En los días que corren, los operadores políticos profesionales de la izquierda del régimen republicano han echado mano de un término latente en el discurso de sentido común construido por la clase dominante a partir de su posición de prevalencia en la construcción de los sentidos culturales. Es así que los reformistas oportunistas, cultores del parlamentarismo, se valen hoy de la palabra simpatía a la que le han agregado un destinatario: “simpatía de la izquierda”
Con el uso de esa herramienta lingüística, estaría aludiendo y personificando ese significante, en búsqueda hacia las masas trabajadoras de una situación que denote inclinación afectiva y amistosa expresando la capacidad de comprender y compartir los sentimientos o la situación en las que ellas se encuentran, buscando brindar apoyo para que estas se sientan mejor.
Sin embargo, si nos detenemos en ello, lo que se estaría expresando es que la llamada y autoreferida como “izquierda” no forma parte de las masas trabajadoras y que no las expresa sino que solamente busca serle simpática, sin aclarar cual es el sentido de esa búsqueda, sino el trillado mangueo del voto en la futura farsa electoral por la que se piensa terminar de modo republicano con la actual gestión de gobierno.
Recientemente, el PTS, llamó a poner en pie comités de organización en todo el país, con el objetivo de que la simpatía hacia la izquierda y hacia las luchas que encarna no se diluya. “No nos puede pasar eso. Tenemos que organizar esa simpatía y esa fuerza”, sostuvo. Planteó que cada persona debe convertirse en parte activa de esa construcción, que debe extenderse “de Ushuaia a La Quiaca” para enfrentar al gobierno de Milei.
Si los sondeos de intención de voto comenzaran a ofrecer resultados como los que se desprenden de las consultas de imagen, el contexto será mediáticamente servido en bandeja para que la farsa electoral con la que se va a revestir todo el año próximo y a la que apuesta todo el orden político del poder burgués , adquiera legitimación de parte de la clase trabajadora, frente a la tendencia cada vez más creciente del desprecio hacia las elecciones y las instituciones democráticas con la que alguna vez fueron seducidas y abandonados los explotados y oprimidos en la transición del régimen dictatorial genocida hacia la república del Estado de Derecho.
Dicho de otra forma, la bronca por la situación en la que vive , debe ser llevada en clave de “simpatía” hacia una participación más significativa y relevante de la izquierda del régimen republicano que la que este supo acordarle en otras oportunidades.
Tendremos así la ocasión de ver a los hoy incipientes oportunistas abogando por no ser infantiles, buscando alguna cita de Lenin descontextualizada relativa a las dunas del zar y proclamando a cielo abierto que hay que aprovechar la ocasión y que, si realmente hay un giro a la izquierda en el electorado, salir a sostener la candidatura personalizada de manera cuidadosa de Myriam Bregman.
En todos los casos se insistiría en la idea ya descripta por el MST luego de celebrar su congreso, relativa a que esa expresión en votos sería otra más de las manifestaciones de la bronca popular contra el actual elenco de políticos profesionales que se ocupa de la gestión formal del gobierno de los intereses de la burguesía de conjunto, con lo que nuevamente los trabajadores estaríamos atrapados , como burro en la noria de las formas republicanas y democráticas , confundiendo forma de gobierno con el Estado en sí, y de esta forma , nuevamente alejados de comprender de manera consciente que el Estado existe en términos históricos, como un instrumento de dominación de clases.
No es un árbitro neutral, sino una herramienta al servicio de la burguesía. Es «el gobierno del Estado moderno no es más que la junta que administra los negocios comunes de toda la clase burguesa”.
La cuestión en definitiva, es advertir que estamos en presencia de una acción política que busca frenar la tendencia creciente al no voto o voto nulo como expresión ideológica de repudio a lo existente y su deslegitimación que anida en las masas trabajadoras , por vía de exhibir una opción personalista de las izquierdas del régimen para darle cuerpo a esa tendencia y así desviarla de su sentido hacia la conformación de una vía organizativa de clase con definición estratégica propia y un programa socialista.
