sacar ya ningún provecho: igual que un montón de basura humana que la sociedad barre despiadadamente con su escoba de fierro. El brazo de la ley, el hambre y el frío proceden aquí a su entera comodidad. Y en fin de cuentas, la sociedad burguesa tiende a sus parias la copa de veneno que hace desaparecer.

`El Sistema de asistencia pública, dice Carlos Marx en `El capital`, esta representado por la casa de invalidos, los obreros ocupados y el peso muerto de los `sin trabajo`. En la sociedad capitalista el trabajo está indisolublemente ligado al paro. El uno y el otro son igualmente necesarios; el uno y el otro son una condición indispensable de la producción capitalista. Mas son considerables la riqueza social, el capital explotador, las dimensiones y velocidad de su crecimiento y por consecuencia la plenitud absoluta dcl proletariado y del rendimiento de su trabajo y mas considerable es la capa de sus desocupados. Pues, mientras mas considerable es esta capa de desocupados en relación a la masa de obreros ocupados, es mas considerable también la capa de obreros en excedente, reducidos a la miseria. Es esta una ley ineluctable de la producción capitalista`.

Lucien Scipterovski que muere en la calle envenenado por un arenque podrido pertenece al proletariado, tanto como el obrero calificado que recibe buen salario, compra cartas postales de nuevo año y una dorada cadena de reloj. El asilo de noche y el `violín` son los dos pivotes de la sociedad actual, tanto como el palacio del canciller del Reich y la Banca de Alemania. Y el festín de arenque podrido y de aguardiente envenenada en el asilo de noche es el fiel reflejo invisible del caviar y del champagne en la mesa del millonario. Esos señores de los consejos médicas secretos pueden seguir buscando mucho tiempo al microscopio el germen de muerte en los intestinos de los envenenados y preparar líquidos de cultivo. El verdadero bacilo del que han muerto las gentes del asilo municipal, es la sociedad capitalista con sus cultivos.

Cada día los sin albergue mueren de hambre y de frío. Nadie se ocupa de ellos, a no ser el parte cotidiano de la policía. La emoción provocada esta vez par este fenmeno banal se explica únicamente por su carácter de masa. Pues no es ms que cuando su miseria adquiere un carácter de masa que el proletario puede obligar a la sociedad e interesarse por él. Hasta el mismo sin albergue en su aspecto de masa a simplemente tomada coma un montón de cadáveres adquiere una verdadera importancia pública.

En tiempo ordinario, una cadáver es una cosa muda, sin la menor importancia. Pero hay cadveres que hablan mas alto que las trompetas e iluminan aventajando a las antorchas. Después del combate de barricadas del 18 de marzo de 1848, las obreros de Berlín, levantando en sus brazos los cadáveres de sus hermanos caídos en el curso de la lucha, los condujeran delante del palacio real y obligaron al despotismo a saludar a sus víctimas. Ahora se trata de levantar los cadáveres de los `sans-logis` de Berlín envenenados, que son la carne de nuestra carne, y la sangre de nuestra sangre, sobre nuestros brazos, nuestros millones de brazos proletarios y de conducirlos en la nueva jornada de lucha que se abre ante nosotros, a los gritos mil veces repetidos: `Abajo el orden social infame que engendra tales horrores!`. ROSA LUXEMBURGO

Buscando  continuidad de este texto con el presente de la lucha de clases , no hay otra alternativa que acudir al método que deja trasuntar la autora y por tal, partimos desde lo real y  no del concepto abstracto. Lo material y concreto,  no es otra cosa que el proceso del trabajo, en tanto relación social dominante y fundante de la vida social a partir de su nexo con el derecho de propiedad .

La sociedad nos impone trabajar para vivir; el mercado pone un precio a nuestra fuerza de trabajo; el Estado regula nuestra relación salarial por su intervención en las paritarias y las gestiones de gobierno ligada a los índices de precios que se cobran por la mercancía ; la competencia determina nuestra posibilidad de empleabilidad y a todo esto se le suma la prevalencia del empleo precario. Sociedad, mercado, estado o competencia cobran una existencia que va más allá de la interacción (y de la voluntad) de los individuos que integran la relación trabajo

El poder es un factor de gravitante incidencia en todo cuanto permite delinear la relación social que implica el trabajo humano y su reflejo en el fenómeno, también social y subjetivo, de la dominación. Las variaciones del ejercicio del poder en el trabajo, por parte de quien detenta la posibilidad de comprar esa capacidad de producir que otro posee refleja en ultima instancia como se define la dominación de la burguesía sobre el proletariado.

