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CIMIENTOS QUE SE CONSTRUYEN DESDE UNA BANDERA TENDIDA EN EL ESPACIO DE LA LUCHA

Las circunstancias que rodean a las expresiones concretas en que se manifiesta la lucha de clases en Argentina nos ubican en la tarea específica de afrontar cuestiones vitales para los intereses sociales de las masas trabajadoras en las que nos desenvolvemos.
Esto no implica academicismo alguno ni recursos de ilustración. Lo que entendemos pertinente y necesario es lograr dar alguna continuidad a todo cuanto llevo al genocidio, su desarrollo y su ulterioridad que no cierra el ciclo aún en la actualidad y pese al tiempo transcurrido.
Por esto último es que opinamos debe adquirir centralidad desde la experiencia cotidiana misma, es la reflexión sobre estas y aquellas acciones y omisiones políticas y en ello, detenernos en particular en el comportamiento de las clases enfrentadas, comprender en profundidad las particularidades de nuestra revolución y extraer las conclusiones para guiar la acción correctamente, en una apremiante situación de crisis del capital y reproducción ascendente de escenarios de barbarie que requiere por vía de la propaganda socialista de la vanguardia trabajadora , la ampliación de espacio de responsabilidad de los obreros conscientes, y de las masas trabajadoras hacia donde debe dirigirse todo el trabajo militante.
Dicho con palabras de Santucho que asumen particular actualidad , la tarea es, “aventar la espesa niebla del diversionismo ideológico esparcido por la burguesía y la pequeño-burguesía con el propósito de ocultar aspectos fundamentales que operan subyacentes en la concreta lucha de clases , para confundir al pueblo y desviar su lucha.”
Los distintos sectores de la burguesía dominante una forma fundamental de dominación: la república parlamentaria, que es resultante del cierre del ciclo de ofensiva descargado sobre la clase trabajadora y su joven vanguardia socialista con prácticas genocidas. No es una forma de Estado caída del cielo, sino la resultante histórica del agotamiento de una etapa del proceso burgués de refundación del Estado nacional con pase de las acciones de violencia directa a la primacía de las formas jurídicas y su poder de imperio como instrumento de realización y reproducción de las relaciones de producción en el cotidiano hacer de la sociedad civil.
Ese proceso necesariamente dialéctico, con marchas y contramarchas se conforma con dimensión política en el “Pacto de Olivos y adopta la forma jurídica de ley superior con la reforma constitucional de 1994, que es el instrumento con el cual se modelo la existencia cotidiana haciendo propios dispositivos jurídicos conformados por los grandes organismos internacionales donde el capital impuso aparatos conceptuales con los cuales modelar la vida misma en sus faces instituciones y relacionales .
Todos esos aparatos jurídicos y sus institucionalidades han terminado de operar en un circuito que describe un desde fuera hacia dentro, de manera que no existe en nuestro continente desde México a Tierra del Fuego , ninguna instancia de conflicto social, adjudicaciones de posibilidades existenciales a los individuos y las necesarias prohibiciones con sanción penal , que no guarde las formas establecidas y prefiguradas por esos organismos que son exclusiva construcción del poder burgués.
Sin embargo las contradicciones que se posicionan en la estructura productiva misma de la relación social capital a nivel mundial, y las específicas de nuestra región y país, han llevado prontamente en este siglo a un escenario de crisis de reproducción del ciclo acumulativo de la apropiación privada del valor y la producción generalizada de mercancías, que puso en plano de la lucha de clases, un cuestionamiento de lo dado, en el plano de demandas inmediatas y programa social mínimo fundado en la perdida de funcionalidad del salario y la relación de empleo al tornarse carente de poder garantizar la reproducción misma de la fuerza de trabajo extremo que deja a las pretendidas declaraciones de derechos subjetivos, precisamente en ese plano abstracto y sin alcanzar concreción alguna. Reparese en la insatisfacción continua de las demandas de educación , salud y vivienda y se podrá constatar esta situación de crisis.
La constatación y asimilación política del fenómeno en sí, ha sido labor eficiente de los operadores intelectualmente orgánicos al interés burgués que acusando la realidad de estos efectos negativos, ajustaron el programa sin negarlo, avanzando con la carga ideológica de las llamadas “diversidades” donde estas políticas terminan en convertirse en el terreno de los hechos en una competición de protagonismos en detrimento del avance de luchas y causas que deberían ser unitarias y no “diversas”. El esquema es en definitiva, el viejo “vengan de uno en uno” que así los atiendo, y más aún si pueden, vengan antagonizando entre ustedes.
Lo cierto es que este operativo ideológico es el que hoy en cierto sentido le da sobrevida a la barbarie capitalista, en tanto su contradicción esencial desde la que emerge la lucha de clases en su actual estadio , permanece oculta tras un sinnúmero de planteos fragmentarios.
