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LA PARTE DEL LEÓN

Narra una de las fábulas de Esopo, que cierto día, el león, cansado de cazar solo, invitó al oso y al zorro para que lo acompañaran . Era poco frecuente que el orgulloso rey de la selva invitara a sus súbditos a salir juntos en una cacería, y el oso y el zorro se sintieron encantados y lisonjeados. En realidad, las cosas no habrían podido marchar mejor. .. por algún tiempo.

Su suerte fue tan buena que, antes del anochecer, habían atrapado varios conejos, dos cabras y un ciervo. El león eligió para acampar un sitio próximo a su cubil y, pasándose la lengua por las quijadas, encargó al oso que repartiera sus presas.

El bien dispuesto y honrado oso hizo inmediatamente lo que le había ordenado el león. En realidad, estaba tan atareado dividiendo lo cazado en tres partes iguales, y lo hacía con tanto cuidado, que no miro en dirección al león. Y fue una lástima, porque el león escarbaba el suelo, meneando la cola y enojándose cada vez más. Por fin, cuando el oso iba a terminar su tarea, el león le saltó encima, con un rugido, y lo despedazó. Después, más hambriento que nunca, miró con aire impaciente al zorro, que había estado contemplando la escena.

-Ahora, veamos si sabes dividir las cosas de manera más razonable -ordenó-. Y hazlo con rapidez.

En silencio, el zorro puso manos a la obra. En un abrir y cerrar de ojos, puso todas las presas que habían matado, inclusive al oso muerto, en una enorme pila. Para él, sólo se reservó un conejo pequeño.

El león hizo con su maciza cabeza un ademán de aprobación.

-Así concibo yo una división justa

-dijo-. Eres un animal con sentido común.

Cuando el zorro se disponía a abandonar el campamento con su raquítico conejo -porque había resuelto de pronto comérselo a solas-, el león volvió a hablarle.

-Amigo Zorro -preguntó-. ¿Quién te enseñó a dividir las cosas tan bien? -Lo poco que sé, acabo de aprenderlo de mi difunto amigo el Oso -respondió el zorro.

Según lo exhiben los hechos sucedidos en el curso de setiembre, se hace notorio que ,se busca inscribir en forma unánime una afirmación concentrada en la derrota y agonía del equipo que tiene a cargo las acciones de gobierno y la administración de los intereses de un sector de la burguesía.
Por esta operación de generación de concepto, que consigue tendencialmente condicionar o al menos estancar las acciones de gobierno se consolida también en términos de realidad y de manera tácita un acuerdo partidario entre organizaciones que refieren discursivamente an clases sociales antagónicas
La lectura que va dejando setiembre remite a la propaganda de una paliza política dada a la gestión de gobierno por vía de los votos en una provincia que por su relevancia parece terminar con la conducción que por dos años han ensayado el actual presidente y todo el plantel de operadores de la burguesía en su entorno , más aún si esa presunta vitalidad de los opuestos en las urnas, se expresa además con el rechazo de los vetos presidenciales a muchas leyes que no eran parte de su diseño de poder .
Sin embargo la consecuencia en los hechos de todo este giro vacilante de la política gubernamental y de quienes se alistan apresuradamente como sus opositores , es también el dato objetivo y constatable de que la clase trabajadora termina sufriendo un agravamiento en sus condiciones materiales de existencia, a poco que se repare en la depreciación del valor de la moneda con la que perciben sus salarios y en paralelo el incremento tendencialmente efectivo de los precios de las mercancías y servicios que los que venden su fuerza de trabajo para sobrevivir deben necesariamente adquirir o consumir.
De esta forma, las situaciones objetivas revelan que una vez más, los explotados y oprimidos, carentes de una política de clase, y de la organización partidaria que se proponga programáticamente la construcción de poder obrero y socialista , como lo dice poeticamene el tango , puso el cuerpo y el alma aceptando la conducción del conflicto por un sector político de la burguesía, que hoy cuenta las ventajas y no reparte utilidades, persuadido de que ahora sí está en condiciones de fuerza para imponerle al gobierno, las formas de la transición hacia otro período de dominio del partido del poder, tal como lo vino haciendo a lo largo de este siglo, siempre desde la gestión de las crisis que concurre a generar como telón de fondo para justificar políticas que en última instancia dejan vital a la hegemonía burguesa dentro de su orden social.
Estos son los riesgos no expuestos cuando se asumen estrategias de desgaste de quienes tienen la gestión política, que seguramente no pagan quienes son propietarios de los medios de producción o especulan en los espacios del capital financiero.
Es urgente hacer una reflexión en relación al concepto izquierda heredado de la Revolución Francesa en la medida que la imposición por reiteración esconde a los agentes socialdemócratas en partidos que nacieron con pretensiones y ensayos de programas políticos ajenos a esa estrategia y reivindicando la necesidad de la transformación social para la que se postulaban en el rol de dirección. El giro al uso de la definición que involucra el término izquierda implica políticas reformistas de corte continuista, en última instancia reproductores de la noción de Estado de Derecho, con el que la forma jurídica da la institucionalidad necesaria para la dominación hegemónica de la burguesía sobre explotados y oprimidos.
Estos defensores del capitalismo disfrazados de seguidores de León Trotsky en términos concretos, se amparan en la pretendida relación de fuerzas desfavorable para otro tipo de táctica generada e impuesta a partir de la caída del muro de Berlín.

