Los que se autodenominan Trotskystas y los que despectivamente les llaman “troskos”, tienen un punto de coincidencia en sus haceres que paradójicamente es negar con dichos , acciones y cualquier batería operativa de fenómenos al propio Trotsky.
Mas allá de su condición de revolucionario dirigente en la construcción y puesta en acto de la revolución más significativa para la condición humana que haya tenido lugar hasta nuestros días , que incluso aún hoy ilumina el período al que dio apertura señalando el agotamiento del orden social capitalista como modo de producción social capaz de dar curso al desarrollo de la existencia con beneficio para el ser humano, la vida revolucionaria de Trotsky adquirió aún mayor significación en su condición de dirigente del movimiento político que tuvo que asumir la defensa de las premisas inscriptas en la clase obrera mundial por Marx y Lenin , afrontando la lucha contra las tendencias reformistas dentro del movimiento obrero y socialista (como el estalinismo y la socialdemocracia), defendiendo la Revolución Permanente y la necesidad de una revolución socialista internacional para superar las tareas democráticas que pudiesen estar pendientes en sociedades conformadas bajo el capitalismo atrasado y dependiente , en lugar de confiar en reformas graduales o «frentes populares» que diluían en la forma democrática burguesa al poder obrero, abogando por la instauración de la democracia obrera, el control de los medios de producción y una dirección revolucionaria disciplinada en la forma partido.
Puntos clave del trotskismo contra el reformismo:
El olvido que vivimos tanto en los que hacen filas para denostar a Trotsky como los que usan su prestigio histórico e intelectual como el de sus compañeros de lucha política, se ubica básicamente en distorsionar la premisa prevalente del marxismo según la cual , las tareas democráticas en países de capitalismo tardío ya han tomado cuerpo con la formación de esos Estados con ese condicionante material en el desarrollo de su estructura productiva , por lo que aquellas restantes que se encuentran inacabadas , deben ser tomadas por la lucha que desarrollan los trabajadores por sus propios intereses emancipatorios estratégicos . Es decir, son los trabajadores los que deben tomar el poder y avanzar hacia el socialismo, internacionalizando la revolución para tener éxito y en esa marcha resolver las tareas pendientes que deja la revolución democrática burguesa sin atender, por efecto de sus propias contradicciones.
También el olvido y el embuste alcanza a la táctica necesaria para dar cuerpo y paso al acto concreto de la revolución socialista , que es el Frente Único sintetizado en la formula «marchar separados, golpear juntos» para unificar a la clase obrera revolucionaria en tanto clase gestora de la destrucción del poder burgués y sus formas jurídicas que consolidan la propiedad privada, la competencia entre los seres humanos, los efectos de la ley del valor y la conformación de un orden social únicamente dirigido a la producción generalizada de mercancías.
Embusteros, y agresores con forma discursiva o con silencios humillantes, presentan por cierto lo falso y dan a la táctica frentista el carácter de Frente Popular que es «marchar juntos para ser golpeados por separado», es decir, la formulación inversa de lo señalado por los revolucionarios en la década del treinta como herramienta frente a los signos evidentes del caos, guerras y convulsiones que exhibe el agotamiento del orden capitalista que, subordinaba al proletariado en la hegemonía de la burguesía.
Trotsky y no los autodenominados trotskystas del siglo XXI , campeones de la crítica distorsiva y hábiles simuladores de sus claudicaciones estructurales al oportunismo , el centrismo y el reformismo, que no tienen empacho de reunirse con sus detractores históricos con el solo objeto de vender un libro, como se ha visto esta semana en Buenos Aires amparados en la oportunista figura de un disidente cubano , es el señalamiento liminar para las objeciones formales del presente que buscan emparentarlo con el genocida Stalin y su sistema político , simbolizado en un muro derribado , la revitalización de los soviets, la elección de funcionarios, la libertad de crítica y el control desde la base para combatir el burocratismo y asegurar que el partido sirviera a la clase, no a una élite.
