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EL SUJETO DE LA REVOLUCION Y LA CONDICIÓN HUMANA

Según lo sostuvo Lenin y nada ha concurrido a desmentirlo en su certeza, que «no hay acción revolucionaria sin teoría revolucionaria.» Con esa premisa conceptual buscó indicar la supremacía de la inteligencia aun en el momento de la rebelión y del gesto ejecutivo. Las revoluciones se hacen, también con pensadores y no solo con la experiencia que se puede obtener de la lucha cotidiana o los conflictos centrados en el programa mínimo reivindicativo de condiciones que posibiliten sobrevivir en esta sociedad de clases en las mas elementales formas materiales .
Por eso y a pesar de la apología que en estos tiempos se hace de esos conflictos que se sitúan en el estadio mismo de la lucha de clases , y sin que esto suene a profecía sino a su contrario , es decir , la comprensión de lo dado en tiempo histórico, está condenada de antemano la insurrección que confíe a la inspiración del momento la suerte de sus aventuras.
En este sentido supo decir Aníbal Ponce que:
” Sin la Enciclopedia que estaba a sus espaldas, Robespierre sería incomprensible, y en igual forma también casi no hay detalle de la vida de Lenin que no encuentre en Marx su comentario anticipado, su explicación luminosa”….El triunfo de la revolución, sin embargo, fija a veces a sus jefes una actitud que no siempre es la verdadera. Para el esquema simplista de la leyenda, la rica complejidad de la persona se subordina al rasgo saliente o a la postura expresiva. Lenin aparece así como un estratega incomparable que aguarda largos años la hora del destino; pero se deja de buenas ganas en las sombras al oyente asiduo de las clases de Durkheim en la Sorbona o al estudioso infatigable que escribe sobre la filosofía de Marx un panfleto vigoroso….”La revolución que traerá la destrucción del régimen de clases será, pues, algo más que el resultado de un arrebato generoso. Gestancia en la meditación y en el estudio, no podrá adquirir sino en la teoría su significado trascendente. Para destruir puede bastar el impulso; para edificar es necesario el método. La más absurda de todas las ilusiones redentoras fue la confianza en el vagabundo y el bandido: el lumpenproletariado de Bakunin. La revolución no se impone en la imprecisión o en la incertidumbre aunque pueda comenzar en el desasosiego o la inquietud. Pero para triunfar y convertirse en hechos es necesario que cristalice en las formas definidas de la idea directriz.
El marxismo es, en efecto, la teoría de la revolución y ha llegado a identificarse con ella de tal modo que aunque pudiera reducirse su alcance como sistema sociológico, no quedaría comprometida en lo más mínimo su fecunda virtud animadora.

Sin embargo, ese apego necesario a la teoría que bien destaca Anibal Ponce, no es antagónico ni impide en modo alguno que haya también que juzgar todas las cosas desde el punto de vista humano, es decir,desde nuestro sentir existencial y emocional en plano de pensamiento que transita el anhelo de la liberación y la dignidad superadora constructora de un nuevo hombre.
Nos suele suceder , cuando leemos la biografía de hombres que honramos y respetamos, que nos queda un dejo de alegría inconfesada al saber que esos teóricos encarnando por determinación voluntaria la condición de revolucionarios, han sido o son como los otros, aunque más inteligentes, instruidos y útiles a la causa revolucionaria. Únicamente en los viejos dramas y en las tragedias seudoclásicas se representa a los hombres como héroes: caminan y las montañas se hunden; golpean con el pie y la tierra se abre; comen y beben como dioses.
Así se lo presenta algunas veces a Marx o se opera a la inversa, es decir, buscando denostarlo por su presunta rigidez de ánimo .Por tiempo significativo, fue atacado apelando a construcciones abstractas y así fue que se dijo a través de Tugan Baranovsky “que el amor de los hombres no le era para nada accesible” y que “su odio a los opresores reemplazaba en su alma al amor”.
Contestando de alguna manera a todo esto , Riazanov en sus conferencias sobre Marx dictadas ya en la Unión Soviética, señaló que no tenía deseo alguno de salvar la reputación de Marx con respecto a su corazón pero que “ … es cierto que todos los aspectos del corazón humano no le eran igualmente abiertos. Hay hombres y hombres. “En cuanto al corazón humano, este es una cosa muy sorrendente, sobre todo cuando el hombre lo lleva en su monedero”” Para sentir profundamente , según la expresión de moda, el alma capitalista y no ignorar ni uno solo de sus lados, hay que ser un psicólogo sutil formado en economía poítica en la escuela austríaca.” ( David Riazanov. “la confesión de Ksrl Marx).