Dicho en otros términos el mayor o menor despotismo en el desenvolvimiento de la concreta relación laboral , está ligado indisolublemente al contexto político en el que la burguesía como clase puede ejercer sobre los trabajadores, su dominación cultural .

En nuestro país, la burguesía tiene la iniciativa política y eso se traduce en acción estatal o para-estatal con soporte internacional en organismos financieros o institucionales para la imposición de sus intereses sobre el resto del entramado social, que ligado en su existencia misma, a la producción directa o indirecta de plusvalor, lo padece.

Por esta razón , el trabajo concreto y las formas jurídicas que lo regulan ya se encuentran prevalentemente precarizadas. Esto en el plano social , implica la existencia de un conjunto humano creciente con rasgos tendenciales prevalentes que comparten un empleo inseguro, inestable, a menudo con contratos incompletos o forzados a tener ocupaciones  de trabajo negociados e intermediados mediante agencias . La crisis del contrato de trabajo, tal como se lo legisló en 1973 -para tomar una referencia específica- es evidente y su resolución opera en tendencia firme a la desaparición por imposición negativa de parámetros propios del derecho civil que considera a las partes en igualdad de situación, tesis que es absolutamente antagónica con la forma jurídica que puede asumir la venta de fuerza de trabajo en una sociedad de producción generalizada de mercancías.

Esa objetividad hace que se forme en el plano de la subjetividad, es decir en la construcción intelectual que se trazan quienes tienen que salir a vender esa fuerza, la adaptación , con naturalización de esa situación precaria y la propia generación de expectativas vitales a un empleo inestable y a una vida inestable, con pérdida de control sobre el propio tiempo y sobre el desarrollo y uso de las capacidades propias.

Por lo demás , la significación precaria del trabajo, hace que una gran parte de las personan pierdan identidad profesional . Las tareas desarrolladas, se hacen cada vez más elementales por la profusa división de tareas que existe en la producción y el mayor empleo de innovaciones técnicas e informáticas. Es decir, hay reducción de las capacidades específicas antes conocidas como oficios, que tienden a ceder en favor de la simplificación de la labor y su mecanización en base a maquinarias semiautónomas o robotizadas.

Por lo demás, las habilidades de otro tenor, lease capacitación terciaria o universitaria , pos-titulos, etc., son costosas de adquirir, y fáciles de perder con cualquier innovación tecnológica en el proceso productivo que obliga a recapacitar al personal técnico y de dirección .

Ocurre asimismo en el escenario laboral concreto,  que este sector social concreto , en particular los jóvenes , debe emplear mucho más recursos en trabajo no remunerado, para obtener el empleo precario, esto es «trabajo para buscar trabajo», donde el aprovechamiento y expropiación de su fuerza o capacidad de producción al cien por ciento, en tanto no percibe remuneración alguna.

Sin embargo, es relevante insistir en la forma salario y en la relación necesaria que une a este sector poblacional mayoritariamente joven vinculado al trabajo precario, para entender que este grupo, no esta ubicado dentro del amplio espectro del sector informal de la economía capitalista, léase , cuentapropistas, monotributistas o como quiera llamárselos .

Esto es así, por la dependencia directa  de los primeros ,con la percepción de un salario este sector social ,en particular por la media de ingresos y porque constantemente destina la mayor parte de su tiempo a buscar empleo.

En ese contexto es donde debe ubicarse , la noción de “poder”, en tanto la tarea definitoria en la lucha de clases es la generación en el trabajador de conciencia para sí y con ella su organización en organismos de democracia directa y poder obrero.

