Nuevo Curso

LOS CAPITALISTAS NO DEBEN CONSERVAR LA FACULTAD DE FABRICAR LA OPINIÓN PÚBLICA

“(Ibsen pinta de manera vigorosa la asfixia de la vida burguesa. Pero preconiza el individualismo estéril. Sólo los partidos, esas inmensas fuerzas culturales de los tiempos presentes, pueden impulsar la sociedad en el sentido deseable …El dramaturgo vienes Sxhinitzler decía que nada cura el temor a la muerte. Eso es cierto, cuando el hombre permanece encerrado en el sótano asfixiante de las emociones estomacales y sexuales; en la estética desprovista de ideas. Hay que abrir una amplia ventana hacia las mentalidades colectivas, hacia los problemas de las masas, hacia la lucha social, para sacudir la pesadilla del temor a la muerte…Hasta ahora la tierra no ha creado mayor felicidad que la de trabajar por los hombres y morir por “(Victor Serge. Vida y muerte de León Trotsky. Pag 7)

La situación de la lucha de clases en Argentina marca por fuera del marco de las apariencias y los escenarios de exaltación del “marchismo” que le llevan incluso a forzar interpretaciones de una intervención electoral que no se compadeció con sus expectativas, una profunda tendencia orientada hacia una percepción en la vanguardia trabajadora de un ciclo cerrado con un resultado: Tiempo perdido, por razones externas: la represión y las prácticas genocidas del Estado y por otras del propio riñón de los que luchan o se alistan a luchar embarcados obstinadamente en el parlamentarismo y las ilusiones democráticas.
La perdida, la carencia, se mide y se expresa en la ausencia paradójica en tiempos históricos de crisis de reproducción del capital ,de una dirección revolucionaria, nacida desde el programa revolucionario y socialista contenido en la clase, para la clase y desde la clase. Se presenta una suerte de analogía en diferentes contextos históricos con los elementos que llevaron a Trotsky en el documento que se utilizó para la fundación de la Cuarta Internacional a señalar que :
“Las crisis de coyuntura, en las condiciones de la crisis social de todo el sistema capitalista, aportan a las masas privaciones y sufrimientos siempre mayores. El crecimiento de la desocupación ahonda a su vez la crisis financiera del Estado y mina los sistemas monetarios vacilantes. Los gobiernos, tanto democráticos como fascistas, van de una quiebra a la otra……..La burguesía misma no ve una salida……Las charlatanerías de toda especie según las cuales las condiciones históricas no estarían todavía “maduras ” para el socialismo no son sino el producto de la ignorancia o de un engaño consciente. Las condiciones objetivas de la revolución proletaria no sólo están maduras sino que han empezado a descomponerse. Sin revolución social en un próximo período histórico, la civilización humana está bajo amenaza de ser arrasada por una catástrofe. Todo depende del proletariado, es decir, de su vanguardia revolucionaria La crisis histórica de la humanidad se reduce a la dirección revolucionaria……..La tarea estratégica del próximo período -período prerrevolucionario de agitación , propaganda y organización- consiste en superar la contradicción entre la madurez de las condiciones objetivas de la revolución y la falta de madurez del proletariado y de su vanguardia (confusión y descorazonamiento de la vieja dirección, falta de experiencia de la joven). Es preciso ayudar a las masas de trabajadores , en el proceso de la lucha, a encontrar el puente entre sus reivindicaciones actuales y el programa de la revolución socialista. Este puente debe consistir en un sistema de reivindicaciones transitorias, partiendo de las condiciones actuales y de la conciencia actual de amplias capas de la clase obrera a una sola y misma conclusión: la conquista del poder por el proletariado…”

