El punto de partida, si es que lo hay y es posible fijarlo, es el elemento necesario para comprender nuestra cotidiana existencia social y sus perspectivas, fuera del discurso de sentido común de base ideológica que impone el poder burgués y sus operatorias de reproducción.
En marzo de 1974, en Villa Constitución una población enclavada en el sur de la pcia. Santa Fe- Argentina , desde el corazón mismo de las plantas industriales metalúrgicas de Acindar, Marathón, y Metcon, los trabajadores llevaron adelante una lucha con la que – en unidad con sectores del pueblo lograron ser elegidos para la conducción de la seccional de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) dominando también la gestión de los cuerpos de delegados y comisiones internas de esas importantes industrias
La repercusión nacional del triunfo logrado, hizo que el 20 de abril de ese mismo año, Villa Constitución fuera escenario del «Plenario de la Democracia Sindical”, y la creación incipiente de una Coordinadora Nacional de Lucha Sindical, que se levantó como una fortificación clasista frente a la contratendencia del poder burgués que buscaba sostener su hegemonía de clase desde donde avanzar sobre una nueva institucionalidad para el orden social capitalista en el país.
La represión a la clase obrera apareció con toda su magnitud el 20 de marzo de 1975, en Villa Constitución, cuando las fuerzas represivas ahogaron en sangre a los obreros y activistas de Villa Constitución.
En el mismo tiempo histórico se produjo el 23 de diciembre de 1975, en Monte Chingolo, Buenos Aires. la última gran operación armada de la vanguardia trabajadora en enfrentamiento abierto con el aparato militar del Estado de la burguesía en la que los combatientes de esa avanzada socialista fueron derrotados.
Finalmente , luego del golpe militar que implicó un giro ascendente de las prácticas genocidas del poder burgués por medio del aparato armado de su Estado , el 18 de febrero de 1977 esa misma vanguardia armada de los trabajadores replicó en forma defensiva con una acción que intentó derribar el avión donde se trasladaba gran parte del plantel político de operadores burgueses y los jefes militares avenidos a la conducción de la gestión de esa siniestra institucionalidad , que no consiguió su objetivo porque la aeronave prosiguió su vuelo sin sufrir averías de consideración, aunque tuvo que aterrizar minutos después en la base de Morón.
Desde entonces , tomando lo dicho como mojón, hace poco más de medio siglo el orden social capitalista produjo en plano mundial y al interior de nuestra estructura productiva y la superestructura política y cultural importantes transformaciones que permitieron su reproducción y el logro de la aceptación servil de sus coordenadas por vía de las formas jurídicas y políticas propias de la república y la democracia indirecta como forma de gobierno, que no han sufrido en las últimas cuatro décadas ningún cuestionamiento en sí, pese a la continuidad de la lucha de clases por otros medios, resultado en gran parte posible por el giro de los que luchan hacia posiciones ideológicamamente reformistas y el abandono de las tareas tácticas necesarias para la consecución de los objetivos estratégicamente revolucionarios.
Pese a todo este derrotero , las circunstancias que los hechos ponen , siguen referenciando que el período de crisis de la dominación capitalista abierto por los procesos revolucionarios ocurridos en el siglo XX, en particular, la revolución de los soviet con dirección del partido bolchevique no es un ciclo histórico cerrado, en tanto el ser humano genérico exhibe espacios territoriales y sociales con nutridos y cada vez más frecuentes escenarios de barbarie, particularmente sombríos en la atención de las necesidades elementales de supervivencia de explotados y oprimidos .
En igual medida la extensión de esos escenarios críticos para el sentido mismo de lo humano y la vida en sí , se manifiesta en el crecimiento constante de las tendencias hacia consumos adictivos y las significativas estadísticas de enfermedades ligadas al quebrantamiento de la salud mental que hablan de una profundización abierta y sin detención del proceso de enajenación y cosificación que nace de las raíces mismas de la relación social capital.