En este sentido decimos que la noción de poder en sí,  esta vinculada con la relevancia que pudea asumir, la acción voluntaria de los sujetos y las posibilidades de variaciones de ese tipo de relaciones laborales . Sin embargo, esa relevancia de la voluntad, no tiene entidad suficiente en sí misma para producir una modificación profunda en la relación de poder, lo contrario sería pensar en que basta con renunciar al trabajo para salir de la sociedad salarial o que, bastaría simplemente con querer cambiar la relación para que esta sufriera, efectivamente, cambio.

Por todo esto, insistimos  en un factor muchas veces olvidado y que se nubla si solo se asimila lucha de clases con lucha de calles. No hay que perder de vista que el eje del dominio de clase , está puesto en el proceso de trabajo.

Este fenómeno lo ha comprendido el gobierno y por eso su premura en establecer reglas objetivas en el desarrollo económico de acumulación y reproducción capitalista que necesariamente repercute en el trabajo y tiene determinación prevalente en la subjetividad del trabajador.

Si partimos de la afirmación según la cual el capital es resultado de la apropiación unilateral del valor generado por el empleo activo de la fuerza de trabajo que otro proporciona a cambio de un precio  , podemos advertir que el gobierno ha puesto en acto (y en cierta manera con ello se anticipa al conjunto social), su voluntad de dominar el proceso de trabajo social desde las herramientas violentas o consensuadas del aparato del Estado, transformando esa premisa estratégica en su objetivo fundamental. En eso radica la insistencia en la aprobación de la llamada ley base y la supervivencia a cualquier costo de la política de decretos de necesidad y urgencia , que se suma hoy a la anunciada incorporación formal al aparato del ejecutivo de Federico Sturzenegger que es el cuadro político de la burguesía que pide cancha tras actuar tras el escenario, dictando lo sustantivo de la mentada ley.

Esto significa que en este contexto político las formas en las que el trabajo se realiza con el fin de que produzca cada vez más plusvalor, son las que están en juego y ellas se perfilan desde el poder constitucionalmente obtenido, con incremento de la tasa de explotación del trabajador, y profundización de trabajo precario, por vía de la elevación de la tasa del desempleo que regula la disputa por vía de su amenaza permanente, por las consecuencias dañosas en termino individual y social que ocasiona la perdida de toda ocupación .

El gobierno acelera, y en cierta medida .ya establece una suerte de cabecera de playa , para profundizar una “selección natural” en la modalidad del proceso de trabajo, de forma tal que se abandonen o cambien aquellos que no permiten alcanzar la media de productividad para hacerlo económicamente viable, a través de la generación de plusvalía.

El juego táctico del gobierno viene de la mano de un mensaje que luego de las elecciones ha dejado de ser encubierto para hacerse visible. serán las condiciones generales de la competencia capitalista las que impongan características al proceso de trabajo y la expulsión del excedente laboral que no se ajuste a esa perspectiva.

Para los trabajadores, estos cambios en los procesos objetivos de producción y de selección , con sectores de la economía favorecidos y otros desplazados, significan un escenario absolutamente hostil.

Lo cierto es que la burguesía como clase y su personal político a cargo de la gestión del aparato estatal, busca ejercer  , construir y dominar las maneras en las que los sujetos interactúan en el proceso de trabajo a fin de que, a partir de ese actuar, adopten una forma particular de competencia  y un ser social capitalista, que responde siempre al objetivo de valorización y apropiación del producido del trabajo asalariado.

Una tendencia creciente de este fenómeno objetivo es que hoy en nuestro país ,  gran parte de los trabajadores, y según se sigue del significado del voto en las últimas elecciones, no se reconocen como un colectivo con particularidades e intereses propios frente a de los designios del capital, ya sea que ese propósito lo ubiquemos en los intersticios del poder capitalista o en franca oposición a él.

 Dicho en otros términos , el gran déficit que presenta la situación, es que los trabajadores no han ejercitado su poder en la dimensión social y política que nace de su condición de agente productor de mercancías. Esto los coloca en una situación de absoluta desprotección que ya ha sido ponderada por la burguesía, como lo refleja su iniciativa política y la pretensión no encubierta de marcar la cancha, con líneas significativamente favorable a sus intereses.

