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LEGADO DE UNA TRAGEDIA TRADUCIDA EN DERROTA

Pocas veces las tradiciones orales que debieran operar entre una y otra generación dentro de la vanguardia de la clase trabajadora, permiten dar cuenta por los sujetos que las protagonizan a través de discursos y experiencias, de las circunstancias en las que han sido escritos los textos que forman parte del legado al que se alude y a los que el relato transmitido remite.
Una de las significativas carencias que tiene la historia al traducir la lucha de clases concreta de los oprimidos y explotados de nuestra sociedad, es la ausencia relevante de ese proceso cultural – la tradición oral de la experiencia- respecto de los que asumieron la transición fraudulenta a la republica democrática desde la dictadura genocida y quienes luego del Menemismo le continuaron enmarcada en términos generales y buscando una síntesis en la llamada teoría de los dos demonios.
Los pocos relatos que llegan a las playas de la hoy joven vanguardia trabajadora, tienen además esa carencia que apuntamos en el inicio relativa al necesario enfoque circunstancial de tiempo, lugar y modo que puede tener un texto.
El documento que se considera de autoría de Trotsky, “clase, partido y dirección”, se alista en el fenómeno que destacamos y tiene particular significación porque conforme a los datos de la realidad objetiva en que nos desenvolvemos resulta de relevante importancia para la comprensión y acción sobre esa misma realidad, teniendo presente además el estadio de lucha de clase en que nos encontramos.
No hay que andar mucho para tomar registro que son esos tres puntos temáticos: clase, partido y dirección los que gravitan en el empantanamiento que tiene la lucha de las masas frente a la ofensiva-defensiva que la burguesía descarga sobre su existencia. Pero acudir al texto de manera lineal y dogmática, casi como una intervención de un pastor evangélica sin tener registro de sus particulares circunstancias históricas, resulta incluso tan grave como la omisión en la que durante años fue depositado .
Clase, partido y dirección, subtitula: ¿Por qué ha sido vencido el proletariado español? (Cuestiones de teoría marxista) . Ese subtítulo generalmente se oculta y si se lo evoca, se lo hace meramenta a título ilustrativo. Pero ocurre que ese enunciado, como luego todo el cuerpo del texto , fue editado siendo una obra inacabada por quién la había emprendido.
Clase , Partido y Dirección es un artículo inacabado y ha sido reconstruido sin que Trotsky estuviera en vida, según las notas y los fragmentos encontrados en un dossier tras su asesinato en agosto de 1940 y se publicó en la revista New Internacional en diciembre de ese mismo año.
Se sostiene en el texto aludido, una tesis metodológica que expone lo siguiente:
En primer lugar, queda claro que el artículo buscaba algún tipo de intervención del revolucionario por referencia a los hechos de la lucha de clases en España y tiene por tanto ese marco espacial y temporal.
En el mismo plano, es un discurso cooptado por la necesidad de dar cuenta rigurosa de una derrota en una confrontación abierta y sin mediaciones políticas significativas de clase contra clase.
En ese contexto se afirma esta tesis metodológica:
“Se puede juzgar hasta qué punto ha retrocedido el movimiento obrero no sólo a través del estado de las organizaciones de masas, sino también estudiando los reagrupamientos ideológicos en curso y las investigaciones teóricas que han emprendido tantos grupos”.
La ubicación circunstanciada que exigimos para la atenta lectura del texto es la que deriva de un momento de la lucha de clases en que , “Las contradicciones entre la pequeña burguesía y el conservadurismo por una parte y la necesidad de la revolución proletaria por otra se han tensado al máximo”.
Siendo así, la utilización metodológica y como herramienta nutrida y proveedora de categorías conceptuales que contiene el artículo, dejan ver la pertinencia de su uso en las circunstancias presentes en Argentina en donde la tradición oral se ha ocupado de silenciar las razones por las cuales el alza revolucionaria implicada en el período 1959 con los hechos en Cuba , hasta la represión en Villa Constitución sumada a la caída en combate de los líderes de la conducción del PRT, terminó siendo derrotado y encapsulado a posteriori, en un discurso de reafirmación de la forma republicana de Estado y la democracia formal por representación.