Sin embargo el propio León Trotsky en Junio de 1934 tuvo ocasión de puntualizar lo siguiente: “1. Para un revolucionario, no basta con tener ideas correctas. No olvidemos que El capital y el Manifiesto comunista ya establecieron ideas correctas, sin que ello impidiera la propagación de ideas falsas. La tarea del partido revolucionario consiste en fundir esas ideas correctas con el movimiento obrero de masas. Solo de este modo pueden las ideas transformarse en fuerzas motrices.
2. Un periódico y sus. lectores no bastan para formar una organización revolucionaría. Uno puede escribir y leer artículos revolucionarios día y noche y según, en realidad, fuera del movimiento revolucionario. Se pueden dar buenos consejos a las organizaciones obreras… desde fuera del campo de juego. Esto ya es algo, pero no basta para constituir una organización revolucionaria.
En “Lección de España. Última advertencia, Trotsky dice con contundencia :
“Según las concepciones de los socialistas y de los estalinistas, es decir, de los mencheviques de la primera y segunda hornada, la revolución española no iba a resolver más que tareas democráticas; ésta era la razón por la que era necesario construir un frente único con la burguesía «democrática». Desde este punto de vista, toda tentativa del proletariado de salir de los cauces de la democracia burguesa, era, no sólo prematura, sino incluso funesta. Por otra parte, lo que estaba al orden del día no era la revolución, sino la lucha contra Franco.[4] El fascismo es la reacción, burguesa, y contra esta reacción no se puede luchar con éxito más que con los métodos de la revolución proletaria, y esta tesis es algo que el menchevismo -ramificación de la ideología burguesa- no quiere ni puede hacer suya.
El punto de vista bolchevique, procede de la teoría de la de la revolución permanente, es decir, que incluso las tareas puramente democráticas, tales como la liquidación de la propiedad semifeudal de la tierra, no pueden ser resueltas sin la conquista del poder por el proletariado; esto, a su vez, pone a la orden del día, la revolución socialista. Por lo demás, los obreros españoles, desde los primeros pasos de la revolución, se asignaron en la práctica, no sólo tareas democráticas, sino incluso puramente socialistas….. Exigirles que no se salieran de los límites de la democracia burguesa es, de hecho, no sólo no hacer la revolución democrática, sino incluso renunciar a ella…””… La revolución agraria no podía realizarse más que contra la burguesía, y por consiguiente, únicamente por medio de la dictadura del proletariado. No hay régimen -intermedio alguno…..”

Teniendo en cuenta todos estos elementos, l a discusión pasa hoy por recupera el marco teórico programatico y la identidad de las tácticas que propiciaron y generaron la Revolución de Octubre, que entre otros logros, simplemente desenmascaró a los oportunistas

La identidad de cambio social, ya no se define por izquierda, se define por la posición concreta, en términos bolcheviques frente al capitalismo.
No hay que temer afirmar ser un revolucionario, y comprender que la cuestión no pasa por asumirse “zurda” , porque ello remite a la aceptación del orden burgués en contexto de república democrática por representación. En este período de fuerte contradicción y falta de dirección revolucionaria de las masas trabajadoras, explotadas y oprimidas , el programa estratégico del socialismo con forma organizativa de partido político de clase con su estrategia de poder obrero, es la necesaria identificación que debe exhibir .
toda acción militante de la vanguardia.
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