En esa perspectiva, es necesario exponer a la consideración de los trabajadores, -de allí la insistencia en hablar de nueva clase trabajadora del siglo XXI que se advierte en los discursos- cual es el proceso histórico en faz subjetiva que nos lleva a esta compleja situación de la que hacemos somera descripción.
En ese sentido, hay que decir que , la sobrevivencia, el mero calculo de hacer pervivir el aparato organizativo con el que se instalaron y de algún modo lograron ser, desde hacía décadas , los llevó a formar una cooperativa electoral que les permitiría seguir siendo en clave electoral pese a la zancadilla que Nestor Kirchner les había tendido impulsando las PASO y con ellas el límite porcentual de aceptación en elecciones , cupo que les permitiría salvar ese inconveniente y finalmente recibir la ansiada tarjeta de invitados a las sucesivas farsas electorales a consumarse desde allí para adelante como vía de lograr legitimación por consenso electoral ficticio concretizado en votos .
Como náufragos en un bote de salvavidas, racionaron la comida, dejaron en un bolso sus “rencillas de aparato”, disfrazadas de pureza ideológica y comenzaron a cantar “todos juntos ahora”.
Sin embargo sucede que el bote naufragó en una deriva sin fin para dar con un islote consolador donde poner pie en tierra, que no fue otro que el propio poder legislativo del Estado . Desde ese islote, se gestaron las condiciones necesarias para “narrar su utopía” , abusar de las poses, los cartelitos, los reportajes en los medios, y las marchas testimoniales donde descomprimir la voluntad que alguno pudiese tener de hacer algo diverso de lo pactado.
Pero sucede que el tiempo pasa y no es lineal en modo alguno, por lo que la actualidad los antagonismos de clase producen un nuevo escenario y uno de aquellos “náufragos” se percata, encuesta en mano de algo que parece real .
Advierte entonces el PTS , que existe un escenario político sin personajes. Que el siglo XXI termina luego de atravesar su primer cuarto por definir un nuevo tipo de” desaparecidos”.
Por empezar, tecnologías mediante, percibió la fuga y misterio de aquellos “padres de familia” que conformaban bien o mal, en cada uno de sus hogares una unidad básica ideológica reproductora de la dominación burguesa con rostro de “general primer trabajador”.
En segundo orden, también la realidad deja ver que han dejado de existir los otrora políticos liberales, tan respetados por su compromiso con la democracia y sus aparentes libertades, y que con ellos también se fueron los oradores grandilocuentes, los “moderados” y su sentido común y la colectividad de los que se ocupaban de la cosa pública buscando prestigio y honor socialmente reconocidos.
Todos han salido por una u otra vía de la escena . Pero así constatada esa fuga , los sabiondos lectores y académicos de lo imaginado como “nuevo y de izquierda”, apuestan a construir ahora, casi como de emergencia y “alegando la vigencia y validación del principio de oportunidad” del que huele su tiempo , la presencia de un personaje de este tiempo , que por su configuración , solo espeje la maa sensación del conjunto social y como mandatario la arroje a la cara precisamente a quien gestiona el gobierno denunciando las determinaciones políticas de esa gestión como la causa eficiente de todos esos males. De esta forma, no es el orden social capitalista y sus relaciones sociales de producción que implican explotación y opresión en donde hay que ir a buscar la génesis y reproducción de lo dado, sino en un gobierno específico , sin reconocer procesos anteriores ni determinaciones futuras .
Así es que se pueden describir los hechos en sí, pero el pronóstico no cambia y seguirá haciendo mal tiempo por la sola vigencia de la ley social de lucha de clases , cualquiera fuese el estadío que esta exhiba en tiempo presente. Lo cierto, y más allá de esto, es que esta construcción del personaje al que aludimos, le permite a los monstruos por la izquierda del régimen republicano , dar nuevas señales de vida , empleando agitación y propaganda con centro en la caracterización fetichista de ese personaje, tal como si fuera una mercancía más a ofrecer en el mercado político de la decadencia del orden burgués.