Desde la Organización de las Naciones Unidas hasta el Foro de Davos, se admite la gravedad de las plagas que torturan a la humanidad y que amenazan cada vez más su futuro.
Se suma, el deterioro de la situación ambiental, con una acumulación de catástrofes -inundaciones o incendios- relacionadas con el cambio climático el estallido de nuevas guerras cada vez más mortíferas, como en Ucrania o África, particularmente en Sudán, Congo y Etiopía a las que se añade la profusión no detenida de prácticas genocidas desde los Estados sobre la población de la franja de Gaza y Palestina .
La continuidad del proceso histórico determinado por una época de crisis, guerras y revoluciones toma cuerpo visible pese al despliegue de todos los formatos ideológicos que a diario vuelca la burguesía para su ocultamiento y nos ubica frente a una situación histórica de extrema gravedad, que dialécticamente incorpora el elemento objetivo necesario para que los que luchan por el derrocamiento revolucionario de la relación social capital y sus formas jurídicas-institucionales, tomen registro de esa determinante tendencial que renueva la confrontación socialismo o barbarie, señalando dos caminos existenciales para los explotados y oprimidos del mundo: Revolución socialista mundial o destrucción de la humanidad
Dicho de otra forma, no es ningún secreto para nadie que el mundo va muy mal y la idea de que se encamina hacia su destrucción vuelve a estar cada vez más presente en la sociedad, especialmente entre las jóvenes generaciones, actualizando el paradigma de la revolución.
Esto último implica una condición subjetiva básica y una perspectiva necesaria a esa condición que es la determinación voluntaria a no querer embarcarse en una situación de desesperación generalizada que subyace tendencialmente en los cimientos de nuestra crítica sociedad.
Ese posicionamiento subjetivo básico concentrado en el rechazo a lo dado , sin el cual no es pensable un cambio revolucionario, sin embargo, se concentra en demandas parciales y reclamos que en sí mismos, más allá de su inmediata justicia significan la continuidad y reproducción del capital, alentando en última instancia que el sentido del cambio sea solamente una metamorfosis de lo existente pero nunca su superación dialéctica.
Ante el creciente hundimiento de la economía capitalista, la concurrencia entre los Estados no puede sino intensificarse y éstos no tienen otros recursos, que la intensificación de los antagonismos militares, además de reducir el precio salarial que se paga por la fuerza de trabajo, y eludir políticas de protección del medio ambiente para ser más competitivos en el mercado mundial
Es por este motivo que esas movilizaciones de la juventud trabajadora no complaciente al discurso de sentido común elaborado por el poder burgués no pueden tener un peso real como para más allá de su fuerza social, constituirse en fuerza política frente a la clase dominante de conjunto , situación que se agrava por el abandono de la consideración primaria de que son precisamente quienes corporizan la fuerza de trabajo los sujetos sociales del cambio por su necesidad congénita de emanciparse de las relaciones de producción que los ubican en ese sitio de sujetos pasivos de la explotación y la opresión .
Así las cosas, la situación mundial presenta una tendencia real hacia un perfil de agravamiento de las condiciones de existencia reducidas de manera creciente a la mera sobreviviente de las masas trabajadoras y lo que se describe como población económicamente sobrante lo que no indica un pase mecánico a igual incremento de la conflictividad social y mucho menos a un salto automático de calidad en cuanto a la comprensión consciente de lo necesario para superar todo este escenario complejo con beneficio del desarrollo humano en otro orden social. Lo cierto es que , esa misma tendencia en el proceso dialéctico marca la ausencia de posibilidades a futuro en el contexto de la relación social Capital. Lo significativo es la existencia de elementos que dejan ver que el orden social capitalista, es el no futuro, la nada, y su compañero de ruta, el vacío existencial.
