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SIN LAS ARMAS DEL PENSAMIENTO

«La crítica es la crítica de las armas, no las armas de la crítica”. Por esto y por lo hechos que se suceden en particular en esta última parte del año en el escenario de la lucha de clases , se hace perentorio advertir que a teoría debe ser la fuerza que guíe la acción), en lugar de que la acción dirija a la teoría.
Esta premisa nos lleva a una afirmación: toda lucha táctica y estratégica que pretenda tener materialidad suficiente y posibilidad de desarrollo ulterior hacia un estadío superior de ella mismo debe estar fundamentada en una crítica teórica y una visión filosófica, no en el plano abstracto sino en la propia elaboración permanente y dialéctica del programa político de construcción del poder de los trabajadores.
Cuanto presenciamos, es lo inverso, esto es, el abandono de todo intento de construcción de la forma partido-programa que conforme la herramienta para plasmar esas tácticas y el objetivo estratégico de eliminación de toda explotación y liberación de toda opresión.
La estructura y el contenido de toda organización con forma de partido político tiene una relación directa y necesaria con su programa de acción, por eso un programa no es un menú mas o menos nutridos de consignas reunidas en un documento, sino que el documento es solo la expresión discursiva del camino a la revolución.
Cuanto debe ser propagandizado en este estadio de la lucha de clases, es que el partido es el programa. Esto refuerza la tesis marxista enunciado al inicio.Subraya la preeminencia de la idea estratégica en la organización partidista, que determina el carácter que tendrá ésta. Se construye el Partido como organización para materializar el programa no para otra cosa.
En el escenario donde nos desenvolvemos , nos vemos ante la constatación del abandono sistemático de estas premisas disueltas en el “luchismo”, es decir, en la lucha por la lucha misma a la espera que esa acción de presencia callejera produzca los senderos de la próxima acción de modo empírico.
En este plano es donde hay que recordar que “La tradición de todas las generaciones muertas pesa como una pesadilla sobre el cerebro de los vivos». Esta oración traduce una idea-afirmación de Carlos Marx, que preludia su análisis de un fenómeno social específico , que es la materia sobre la cual pone en acto su método de análisis , que es el llamado 18 brumario de Luis Bonaparte
En El 18 de Brumario, Marx aplica esta idea para analizar el ascenso de Luis Bonaparte, mostrando cómo el peso de la memoria del primer Napoleón (la «tragedia») y el agotamiento de la época llevaron a la repetición de un «golpe de Estado» bajo una forma degradada y «farsa
Mediante esa afirmación, lo que se traduce es un criterio, que como tal, no pierde peso específico aún con el tiempo transcurrido desde entonces a nuestro actual existir, en tanto esa herramienta da muestras de legitimidad para su empleo en el presente.
Por eso es importante advertir hoy que , el peso de la historia, las tradiciones y las ideas del pasado, siguen marcando su influencia en este escenario donde nos toca sobrevivir y son ellas, las que aún limitan a las personas, haciendo que la historia se repita, como una farsa.
Basta ver para esto, las constantes evocaciones a León Trotsky que hacen los socios de la cooperativa electoral FITU y su asimilación no negada por sus adversarios al identificarlos culturalmente como “los trostkos”, siendo que la realidad dice con la crudeza que la caracteriza que estos no son otra cosa que una farsa de las acciones revolucionarias de bolcheviques, oposición de izquierda , la defensa del marxismo en el exilio y aislamiento que se le impusiera a aquel, como profeta desterrado por las huestes del Stalinismo.
Es importante que la vanguardia de trabajadores, que no logra organizarse como clase en lucha, con política propia y forma partido-programa, comprenda las ingentes tareas que en el orden subjetivo impone la actualidad si se tiene presente cuanto ha avanzado el enemigo de clase en la formación del discurso de sentido común que le sostiene en hegemonía como clase dominante cuyo poder político se institucionaliza en su Estado y las formas jurídicas de la república, en donde yacen incluso los órganos partidarios legalizados de esta segunda versión farsesca de la lucha alejada de la revolución y concentrada en el reformismo con forma de cretinismo parlamentario que nos toca ver y padecer en escena.
Estas estructuras orgánicamente funcionales al orden burgués que se complacen con que el enemigo de clase busque destruir por enésima vez al marxismo en la versión que en su defensa dejó trazada León Trotsy por vía del internacionalismo proletario y las tesis de la revolución permanente exitosamente verificadas en la revolución bolchevique , exhibiéndolos a ellos como “trotskistas” para probar sus negaciones, en el desarrollo de su presencia farsesca han dado por enterradas las ideas que llevan a la necesidad del cambio revolucionario , el estudio minucioso y comparativo del funcionamiento de todas las instituciones sociales, dese el parlamento o los sindicatos hasta los clubes deportivos , para dogmatizar sin respaldo objetivo alguno, el estereotipo de lo que llaman “nuevas vías” para los cambios sectorizados y diversificados en distintos sujetos sociales, mediante la acumulación de pequeñas reformas y la expansión de formas participativas policlasistas en presión sobre la toma de decisiones que deben partir del propio Estado montado por el poder burgués. Es la premisa que puede leerse bajo aquello que se afirma cotidianamente en sus cenáculos, relativo a que “siempre un trozo de la realidad asombra más que mil sueños completos.
