La palabra “capital” empleada por quienes asumen el rol de economistas en los medios que se utilizan para comunicar ideología, no tiene otra determinación que dar nombre general a los instrumentos materiales e inmateriales que se utilizan para producir. De esa manera en el imaginario del discurso de sentido común se lo representa como un”algo” que hay que tener para realizar emprendimientos productivos.
Sin embargo, y sin pretender avanzar en puntualizaciones económicas, lo que se advierte en este tipos de visualizaciones que forman parte del sentido común, es que son planteos que se hacen sin atender a la determinación histórica de aquello de lo que se habla. Así pareciera construirse la idea de que capital hubo siempre .
Dicho de otra manera. Es por esta vía ideológica que se naturaliza la noción de capital, en tanto se lo exhibe como algo que está en lo existente real y que siempre hubo de estar allí a partir de que los seres humanos sobrevivieron recolectando y satisfaciendo sus necesidades desde lo que la naturaleza proveía.
Fuera de ese contexto, y de modo superador Marx se ubica por fuera de ese discurso de sentido común y llama capital a la relación social de producción existente entre los sujetos sociales propietarios de los medios de producción, y aquellos que en su ser mismo detentan una capacidad específica que es la fuerza de trabajo, es decir, la habilidad de producir por fuera de cuanto aporta la naturaleza bienes que son tales por su aptitud de satisfacer alguna necesidad . Siendo una relación social específica, el capital se integra con capital constante , es decir todo aquello necesario para permitir que la fuerza de trabajo pasa de condición potencial al acto mismo de producir . A este conjunto de medios de producción, lo llama capital constante, porque no experimentan ningún incremento durante el proceso de trabajo, y llama capital variable a la fuerza de trabajo porque durante el proceso de trabajo crea más valor del que tiene.
En una sociedad estructurada bajo la relación social capital la burguesía por su posicionamiento específico en el desarrollo de esa relación la reproduce en términos de dominación sobre los poseedores de la fuerza de trabajo. Esa situación hace que se manifieste en los hechos como explotación y dominación a través de la mediación constitutiva del fenómeno que introducen el derecho , la política y los actos humanos de la cultura en general.
En esa relación social que media entre los dueños de los medios de producción y la fuerza de trabajo que detentan quienes carecen de esos medios y solo son en sí la propia fuerza de trabajo, en posible advertir que por el posicionamiento que le es objetivado por la realidad , estos últimos ven restringida la posibilidad de desarrollo de otros factores que suelen identificarse con la condición humana, en el plano de los valores que nutren las relaciones intersubjetivas en el plano convivencial.
Es en ese plano de lo real, donde cabe la posibilidad de encontrar una explicación acudiendo a la dialéctica del amo y el esclavo, en tanto la fuerza de trabajo corporizada en un ser humano que no tiene otra posibilidad que esa fuerza para existir materialmente, representa por vía del salario que percibe el trabajador la forma jurídica de su aceptación tácita del orden social existente bajo la relación social capital.
Dicho de otra manera, la dialéctica del amo y el esclavo de Hegel, es una forma ideológica conceptual que utiliza ese autor, donde describe cómo la autoconciencia que tiene el sujeto de sí, se forma a través de una lucha entre dos conciencias que buscan el reconocimiento mutuo. Esta lucha termina en un dominio de un amo sobre un esclavo, lo que resulta en un reconocimiento imperfecto, ya que el esclavo no es libre de ofrecer reconocimiento genuino. El salario es entonces, la aceptación por el trabajador ante la posibilidad de no satisfacer por sí sus necesidades de reproducción que implica no otra cosa que la muerte, produce una aceptación tácita de la dominación primaria que sobre el tiene quien adquiere en el mercado laboral esa capacidad de trabajo.
Sin embargo en esa propia formulación ideológica se advierte la transitoriedad de lo descripto al constarse que su desarrollo abre la tendencia a que , el esclavo, al trabajar con la materia y enfrentarse de modo directo con las adversidades de lo real existente , llega a un nivel de desarrollo que posibilite su emancipación frente al amo que ha permanecido fijo o estancado en lo originario sin que ese originario pueda ya ser realizado plenamente.
Así dadas las cosas, lo que era una relación de sumisión trasmuta a una situación de amenaza renovada del uno hacia el otro y propicia su enfrentamiento directo en formato excluyente , de todo o nada.