Lo objetivo, por sobre todos los amagues y tendencias de la superestructura política del orden capitalista en nuestro territorio , es que las masas trabajadoras se ven amuralladas en la prisión del presente marcado por una selva competitiva donde solo sobrevive el más fuerte comprendiendo sin embargo, que en ese antagonismo de clase del que pretende sustraerle el PTS -FITU y sus parlamentarios , está el diseño de un verdadero escenario social de confrontación clase contra clase con los métodos históricamente desarrollados por la clase trabajadora donde no tienen cabida los personajes de la autorefrencia patológica como el que asoma en el firmamento pintado por el reformismo oportunista.
Lo cierto es que todo va mal. Que se vive como se puede y al día. Las masas trabajadoras hicieron lo suyo al respecto, en 2001, exigieron que se fueran todos y no quedara ni uno solo. Hoy se encuentran con un escenario similar a lo vivido con anterioridad a esa revuelta. Los aparatos del FITU, en particular el PTS les impulsan con recursos discursivos a que la apuesta se concentre en ir a votar y hacerlo por una suerte de Boric argentino, en un formato de partido amplio, que reúne operadores políticos que posan de solidarios con los trabajadores .
En todos los caos estos pretendidos tribunos del siglo XXI se prueban la ropa que teóricamente habría de dejar el desgastado elenco de políticos que tributan y revisten en las filas del actual elenco gobernante , pero no conocen , ni se esfuerzan por explicar como sigue toda esta operación luego del hipotético desplazamiento y solo se concentran en el intento compartido de disimular la barbarie con el placebo de la esperanza en una opción electoral donde recrar el frente popular con sectores de la lumpen burguesía contenidos enla estructura del aparato peronista y sus enclaves en la institucionalidad del Estado, que permanecen aún cuando mute el elenco de gobierno .
El “antídoto” a la barbarie capitalista en nuestro territorio se impone con esta forma política que se busca desarrollar como manera de conformación o intervención en un frente popular donde se consolide la colaboración de clases , desconociendo con ello toda enseñanza de la historia de la lucha de clases sobre el particular.
Los escenarios que deja ver este momento por el que nos toca sobrevivir, donde se cultiva de manera artificial un estado de animo propicio al expansionismo aparente del reformismo parlamentario, solo existen en la búsqueda tendencial de evitar dejar a la luz su impotencia real, frente a la ofensiva de los sectores concentrados de la burguesía que se ligan al capital financiero. La candidata que todo lo puede, y los viejos aparatos burocráticos de la izquierda parlamentaria , son absolutamente impotentes frente a esa embestida como lo dejan ver con claridad las resultantes negativas sobrevinientes en todos los frentes de lucha.
El reformismo parlamentarista y oportunista con esta nueva versión de lo viejo, nos llevan de la mano a lo que los médicos llaman “lucidez terminal”, con el que designan el momento en que se aprecia una apariencia de recuperación repentica de energía que ocurre, poco antes de fallecer.
Hay que advertir sobre la complejidad del momento, reconstituir herramientas de lucha y organización que nos permitan poner distancia con la exposición electoralista a la que tratan de llevarnos y poner de manifiesto la real precariedad que tiene la situación tal como es y no como se la relata para que la vanguaridai trabajadora pueda enfrentar con éxito la posibilidad de un incremento del proceso represivo ya abierto que va en paralelo con el incremento de la intensidad de la explotación de la fuerza de trabajo en el proceso productivo.
El consignismo, las poses, las actuaciones, las especulaciones sobre lo que habría que hacer llegado al poder, son parte de una téctica puesta en marcha para dar espacio a una nueva maniobra electoral que ubique a los nuevos operadores de la gestión del intereses de la burguesía en el Estado que institucionaliza su dominio de clase y legitima su uso de la violencia.
Esta táctica de la izquierda del régimen buscando “aprovechar la oportunidad” conduce al fracaso y un nuevo ciclo de dominación política burguesa edificado sobre la frustración de quienes hoy estén dispuestos a comprar este nuevo paquete que pone en mercado la desesperación reformista bajo la etiqueta de “la simpatía”.
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