En este escenario hay que tener en cuenta que más allá de la inscripción colectiva que cada trabajador, formal o precarizado hace en el lugar donde concurre a desarrollar tareas existe otra situación que es la que le afecta individualmente por la intervención general del Estado y los medios de comunicación que la persona frecuenta ,que en términos materiales los desplazan del colectivo más amplio en el que pueden inscribirse como asalariado.

 Hay en todo esto un afán de construir subjetividades particulares, moleculares , que más tarde o más temprano inciden sobre las decisiones colectivas como clase, sea en el plano económico , puramente sindical, o político como por ejemplo, cuando gran parte de la planta ingresa a trabajar y deja al compañero despedido fuera repartiendo volantes para que le reincorporen. Piénsese en la aceptación de indemnizaciones en desmedro del grupo en lucha, o los retiros voluntarios, pensando en la posibilidad de alguna iniciativa privada con el dinero recibido, etc.

Hoy la prevalencia del gobierno, traducida por su iniciativa política y el consenso logrado por vía electoral, deriva de la coincidencia de sus objetivos con un amplio sector de asalariados, sin contar las bases específicas de la clase burguesa para cuyos intereses gestiona. Y estos objetivos son tanto  porque el trabajo social se realice en términos capitalistas, como que, efectivamente la sociedad articule sus relaciones en torno al trabajo con pautas culturales capitalistas. Luego si esas pautas son más o menos populistas o mas encartonadamente neo-liberales es una contradicción secundaria y no esencial.

Esta situación debe ser advertida y explicada pacientemente al conjunto de los trabajadores , para evitar por todos los medios, que sirva para dar por cierto y real un  acuerdo o nueva formulación del contrato social.

 Por eso no deja de ser parcializado hablar de lucha contra la imposición de un pacto social, cuando ese gran contrato social, presidido por el acuerdo en cómo y de qué manera se producen los bienes ya está establecido desde la restauración del régimen por vía del gobierno K en el 2003

Lo esencial es comprender que existe en concreto una significativa tendencia a la naturalización del orden capitalista, que es base de todo cuanto ocurre en el plano de la superestructura, a partir de que trabajar para vivir es considerado algo natural, como también se considera natural trabajar para ganar dinero (y para ganar cada vez más para consumir más ), trabajar para otro, morirse de hambre si no se trabaja, no percibir salario por el trabajo doméstico realizado en el propio hogar, que los dueños (de las fábricas, los negocios, las empresas, etc.) ganen más que los trabajadores por el hecho de ser dueños, etc.

Todo el operativo político del gobierno en la coyuntura reposa sobre una constante: preservar imperiosamente: la centralidad del trabajo como articulador social. La naturalización y preservación de las relaciones de poder capitalistas permite la constitución de una grilla de racionalidad o de inteligibilidad que construye sentido común funcionales al capitalismo, con afirmaciones tales como, darle tiempo al nuevo gobierno, acordar una “tregua” que incluse nacen de los labios de quienes se dicen representantes sindicales de los trabajadores.

Los significados tienen un papel constitutivo en la forma en la que pensamos la realidad y, por lo tanto, en la forma en la que llevamos adelante nuestras prácticas. El gobierno y la burguesía pretende y consigue definir su propia racionalidad en la relación de empleo, la forma en cómo se materializa y el sentido del vínculo primario capital-trabajo.

El gobierno apuesta a desarticular instancias de acción colectiva para establecer una relación laboral sobre base puramente individuales. El ejercicio del poder en el trabajo. se ejerce cada vez más, buscando estrechar el círculo que encierra al individuo dentro de esa esfera inmediata de producción, evitando que su actividad sea vista como algo ajeno y extraño al propio individuo

La línea de significantes : trabajo, vida y acceso al placer por el consumo de mercancías es el esquema de dominación material y subjetiva que hoy prevalece y contra el que es necesario emprenderla en el campo del terreno ideológico ,explicando pacientemente la base objetiva en la que se sustenta, por vía de restarle toda legitimidad. La tarea es lograr que se identifique esa esa trilogía y su relación directa con la eficacia del dominio de clase que se ejerce sobre nosotros.

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