Permítame intentar unas conclusiones:
Nosotros, socialistas, somos más libres porque somos más plenos; somos más plenos por ser más libres.
El esqueleto de nuestra libertad completa está formado, falta la sustancia proteica y el ropaje; los crearemos.
Nuestra libertad y su sostén cotidiano tienen color de sangre y están henchidos de sacrificio.
Nuestro sacrificio es consciente; cuota para pagar la libertad que construimos.
El camino es largo y desconocido en parte; conocemos nuestras limitaciones. Haremos el hombre del siglo XXI: nosotros mismos.
Nos forjaremos en la acción cotidiana, creando un hombre nuevo con una nueva técnica.
La personalidad juega el papel de movilización y dirección en cuanto que encarna las más altas virtudes y aspiraciones del pueblo y no se separa de la ruta. (Ernesto Guevara. El socialismo y el hombre en Cuba)
El ser humano es siempre la resultante del tiempo histórico donde le toca desenvolverse y es en esa base existente donde toma comprensión consciente de su ser y de donde se sitúa su condición. Es precisamente esa estructura de relaciones sociales de producción , la que lo ubica hoy en una crisis, en tanto es la estructura misma la que cruje y da cuenta de modos diversos de sus fisuras alertando que esos quiebres operan en el centro mismo de sus cimientos.
La situación mundial deja ver, sin espacio para la duda, la primacía imperativa de la relación social que implica el capital en situación critica que trae consigo, pobreza en tendencia creciente, miseria cultural y su propio mecanismo de destrucción por vía de guerras esparcidas por distintos territorios .
Por la entidad misma de lo narrado desde su propia objetividad, no resulta un despropósito , ni tampoco un desatino advertir la demanda de otro tiempo, que no es el cronológico y que solamente puede construir la clase trabajadora emergiendo con su impronta específica y necesariamente liberadora, de las masas oprimidas y explotadas. Dicho de otra forma, es la posibilidad de dar curso a otro tiempo, la que habilita que ella se geste desde los trabajadores mismos , la superación real de lo existente y la construcción de un nuevo orden social superador de la relación social capital y su orden social centrado en la producción generalizada de mercancías.
Las terribles condiciones que el capital diseña y desenvuelve en los espacios existenciales de los trabajadores , no lleva sin embargo, de manera mecánica a la rebelión social, y en su caso, si ella ha tomado cuerpo histórico en los últimos cincuenta años lo ha sido exhibiendo su propia insuficiencia para constituirse en un extremo necesario para el pase al acto revolucionario en sí, en tanto en ningún caso, esos alzamientos no dejaban planteado la sustitución superadora del orden social existente.
En la base de ese fenómeno contradictorio , es donde hay que detenerse y hacerse las preguntas pertinentes. En particular, y en ese sentido se impone preguntarse ¿Que cosas le suceden a la clase trabajadora? ¿ Donde está hoy encarnado su pensamiento, su obrar y sus objetivos. Puede decirse que los espacios donde deja ver su lucha cotidiana definen por sí los aspectos mas relevantes de lo humano?
En la Argentina, la muerte dice presente en el escenario social. Ese dato que llega de modo indirecto a través del despido laboral , y pone en acto la poesía de Viglietti afirmando “me matan si no trabajo y si trabajo me matan” afecta nuestros vínculos relacionales y al hacerlo avanza gravemente sobre nuestra subjetividad, en forma tal que la angustia se enseñorea y le da perfil significativo a la sobrevivencia cotidiana. Todo pasa hoy por llegar a fin del día. En el mismo momento, el aventurado trabajador soporta todas las mezquindades y no deja de producirlas de modo consciente o inconstiente.
Entre otras tantas ocurre el apresuramiento, la urgencia, la tendencia destructiva a dar agotamiento de todo lo que se puede y debe hacer en forma veloz, casi se diría sin que lo desarrollado pueda ser advertido antes de su deceso. Precisamente por esas urgencias, esos temores presenciales al encuentro con el otro tomado como semejante y no como pantalla, video o mensaje de texto, nos vamos haciendo el uno hacia el otro, el hombre lobo del hombre.
No hay razón para pensar en el trato digno, el respeto mutuo. No hay tiempo para el amor sino solo para la posesión mas descarnada del utilitarismo egoísta que no mide la existencia más allá de las narices. Tal vez, si los trabajadores pudieran desafiar la ley del valor de modo consciente. Si se plantearan ser en sí. Si vivieran conscientes de ser la clase social con aptitudes liberadoras, los fantasmas presenciales del monstruo capitalista se retirarían de la escena, y las facciones de lo humano volverían a emerger.