Es por lo señalado, que nos parece útil detenernos en Clase Partido y Dirección, para emplearlo en la tarea inconclusa de dar razones sobre las causas de la derrota de la vanguardia trabajadora en Argentina, en la medida en que clarifica las características actuales del ala izquierda del régimen burgués de partidos y farsa electoral.
Si se traslada esta pauta metodológica a nuestro presente tiene sentido entonces destacar y detenerse en los reagrupamientos ideológicos que emergieron tras el pacto de Olivos y la reforma constitucional con base en las intervenciones específicas de dos operadores políticos de magnitud: Menem y Alfonsín, máxime si se tiene presente que a poco de andar las masas oprimidas y explotadas se manifestaron de modo abierto y sin mediaciones políticas relevantes en los hechos de fines del 2001, cuyas estribaciones nos llevan a su negación a través de cuanto acontece hoy en nuestra realidad.
En su momento histórico, Trotsky necesitó valerse de una publicación de un grupo francés, para desde ese paradigma explicar pacientemente, a los trabajadores, los signos que contenían las intervenciones de ese tipo de agrupamientos. En particular es significativa la descripción que hace de ese nucleamiento como si se detuviera en el para precisar una tipología en sí sobre la que hay que tomar advertencia . Dice en ese sentido lo siguiente:
Que faire?- así se llama el periódico del grupo- que, por una u otra razón, se considera marxista pero que en realidad se sitúa enteramente dentro del marco del imperialismo de los intelectuales burgueses de izquierda y de esos trabajadores aislados que han cogido todos los vicios de los intelectuales. Como no tienen ni base teórica, ni programa, ni tradición, este pequeño periódico ha intentado agarrarse a los faldones del POUM que parecía ofrecer a las masas un atajo para la victoria, Sin embargo, el resultado de la revolución española es, a primera vista, inesperado: este periódico no ha progresado, sino que ha retrocedido”.
Se puede leer con frecuencia la explicación de la presencia del actual jefe del ejecutivo y su tropa parlamentaria , bajo el siguiente relato: El relato K llevo adelante una política errónea que en un período prolongado fue , seguida por las masas y es esa política la responsable del presente , máxime si se tiene cuenta que su mentora es señalada por condena como miembro dirigencial de una asociación ilícita.
Sin embargo, nada se dice de lo fundamental, es decir, por qué los explotados y oprimidos de Argentina, en forma mayoritaria en su momento, tomaron la determinación voluntaria de seguir y dar consenso a esa dirigencia y su relato, entronizando a los K y al Peronismo, como partido del poder burgués.
Todo este escenario , se debe a la liquidación física y orgánica del partido revolucionario a manos de la dictadura genocida y el acompañamiento para su exterminio de la burguesía de conjunto asociada a ese propósito estratégico , pero también , y esto también debe ser entendido como fundamento, a partir de la evidencia de una determinada disposición de las fuerzas sociales hasta allí existentes , que reveló en particular la insuficiente incidencia en las masas trabajadoras de la vanguardia obrera con la propaganda del programa socialista revolucionario , desdibujado por los imaginarios ideológicamente trazados sobre los signficantes de las acciones armadas, de manera tal que cuando estas resultaron adversas , se cortaron los vasos comunicantes con el conjunto de explotados y oprimidos, tendencia que luego se profundizo exhibiendo sumisión a las premisas de esas masas a los sectores medios y sus discursos democratizantes tan necesitados de describir demonios y perversidades, que por supuesto le resultaban ajenas y le daban un pasaporte de irresponsabilidad política por el genocidio.
Dicho de otra manera, no estamos, como lo indicó en operación abiertamente ideológica la tradición oral finalmente desarrollada en las décadas posteriores al genocidio montado por la dictadura militar, ante el efecto de las acciones de ciertos individuos o grupos maléficos no contrarrestadas por los esfuerzos equivalentes de «individuos sinceros» únicos cualificados para salvar las revoluciones.
