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PROPAGANDA DEL PROGRAMA SOCIALISTA FRENTE AL FRAUDE ELECTORAL

Muchas veces, en particular por el proceso de naturalización de lo que cotidianamente nos sucede y existe en lo que nos rodea específicamente en la relaciones sociales que entablamos , nos ubicamos en el espacio del error en la creencia de que estamos en lo cierto por el solo hecho de reproducir consciente o inconscientemente el discurso contenido en lo que se denomina sentido común . No es sorprendente entonces que acudamos a la violencia física y simbólica, encubierta de presunta racionalidad , como formas de reforzar lo que estamos tratando de probarnos a nosotros mismos, para poder seguir siendo lo que creemos que somos.
Todo esto nos pone mas temprano que tarde frente a lo real y desecha los discursos . Esas situaciones marcan con significación un fenómeno específico que es la inseguridad ontológica que da cuenta o remite a se refiere a una profunda e inestable sensación de no ser, de no tener una realidad propia o de que el mundo y la propia existencia son inciertos.
Con esto estamos aludiendo a la falta de la seguridad que deja ver las situaciones que el espacio de la política burguesa traduce en lo cotidiano por todos los medios operativos en sus manos, y que proviene de la desconfianza en el propio ser, en la continuidad de la vida y en la estabilidad del entorno, y se manifiesta en ansiedad, vergüenza y una constante lucha por afirmar el propio yo ante el mundo. No otra cosa se sigue de el último gran hallazgo de la propaganda burguesa que es la inestabilidad generada por la fragilidad de las comunicaciones y la vulnerabilidad de los aparatos de telefonía celular o microcomputadoras, que se exhibe por acontecimientos públicos donde la centralidad la tienen las escuchas hechas por esos medios o las intervenciones probatorias sobre esas herramientas.
Aspectos clave de la inseguridad ontológica que se quiere insuflar por estas vías ideológicas es la falta de fundamento existencial diverso del dinero y del consumo mercantil que este habilita. Sin embargo por fuera de los aspectos tecnológicos y las dudas que el uso de la tecnología de manera indiscriminado-habilita, los cierto es que estamos frente a un nuevo giro de apariencias que sigue encubriendo el fenómeno puntual del fetiche de la mercancía y su dominio sobre el sujeto que el capitalismo habilita desde sus propias estructuras económicas de reproducción , como sociedad de clases, productora generalizada de mercancías.
Es curioso y paradójico, como en principio parecen serlo todos los fenómenos del orden social capitalista, que a la par de que se pone el acento en los procesos identitarios y su presunta protección por formas jurídicas, los sucesos que no son coherentes con el sentido de la vida o del propio ser como aquellos que se han dado en publicidad en este mes respecto de corrupción , pueden amenazar la confianza en la identidad, precisamente por la inseguridad ontológica que buscan generar.
Cuando se conoce todo esto de los retornos, las coimas y los sobornos, presentados como novedad, cuando en meses anteriores se intentaba políticamente proteger a la ex presidenta de fenómenos de semejante tenor , se está manifestando una perdida social de rumbo existencial como colectivo humano , a la vez que ee experimenta una fuerte carga emocional, como la ansiedad, el miedo a perderse a sí mismo o la sensación de ser un extraño en el propio mundo, si no se habita en esos escenarios , como suele sucederle mayoritariamente a los trabajadores .
Sin embargo, si nos acercamos a lo presentado por diversas operaciones del poder burgués desde otra perspectiva que busque despejar lo caótico que viende incluido en esa complejidad, podrá advertirse que ese mismo producto servido al entendimiento humano generalizado con ribetes de juicio moral e indignación , deja ver algo que se procura evitar sea comprendido, que no es otra cosa, que la constatación por los hechos , que el gobierno democrático es esencialmente inviable en una sociedad capitalista y que su presencia aparente no cubre las esencialidades de ese tipo de relaciones intersubjetivas en el contexto de un Estado republicano.
Esto que ya entrado en el siglo XXI parecería innecesario, por la historia que exhibe la clase trabajadora en su desarrollo y desenvolvimiento, resulta hoy, frente a un escenario de crisis de reproducción del orden capitalista un imperativo para toda gestión de corte militante orientada a transformar esa sociedad
Una organización política de corte democrático solo es posible con una transformación de las bases mismas de la sociedad.
La democracia burguesa y su forma de Estado, la República, por la que se afanan infatigablemente las acciones políticas en Argentina, cualquiera fuere el tinte ideológico con que se exhiban ,tiene un soporte argumental que se plasma en las formas jurídicas y en particular en la Constitución Nacional