Ernesto Guevara, capta el fenómeno de la reducción inicialmente pasiva de aceptación de los términos de esa situación de dominación y explotación contenida en la relación social capital y le da esta formulación que ese cualifica por su valor pedagógico frente a la anterior de la que sin embargo se nutre.
Dice Guevara:
“Las leyes del capitalismo, invisibles para el común de las gentes y ciegas, actúan sobre el individuo sin que este se percate. Solo ve la amplitud de un horizonte que aparece infinito. Así lo presenta la propaganda capitalista que pretende extraer del caso Rockefeller —verídico o no—, una lección sobre las posibilidades de éxito. La miseria que es necesario acumular para que surja un ejemplo así y la suma de ruindades que conlleva una fortuna de esa magnitud, no aparecen en el cuadro y no siempre es posible a las fuerzas populares aclarar estos conceptos. (Cabría aquí la disquisición sobre cómo en los países imperialistas los obreros van perdiendo su espíritu internacional de clase al influjo de una cierta complicidad en la explotación de los países dependientes y cómo este hecho, al mismo tiempo, lima el espíritu de lucha de las masas en el propio país, pero ese es un tema que sale de la intención de estas notas”.)
Es significativo advertir de todo esto, como las matrices tendenciales del cambio , en tanto único contenido posible sobre el que pueda asignarse la condición del “ser” , se dejan ver en este intento de descripción teórico de todo cuanto opera en el plano de la existencia propia de una sociedad de clases como es la que describe el orden capitalista y que las apariencias no dejan ver con suficiencia, depositándonos en base al discurso ideológico, en escenarios de sombras alejados de las luces propias del acercamiento claro y disto sobre el fenómeno.
Buscando avanzar en lo que venimos señalando hay que agregar que ese proceso abstracto intelectualizado por Hegel lo materializa el Estado, que da cuerpo al complejo de actividades prácticas y teóricas con las cuales la clase dominante no solo justifica y mantiene su dominación si no también logra obtener el consenso colectivo de los gobernados tal como supo indicarlo Gramsci.
Este planteo explica que la burguesía es dominante no solamente en virtud de su aparato represivo, si no y ante todo, porque una parte considerable del pueblo conti nua adherida a las propias definiciones del discurso de sentido común definido por el poder burgués y porque prácticamente la totalidad del pueblo continúa existiendo según el sistema de vida que nace de la relación social capital.
Esto también explica coyunturalmente el asombro que causa, que la autodenominada “zurda” y demás socios cooperativos del FITU, se felicite de haber rozado el diez por ciento de los votos en CABA y haber perdido una banca en el parlamento , y no se pronuncie respecto del dato inequívoco que la constatación mediante un fraude electoral da , es decir, que dominados y explotados prefieren seguir en el esquema abstracto de la dialéctica del amo y el esclavo para no perecer , sin siquiera necesitar saber de ella.
Lo cierto entonces es que a pesar del tiempo transcurrido y a que “la zurda «llama a ponerle rock a la actividad política, cuanto tiene mayor vigencia es la cuestión planteada por el CHE con su apasionado llamamiento a la construcción del hombre nuevo en una nueva sociedad con poder obrero capaz de que su propia dictadura de clase termine con la relación social “capital” y con toda clase social.
Esa relación social que implica el capital, en su actual estadio ,enfrenta una situación de crisis que desenvuelve escenarios de Guerra
Esas condiciones, si se relacionan con la tesis que expone Trotsky en el documento debatido en el intento de fundación de la Cuarta internacional , relativa a la presencia como obstáculo sustantivo a la apertura de un proceso revolucionario de clase contra clase en la correlativa crisis que experimenta la clase trabajadora para organizar su dirección y organización política autónoma , obliga a detenerse en una tarea no asumida por los aparatos políticos:“conquistar las mentes y los corazones” de las masas de ocupados y desocupados , tarea que obliga además a prestar particular atención a la formación política y moral de sus cuadros militantes.
Hay en esta tarea de construcción subjetiva como cuadro político de la revolución que implica un salto cualitativo en el existir del militante, una ligazón necesaria con lo que puede entenderse como una “práctica de la guerra” .
