Una cuestión subyacente y oculta tras el torbellino de voluntarismo militante que se invirtió en la errónea participación en la farsa electoral delimitada por las elecciones de medio término y sus no menos impostados “balances” desde los aparatos políticos que tienen forma partidaria , es aquella, que por sus alcances, en cierta manera justifica la existencia de grupos de propaganda como nuestra pequeña organización Nuevo Curso , importa dejar expuesta y planteada la demostración de la falta de eficacia revolucionaria de aquella militancia del luchismo callejero sin programa y la de mecánicos expendedores de fotografías e imágenes fetichistas por doquier.
En ese recorrido es donde la militancia nos implica en la tarea de exhibir el problema del poder y los caminos necesarios para su construcción como espacio superador del Estado y la institucionalidad jurídica impuesta por la burguesía dominante. Esto es así, porque etamos ante una cuestión demasiado importante como para eludirla, tal como se ha hecho hasta ahora y demasiado urgente como para seguir postergándola en tanto, con sentido final, la tesis de la desaparición del Estado está presente ya en las categorías analíticas iniciales de los desarrollos de Carlos Marx, en particular en el texto Critica de la Filosofía del Derecho de Hegel”
No obstante es significativo que ya “En la Cuestión Judía” se ocupe de dejarnos este cimiento conceptual del que parece haber olvido masivo por las organizaciones con forma partido constituida y desenvuelta dentro de la legalidad burguesa.
Marx sienta también en ese texto la premisa según la cual , en los momentos en que toma intensa conciencia de sí misma, la vida política trata de destruir a su propia condición a la sociedad civil en la que se integra como uno de sus elementos y de constituirse sin contradicción en vida genérica del hombre real. Ahora bien, no puede hacer tal cosa sin entrar en contradicción con sus condiciones y sin declarar la revolución permanente.
Esto último significa que es siempre en lo social donde hay que buscar la esencia fundante de lo político, las razones de lo estatal y no en lo político mismo, ni tampoco en lo económico considerado aisladamente, como lo exhiben las apariencias formales de nuestro tiempo en las propias prácticas militantes de los que se asumen como “los que luchan”.
Lo que se acerca a la certeza, es lo contrario, es decir, la posibilidad de un movimiento político depende estrechamente de las fuerzas sociales que han entrado en acción y del grado de participación activa de ellas, siendo entonces que la burguesía se vale de su institucionalidad Estatal para intervenir con su mediación en esa confrontación de intereses antagónicos.
Del desarrollo de esto , es que termina afirmando que :»el Estado es una junta que gestiona los intereses de la burguesía» del Manifiesto Comunista, destacando que el Estado moderno es una institución política que opera para mantener y administrar los intereses comunes de la clase dominante, que en las sociedades capitalistas es la burguesía.
En este sentido es que hay que incorporar como categoría conceptual en todo hacer político militante revolucionario que , el Estado implica una institucionalidad dotada de forma jurídica que se conforma en una herramienta de la clase capitalista para proteger su poder social y su propiedad privada.
Pero además, hay que tener presente que esto también implica que el Estado no solo tira gases, balas de gomas o carga con motocicletas, también encarcela y quita vidas de las más variadas maneras, incluso evitando los controles sobre riesgo de trabajo que generan las condiciones que los empleadores colocan para la puesta en acto de la fuerza de trabajo, todas en un repertorio que él mismo aparato institucional confecciona y en el que se ampara su monopolio del uso de la violencia sobre explotados y oprimidos .
Además, desde sus operadores y funcionarios, le da marco subjetivo a estas acciones de sus agencias represivas, con una cadena de escribas, personal político, punteros de redes, que busca neutralizar, despolitizar y borrar los signos de cualquier discurso crítico que tenga por objeto confrontar con ese orden burgués para superarlo.
El necesario destino de toda esta operación ideológica ,es que el aparato estatal institucional termina imponiendo un resultado en exclusivo favor del poder burgués a partir del cual ,quien no dice y hace, lo que la estructura cultural dominante afirma queda en situación de marginalidad y alejado de la aceptación del resto, en condición de vulnerabilidad carente de toda conectividad incluso al interior de las masas de explotados y oprimidos que terminan consintiendo por acción u omisión ese hacer represivo y esa cultura de clases que de manera colectiva representa la dialéctica del amo esclavo en plano existencial .
Es esto y no otra cosa la que hace por ejemplo que Emilio Persico, uno de esos sujetos funcionales al orden burgués termine por sostener que el trabajo formalizado es minoritario y que por tal constatación no corresponde oponerse social y políticamente al proyecto en curso de ley de reforma laboral.
