Me preguntaron como vivía, me preguntaron
sobreviviendo dije, sobreviviendo
tengo un poema escrito más de mil veces
en él repito siempre que mientras alguien
proponga muerte sobre esta tierra
y se fabriquen armas para la guerra
yo pisaré estos campos sobreviviendo
todos frente al peligro sobreviviendo
tristes y errantes hombres sobreviviendo…… (Víctor Heredia)
La estructura capitalista en Argentina se caracteriza por una fuerte inserción como exportador de materias primas, especialmente agrícolas, y una alta dependencia de la importación de bienes industriales y tecnológicos. A pesar de un sector industrial y de servicios de alta tecnología, existe una marcada desigualdad, con una concentración de la riqueza en un pequeño grupo de grandes empresarios y un alto nivel de pobreza. El modelo se ha complejizado por una histórica tendencia hacia la «captura del Estado» por parte de grandes empresas y una volatilidad económica marcada por la inflación y las crisis recurrentes, que han debilitado el nivel de vida de la clase trabajadora.
En ese espacio y a pesar del tiempo transcurrido, la pervivencia de la estructura capitalista de la producción lleva a sostener la tesis del Manifiesto Comunista según la cual el salario no trasciende el nivel de subsistencia de la fuerza de trabajo, y es eso , ante el encarecimiento constante de las demás mercancías, que la situación de la clase obrera tiende al pauperismo. “El precio medio del trabajo asalariado es el mínimo del salario, es decir, la suma de los medios de subsistencia necesarios para conservar al obrero vivo como tal”. “… el trabajador moderno, en lugar de elevarse con el progreso de la industria, se sumerge cada vez más profundamente por debajo de las condiciones de su propia clase. El trabajador se convierte en pauper, y el pauperismo se desarrolla aún con mayor rapidez que la población y la riqueza”
Esto le marca un techo a la lucha por el incremento del salario y las condiciones laborales , condenada a su constante reiteración, sin conocer punto final , en la medida en que los factores objetivos en juego, se modifican con permanencia y relativiza transicionalmente situaciones en la que se define por la imposición de la fuerza del capital o del trabajo la condición de las masas trabajadoras, frente a la cual solo se abre la posibilidad de triunfo de la vía de una revolución política que imponga su poder y la conformación de una nueva sociedad en base a otras relaciones de producción y la búsqueda del principio de comunidad en el contenido específico de cuanto se considera justo.
La «ley de pauperización creciente del proletariado», también conocida como la ley de la miseria creciente, es un concepto central en la teoría marxista que sostiene que el capitalismo, a pesar de la producción de riqueza, conduce inherentemente a un empobrecimiento relativo o incluso absoluto de la clase trabajadora, mientras que la clase capitalista se enriquece. Esta tendencia se genera por la competencia capitalista, la explotación laboral y el uso creciente de la tecnología, que desplaza a los trabajadores y aumenta la concentración de capital en menos manos.
El uso de tecnología y la automatización aunque con desarrollo y empleo tardío en la producción industrial generalizada reducen la necesidad de mano de obra, creando un «ejército industrial de reserva» de trabajadores desempleados o subempleados que presiona a la baja los salarios.
La competencia lleva a la concentración del capital en manos de unos pocos, mientras que la mayoría de la población vive con salarios bajos o inestables, lo que agrava las desigualdades.
Esto hace que Incluso si los salarios aumentan en términos absolutos, su participación en el valor total de la economía disminuye, lo que empobrece a los trabajadores en comparación con los capitalistas.
Esta pauperización creciente eventualmente sería un factor que daría potencia para el proceso de desarrollo de la conciencia de clase al interior de las masas trabajadoras , pero en ese punto es donde el factor subjetivo intermedia con una contra tendencia marcada por el uso intensivo de los aparatos ideológicos de diversos formatos que pone en acción el poder burgués, neutralizando esa potencialidad , naturalizando los escenarios de miseria al intensificar los canales de construcción de la relación amo -esclavo y sus implicancias, de allí que la crisis de dirección de los trabajadores para hacer consciente ese embate de armas ideológicas habilitando para superarlas espacios de rebeldía y organización de clase sea hoy el factor relevante en el contenido específico de la lucha de clases ..
En tanto país dependiente, Argentina emerge desde su fórmula jurídica consignada en una ley superior como forma institucional que inserta en la sociedad civil productiva organiza esas relaciones con el solo objetivo de dar funcionalidad a la acumulación y reproducción del capital , y es desde esa objetividad con la que se inscribe en el espacio internacional que está sometido a presiones, condicionamientos o amenazas directas emergente del poder económico del capital más internacionalizado y poderoso, y sus Estados. Es así que este factor distintivo marca sin lugar a duda el dato esencial para comprender lo que nos sucede en el espacio social de la apariencia: La explotación es de clase -el trabajo es explotado por el capital- y procede por vía de la objetividad de los actos y hechos de naturaleza económica y no política, todo lo cual deja vacía de sentido toda pretendida consigna de liberación nacional o reinstalación de un coloniaje.
Lo dicho implica que las acciones políticas de la clase trabajadora son de corte emancipatorio de esa condición. La liberación nacional -ruptura con la relación colonial y derecho a formar un gobierno propio- no cuestiona, en principio, al modo de producción capitalista. El derecho formal al autogobierno es lograble en el capitalismo. Por eso, la lucha por la liberación nacional tiende a reunir a todos los sectores sociales del país oprimido (salvo los agentes y colaboradores de la potencia ocupante). Es una bandera democrática y por la igualdad de derechos entre las naciones. Por eso no elimina la presión e injerencia de hecho del capital internacionalizado sobre el país y es precisamente esto último, el factor relevante para que la tendencia a la pauperización de las masas obreras no deje de constituirse en una tendencia forzosamente relevante que no cede con medidas de corte reformistas.
Una economía como la que se consolida en las estructuras capitalistas dependientes y atrasadas de nuestra sociedad, con déficits de cuenta corriente; con déficit fiscal enmascarado y cada vez más difícil de financiar; con inflación descontrolada; con débil inversión en tecnología e infraestructura, termina en estancamiento, crisis cambiaria y renovada fuga de capitales como la que hoy nos toca padecer.
Ningún régimen burgués ha podido hacer abstracción del mercado mundial. Esto significa que existe una imposibilidad objetiva de que puedan avanzar por el camino de una hipotética liberación nacional. Esto es así en razón de que no hay posibilidades de desarrollar el capitalismo en un solo país. Por eso, la demanda de romper con la injerencia y presión del capital internacionalizado solo es concebible como programa socialista en contexto político de revolución en permanencia. La emancipación social de los trabajadores no es una tarea nacional sino un objetivo específico de los propios trabajadores en condición de clase para sí.
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