Nuevo Curso

EXPONER NUESTRA NAUSEA

Se puso el esfuerzo en una nueva marcha nacional. La trascendencia de esta dejó expuesta a la vez su específica y gravitante significación, al no trascender hacia la consideración general ni provocar al menos un cambio de rumbo en las tácticas y estrategias del poder burgués real. A la par de la propia marcha en sí, se verificaron más despidos y cierres en el área industrial y hechos con implicancias negativas en el espacio del comercio y los servicios. Finalmente el rumbo marcado en el espacio de los planes o “beneficios sociales” por la actual gestión de gobierno tanto nacional como provincial, no detiene su andar, con las implicancias inmediatas de traslación a escenarios existenciales de indigencia para muchas personas y el quiebre de toda relación consensuada con la llamada burocracia piquetera , que se espeja en la burocracia sindical, en la expresión de impotencia frente a esta ofensiva de la burguesía de conjunto.

Los que miran desde la vereda. Los que ven con buenos ojos o al menos no reprueban que su posibilidad de circular sin restricciones , cualquiera fuese el medio empleado, este garantizada por el empleo de fuerzas represivas estatales y de las otras, dejan en claro su condición de mayoría frente a la protesta.

Esa acción simbólica atravesada por la indiferencia por la situación del otro implica en todos los casos también una otredad , no dispuesta al acompañamiento y dejan un gris de ausencia , sobre todo si se compara la masividad de los festejos que se gestaban por cada triunfo del seleccionado de AFA y los cánticos bajo la bandera reivindicatoria de Malvinas. Pareciera que todos somos Malvinas, pero no todos somos , si se trata de que un ingreso mínimo llegue a las familias carenciadas, se eviten los despidos, no crezca el desempleo y un jubilado, no sea un “ingles”.

Perpleja, pero sin detenerse como si fuera un heladero que busca vender su producto aunque la temperatura sea de cero grado ambiental, en la calle y con los suyos, los realmente suyos, tan suyos que alguno de ellos son quienes le mandan estar allí, poniendo el rostro y exhibiendo su enojo, convocante a una futura “marcha de la bronca”, es decir, llamar a más de lo mismo, advierte a la par y trata que no se note, que sus encuestas, sus foros, sus “comités de organización” y otras yerbas aparatistas por el estilo, no se corporizan en la mentada simpatía , ni se ubican detrás de su presencia, sino que los más , están ahí en la vereda que esta a su frente, en sus autos buscando pasar, desde los colectivos con bocinas que no celebran sino que rugen por pasar y seguir, todos en cuerpo y alma con al menos la indiferencia como testigo de una sociedad quebrada en su red elemental de solidaridad .

Los mentores de las “situaciones excepcionales”. Los gestores del “aprovechar la oportunidad”, han podido verificar la condición ideológica de estos planteos , que solo terminan como siempre y sin ninguna novedad, pidiendo a la CGT que convoque a huelga general y plan de lucha. Donde está entonces el poder como fuerza social que se reivindica en la llamada “nueva clase obrera” si todo termina reclamando conducta a la “vieja” , sindicalizada y con trabajo regularizado por alguna forma jurídica.

Habrá que advertir de todo esto, que cuanto se dice con rutina publicitaria y se alega en abstracto en los medios de comunicación que cobran por difundir mercancía de ese tenor, que vivimos en una situación específica que solo exhibe los elementos constitutivos del estadio más bajo de la lucha de clases, que se define estrictamente por la compra-venta de mercancías y de fuerza de trabajo tarea en la que está empeñado todo el sector poblacional que necesita vender su fuerza de trabajo para sobrevivir, siendo lo básico en esta fase morfológica inicial del conflicto social, la relación que se estructura a partir de la competencia entre iguales dentro del mercado.

Es esa la lógica primordial que rige las acciones y la vinculación de los agentes de la vida social en este nivel de la lucha de clases también perfilada a partir de la ausencia de organización colectiva, a la que se le suma la inexistencia de confrontaciones corporativas o político-militares, limitándose al plano contractual y disperso del mercado.

Es un espacio-tiempo que se explica por la saturación social particularmente con todo lo que implica el llamado progresismo defensista del orden democrático que solo queda prefigurado como el modo consensuado para elegir quién del equipo de intelectuales orgánicos de la burguesía se ocupa de la gestión real del poder formal institucionalizado por esa clase a través de los poderes del Estado constitucionalmente instaurado.

En la base de todo esto, es donde puede encontrarse la posibilidad de una tendencia superadora, que solo puede tomar curso si se implanta sobre una premisa fundadora , en el espacio de la militancia, que implica una ruptura esencial con lo dado, que es decir dolorosamente la verdad, sin que importe cuan dolorosa puede ser, abandonando la autoproclamación vacía, la artificial autoreferencia, la inflación de posibilidades y pretendidas potencias sociales como para exhibirse como una fuerza social capaz de derivar en una fuerza política autónoma de la clase trabajadora, de lo contrario, cualquier luchador , individual o colectivo se traduce en una pasión inútil y su existencia no otra cosa que una herida absurda.

Hay que dejar constancia de la impertinencia en la reiteración en el error y que repetir lo que ha demostrado insuficiencia e incapacidad de superar lo dado deviene una frustración más , que se suma a toda la representación ideológica formativa del discurso de sentido común que impone en lo cotidiano la burguesía dominante.

Cuando con frecuencia, la militancia se ocupa en denostar el proceso abierto por las prácticas genocidas desarrolladas por la última dictadura militar y continuadas de manera espaciada por los regímenes instalados por la dictadura democrática de clase que desenvuelve entre y sobre nosotros la burguesía hegemónica, y en paralelo se llama a defender la democracia como forma de gobierno en tanto instrumento contenedor de formas jurídicas protectoras de la libertad individual, se olvida decir, que estamos condenados a esa libertad , y no decidimos con sentido emancipatorio que hacer para liberarnos de todo esto que la historia ha hecho sobre los explotados en los últimos cincuenta años .

Se trata de partir de lo cierto, que no es otra cosa que la definición de elementos que da la lucha de clases en su actual estadio de desarrollo, y exponer nuestra nausea por lo dado y existente buscando la superación de ese estadio por medio de propaganda de ideas en la vanguardia trabajadora y por ella la generación hacia las masas trabajadoras de la necesidad de un nuevo clima social , sobre la base de la actitud hacia el otro y la primacía de la búsqueda de relaciones sociales justas que superando la forma jurídica impongan la lucha por un nuevo orden social , que abola las relaciones capitalistas . Un cambio por la política y la historia que vacié la vereda de enfrente y la sinteticé en un nosotros cultural constructor del poder obrero con programa socialista.

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