Queda aún la posibilidad de trazar ese camino, con deliberada advertencia de la naturaleza política del problema, de la inutilad de la individualidad y la exaltación de l a lucha . Queda aún la opción por la humildad desafiante del obsceno enriquecimiento y el fatal egoísmo cortoplacista inmerso en el sentido común . Queda aún la posibilidad de la revolución
Pero tampoco la ingenuidad o lo que algunos demarcan como una actitud sectaria, puede quedar amparada en esta última declaración , si se la toma en sentido abstracto y no se la remite precisamente a la presencia histórica en el hoy, de vivencias propias o de terceros que demarcan un camino revolucionario aún en el tenor de los simples hechos de la cotidianeidad, porque no hay revolución posible se lo de todos los días, lo básico para ser humanos , no revoluciona la objetivación que nos impone el capital , y desde ahí reclama igual acción colectiva desde la clase en la que nos referenciamos por nuestro lugar en la producción social de la existencia.
En este sentido, parece necesario avanzar sobre el fenómeno ,teniendo presente la síntesis que hace Lucio Magri, para quien “La militancia revolucionaria se funda en el compromiso de toda la personalidad del militante, que así consagra por entero su vida , su concepción del mundo, a la obra integral de edificación de la nueva sociedad y a su vez, manifiesta por lo tanto, un nuevo modo de ser hombre y de entrar en contacto con los demás”.
“ Nace de esto una concepción diversa de la corriente en lo relativo a la disciplina personal, en tanto ella y su necesidad ya no son dictadas por exigencias de eficacia, sino que es en sí misma un acto de libertad: no un sacrificio, no la limitación de la persona , sino un acto que constituye la libertad , que solo en este compromiso real encuentra el camino para expresarse , para dar una perspectiva total a la propia acción, para huir de la desesperación de la impotencia, de disgusto del aislamiento “ ( Lucio Magri. Problemas de la teoría marxista del partido revolucionario . Edit Anagrama pag. 85)
Con giro literario pero con profundidad resaltable, Victor Serge, nos dice desde su tiempo y su experiencia que:
Para todo lo que vivíamos, era para la actividad integrada a la historia. Éramos intercambiables , podíamos ver inmediatamente la repercusión de los asuntos,.. nos sentíamos ligados a nuestros camaradas, quienes , en búsqueda de los mismos fines que nosotros, perecían o alcanzaban algún éxito en la otra punta de Europa ….Ninguno de nosotros tenía , en el sentido burgés de la palabra, alguna existencia personal, cambiábamos nuestros nombres, nuestros puestos y nuestros trabajos , de acuerdo a la necesidades, teníamos suficiente con vivir sin premuras materiales reales y no estábamos interesados en hacer dinero, seguir una carrera, kdejar una herencia literaria o un nombre detrás nuestro, solamente estábamos interesados en el difícil trabjo de alcanzar el socialismo “ (Memorias de un revolucionario. Edit Tinta Limón)
Visto desde ese lugar, no se puede tampoco dudar que son tiempos de búsquedas forzadas por el impedimento de contacto directo que los sistemas de comunicación nos imponen de forma indirecta y el riesgo de ser un arriesgado al intentar vulnerarlos por la simple ortodoxia del mano a mano . Esos derroteros fijan momentos que permiten encontrar un apunte tomado de Alex Callinicos “Las ideas revolucionarias de Karl Marx” que pese a referirse a un aspecto tangencial al fenómeno que abordamos, y tener otro objetivo, le da cuerpo a la pretensión de encontrar la revolución en la construcción misma del revolucionario y sus hábitos .”
Dicho de otra manera, reparando en ese texto, es posible destacar su selección con referencia a este basto tema que fincando en la significación del aspecto subjetivo del cambio revolucionario no deja de apelar y afincarse en el rescate de lo humano por sobre toda otra consideración :
“Las cosas cambiaron en 1881 Fue en esa época que a Jenny le diagnosticaron cáncer incurable en el hígado. Marx mismo tenía bronquitis. Eleonor su hija menor recuerda de esta manera: “… “fue un período terrible. Nuestra querida madre yacía en el cuarto grande del frente y Moor en el cuarto pequeño de atrás. Y los dos, que estaban tan acostumbrados el uno al otro, tan cerca el uno del otro, no podían siquiera estar en el mismo cuarto. Nunca olvidará la mañana en que él se sintió lo suficiente fuerte como para ir al cuarto de mamá. En ese momento fueron jóvenes de nuevo: ella una muchacha y él un joven amante, ambos en el umbral de la vida, no un viejo devastado por la enfermedad y una vieja agonizante que se separaban para siempre…. “.