Por eso , luego de las balas de goma, los gases y los hidrantes, las motos en caballería y los que caen al piso y casi sin que se disiparan los efectos, el discurso parido por el Estado termina afirmando que “el otro es el violento”, y que la razón de estado es la racionalidad que expresa realidad.
Por estas aperturas-defensas sicilianas, enroques y gambitos de damas, se construye el discurso de sentido común y son los sectores medios quienes repiten y modulan las versiones oficiales y las construcciones monopólicas de la realidad. El mensaje se completa con su contrario represivo ideológico:” Los que no hablan así están fuera de lo real, porque no son parte de nuestra racionalidad.
Dicho de otra forma, no hay una separación entre táctica -estrategia de programa teórico burgués y sus intereses y lo que se indica como realidad. Esto significa que la realidad no es caótica, sino que sigue un proceso lógico y racional dominado por la razón de estado que expresa en todos los casos el programa y el interés del poder burgués dominante.
Sin embargo, en igual medida hay una racionalidad de clase de los trabajadores que no alcanza realidad, en la medida que la condición de clase de quienes corporizan la fuerza de trabajo no tiene expresión autónoma programática y política y queda sumergida por omisión en el espacio inhumano de la barbarie capitalista. Esto implica no obstante , que es posible otra racionalidad antagónica que busca la superación de su oponente por vía de la acción política y el programa con forma partido de esa vanguardia consciente del objetivo emancipador de sus acciones revolucionarias.
En cierta , es una partida de ajedrez tan especial que en ella se nos va esto que dentro del orden social de clase llamamos vida y no es otra cosa que un esquema de sobrevivencia desde la objetivación de nuestra subjetividad que nos transforma en simples objetos de tácticas y estrategias burguesas en plano de dominación cultural. Ese ajedrez simboliza la vigencia histórica de la ley social de lucha de clases.
Estamos en tanto trabajadores integrados en esa masa informe de quienes se conforman alrededor del factor común que nos implica en la oferta-venta de nuestra fuerza de trabajo, en una situación asimétrica desfavorable por referencia a la burguesía tomada como clase social dominante de conjunto
Esto torna imperativo desde los cuadros militantes de la joven vanguardia , la perspectiva estratégica de desarrollo de toda las acciones de propaganda y agitación inherentes a penetrar en las masas trabajadoras con la idea del cambio social revolucionario
Toda situación implicada en la comprensión de cuales deben ser nuestras tareas políticas impone en toda acción emprendida por los trabajadores y oprimidos un avance del paradigma ideológico del socialismo, en tanto los explotadores han necesitado hacer el esfuerzo de poner a sus propias gerenciadoras en la función política, con el desgaste que ello significa por la faltante de la mediación política, de sus operadores profesionales, que se revela en crisis.
Por eso, hay que cuidarse de mover bien, no poner un peón , ni ser peones en el sitio equivocado, para ser fácil presa del predador oponente. Tenemos la ventaja de no tener que defender un rey y carecemos de reina
Aún en lo que lleva en curso el siglo XXI, en particular en nuestra sociedad, es posible advertir que un sector importante de las masas obreras continúa manteniendo una visión cristiana de la vida, aún cuando esta haya quedado concentrada en una opción y actitud individual. Basta ver la masividad y la profusión que aún mantienen la presencia de las iglesias católicas y las más diversas variantes evangélicas.
Sin embargo no existe un antagonismo sustantivo con ese dato sociológico, a poco que se trace un puente con esas percepciones de la vida, recordando que José fue, según el cristianismo, el esposo de María, la madre de Jesús de Nazaret y, por tanto, padre terrenal de Jesús. Era de oficio carpintero, es decir, uno más de los que vivía de su esfuerzo personal y no de lo que se apropiaba del esfuerzo de otros.
Se informa en la biblia que cuando Herodes ordena matar a los bebés de Belén, para salvar al Niño Jesús, se desplaza con su familia hasta Egipto. Al morir Herodes regresa, pero no se establece en Judea por miedo a Arquelao, el hijo de Herodes y decide esconder a la familia en Nazaret (Mateo 2:13-23), lugar que según descubrimientos arqueológicos era entonces una pequeña aldea con casas muy humildes adyacentes a cuevas rocosas y donde antes vivía María, según Lucas 1:26-32
En nuestro tiempo,” ahora que está tan sola la soledad. Ahora que, todos los cuentos, parecen el cuento de nunca empezar”, es más que necesario que de una vez por todas se imponga pese a estas particulares visiones, el paradigma aglutinante dentro de la masa de trabajadores, de la prioridad de nacer de nuevo, desde el mensaje genuino de un trabajador, con su mujer y su hijo, huyendo y confrontando por primacia sobre el poder y su terror que descabeza niños, para forjar el hombre nuevo.