Ese dispositivo parte de la idea según la cual el Estado, es una estructura jurídica de poder donde se concentra la legitimación del uso de la violencia sobre quien pretenda quebrantarla , que ubicada por sobre la sociedad civil asimismo la refleja de conjunto y como tal , en tanto representación colectiva
Desde esta visión , el Estado, prevalece frente a los objetivos y preocupaciones de los individuos entendidos como tales y no constituyendo clases sociales . Es decir, lo público en su conjunto, frente a los objetivos y preocupaciones de los individuos que protegían la libertad individual y su derecho a la propiedad ya en vigor.
Ese fundamento ha sido derribado en sí mismo por ilusorio según lo testimonian por sí mismo los datos de la historia ,porque al tratar formalmente igual a todo los ciudadanos mercantilizando el fetiche de la ley, de acuerdo con principios que protegen la libertad individual y su derecho a la propiedad privada se defiende inevitablemente los privilegios de los propietarios, como principio y fin de todo hecho social y es el Estado inserto en la propia sociedad de clases el mejor vehículo para su realización concreta.
En ese contexto, tampoco hay que olvidar que el movimiento en favor del sufragio universal y de la igualdad es un instrumento que contiene diversas posibilidades de uso que por sí mismo implica no obstante su desgaste histórico, un paso adelante hacia la definición como posible de una política autónoma e independiente de los trabajadores con sus fines específicos emancipatorios.
Ese paradigma no debe ser dejado de lado frente a las elecciones del próximo domingo en la provincia Buenos Aires, y sobre él cabalga la oferta concentrada de la izquierda del régimen y la de quienes se suman a ella, pese a criticarla durante todo el período entre una elección y otra. Sin embargo, cuando las contingencias de la lucha de clase, imponen escenarios como los que protagonizamos actualmente , con alta descomposición política de los poderes formales del Estado , se deja ver que , su potencial emancipador esta severamente limitado por las desigualdades de clase que impone la vida social y material en este período de la confrontación antagónica de clases y las restricciones que estas imponían en la elección política, económica y social de los trabajadores, que son sujetos pasivos de maniobras y operaciones mediáticas diseñadas como un menú constructor de un solo y mismo parecer, siempre cercano a los intereses de la burguesía tomada de conjunto .
La premisa clave con la cual advertir lo que sucede , es que el voto es un instrumento incapaz de marcar el devenir de la condición de la clase trabajadora en Argentina .
La joven vanguardia que conforman los trabajadores , azotada por la presencia constante del mensaje democratizante vendedor de ilusiones democráticas de la izquierda reformista del régimen necesita alejarse de esa prédica, compartiendo la tendencia al no voto y la abstención , que se ha expresado en elecciones en otras provincias sucedidas en este año en curso , señalando un contenido político específico a esa reacción espontanea de gran parte de la clase , apuntando a que el Estado y la burocracia que contiene en su desenvolvimiento son instrumentos de la burguesía, que surgen para coordinar una sociedad dividida en interés de esa clase.
La actualidad , marca que a siglos de distancia el Capitalismo y la burguesía como sujeto de su desenvolvimiento, marcan en el plano de los hechos y en definitiva de la realidad de un total abandono de sus paradigmas de libertad e igualdad ante la ley, y la presencia constante de fenómenos que no hacen más que negarlos con tal de consagrar la posibilidad de reproducción del capital que es lo que efectivamente se encuentra en crisis.

La vanguarda de la joven clase trabajadora , en el contexto de los actuales modos existenciales de la masa trabajadora no debe dejarse atrapar por el vacío que los discursos morales de honestidad y probidad tienen ese colectivo humano, insuflados por el poder burgués que solo vende el utilitarismo individualista trascendente a esos criterios y avanzar con su propia política autónoma e independiente que despeja esos criterios de moral abstractos, indicando en sentido inverso que son las propias contradicciones que el capital en desenvolvimiento crítico genera, las que producen estos fenómenos donde en definitiva lo que se esta reflejando políticamente una disputa interburguesa por la apropiación del valor creado por el trabajo productivo en la sociedad , utilizando la institucionalidad estatal como vehículo para tal resultado.
Por eso no hay que negar el espacio que se abre en el terreno electoral, a partir de su denuncia como farsa ideológica , empleando la mejor herramienta que tenemos hoy a mano: no ir a votar, votar en blanco o votar nulo señalando al Estado burgués, la república burguesa y su dictadura de clase con forma abstracta de democracia .

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