Trotsky y no los autodenominados Trotskystas y mucho menos aquellos a los que se les da a conocer como Troskos , en el contexto de esa gigantesca lucha, no dudó en poner en letras documentales el señalamiento táctico necesario para el inmenso pero imperativo objetivo trazado por la clase trabajadora a través de sus cuadros revolucionarios y su partido de apuntar en todo momento a vincular la lucha diaria con la perspectiva revolucionaria, no como fines en sí mismos, sino como preparación para la construcción del poder obrero revolucionario y la construcción material del programa socialista .
Todo esto implica,entre muchas otras cosas que nos impone la compleja realidad donde nos desenvolvemos, dos posicionamientos diversos y opuestos por el vértice en la lucha, dentro de un período prerrevolucionario y preparatorio como lo es, el que nos toca transitar.
Se puede por un lado, como lo hacen de manera generalizada los “trotskystas” e individualmente “los troskos”, intentar hacer de cada espacio de confrontación por programa mínimo , centrado en demandas económicas de pura sobrevivencia en el régimen burgués , una “batalla” y convertir al especio físico donde se desarrolla en una “trinchera”, pero estar en esa “guerra” con la sola finalidad de resolver el conflicto sin buscar superar al orden productivo y social que lo genera, de manera que finalizada la “escaramuza de esa guerra de posiciones”, volver a convivir con el enemigo, confundiendo la lucha con el combate que muestra por noventa o más minutos un partido de fútbol profesional.
Es esa primera alternativa, la que le permite a los diputados Del Caño, Del Pla, y Bregman, posicionarse frente a la Constitución Nacional , que es la forma jurídica superior del orden burgués , su institucionalidad y su Estado, según la cual todas las demás leyes, -incluso la que ellos van a participar para dictar – resultan legitimadas a la hora de desarrollar su contenido directo con imperio y la propia violencia monopólica que detenta ese Estado .
En esta oportunidad, el desarrollo circense del acto de juramento, ha permitido ver para quien quiera ver y para quien quiera oir, cuan lejos de Trotsky, los bolcheviques, Marx y Lenin esta esta gente que usurpa sus nombres y jura invocando al socialismo como ente abstracto y metafísico, al que nunca concurre a construir con sus acciones, y por demandas democráticas que solamente el poder obrero y el programa socialista pueden poner en acto material por la revolución permanente que conlleva ese nuevo orden social.
Se puede en sentido inverso , desconocer esa implicancia bélica sin dejar de advertir su incidencia en la lucha de clases en tanto la confrontación centrada en una demanda económica o de búsqueda de vigencia de una libertad democrática esté atada a la puesta en acto de un programa político , y una política de clase que el partido construido por esa clase perfila con la única finalidad de derribar el poder burgués y construir el poder obrero y socialista.
Si los hechos son una sumatoria de hechos aislados y sin vinculación programática alguna a un objetivo socialmente generalizado en la estrategia política emancipatoria de los trabajadores, se resienten en sí mismo y no consiguen que el estadio de lucha de clases se desenvuelva hacia estadios superiores que hagan posible la confrontación directa clase contra clase.
Es esta la opción que marca Mario Roberto Santucho en su documento “Poder burgués y poder revolucionario”, donde claramente dice :
El parlamentarismo es una forma enmascarada de dictadura burguesa. Se basa en la organización de partidos políticos y en el sufragio universal. Aparentemente todo el pueblo elige sus gobernantes. Pero en realidad no es así, porque como todos sabemos las candidaturas son determinadas por el poder del dinero.
Como decía Lenin: «Decir una vez cada tantos años que miembro de las clases dominantes han de reprimir y aplastar al pueblo a través del parlamento; tal es la verdadera esencia del parlamentarismo burgués» [1] . Este carácter fraudulento, engañoso, de toda elección y todo parlamento no quita que la clase obrera deba ingeniarse para dar pasos de avance revolucionario en determinados procesos electorales, no quita que la clase obrera deba ingeniarse para intentar utilizar el parlamento con fines revolucionarios……un grave error sería creer que a través de elecciones es posible encontrar algún tipo de soluciones a los problemas de fondo de la clase obrera, del pueblo y de nuestra patria. La burguesía pro-imperialista argentina desgraciadamente ha conseguido varias veces despertar esperanzas en nuestro pueblo sobre la posibilidad de producir importantes cambios mediante un proceso electoral…..La razón fundamental por la que pese a la enérgica lucha de nuestro pueblo, las clases dominantes no han visto peligrar su dominación política ha sido la ausencia hasta el presente de una opción revolucionaria de poder que ofreciera a las masas una salida política fuera de los marcos del sistema capitalista.
