Nuevo Curso

EXTRA, EXTRA, NOTICIAS DE AYER

No se muy bien sobre que pierna bailo
(a veces me agarra …)
Perdí mi cupo para gas nervioso
y noticias piratas.
Noticias de Ayer, Extra!, Extra!
Buenos atracos, perfectos atentados
bien iluminados
Las monjas verdes revolucionarias
para gran consumo
Noticias de Ayer, Extra!, Extra!
Se desgració al campeón del híper-fútbol,
primero en el ranking
Los guerrilleros eran saharadíes,
abajo en la tabla.
Noticias de Ayer, Extra!, Extra!
Interminables cadenas de video
la presión sujetan
Buenas noticias, sabrosas telefotos
A tragar sin culpa!
Noticias de Ayer, Extra!, Extra!
Rock maravilla para todo el mundo
que gocen los ratones
Bandas derviches, mortales escabeches
mostrando sus trucos
Noticias de Ayer, ¡Extra!, Extra! (Patricio Rey y sus redonditos de Ricota)

Todo lo que supo recibir el rimbombante nombre de “movimiento estudiantil” y que constantemente amagaba declarando potencialidades que podía poner en acto cuando las circunstancias así lo indicaran necesario , corrió la misma surte de aquel canto que jóvenes atildadas o no con atributos o coloridos fetichescos entonaban bajo balcones en reproducción farsesca de una historia afirmando que “si la tiran a Cristina al bombo va a haber quilombo “, que finalmente no hubo por mas que la habitante del 1111 baile en ese espacio habitacional.
Lo cierto es que el pretendido “movimiento estudiantil” a decidido tomar el rumbo y el rostro del individualismo utilitarista y pensar en meter materias y no en como se educa y fundamentalmente para que se educa, ninguneando las claves de la sociedad que ha de “recibirle” luego de su mecánico derrotero por las aulas o las pantallas de internet.
Es un error afirmar que esto sucede porque la sociedad mira para otro lado, porque el argumento es sobreabundante, ya que en un orden social de clases en crisis como aquel en que nos toca sobrevivir , siempre se mira para otro lado, o para que lado miraba esa misma “sociedad” cuando la vanguardia de trabajadores era sometida a prácticas genocidas. No es ese el factor que asume la condición de causa eficiente de cuanto sucede . Pensarlo es necesario, pero las implicancias de lo que acontece están dadas por una complejidad, en la que es difícil encontrar un factor que reúna todos sus elementos, pero si resulta decisivo, cuanto se refiere al espacio de lo ideológico.
Dicho de otra manera, cuanto sucede más temprano que tarde remite a la caída de los mitos que reinaron en el espacio universitario desde la propia reforma universitaria. El solo cántico, que declara que la universidad es de los trabajadores y al que no le gusta se jode, deja ver el ombliguismo de quienes la alientan a sabiendas de su falta de apego a lo real.
En particular si se canta haciendo apología de que alguien debe joderse, difícil es que los jodidos apoyen esa tesitura. Y quienes serían en estos casos los jodidos, si la propia consigna no los identifica con claridad. Por otro lado, en los escenarios de miseria que atraviesan explotados y oprimidos alguien puede pensar que los estudios superiores de esa sociedad son orientados por la clase explotada y oprimida.
Por lo demás, alguien se ha detenido ante la pregunta puntual relativa, a ¿en que medida la enseñanza universitaria de ciencias sociales a contribuido a desarrollar el interés estratégico emancipatorio de las masas trabajadoras o a su conformación como clase capaz de trazar su propia política fundada en un programa socialista revolucionario y desarrollar la forma partido político con ese objetivo.
El ombliguismo ideológico, traducido en parroquias intelectuales transformadas en la vida material en kioscos que regentean los cultores de los trabajos escritos permanentes, las citas de colección , las transas con otras universidades y los prestigios fingidos, necesariamente ha de llegar a su fin y está dando signos de agonía en el contexto de una sociedad pobre, que mira para otro lado en gran parte porque la satisfacción de sus necesidades inmeditas le insume la mayor parte del tiempo, y en otras , en lo residual, porque no comprenden fehacientemente cual es la misión de la universidad en un orden social de clase como el que genera el capitalismo.