Esto debe quedar en claro, ya que hoy presenciamos nuevamente este tipo de discursos para lo actual, montados en gran parte por las necesidades y especificidades de un montaje de farsa electoral según el cual , “solo los candidatos o los hoy diputados del FITU” son capaces de defender los intereses de jóvenes, mujeres, jubilados, trabajadores, en el congreso nacional, y de hacerlo a los gritos o gestitos aún en el momento mismo del juramento con la mano en el lomo del texto de la norma superior constitutiva de la institucionalidad y la organicidad del poder burgués y su legitimación del empleo de la fuerza sobre los que expresen al menos rebeldía ante el mismo.
No hay individuos ni grupos maléficos, en nuestra sociedad, como no hubo dos demonios en el genocidio perpetrado durante la década del setenta. No hubo tampoco , ni los hay en el presente, “diputados de los trabajadores” perfilados como individuos sinceros y honestos capaces de hacer verídico el rol de Robin Hood. Lo que existe son clases en lucha , en diferentes estadíos cada uno de los cuales determinan modos y acciones específicas a ese situación del conflicto.
Esto última deja sin que sea su razón determinante la certeza relativa a que , los partidos integrados al esquema de ser la izquierda del orden burgués
Estas organizaciones orgánicamente funcionales al orden social burgués , no son otra cosa que lo que en su momento señaló Trotsky: “teóricos timoratos por la sencilla razón de que no tienen nada sólido sobre lo que basarse. Para evitar tener que revelar su propio fracaso deben hacer juegos de manos con los hechos y vagar en torno a las opiniones de los demás. Se limitan a alusiones y semi opiniones como si no tuviesen tiempo de dar definiciones sacadas de su propio juicio”.
Mas allá de lo dicho, lo significativo y de necesaria incorporación a la tradición transmisible entre los trabajadores de generación a generación, en particular a nuestra actual joven vanguardia, es tener presente que la estructuración del partido político de la clase se presenta como una necesidad histórica impostergable, ya que el desenvolvimiento histórico de los trabajadores plantea la necesidad de la conquista del poder , como el camino de su liberación y para eso necesita de una estructura orgánica que aglutine a los explotados y oprimidos alrededor de un programa y determinaciones conceptuales homogéneas , de manera permanente y con actividad continua.
Los trabajadores que se perciben como tales y que por tales se integran en clase, para plantear sus intereses propios tiene necesariamente que diferenciarse dentro de la sociedad y expresarse políticamente desde esa diferenciación. Esta comprensión y determinación final de voluntad implica un grado de conciencia de pertenencia, que inicialmente se concentra en su vanguardia, un grupo minoritario que comprende su situación, el lugar que ocupa en la sociedad de clases que impone el orden social capitalista , que se mueve junto a una masa de explotados y oprimidos que permanece indiferente a propósitos emancipatorios estratégicos y solo se concentra en la puja salarial y la preservación de fuente y condiciones de empleo.
Dicho de otra forma, el partido, expresión de la conciencia de clase, en tanto se conforma teórica y prácticamente como su intelectual orgánico no puede gestarse ni sostenerse en los sectores de esa masa trabajadora que solo permanece en la demanda mínima de pretensiones ligadas a la relación social capital .
La conciencia de clase se concentra en la vanguardia que tiene que organizarse alrededor del programa de clase .La clase obrera se expresa adecuadamente a través de su partido revolucionario y con programa socialista. Esto es así porque esa misma clase solo apela a sus intereses estratégicos, cuando hace política . Es en este sentido y no por englobar a todos los obreros, que el partido revolucionario es la clase trabajadora puesta en acto.
Finalmente, si se reduce a cero el significado del partido y de la dirección, como sucede constantemente en nuestros días, se niega la posibilidad de una victoria revolucionaria en general. El capitalismo ha dejado de progresar, el proletariado no aumenta en número, al contrario, lo que aumenta es el número de parados, lo que no estimula sino reduce la potencia combativa del proletariado, y produce, igualmente, en su conciencia, un efecto negativo.
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