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AVENTURERISMO

El término «aventurerismo» es una caracterización política que con aparente base en las categorías legadas por Marx , los revolucionarios engendraron y suelen utilizar para describir acciones o estrategias que se guían por el voluntarismo, el inmediatismo o la espectacularidad, sin tener en cuenta las condiciones reales de la lucha de clases ni el grado de conciencia de las masas. Su aplicación a cuanto sucede en nuestros días , obliga al menos a su tratamiento desde elementos objetivos y por fuera de cualquier disputa discursiva sostenida únicamente en versiones diversas de cuanto sucede en la vida social.

Para León Trotsky, el aventurerismo representaba la adopción de políticas carentes de un análisis materialista objetivo. Rechazaba tanto el aventurerismo terrorista como el económico e insurreccional, considerándolos atajos voluntaristas que ignoraban la conciencia de las masas y las condiciones reales.

En el desarrollo del conocimiento ,con el curso de los tiempos, hemos podido llegar a incorporar una noción abstracta que se constituye como premisa del propio pensamiento que la elabora: El saber no se refiere a objetos, sino a relaciones en proceso que tienen como propiedad intrínseca el cambio , desde el isomorfismo hasta la metamorfosis, es decir, abarcando tanto el cambio que conserva en los extremos de las relaciones las propiedades relacionales y operativas, como la metamorfosis que es la transformación radical de esa relación en proceso permanente de constitución en sí.

La no linealidad en el enfoque de los fenómenos y el cambio que se opera en las categorías conceptuales que los describen remite a situaciones en que esos fenómenos transitan por sus diferentes fases de desarrollo.
La lucha de clases recorre etapas que deben ser consideradas, no como un lapso dentro de una línea de tiempo sino como una configuración, específica y particular, diversa de su anterior , de la correlación de fuerzas que haya de existir entre las clases antagónicas dentro de un orden social .
Por tal razón cada etapa tiene categorías que dan cuenta de sus propiedades específicas y de la forma particular en que dentro de esa etapa o estadio se plantean y resuelven los enfrentamientos.

Desde esta descripción se puede decir además, que la ley social de lucha de clases, en tanto postulado que describe relaciones constantes y patrones de comportamiento dentro de la sociedad, esta referenciando por su propia naturaleza, esos períodos o estadios a los que hacemos referencia, donde cada propiedad o atributo descriptivo de uno de los estadios de esa confrontación son en sustancia, las formas en que se plantean y resuelven esos enfrentamientos y las formas que siguen los sujetos contenidos dentro de esas relaciones.

Friedrich Engels en el prólogo a la tercera edición alemana de El 18 Brumario de Luis Bonaparte de Karl Marx, publicada en Hamburgo en 1885, destacó cómo el texto que prologaba, demostraba la ley social de lucha de clases y presentaba el golpe de estado francés como resultado natural de un particular estadio de esa lucha de sujetos sociales antagónicos dentro del orden burgués.

Con todo esto apuntamos a señalar un dato que no puede ser omitido cada vez que se pretende ingresar en un fenómeno de la lucha de clases e intervenir en el mismo. La historia no se presenta uniforme. Hay discontinuidades en la continuidad. La periodización es una comprensión analítica en la dialéctica de la actividad social para poder explicar diversas situaciones a partir de los datos objetivos emergentes de la propia lucha de clases.

Por todo esto debe advertirse que, las etapas o estadios son siempre evolutivos y no fijos, describiendo en su proceso una línea expresiva de saltos dialécticos, dado que cada estadio superior implica al precedente, aclarando como premisa que en la historia todos son procesos que reconocen génesis, reformulaciones rearticulaciones.

No obstante ello, esta afirmación desde que hacemos desde la misma materialidad con la que toma cuerpo cualquier fenómeno de la conflictividad social que implica un antagonismo de clases, no impide que podamos, tomar un punto de partida lógico para destacar que la violencia emerge como el operador fundamental para la construcción del orden social capitalista .

Esa periodización que se establece con arreglo a las regularidades que se desprenden de la misma actividad social y sus relaciones hacen que sean estas mismas regularidades, las que establecen tendencias desde las cuales se desarrollan los fenómenos.