En ese sentido, con empleo del método filosófico de conocimiento de los fenómenos que propiciamos desde nuestra tarea de propaganda , hay que recordar que los seres humanos no somos una entidad abstracta sino el producto de un medio histórico determinado. Es a esa base de lo existente a lo que apuntamos cuando describimos en términos globales , lo que es, en el plano de la realidad concreta de las relaciones sociales intersubjetivas que se trazan en el cotidiano entre las personas, sus condicionantes y el disvalor que ellas mismas , por su propia característica desplazan incluso sobre los elementos biológicos de nuestro estar en el mundo.
No se puede actuar en sentido positivo en las acciones u omisiones militantes si no se advierte lo que ya existía, lo que existe y el desarrollo alcanzado a través de comprensiones conceptuales en estos momentos de la vida social en mayoritarios escenarios de barbarie.
Una de las caracterizaciones conceptuales que aporta Marx en su tiempo, con proyección al presente es la identificación de la revolución arraigadas en amplias luchas por el poder entre las clases sociales. Desde esa categoría la revolución necesaria en nuestros tiempos de acuciante crisis de reproducción del capital, se expresan la lucha clase contra clase y el objetivo no es otro que un propósito político relativo a la construcción e imposición del propio poder sobre el enemigo empecinado a retener su hegemonía a partir de la reproducción continua del capital.
En ese contexto es donde resulta imperioso comprender que se ha modificado la estructura social de producción, no en los términos de la relación constitutiva que es el capital, sino en las formas en que se adquiere , se concretiza la forma de trabajo y los modos de apropiación privada del valor creado en el espacio del intercambio que es el mercado . Esa metamorfosis en la relación en sí, nos imponer penetrar en las masas trabajadoras con un discurso que lleve el programa socialista como teoría de lo vigente y necesario haciendo de ese programa el plan estratégico mismo.
“La historia de todas las sociedades hasta nuestros días, es la historia de la lucha de clases….una lucha que conduce en cada etapa a la transformación revolucionaria de toda la sociedad o al hundimiento de las clases en pugna”).. Sin embargo, nuestra época , la época de la burguesía , se distingue por haber simplificado los antagonismos de clase. Toda la sociedad se ha dividido, cada vez más abiertamente en dos grandes campos enemigos, en dos grandes clases que se enfrentan directamente entre sí: burguesía y proletariado….La burguesía , conquistó finalmente el dominio exclusivo del poder político en el Estado representativo moderno. El gobierno del Estado moderno no es más que una junta que administra los negocios comunes de toda la clase burguesa …”(Burgueses y proletarios. Manifiesto del Partido Comunista)
La premisa económica de la revolución proletaria ha llegado al punto más alto que le sea dado alcanzar balo el capitalismo. Las crisis de coyuntura, en las condiciones de la crisis social de todo el sistema capitalista, aportan a las masas privaciones y sufrimientos siempre mayores. El crecimiento de la desocupación ahonda a su vez la crisis financiera del Estado y mina los sistemas monetarios vacilantes. Los gobiernos, democráticos, van de una quiebra a la otra.
La burguesía misma no ve una salida……. Bajo la creciente presión de ocaso capitalista los antagonismos imperialistas han alcanzado el límite más allá del cual los conflictos y explosiones sangrientas deben confundirse infaliblemente en un incendio mundial….”Las charlatanerías de toda especie según las cuales las condiciones históricas no estarían todavía “ maduras ” para el socialismo no son sino el producto de la ignorancia o de un engaño consciente. Las condiciones objetivas de la revolución proletaria no sólo están maduras sino que han empezado a descomponerse. Sin revolución social en un próximo período histórico, la civilización humana está bajo amenaza de ser arrasada por una catástrofe. Todo depende del proletariado, es decir, de su vanguardia revolucionaria La crisis histórica de la humanidad se reduce a la dirección revolucionaria.”( Las premisas objetivas de la revolución socialista ,León Trotsky)
Nuevo Curso
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