En este sentido luce al menos asombroso que los “analistas inveterados” de resultados electorales, señalen como dato relevante lo que llaman “atomización del voto”, cuando precisamente lo que se ha logrado desde el poder burgués es que las demandas se atomicen desde que los sujetos mismos de esas pretensiones son los adalides de la atomización divergente en la que el resultado es la “parálisis” en el conflicto de sector sin conmoción en el centro neurálgico del poder burgués y su Estado,
Lo cierto es que vivimos un repliegue que facilita al capital y su orden social de explotación y opresión defenderse avanzando sin que la objetividad de su crisis llegue a conmoverlo en el espacio de la hegemonía cultural. Los que luchan, sobre los que la vanguardia de los trabajadores no llega a lograr prevalencia, lo hacen por fuera de una estrategia revolucionaria de emancipación de las esencias del sistema capitalista. El dato concreto es que, se ha ido abandonando la lucha colectiva para entregar validez al escenario de la individualidad. Las políticas burguesas de la diversidad es convertir nuestra individualidad en aparente lucha política, activismo social y movilización por la movilización misma . La bandera deja de ser colectiva para ser expresión de diversidad-individualismo. “La diversidad implica desigualdad e individualismo, esto es, la coartada para hacer éticamente aceptable un injusto sistema de oportunidades y fomentar la ideología que nos deja solos ante la estructura económica, apartándonos de la acción colectiva “ (Daniel Bernabé . La trampa de la diversidad)
En sentido inverso, el contenido de la propaganda de la vanguardia necesita nutrirse de lo que en nuestras anteriores generaciones en lucha , lucía con rasgo de evidencia y dato incontestable: la sociedad capitalista produce una minoría privilegiada de explotadores y burócratas que ejercen desde la viabilidad que les facilita la institucionalidad de su Estado, su dominación de clase sobre la masa de trabajadores.
Era conocido y ahora exige explicación paciente en el seno de las masas , que el Estado es un aparato orgánicamente instituido para el desenvolvimiento por consenso o violencia de los intereses de la burguesía de conjunto y que en el gobierno se turnan ciertos políticos ligados todos de una u otra manera a las grandes empresas, a los dueños de la tierra y los agronegocios y al capital financiero con sus prácticas imperialistas.
En ese orden de ideas, también es imperativo advertir, que si bien el sistema de gobierno se exhibe normativamente presidencialista, lo significativo es el parlamentarismo al que adscriben los operadores políticos de todo pelaje, siendo este el espacio de poder donde se legaliza la utilización n combinada del engaño y la fuerza para mantener la hegemonía de la burguesía.

Siguiendo a Mario Roberto Santucho “ El parlamentarismo es una forma enmascarada de dictadura burguesa. Se basa en la organización de partidos políticos y en el sufragio universal. Aparentemente todo el pueblo elige sus gobernantes. Pero en realidad no es así, porque como todos sabemos las candidaturas son determinadas por el poder del dinero……Como decía Lenin: «Decir una vez cada tantos años que miembro de las clases dominantes han de reprimir y aplastar al pueblo a través del parlamento; tal es la verdadera esencia del parlamentarismo burgués» …….un grave error sería creer que a través de elecciones es posible encontrar algún tipo de soluciones a los problemas de fondo de la clase obrera, del pueblo …..”La razón fundamental por la que pese a la enérgica lucha de nuestro pueblo, las clases dominantes no han visto peligrar su dominación política ha sido la ausencia hasta el presente de una opción revolucionaria de poder que ofreciera a las masas una salida política fuera de los marcos del sistema capitalista…….”Hasta ahora la clase obrera y el pueblo argentino no han conseguido darse una fuerza política propia de carácter revolucionario. Por ello ha estado sometido constantemente a la influencia de los partidos políticos burgueses y no ha logrado identificar las distintas engañifas preparadas por la burguesía, cayendo en consecuencia en el error, dando su apoyo de buena fe a sus propios verdugos. (M.R.Santucho. “Poder Burgués y Poder Revolucionario”)
Así las cosas, la formación integral de los militantes de una organización política de la clase trabajadora con estrategia revolucionaria, necesitan con urgencia, gestar esa organización con instancias superadoras de las actuales, en la advertencia relativa a que el marxismo, a diferencia de todas las demás diversidades políticas, toma en consideración todas las formas que puede asumir la lucha de clases, sin desechar a ninguna. Es por eso que los cuadros del partido revolucionario de la clase trabajadora se diferencian de los militantes políticos sindicalistas que toman solamente la huelga económica aún con la aplicación de “métodos contundentes”, y de los reformistas que llevan a las masas de trabajadores a la lucha legal y parlamentaria.
Los cuadros militantes necesarios son aquellos que han comprendido su lugar en el mundo y cual es su rol, absolutamente diverso de la lucha de imágenes, las fotografías o el empeño por la visibilidad mediadora en la búsqueda del voto esperanzador. El militante ubicado dentro de la vanguardia trabajadora utiliza las herramientas que le da la realidad, en ningún caso las “inventa”. Sus instrumentos, su propaganda, su prédica, sus acciones nacen y se toman del curso general de la lucha, generalizando, organizando e infundiendo conciencia.
Sin negar esto, también hay que volver a comprender y difundir que , en muchas ocasiones, las formas de lucha necesarias para enfrentar un nuevo período, son tomadas con cierto retraso por las masas debido al peso de inercia de la etapa anterior. La misión del revolucionario entonces, es tratar de difundir y organizar a las masas en las formas de lucha mas adecuadas a cada etapa de la revolución.
En este punto neurálgico es donde nos encontramos, y comprendiendo esa posición , es que debemos advertir el tiempo y el trabajo empeñado en herramientas infructuosas y búsqueda de atajos que no han sido tales. Hoy más que nunca se da aquello de La frase «cuando cae un compañero otro toma su bandera» remitiendo a la idea de relevo en la defensa o custodia de un símbolo o posición, donde si uno falla, otro toma su lugar y la responsabilidad. Nuestra bandera quedó en Villa Constitución y su represión sangrienta en 1975, en las tesis de Pulacayo y el desesperado intento de fundación de la IV Internacional en defensa del marxismo por vía de un programa de transición. Hay que advertir que aún esta allí esa bandera y el trabajo es levantarla para que su simbología tome cuerpo de realidad en otro orden social , con otras relaciones sociales de producción diversas del capital y la gestación del ser humano nuevo, embrionariamente contenido en todo militante revolucionario.
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