No estamos hablando de dotes morales emergente de un mundo ideal de valores , ni apelaciones a la heroicidad con las que el poder burgués procuró también interferir en esta labor de construcción subjetiva que exige una capacidad de determinación alimentada por hechos de la experiencia que las reclaman en sí mismas para su eficiencia en la colectiva labor emancipatoria de la clase trabajadora llamada a por su propio interés objetivo a esa finalidad estratégica.
La analogía pertinente es la que nace de la predisposición de ánimo y voluntad que requiere la existencia en una totalidad como la que implica un escenario de guerra
Esa construcción subjetiva que se enmarca en el déficit que presenta el trabajo específico de construcción en los hechos de la dirección política organizativa de los trabajadores. constituye el laboratorio existencial donde se elabora, aquí y ahora, el tránsito necesario a la situación actitudinal colectiva que requiere un orden social desarrollado bajo el principio de justicia como comunidad.
Dicho de otra manera, si no comprendemos que la militancia no implica solamente gritar fuerte en una marcha o actitudes de bravura frente a las fuerzas represivas y nos quedamos solo en esa foto para su posterior publicidad en las redes, el trabajo de participación colectiva se desluce al punto de asemejarse con el miembro de una hinchad de cualquier equipo de fútbol. De hecho, fue sintomático que se saludara en una marcha por el haber previsional la presencia de la hinchada de chacarita a la que se le sumaron otras, y que en lo actitudinal en su desarrollo cada organización política funcionara como una isla respecto de lo demás, expresión contundente de su política de presencia de aparato. pueblo ha removido hasta los cimientos su vida cotidiana, insertándola y organizándola en el nuevo eje de la revolución.
El orden social capitalista, configura y se constituye como una sociedad de productores de mercancías. El carácter anárquico y anónimo de la producción mercantil, entre otras consecuencias, cosifica las relaciones humanas, en tanto los sujetos que se configuran en ese tipo de vínculos que le son dados se enajenan del objeto que producen desde su fuerza de trabajo.
En situaciones de crisis de reproducción del capital como la que atravesamos los trabajadores son empujados a competir entre sí en el mercado de venta de fuerza de trabajo.
De esta manera, en el mercado, cada persona no tiene otro punto de referencia que su propia individualidad.
Cada individuo lucha por sobrevivir Por eso, el individualismo utilitarista constituye la característica esencial del fenómeno y es ese contexto el que arrasta a la ponderación apologética de la libertad negativa entendida como la posibilidad de hacer cuanto se desea, solo limitada por la misma actitud en sentido contrario de otro sujeto.
El orden social capitalista, configura y se constituye como una sociedad de productores de mercancías. El carácter anárquico y anónimo de la producción mercantil, entre otras consecuencias, cosifica las relaciones humanas, en tanto los sujetos que se configuran en ese tipo de vínculos que le son dados se enajenan del objeto que producen desde su fuerza de trabajo .
En situaciones de crisis de reproducción del capital como la que atravesamos los trabajadores son empujado a competir entre sí en el mercado de venta de fuerza de trabajo.
De esta manera, en el mercado, cada persona no tiene otro punto de referencia que su propia individualidad.
Cada individuo lucha por sobrevivir Por eso, el individualismo utilitarista constituye la característica esencial del fenómeno y es ese contexto el que arrastra a la ponderación apologética de la libertad negativa entendida como la posibilidad de hacer cuanto se desea, solo limitada por la misma actitud en sentido contrario de otro sujeto.
El individualismo utilitarista exige por su objetividad una reacción en sentido inverso que propicie su negación por vía de la experiencia existencial inversa plasmada en la comprensión de la imperativa tarea de construcción de la organización de los revolucionarios.
La vanguardia trabajadora organizada en la forma partido, se habilita por esa vía a dar testimonio de su confrontación de intereses antagónicos con la burguesía. Esa situación exige hacer consciente el objetivo e introyectar el programa de la revolución socialista en las propias instancias materiales de la vida cotidiana.
Por fuera de las editoriales políticas del orden burgués dominante, de las coyunturas exaltadas o silenciadas desde las agendas que contruye el poder de esa clase, nos asiste la tarea inmediata de diferenciar los modelos de participación militante y producir un salto cualitativo que deje atrás las practicas de exaltación individual de tal o cual personaje político que se exhiba como el poseedor de la verdad , por la prevalencia del trabajo colectivo y las responsabilidades de dar ejemplo cotidiano de la nueva sociedad que se pretende.
Nuevo Curso
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