También sumamos en este plano, porque adquiere pertinencia dentro de este marco de análisis, una reflexión inserta en el discurso autobiográfico de Víctor Serge:
“….Sobrevivir es la cosa más desconcertante por distintas razones ¿Para qué sobrevivir si no es por aquellos que no sobreviven? Esta idea confusa justifica mi suerte y mi tenacidad dándole un sentido . Hoy todavía me siento unido a muchos hombres a los que sobrevivo y justificado por ellos. Los murtos están para mi, muy cerca de los vivos, distingo mal la frontera que los separa”.
También León Trotsky desde su aislamiento y en plena lucha por la defensa de Marx y Lenin, supo tomar en cuenta toda esta relación de contrarios entre lo objetivo y subjetivo, destacando los problemas en este último extremo , para lo cual hubo de detenerse en cuanto implica la dialéctica en sí misma y la importancia de su adecuado uso en el plano existencial de la militancia. Es en ese contexto donde se ocupa de señalar que :“El pensamiento vulgar utiliza conceptos como “capitalismo”, “moral”, “libertad”, etc., como abstracciones fijas, presuponiendo que capitalismo es igual a capitalismo, moral a moral, etc. El pensamiento dialéctico analiza todas las cosas y todos los fenómenos en su cambio continuo, determinando en las condiciones materiales de aquellos cambios el límite tras el cual “A” deja de ser “A….El defecto fundamental del pensamiento vulgar radica en que desea conformarse con imágenes inmóviles de una realidad que consiste en
movimiento perpetuo…….El pensamiento dialéctico da a los conceptos, por medio de aproximaciones sucesivas, correcciones, concretizaciones, una riqueza de contenido y flexibilidad: me atrevería a decir que les da una suculencia que les aproxima mucho a los fenómenos vivos. No hablamos de capitalismo en general, sino de un determinado capitalismo en un determinado nivel de desarrollo….. El pensamiento dialéctico es al vulgar lo que una película a una fotografía. La película no proscribe la fotografía, sino que las combina en series según las leyes del movimiento. La dialéctica no niega el silogismo, sino que nos enseña a combinar los silogismos de modo que nos lleven lo más cerca posible de la comprensión de una realidad eternamente cambiante.
Siempre dentro de esto que puntualizamos y de la emergencia que se impone para la necesaria construcción cotidiana del sujeto revolucionario dentro de la clase trabajadora , por los perfiles de la situación social y política de nuestro tiempo, sostenemos que es particularmente importante rescatar que en la tesis III sobre Feuerbach Marx señala:
“…La coincidencia del cambio de la circunstancias con el de la actividad humana o cambio de los hombres mismos, solo puede concebirse y entenderse racionalmente como práctica revolucionaria…”
Se sigue de la lectura- interpretación de esta tesis , que la práctica verificada en la concreta existencia, es constitutiva de lo real, sus consecuencias en el ser humano en tanto trabajador, son de la mayor relevancia porque es en este ámbito es donde tiene lugar , la práctica revolucionaria con la modificación del trabajador mismo.
En el mundo de la practica fetichizada que desenvuelve el capitalismo, quien vive de vender su fuerza de trabajo, se encuentra incompleto, fragmentado, casi no se encuentra en el mundo porque su práctica no le pertenece, es ajena, extraña y, por tanto, no puede comprenderle ni le permite comprenderse a sí mismo, sus cualidades esenciales se hayan anquilosadas, enfermas por la producción fragmentaria de la vida. No tiene conciencia de ser toda realidad, pues los objetos de su praxis, se le presentan desde la perspectiva de la oposición. Es un hombre enajenado, cuya conciencia no se corresponde con su ser, esto es, con su praxis.
La actividad revolucionaria, unifica el mundo fragmentado de la pseudo-concreción, con ello, aprehende el concepto de lo real. La realidad histórica se concreta –, precisamente porque hay actividad humana en el mundo, la praxis se vuelve consciente y el hombre se aprehende a sí mismo como ser de la praxis, con ello, se realiza ante su conciencia la certeza de ser toda realidad.
La inmediatez de la conciencia fragmentada, singular, en su negatividad, tiende a la conciencia revolucionaria, con ello, no solo se transforma el mundo revolucionariamente, sino también, al sujeto mismo, activo, de esa transformación.
Si la razón es la identidad del sujeto y de su objetividad, como certeza de ser toda realidad, todo cambio en el ámbito de la objetividad es también, un cambio en el ámbito de la subjetividad. Aprehender el mundo de una forma revolucionaria, crítico-práctica, es también una forma diferente de ser o existir en el mundo. La filosofía encuentra su realización, en la revolución y el sujeto en su desarrollo.. Es la transformación, también, de la forma práctica en la cual el hombre se desarrolla en el mundo.
Nuevo Curso