El movimiento estudiantil produjo es cierto su movilización largamente anunciada, pero se contentó con la cantidad y en ningún caso se detuvo a examinar la calidad o del recurso frente a la entidad del problema. En ningún caso advirtió que el poner el cuerpo en la calle solo podía significar una confrontación antagónica con el Estado y sus operadores políticos de ocasión y no una instancia para que se notara ,por estos de su presencia , para ser convocados a “negociar”, cuando se debía saber que no había nada que negociar porque el conflictos era de antagónicos y no un simple problema de apreciación y resolución de un problema de todos.
Es este el motivo por el que hay que detenerse en la apreciación de esta problemática , destacando la advertencia de lo no percibido. El enfrentamiento es político y no sindical. En esa medida lo es, porque el choque implica necesariamente embestir contra el Estado y nunca sentarse a la mesa de sus operadores. Eso sucede en períodos de relativa estabilidad, que no se da en la especie donde la crisis de reproducción del capital se expresa también en el plano educativo en todos sus niveles.
El ombliguismo tiene sujetos activos, que se congregan en las propias agrupaciones universitarias que han pasado a ser una simple dependencia del aparato partidario que se concentra en la cooperativa electoral FITU, que pretendió aprovechar de modo oportunista el fenómeno para cosechar candidatos y para llevar candidatos con su márquetin , para conseguir retener bancadas en el parlamento, sitio desde donde no podrán modificar el cuadro de situación y necesariamente deberá transitar una vez más como furgón de cola de alguna variante pequeñoburguesa de algún partido de la burguesía.
La tendencia predominante hoy es que las universidades nacionales terminaran bajo el paraguas de alguna forma de arancelamiento cubierto o encubierto con implementación complementaria del sistema de créditos que terminará cerrando cátedras, carreras y ubicando a docentes y no docentes en situación de desempleo, en gran parte por vaciamiento de las aulas .
Lo cierto y a pesar de los cánticos, es que las masas trabajadoras asumiendo su condición de clase no están presentes en el espacio propio de la educación superior, como no lo están en ninguno de los escenarios sociales de conflictividad relevante. Esto sucede por operación política permanente de la ideología que gesta el poder burgués, pero también por la ausencia de una propaganda socialista, profesionalmente diseñada y traducidas en acciones relevantes para el interés emancipatorio de explotados y oprimidos.
Es necesario recordar en estas circunstancias con carácter de paradigma apremiante que según lo indicara Trotsky :
“La tarea del Partido Comunista es la de dirigir la revolución proletaria. A fin de orientar al proletariado hacia la conquista directa del poder, el Partido Comunista debe basarse en la predominante mayoría de la clase trabajadora. En tanto el Partido no cuente con esa mayoría, debe luchar para lograrla. El Partido solo puede alcanzar este objetivo si es una organización absolutamente independiente, con un programa claro y una estricta disciplina interna. He aquí por qué el Partido tuvo que romper ideológica y organizativamente con los reformistas y los centristas que no luchan por la revolución proletaria, que no tienen el deseo de preparar a las masas para la revolución y que, con su conducta, coartan esta tarea”. (Consideraciones generales sobre el frente único)
La superestructura política de lo que se desenvuelve en nuestra sociedad civil, tiene una instancia histórica significativa a partir del próximo 10 de diciembre, por los cambios programáticos que definen la institucionalidad burguesa estatal y sus formas jurídicas, con implicancias marcadamente negativa para las masas explotadas y oprimidas , arrastrándolas por necesidades propias de la propia reproducción del capital a una extensión de los escenarios de pobreza, miseria y barbarie .
Frente a ella el replanteo de todo lo hecho hasta hoy por la vanguardia de trabajadores, sobre la base de afrontar un nuevo curso de acción que con diseño programático revolucionario modifique los métodos de acción política, luce como un imperativo categórico. Mas de lo mismo, confianza en el trabajo parlamentario y en acciones judiciales , marchas callejeras centradas en lo diverso, no definición del sujeto del cambio social en la clase trabajadora , es solo el camino para la servidumbre y la opresión con fundamento en la frustración por la insuficiencia de lo hecho.
Nuevo Curso