Hasta ahora la clase obrera y el pueblo argentino no han conseguido darse una fuerza política propia de carácter revolucionario. Por ello ha estado sometido constantemente a la influencia de los partidos políticos burgueses y no ha logrado identificar las distintas engañifas preparadas por la burguesía, cayendo en consecuencia en el error, dando su apoyo de buena fe a sus propios verdugos…. Otro factor que contribuye poderosamente a mantener oculta la necesidad de arrebatar el poder estatal de manos de la burguesía, es el rol de las corrientes reformistas y populistas, que desde el campo del pueblo – y por tanto escuchados con interés por las masas- difunden también falsas esperanzas, perdiéndose en el laberinto de la lucha Inter burguesa y desviando tras de si a sectores de las masas, lejos del verdadero camino revolucionario, el camino de la lucha consecuente y constante por la toma del poder.
En resumen, Trotsky, los bolcheviques con su lucha , nuestro Partido Revolucionario de los Trabajadores en vida de Santucho , señalaron al reformismo (estalinista, socialdemócrata) como un obstáculo para la revolución mundial, defendiendo un marxismo revolucionario que busca la emancipación total del proletariado a través de la acción revolucionaria internacional, no de reformas graduales.
En ese sentido, para dejar en claro que no se trata de una posición antojadiza de Trotsky de espaldas al marxismo, todo cuanto hemos expuesto, es necesario darle la palabra a Lenin, quien señalo en referencia a la incidencia del reformismo en la lucha de clases lo siguiente:
“Los marxistas admiten la lucha por las reformas, es decir, por mejoras de la situación de los trabajadores que no lesionan el poder, dejándolo como estaba, en manos de la clase dominante. Pero, a la vez, los marxistas combaten con la mayor energía a los reformistas, los cuales circunscriben directa o indirectamente los anhelos y la actividad de la clase obrera a las reformas…… El reformismo es una de las tantas maneras o formas ideológicas que la burguesía tiene de engañar a los trabajadores y a los que luchan para salir de la opresión que padecen , para que sigan siendo esclavos asalariados en el siglo XXI, pese a algunas mejoras aisladas, mientras subsiste el dominio del capital como relación social y sus formas jurídicas .
Cuando la burguesía liberal concede reformas con una mano, siempre las retira con la otra, las reduce a la nada o las utiliza para debilitar a los trabajadores , para dividirlos en grupos, para eternizar la explotación y la opresión social. Por eso el reformismo, incluso cuando es totalmente sincero, se transforma de hecho en un instrumento de la burguesía para corromper a los trabajadores y reducirlos a la impotencia. La experiencia de todos los países muestra que los obreros han salido burlados siempre que se han confiado a los reformistas……..Por el contrario, si los obreros han asimilado la doctrina de Marx, es decir, si han comprendido que es inevitable la esclavitud asalariada mientras subsista el dominio del capital, no se dejarán engañar por ninguna reforma burguesa. Comprendiendo que, al mantenerse el capitalismo, las reformas no pueden ser ni sólidas ni importantes, los obreros pugnan por obtener mejoras y las utilizan para proseguir la lucha, más tesonera, contra la escalvitud asalariada. Los reformistas pretenden dividir y engañar con algunas dádivas a los obreros, pretenden apartarlos de su lucha de clase. Los obreros, que han comprendido la falsedad del reformismo, utilizan las reformas para desarrollar y ampliar su lucha de clase….
Cuanto mayor es la influencia de los reformistas en los explotados y oprimidos , tanto menos fuerza tiene éstos, tanto más dependen de la burguesía y tanto más fácil le es a esta última anular con diversas artimañas el efecto de las reformas. Cuanto más independiente y profundo es el movimiento obrero, cuanto más amplio es por sus fines, más desembarazado se ve de la estrechez del reformismo ….“ (Lenin “Marxismo y Reformismo”Primera edición: El 12 de septiembre de 1913 en el núm. 2 de Pravda Trudá. Marxists Internet Archive)
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