La historia prosigue pero yo ya la vi….
Qué bueno estar en la playa cuando se han ido
Los que tapan toda la arena con celofán,
Recordar las estrellas que hemos perdido
Y pensar a ciencia y verdad nuestro porvenir
¿Será como lo imagino o será un mundo feliz? (Charly García-Serú Giran)
Los procesos sociales, dan lugar a la formación de relaciones intersubjetivas clasistas al interior de estructuras donde lo predominante y articulador son las relaciones sociales de producción capitalistas que albergan y reproducen explotación-dominación, conllevan relaciones de poder y contrapoder.
Esos procesos solo pueden ser conocidos desde la situación de cierta certidumbre en el saber , si se parte de la noción de fuerza social que da cuenta de las razones primarias de su existencia histórica y su reproducción.
En ese orden de ideas, hay que decir que el concepto de fuerza social remite en tanto categoría analítica que describe un fenómeno social dado, a la situación dinámica que da cuenta de un trabajo de varios individuos en cooperación o acción conjunta.
Si buscamos una apreciación conceptual más cercana, podemos acudir a una descripción del fenómeno, señalando que toma la denominación de fuerza social, la resultante de la agregación de elementos simples que genera una organización de la realidad que supera la mera sumatoria de esos elementos simples , que es cualitativamente distinta y superior a esas partes que la constituyen.
Esa fuerza social es el factor de lo real existente que tiene la potencia de metamorfosearse eventualmente en una fuerza política y es allí donde debe buscarse y encontrarse al proceso dialéctico que opera en los hechos de la lucha de clases ese pase al acto superador que implica la mutación de la fuerza social a la fuerza política.
La cooperación , como elemento sinérgico que esta en la génesis de la conformación de una fuerza social, es de este modo, el factor humano voluntario relacional que en su desarrollo implica en sí , la conformación de una fuerza social productiva, sin que tenga mayor relevancia cual es el producto de esa acción cooperativa.
Sin embargo una fuerza social productiva, no se autoconforma por determinación subjetiva de sus componentes individuales. Esto significa que, si los trabajadores forman una masa, esto no es consecuencia de su propia unión, sino de la existencia unitaria , unificada, de la burguesía en tanto sujeto social organizador de esa amalgama de capacidad de trabajo que se conforma de manera cooperacional para la producción . La fuerza social de los trabajadores es una fuerza objetivamente subyugada por el capital, que por tal aliena su potencialidad creativa , en su propio sojuzgamiento , del que solo puede liberarse a través de un proceso político con objetivo estratégico emancipatorio.
Así las cosas, todo cuanto hemos indicado hasta aquí, necesita de una determinación conceptual que lo complementa en su aproximación y relación con lo real de donde emerge, afirmando como dato de la experiencia que, las tensiones políticas se expresan en a conformación de fuerzas sociales que resultan antagónicas entre sí y que buscan un canal de expresión por esa vía, constituyéndose en bloques que hacen lugar a la presencia de fuerzas sociales políticas .
Dicho de otra manera, las sucesiones de acciones que operan en la lucha de clases actúa como un poderoso polo que atrae o expulsa a diferentes fracciones, ordenándolas en dos o más fuerzas que acúan oponiéndose mutuamente .
En los procesos de confrontación , de lucha, que han superado el esquema formal de la mera competencia entre adversarios que bregan por una posición dentro de un espacio no impugnado como tal, se conforman bloques actuantes cuya disposición como tales es puramente objtiva porque sus sujetos no hacen conciente en sí ese enfrentamiento de antagónicos. Estas fuerzas constituyen el fundamento de toda acción política en sí , aún cuando no han llegado ellas mismas a ser partido, ya que el partido de clase , y su formación implica un estadio superior de la lucha de clases, donde el agente objetivo de la revolución adopta esa forma organizativa. El partido no tiene distancia de la clase , sino que es la misma clase organizada con ese formato.
El partido de los trabajadores es el partido de la revolución, frente al cual se oponen de manera antagónica los partidos del orden burgués . Es un ideario-programa puesto en acto por el sujeto social , fuerza social que lo constituye .
Dicho de otra forma, el partido es la representación de los intereses de clase , mediados por el desarrollo de una ideología emergente de la experiencia cotidiana de lucha de clases que se expresa en un programa.