Partiendo de la periodización realizada por Marx en Miseria de la Filosofía y en el Manifiesto del Partido Comunista, la secuencia de formas que adopta la lucha de clases que le permite una mejor comprensión de la dialéctica de la actividad social y en particular el sentido de la actividad militante que elimina toda posibilidad de interpretación lineal de la actividad social.

Los extremos de la lucha de clases son aquellos que por un lado en la faz inicial ubican la paz social y por el otro, el que describe el escenario de guerra. Cada estadio desarrolla y contiene los elementos que le son característicos , esto es, una determinada subjetividad o nivel de comprensión consciente de los fenómenos que protagonizan en los sujetos sociales que tienen ese rol , una visión de mundo más o menos generalizada al interior de esa estadio y una dinámica social propia . El primer estadio indica una situación que da cuenta de un precedente temporal en donde se ha realizado con sentido histórico un contexto de victoria-derrota que por tal tiene a un solo sujeto social constituído como contrincante organizado por sí mismo, con capacidad de conformar la forma y la sustancia funcional del ordenamiento social. El otro extremo relacional, solo aparece como realización de la victoria impuesta por el sujeto antagónico.

Dicho de otra manera, el estadio que se corresponde con la categoría “paz social”, es simplemente una etapa caracterizada por el máximo dominio por parte de una fuerza sobre el conjunto de los demás sectores, que sin embargo no está exenta de enfrentamientos .

La guerra en tanto estadio diverso del anterior debe ser ubicada en las antípodas, en la medida en que da cuenta de una situación de las relaciones sociales desenvueltas en el contexto de la sociedad civil ,que expresa la existencia de la menos dos sujetos colectivos que confrontan de manera antagónica , eliminando la política como mediación simbólica

En ese contexto, hay que acudir a la idea que desde la teoría del conocimiento lleva el nombre de “ abstracción morfológica”, denominación con la que se da cuenta de un proceso intelectual y creativo de síntesis mediante el cual se reducen formas complejas a sus propiedades estructurales esenciales pero que a la vez posibilitan dar cuenta de esas formas con valor de certeza o probabilidad positiva.

Por el uso de las abstracciones morfológicas , se hace posible eliminar los detalles superfluos y preservar únicamente las líneas fundamentales que hacen posible destacar la idea central de la forma compleja .

La ley social-teoría de lucha de clases, da cuenta del desenvolvimiento histórico de las dinámicas sociales que tienen lugar al interior de un orden social como el capitalista. En ella , los estadios de la lucha de clases, hacen las veces de una abstracción morfológica

La lucha de clases surge del antagonismo emergente de las condiciones de existencia individual de las personas contenidas en un determinado orden social.De esta forma, acudiendo a la periodización y al señalamiento de los extremos de ese proceso a saltos cualitativos que en ningún caso implican la obligatoriedad de un sentido ascendente , podemos advertir lo que ambos extremos explican por sí mismos , esto es, que no toda lucha de clases es revolucionaria, y que es posible acudir a la constatación de situaciones de lucha de clases donde no está en juego la transformación de la sociedad .

Hechas todas estas puntualizaciones metodológicas que también deben tener presente que son las propias masas trabajadoras las que se constituyen como fracción social en desventaja en tanto aparecen en la historia en una relación con los otros sectores que le es desfavorable a sus intereses objetivos que son de naturaleza emancipatoria de toda relación de explotación que los involucra.

Desde esa condición constitutiva ,formalmente inicial ,pero asimilable a la actual en cuanto al posicionamiento hegemónico de la burguesía en tanto clase tomada de conjunto es posible establecer discontinuidades en el enfrentamiento social, donde toda cuestión que emprendan las masas trabajadoras puede impicar un avance si se tiene en cuenta la situación inicial que la motiva y ubicar lo hecho dentro de un período tendencialmente ascendente.

Siguiendo en el contexto de este planteo, es posible afirmar que se abre una tendencia dentro de una periodización conforme a la cual , cuanto más se acerque la actividad social a circunstancias objetivas que den señal que el orden social capitalista en curso se desestructura en sus propios fundammentos, tanto más centralidad tendrán los trabajadores en la posibilidad de dirección y dinamización del proceso en curso , etapa dentro de la cual , en plano consciente gran parte de esos trabajadores se asimilan entre sí y con su vanguardia volviéndose en “si” sujetos conscientes de la necesidad de la superación de lo dado.