La joven vanguardia juvenil de los trabajadores que ha asumido primariamente su condición de clase puede entenderse por vía propagandística y agitativa , con las masas trabajadoras y el conjunto de los oprimidos respecto de las implicancias que tiene un Estado y su poder para con los desposeídos, los humillados, los ofendidos.
En la misma línea de análisis, es posible advertir y propagandizar en clave socialista que uno de los factores que revela la agonía de la cultura burguesa se expresa en el propio Estado y las políticas que desde el se gestan por sus operadores de poder formal.
En ese sentido es valido decir que la crisis política de una gestión de gobierno no hace otra cosa que dar cuenta en su espacio específico del vaciamiento real de todo signo objetivo que exprese la trascendencia de lo humano en la construcción de un sentido final del existir.
Cuando deja ver el capital con sus formas de institucionalidad estatal y las demás derivadas culturales , es lo inverso, es decir, la objetivación del sujeto . expresado en pobreza, desempleo, exclusión social, violencia, corrupción, terrorismo de Estado, guerras por mercados genocidios, crímenes de lesa humanidad, dominación imperialista, envilecimiento de las ciencias y las tecnologías, parasitismo financiero, mercantilización del conocimiento, de la educación, militarización de lo cotidiano , carrera armamentista y destrucción del medio ambiente.
En nuestra sociedad priman, aunque no aparezca inmediatamente en la superficie observable signos indudables de autoritarismo, rigidez y autocracia y despotismo que son complejas evidencias de la crisis del capital en tanto sistema social , sus despóticas sofisticaciones las padecen cotidianamente los trabajadores y sectores populares oprimidos del siglo .Las complejas reestructuraciones del capital sólo ponen en relieve la vigencia de sus contradicciones esenciales, y por lo mismo la plenitud universal de su naturaleza antihumana.
El fracaso del actual gobierno, revela de modo evidente el carácter ilusorio de la posibilidad de humanización del sistema capitalista que nos vendieron los reformistas e ideólogos de la tercera vía y la pequeña burguesía refinada.
Los restos de la vanguardia de trabajadores que quedaron esparcidos en la existencia como resultante de una practica genocida desenvuelta por una dictadura terrorista , ha hecho que los sobrevivientes y las camadas posteriores se hayan revelado débil es y confundidas para imponer el socialismo. Es ese un dato de la realidad que debemos asumir y que incluso ya anunciaba Trotsky en otro contexto que presagiaba la segunda guerra mundial .
Hoy la situación que describimos en párrafos anteriores hacen que al menos se nos imponga en plano temporal y con rasgo de imperativo categórico , que dejemos al menos a nuestros hijos una bandera limpia, capaz de retirar de su integridad las manchas del reformismo.
La tarea propagandística y de agitación esencial conduce a la construcción del partido revolucionario de los trabajadores y desde éste la dirección política con aptitud para conducir a las masas trabajadoras a la revolución proletaria. A fin de orientar al proletariado hacia la conquista directa del poder, esa organización con forma partido de clase , debe basarse en la predominante mayoría de la clase trabajadora, porque: “ En tanto el Partido no cuente con esa mayoría, debe luchar para lograrla. El Partido solo puede alcanzar este objetivo si es una organización absolutamente independiente, con un programa claro y una estricta disciplina interna”….
Es esta la razón por la que en este tiempo de militancia preparatoria de propaganda y agitación , hay que romper ideológica y organizativamente con los reformistas que no luchan por la revolución proletaria, y no tienen vocación táctica y estratégica de de preparar a las masas para la revolución y, con su conducta, coartan esta tarea.
“La más grande felicidad del hombre no está en la usufructo del presente, sino en la preparación del porvenir”, un legado conceptual de Trotsky de admirable significación en el hoy. La lucha que se desarrolla sobrepasa de muy lejos en importancia a las personas, a las fracciones a los partidos. Es una lucha por el porvenir de la condición humana en sí. “ Los que buscan la tranquilidad y el confort que se aparten de nosotros. ……aquellos a los que el socialismo no les resulta una palabra vana sino el objetivo de su vida moral, ¡adelante! Ni las amenazas, ni las persecuciones, ni la violencia nos detendrán.
Nuevo Curso