En un sentido inverso de sus apologistas hueros y de sus críticos infamantes, Riazanov se ocupa de dejar en claro que:” De un natural bastante huraño, Marx, aunque parezca sorprendente, amaba mucho a su familia y era muy cariñoso en su vida privada El último año y medio de la vida de Marx fué una lenta agonía. Aún tenía en borrador un enorme trabajo, al que se dedicaba apenas su salud se lo permitía. En pleno dominio de sus energías, había trazado el modelo, los contornos, fijado las leyes fundamentales de la producción y el cambio de capitalistas. Pero no tenía más fuerza para hacer de ese bosquejo una obra viva, acabada, como el primer tomo de El Capital, que descubre tan brillantemente todo el mecanismo de la producción capitalista y la lucha que sobre su base desarrollan el capitalista y el obrero. Minado por la enfermedad, su organismo estaba completamente extenuado; no pudo soportar por eso dos desgracias en extremo dolorosas -la muerte de su esposa y la de sus hijas-, que lo conmovieron sucesivamente.”
Rescatando esta cuestión pocas veces abordada y traída a cuento por quienes se ocupan de la simplificación de lo humano en la objetividad de considerarlo simplemente una fuerza de trabajo en existencia, ilustramos con una carta de Marx que ha tomado estado público , esta construcción necesaria del revolucionario como sujeto determinado voluntariamente al cambio desde la propia materialidad de su existencia en un orden de clase que lo inclina en lo cotidiano, dentro de una sociedad productora generalizada de mercancía , en la que yacen explotados y oprimidos , que por ese preordenamiento intelectual final, debe vencer lo contingente y predeterminarse en el cambio como premisa que resuelve el eterno enigma del sentido de la existencia.
“Mi corazón querido,
Te escribo de nuevo porque estoy solo, y me incomoda hablarte siempre en pensamiento sin que no sepas ni me escuches ni siquiera puedas responderme.
Tu retrato, por muy malo que sea, me es del mayor socorro, y ahora entiendo por qué incluso ′′ las virgenes negras «, los retratos más reprobados de la madre de Dios, han podido encontrar adoradores fogosos o incluso más adoradores que los buenos retratos.
En cualquier caso, ninguna de estas imágenes negras de la Virgen ha sido más besada, contemplada y adorada que tu fotografía, que por no ser negra no es menos oscura y no refleja en modo alguno tu cara tan encantadora Tan comprometedor, tan tierno, tan ′′ dolce «.
Pero corrigiendo los rayos del sol que han sido malos pintores, y descubro que mis ojos, tan dañados por la luz de las lámparas y el tabaco, pueden pintar a pesar de todo, no solo en sueños, sino también cuando estoy despierto. Tú estás delante de mí, encarnada, y te llevo en mis brazos, y te cubro de besos de la cabeza a los pies, y caigo de rodillas ante ti, y suspiro: ′′ Señora, te amo. ′′ Y realmente te amo, más de lo que el Maure de Venecia nunca ha amado.
(…)
Las grandes pasiones que, por la proximidad de su objeto, adoptan la forma de pequeños hábitos crecen y recobran su dimensión natural bajo el efecto mágico de la lejanía. Así es mi amor. Basta con que tu imagen se desvanezca de un simple sueño para que yo sepa tan pronto como el tiempo solo sirvió para mi amor para qué sirven el sol y la lluvia para las plantas: para crecer y crecer.
Tan pronto como te alejas, mi amor por ti aparece tal y como es: es un gigante que concentra en sí mismo toda la energía de mi mente y toda la ardor de mi corazón.
Volveré a ser hombre, porque vivo una gran pasión, y la dispersión en la que nos llevan el estudio y la cultura moderna, así como el escepticismo que fatalmente nos lleva a menospreciar todas nuestras impresiones subjetivas y objetivas, solo sirven para hacer de todos nosotros Criaturas insignificantes y quejas, quejas y timoradas.
En cambio, el amor no por el hombre de Feuerbach, no por el metabolismo de Moleschott, no por el proletariado, sino por el amor hacia la amada y especialmente hacia ti permite al hombre volver a ser hombre.
¿Vas a sonreír, querida, y te preguntarás cómo voy a desarrollar toda esta hermosa retórica? Pero si pudiera abrazar contra mi corazón tu dulce corazón puro, me callaría y no diría ni una palabra más. No puedo usar mis labios para besarte, lo hago con mi lengua y mis palabras.
Tu Karl
Carta de Karl Marx a su esposa Jenny, 21 de junio de 1856
En definitiva, no hay monstruos en la escena, si tenaces contradictores y profesionales de la adulteración de Marx tanto en sus elaboraciones conceptuales como de su condición de revolucionario con el solo objeto de hacer confusa su contribución y desapegar a las jóvenes generaciones de trabajadores de sus aportes para la construcción y puesta en acto del fenómeno revolucionario emancipador hoy devenido en imperativo para la resolución de la opción socialismo o barbarie capitalista.
El marxismo es , en tanto teoría, programa y estrategia, expresión del movimiento histórico de la clase trabajadora. ”La clase que puede y debe asumir la misión de emancipar al pueblo y efectuar la transformación del régimen social es el proletariado”.( Crítica de la filosofía del derecho de Hegel 1843-44) Porque es la clase en cuyas condiciones de existencia se encarna todo el mal de la sociedad burguesa . Sólo le falta la conciencia de su misión, la ciencia, la filosofía y constituirá el eje de todo el movimiento emancipador si llega a impregnarse de esta conciencia , de esta filosofía , si comprende el gran papel que le corresponde.
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