Es ese un momento excepcional el que nada tiene que ver con lo que las organizaciones que ocupan la izquierda en el régimen republicano con gobierno de democracia indirecta aceptando su legalización , llaman ideológicamente como “situación excepcional”.

Porque es un momento excepcional con sentido histórico, dentro de un período ascendente de lucha de clases , lo que corresponde no es confundir sino dejar en claro que lo ordinario, lo cotidiano en espacios temporales como el que nos contiene en nuestra sobrevivencia cotidiana es lo inverso, es decir que las masas trabajadoras como tales y en plano objetivo, no sean cabeza de ningún proceso favorable a sus intereses, sio apéndice de toras fracciones sociales y que en la lucha de clases se ubique a la zaga del resto de las clases, fundamentalmente de las distintas fracciones o sectores capitalistas y por tanto en su autodisolución en elemento del capital adoptando la forma de capital variable y fuerza de trabajo.

Dicho en otros términos, en situación ordinaria y no excepcional de desarticulación de las propias líneas estructurales del orden social capitalista en que nos desenvolvemos, no son las masas trabajadoras el factor exclusivo de dinamizador del proceso, sino que ese colectivo social, asimila , sigue y existe en la dinámica impuesta por la otra clase objetivamente antagónica por sus intereses históricos .

Debe advertirse no obstante que, si bien la lucha no cesa en momento alguno, lo que ocurre y eso se ve en lo cotidiano en nuestros días, es que adopta las formas más elementales , presentándose como lucha de clases en término de mercado , modificada en sentido formal, como competencia y no como voluntad colectiva que se procura imponer frente a la resistencia de la otra , sino que se reduce a lograr la posibilidad de hacer valer su posición con otras que disputan en paralelo y no son rebasadas . Incluso no hay que dejar de señalar dentro de este criterio, que lo normalizado en el conflicto social no es el antegonismo de intereses opuestos, sino en el mayor de los casos, una competencia entre trabajadores por su inserción en el mercado de trabajo y la resistencia por permanecer en él.

Nada de esto se ha tomado en cuenta a la hora de lanzar un operativo distorsivo que procura encubrir y no dejar ver una crisis del formato cooperativo adoptado a partir de la emergencia del FITU. Allí se acude a la idea de “oportunidad excepcional”, como si se tratara en esa competencia a la que aludimos como formato de lucha en el actual estadio de lucha de clases , de estar en presencia de un local que vende prendas más baratas que el resto y en el que hay que aprovechar la oferta.

Para construir una herramienta política de la clase trabajadora, lo necesario es no confundir a la masa trabajadora explotada y oprimida con exaltaciones oportunistas ajenas al estudio específico del actual estadio de lucha de clases, con la difusión del aprovechamiento de una presunta ventaja circunstancial, ni disfrazar de ascenso en la lucha de clases encuestas de opinión sobre la imagen de personas tomadas en forma individual.

Desde la conformación de los frentes electorales, asistimos al entrecruzamiento de afirmaciones antagónicas dentro de las organizaciones emergentes de la crisis del morenismo o bien los ataques recíprocos entre quienes durante 50 años se organizaron en torno de esa versión particular del nacional-trotskismo que fue el Partido Obrero.

Llama la atención que todos esos espectros, salgan a la palestra, ventilen trapitos al sol, buscando como algunos lo dicen expresamente , mantener un porcentaje de votos que no supera el 3 % del padrón , a partir de que al unísono han acordado que la lucha de clases en Argentina tiene una sola dirección , a través del proceso electoral y que las calles se ocupan solo en ese despliegue táctico, de forma tal que si se plantea una puja distributiva por jornadas de trabajo o defensa de la fuente de sobrevivencia, lo elemental y básico es poner al candidato delante de la foto, un saludo con presencia llevando “solidaridad” de difuso contenido o bien exhibir a los trabadores no como tales sino como candidatos, sumando la imagen a la tentativa de crear la falsa conciencia concentrada en que uno o muchos parlamentarios parecen ser la salida.

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