Marx en El 18 Brumario de Luis Bonaparte, dice al respecto lo siguiente: …”Y así como en la vida privada se distingue entre lo que un hombre piensa y dice de sí mismo y lo que realmente es y hace, en las luchas históricas hay que distinguir todavía más entre las frases y las figuraciones de los partidos y su organismo efectivo y sus intereses efectivos, entre loque se imaginan ser y lo que en realidad son “
En ese contexto y en ese orden de ideas es donde hay que advertir que la noción de ‘clase trabajadora “ y lo que se entiende por ella en este tiempo y espacio, como un proceso relacional siempre inacabado – nunca como realidad cosificada y cristalizada- producido por lasrelaciones de dominación-explotación capitalistas. Relaciones que informan y son informadas por el permanente procesos de lucha de clases.La clase trabajadora está siempre en proceso de formación sea, está siempre inacabada. Para cerrar el ciclo de su formación necesita romper su condición de subalternidad para transformarse en clase hegemónica en el uso del poder , lo que indicaría el inicio de la disolución de las sociedades clasistas y, con ellas, de las clases. Por ende, el instante de su completitud coincide con el inicio de su extinción.
Esto último es cuanto se sigue y concluye del análisis y empleo de las categorías: fuerza social y fuerza política que en ningún caso admite con seriedad, que se haga de ellas un enfoque neutro o disociando una de otras según propósitos de afirmación de falsa conciencia con aparato publicitario desplegado al efecto . La relación entre fuerza social y fuerza política es dialéctica que permite advertir una dinámica interna en constante proceso y mutua transformación. Las fuerzas sociales nutren , gestan las demandas pero ellas no pueden quedar reducidas a una política de derechos sino que deben dar curso a la tendencia ínsita en ellas a la abolición de lo dado y su transformación superadora a través de un nuevo orden social signado por el poder de los trabajadores y la realización del programa socialista.
Desde este posicionamiento queda claro que es un error abrigar, pregonar y conjeturar en torno al concepto de “ nueva clase trabajadora” que solo logra ser funcional a la fragmentación social que busca gestar y reproducir el orden social capitalista en su crisis de reproducción del capital predominantemente financiero.
El término «nueva clase trabajadora» alude a una presunta transformación sociológica y laboral contemporánea caracterizada por la diversidad, la precarización y el trabajo en plataformas digitales. En el debate político actual de Argentina, este concepto está siendo impulsado por el PTS en el marco de una campaña encubierta por más bancadas parlamentarias para el año próximo con eje en la producción de simpatía hacia Myriam Bregman basado en una incidencia relevante de imagen positiva de esa abogada . La noción de nueva clase trabajadora opera entonces como eje de organización y construcción de nuevas herramientas políticas visiblemente desviada de lo cierto y demostrado, que permite un desarrollo ideológico que aleja a la masa trabajadora , en tanto fuerza social, de su identificación de clase y en particular de sus necesarios intereses emancipatorios.
La clase obrera “realmente existente”, no da cuenta del surgimiento de otra clase novedosa, sino que las nuevas expresiones por sus formas de utilización productiva dadas por la burguesía de la fuerza de trabajo se sitúa al interior de la fuerza social del trabajo en sí y el proceso subjetivo de identificación en clase se produce de igual forma . No hay vieja y nueva clase trabajadora. La fuerza de trabajo ,reviste, de un modo cada vez más intenso, su carácter histórico de constituir la larga primera minoría de la sociedad desposeída, sin otra mercancía que vender que su capacidad de trabajar. Cuanto sucede en nuestro tiempo es la constatación que el capitalismo no ha cesado de disolver todas las formas particulares o no capitalistas de subsistencia personal, para progresar en la proletarización de la humanidad entera.
En este sentido y coincidiendo desde nuestra propuesta con los planteos que sobre el punto hace Flabian Nievas, es preciso decir como lo hace este autor que:
“La tendencia a la polarización de las clases sociales, esbozada ya en El Manifiesto del Partido Comunista, 170 años después se ve confirmada; nunca antes se había concentrado tanta riqueza en tan pocas manos, lo que implica que millones de personas estén al borde de la subsistencia, cayendo en ocasiones por debajo de ese límite. Llamativamente, con una polarización tan marcada, la noción de “clase social” carece de la fuerza política que pareciera corresponderle en consideración de su importancia para la estructuración del mundo. Sin negar taxativamente a las clases, se han propuesto formas interpretativas en las que las mismas desaparecen o carecen de importancia; y vemos que hoy, aún en las ciencias sociales, las miradas se organizan en torno a otros colectivos o prácticas. Es necesario observar la instalación de dichas perspectivas, que no son neutras, para comprender cabalmente el fenómeno.”( ANTAGONISMO, DIALÉCTIA y LUCHA DE CLASES)
La operación del aparato burocrático construido bajo la denominación PTS , consiste en opacar o suprimir al proletariado como el sujeto histórico de la revolución socialista.Esa campaña se centra en la formación de comités o comisiones “por un partido de la nueva clase trabajadora”. Se trata de un entierro sin ceremonias del FITU y su reemplazo preventivo ante la agonía política de ese aparato-cooperativa electoral con el embuste de etiqueta de dotar de nuevo nombre a una vieja organizadora, caracterizada por el fracaso.
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