Nuevo Curso

CONFUSIÓN.UN ESTADO NECESARIO PARA LA REPRODUCCIÓN CAPITALISTA

Suele suceder con frecuencia frente a los datos incontestables de la realidad, que aparezca un interrogante común ¿Cuándo fue que nos confundimos para terminar aquí? Es decir, qué estado de confusión nos puso , en este fin de 2025 concediendo el gobierno de la sociedad a un sector de la burguesía que encolumna tras de sí al conjunto de esa clase social.
La pregunta surge con frecuencia porque sencillamente nadie en plano de desarrollo de sus acciones cotidianas opera en perjuicio de sus intereses o al menos intenta que las cosas sucedan en ese sentido. Sin embargo las masas trabajadoras existen en esta realidad política y reproducen las relaciones sociales que las ubican en condición de explotados y oprimidos.
Más aún, si se tiene presente que estar confundido implica una incapacidad para pensar con claridad y rapidez habituales, lo que resulta en desorientación, dificultad para concentrarse, recordar y tomar decisiones. También puede referirse a sentirse desconcertado o perplejo, sin saber qué hacer o decir, y en un estado de desorden mental. podría caber la posibilidad de plantearnos otra pregunta. ¿Nos habremos confundido?
Lo cierto es que las masas trabajadoras, no se concentran como tales y desde allí no se visualizan como clase que congrega a todos aquellos no propietarios de bienes de producción e interes emancipatorio específico. Tampoco esa masa asalariada, vendedora en mercado laboral de fuerza de trabajo, tiene habitualidad en el ejercicio del recuerdo de situaciones y acciones pasadas, situación que trae como consecuencia que terminen admitiendo “recuerdos oficiales y formateados” que les llegan desde fuera aún cuando estos fuesen antagónicos con los hechos mismos o con anteriores visiones históricas que le resultaban admisibles.
Finalmente, esa misma masa trabajadora , no toma decisiones propias, no gesta su propia política, ni se organiza en función de ellas , sino que hace habitual y naturalizado lo contrario, esto es, adquiere a derecha o izquierda los criterios que nutren el discurso de sentido común que elaboran los aparatos culturales e ideológicos de la burguesía, hoy concentrados en forjar el individualismo necesario para que impere el hábitat del burgués acosado por la crisis, en clave de “sálvese quien pueda”.
Por eso, la pregunta inicial es la pertinente, ya que efectivamente estamos los trabajadores en estado de confusión propiciatorio de un escenario de renovada servidumbre social, y tomar recaudo de cuando y como empezó todo esto resulta imprescindible por aquello de no tropezar dos veces con la misma piedra.
En ese plano puede advertirse sin espacio de duda significativa, que sobre las masas trabajadoras han sucedido todas las tempestades y a cada una de ellas ese colectivo humano las enfrentó con recetas “salvadoras e inmediatistas” llegadas desde la clase antagónica ocasionalmente interesada en que llueva y truene. Por así hacerlo, de cada una de ellas se terminó continuando, portando un signo de debilidad anteriormente inexistente. El derrotero del salario real y los índices de ocupación laboral genuina, dan la ilustración y prueba necesaria a cuanto estamos habilitados a decir.
De esa sucesión de “salidas” usando las recetas de otros que no son nosotros sino nuestros enemigos de clase es que emerge esta realidad donde hoy nos encontramos, sin atisbar de manera mayoritaria que lo que hay que hacer es dejar de pedir recetas a los dominadores de diverso pelaje y en sentido inverso, elaborar nuestra propia salida, que no es otra que el combate consciente clase contra clase, directamente focalizado sobre la institucionalidad estatal del poder burgués.
No hay espacio para “salidas” de colaboración de clases, porque la colaboración de clases es en sí misma dominación de la burguesía sobre los trabajadores por todas las formas posibles.
Como estar confundidos implica, según lo hemos apuntado, una dificultad para recordar, los que activamos de manera determinada en la propaganda socialista, debemos insistir en recordar a todos los trabajadores, episodios históricos ya vividos por esa clase en distintos momentos de la lucha contra el poder burgués. En esa dirección es ineludible tener presente y propagar que la vida militante de León Trotsky y la de los luchadores Bolcheviques, dejó claro que , la colaboración de clases no era una táctica de unidad, sino un obstáculo para la revolución, especialmente cuando se trataba de la colaboración entre reformistas/estalinistas y la burguesía, como en los frentes populares, que busca unificar al proletariado con sus explotadores, que por tal,debía ser combatida mediante la acción revolucionaria independiente y el desarrollo de la conciencia de clase a través de un partido revolucionario de trabajadores.
No hay forma de salir del cuadro de confusión si un nuevo curso en la acción militante revolucionaria no se posiciona claramente y ante las masas trabajadoras, confrontando contra la idea cimentada en el entendimiento general, y profusamente difundida hasta hoy , de conquistar espacios dentro del régimen y coexistir pacíficamente con las burocracias del movimiento de masas en adaptación a lo existente por vía de la asistencia social del Estado .

Nuevo Curso