Pese al constatable estancamiento que exhibe el factor subjetivo en el proceso de lucha de clases respecto de los haceres y los pronunciamientos de las masas trabajadoras, sin embargo, las propias contradicciones antagónicas que produce el orden social capitalista habilita a pensar que la militancia inscripta en la vanguardia pueda despejar la maleza ideológica y recuperar la humildad ,asumiendo ser lo que necesitan ser sus jóvenes integrantes ,es decir, asumiendo ser revolucionarios, porque precisamente , en al combate abierto de clase contra clase solo se llega en situación de vanguardia, habiendo alcanzado individualmente esa condición específica del sujeto que es la lograr ser un revolucionario.
Con esto queremos señalar, que hay una diversidad específica o una diferencia sustantiva entre aquel que aún en tiempo de relativa paz social no se proyecta individualmente en la construcción en sí y propia de la condición objetiva de revolucionario y el que la afronta con todas sus dificultades y contradicciones. Los primeros transitan por la vida y su umbral es que se le considere como un político profesional dentro del orden burgués y el segundo conoce de la dificultad desde el inicio de su determinación pero vive en plenitud habiendo resuelto en términos intelectuales y existenciales la pregunta vital sobre el sentido de la vida a sabiendas que el papel del hombre en la historia no es satelital a las condiciones de desarrollo de las relaciones sociales de producción y las fuerzas productivas sino en combinación dialéctica con ellas. Tal vez la ignorancia de estos extremos o su ocultamiento ideológico haya sido en gran medida lo que derivó en una deriva política de extravío tras la búsqueda de ilusiones democráticas dentro del régimen republicano consolidado por el poder burgués.
De manera entonces y desde el plano individual, para todo el que con preocupación por su existir se pregunta ¿ qué hacer? La respuesta en plano estrictamente subjetivo es, ser mejores personas, pensar en el otro y esforzarse en todos y cada uno de sus actos, en tanto esos son atributos que la adquisición consciente de la condición de pertenencia a la clase trabajadora y con ello de sus objetivos históricos de emancipación, le otorga a quien se encuentra en esa situación imperativa que debe renovar, de la misma manera consciente , todos los días hasta que esos objetivos por vía del poder obrero sean alcanzados. Es ahí donde la masa y el conjunto de explotados y oprimidos pasa a gestar el hombre nuevo artífice y resultado de la nueva sociedad.
En ese sentido hay que recordar que los procesos revolucionarios reales, sucedidos en la historia y no los narrados o imaginados, operaron por demandas inmediatas de los actores directos y sensiblemente perjudicados por las condiciones materiales a las que los arroja la explotación y la opresión capitalistas.

La lucha por el pan fue el catalizador de la Revolución de Febrero de 1917 en Rusia, iniciada por obreras textiles que reclamaban alimentos básicos ante la escasez y el hambre generalizada causados por la Primera Guerra Mundial y la mala gestión del zarismo. Las mujeres lideraron manifestaciones y huelgas, que se extendieron a otros sectores y lograron la adhesión de los soldados, llevando a la caída del zar Nicolás II y el fin de la monarquía.
Sin embargo, detrás de la demanda del Pan, con la que las mujeres fueron al lugar de trabajo y sacaron a sus compañeros para que les ayudaran para hacer algo al respecto, estaban los revolucionarios bolcheviques, su programa teórico-practico tallado en el curso de casi dos décadas con todas las experiencias obreras y militantes volcados en las letras y la direccion táctica las que resultaron imprescindibles para que esa demanda de pan se transformara en el hecho histórico del hombre, mas significativo y más maravilloso en aquel octubre de 1917. Las personas que son doblemente afectadas por el fetichismo, el mercantil y el de las formas jurídicas, por sí mismas no condensan el cambio lo protagonizan pero sin programa revolucionario en cuerpo de los trabajadores no existe posibilidad de éxito.
Si en tiempos de relativa paz social, donde las normas de la burguesía funcionan y sirven de dique de contención , los socialistas revolucionarios no trabajan en el programa teórico -practico, no se ocupan de su difusión y su expresión por las masas trabajadoras esos momentos ulteriores de ascenso en calidad de la lucha de clases no tendrán aquel elemento subjetivo necesario. La peor pifiada, tal como la del zaquero que deeja la pelota picando en el punto del penal , es alentar el luchismo y el marchismo sin saber «como sigue
Louise Bryant , compañera de John Reed y testigo presencial de los hechos revolucionarios , escribió su propia versión a través del libro SEIS ROJOS MESES EN RUSIA. En ese texto dice lo siguiente: «Lenin y Trotsky . Cómo nos emocionamos a la sola mención de estos nombres . Parece imposible que los anglosajones emitan un juicio tranquilo sobre estos hombres y sin embargo tenemos que juzgarlos con el mayor grado de objetividad. Para ser justos con nosotros mismos y con la causa de la libertad, debemos tomar una decisión sin prejuicios. Han llegado a representar ciertos ideales de internacionalismo, detrás de los cuales se hallan ciertas fuerzas poderosas que van creciendo en el mundo; tenemos que escogerlos o a hombes como ellos que siguen sus pasos, como amigos o enemigos. Se han vuelto símbolos y los símbolos son tan difíciles de borrar como las montañas. …En su mayoría los estadounidenses no creemos en Lenin ni en los bolcheviques, pero es absolutamente necesario para nosotros creen en los sovieets. …El soviet es el alma de Rusia, y más aún, el soviet se ha convertido en el sistema nervioso de las comunicaciones y en el cerebro que decide.. Entre los soviets y nosotros hay un puente, el puente de la fe común en la humanidad.»

Nuevo Curso