Sin embargo, frente a la acumulación abrumadora de obstáculos que presentan las acciones de la burguesía dominante, que dejan en el terreno de las apariencias su impronta de exhibirse como insalvables , las acciones de la cooperativa electoral y sus colectoras conservan funcionalmente a aquellas, la ambigüedad y hasta parte de la clandestinidad de los sueños. Todo en estos llamados progresismos exhibidos ideológicamente como trotskismos, es una pose, que le vende a la militancia la opción farsesca que desconoce “la tradición de todas las generaciones muertas” en la lucha de clases desde el lugar de explotados y oprimidos según la cual ,en lugar de padecer “la reacción capitalista” , hay que vegetar en el reformismo , en una falsa dialéctica que no deja ver en que sitio se ubica todo ese aparato político atomizado y solo proclive a la unidad cuando esta se le impone imperativamente como la única vía para lograr un voto y acceder a una banca ,parlamentaria desde donde se permiten pensar su supervivencia y la financiación de ella.
Es necesario retroceder ante tamaña impostura para ver su real dimensión . Ante ella, La «tradición de todas las generaciones muertas pesa como una pesadilla sobre el cerebro de los vivos» enseña que Marx determino en sus estudios y su experiencia histórica la forma en que se generaba y aún se sigue generando la riqueza, la plusvalía , bajo un sistema de intercambio formalmente igualitario, de pago justo por cada mercancía, que reproducía y reproduce en realidad las situaciones objetiva que dan lugar a las clases y sus diferencias que las coloca en lucha antagónica entre quienes se perciben como parte de ellas . Desoyendo las voces de esas generaciones muertas, los jóvenes de ayer , dirigiendo a los socios de una cooperativa electoral , desconoce que esa es la forma más perfecta de perpetuación de las diferencias de clases que contradictoriamente contienen el dogma de la supremacía de unos sobre otros y su consiguiente naturalización de la servidumbre bajo la forma salario y las formas jurídicas de la igualdad abstracta ante la ley de los poderosos aceptada por los oprimidos advertidos de la posibilidad de su desaparición física .
Marx produce intelectualmente herramientas analíticas y conceptuales para superar el capitalismo, en tanto este es solo simulación de igualdad de oportunidades económicas y políticas sin capacidad para concretarlas. En ese sentido y en términos políticos que se vieron reflejados en la formación de la Internacional de Trabajadores, hace un llamado a la democratización radical de las relaciones de producción por vía de su superación y con ello las estructuras materiales de la realidad.
El aparato electoral FITU lo desmiente, desoyendo las voces de ese pasado, planteando y accionando en su día a día que la democracia del poder burgués, la democracia indirecta por prevalencia de lo político en la relación de representación , es el sistema mas seguro para garantizar las posibilidades de progreso social, trabadas objetivamente por las propias contradicciones de la reproducción del capital , en tanto la condición del Estado como ente sobre las clases, le permite arbitrar en los conflictos y orientarlos políticamente hacia una sociedad más igualitaria. Las diferencias de clase son para estos personajes de la farsa, un momento preliminar sobre el que se avanza reduciéndolas por acumulación de reformas y desarrollo social por el que se avanza hacia el orden adecuado en el que cada persona sin referencia de clase, puede y debe encontrar su justo lugar, amparado en declaraciones de derechos que le dan contexto a su libertad.
La mutilación invalidante de toda subjetividad es la matriz de nuestra aciaga realidad. El ocultamiento de ese hacer perceptible o imperceptible del poder burgués es la significante negativa de la acción política de los que se dicen luchadores por la lucha misma, para que esta por su simple apariencia ,les ubique en el lugar de la izquierda del régimen y su banca en el parlamento para formar en alguna forma, parte de ese régimen de explotación y opresión.
La expansión del deseo destructivo a fuerza de evitar a como sea , todo cambio social, es lo que no se denuncia y el fenómeno que no encuentra comprensión intelectual en la teoría-programa, sencillamente porque en términos reales, el programa no existe como tal, sino que se le sustituye por el culto al oportunismo en el espacio político generado por la agenda burguesa-.
Pese a ese esfuerzo ideológico compartido, el capital se expresa en Argentina por la imagen del Joker con la que suele identificarse al titular del ejecutivo y los ojos mutilados, las cabezas baleadas de los que ocupan las calles por demandas sectoriales y fragmentadas.
Sin embargo, ambas son dos caras de una monolítica versión del nihilismo oscuro destinado a despertarnos. Es la prueba artística y biológica que da evidencia de la tantas veces alegada pero nunca superada, imperfección social del capitalismo urbanísticamente delineado en una ciudad de pobres corazones, que tras el dolor, insta a hacer cambios radicales por los explotados y oprimidos
Por eso , y a pesar de la certeza expuesta en aquello de “Lo peor de tener una enfermedad mental es que la gente espera que actúes como si no la tuvieras”, lo cierto es que el centro de la historia que golpea las mentes del presente, no son los problemas de una persona concreta, sino «la desesperación» de los humillados y ofendidos en relación dialéctica con la cultura dominante que los niega .
Es el estancamiento final del sistema existente» y «la sociedad conformada por estructuras que crujen, que ciega y sorda, vive empeñada en su autodestrucción negando toda posibilidad de superación a fuerza de represión violenta y descarnada o consenso hipócrita transitorio de los cultores del discurso de sentido común
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